El año se despidió con mucho frío, de manera que aventurarse a pescar podía volverse una temeridad. En una ocasión con Dani y otras con Jose, hicimos gala de la insensatez, para lidiar con el frío. Fueron jornadas con viento del norte y sensación térmica atípica para nuestra latitud.
miércoles, 28 de enero de 2026
¡¡Con el frío también se puede!!
lunes, 24 de noviembre de 2025
Tinta, tinta y más tinta
El 1 de noviembre es una fecha muy importante para la pesca de cefalópodos en Galicia, pues comienza la apertura de la veda de la sepia, dentro de las rías. Y esto implica que nos juntamos Jose, Luis, Xiao, y un servidor, para pasar una buena jornada de pesca con tinta de por medio.
La jornada no comenzó tan temprano como en otras ocasiones y navegando hacia el pesquero, ya nos dimos cuenta que el festival de embarcaciones iba a ser muy grande.
jueves, 28 de julio de 2022
Jornada ¿de trabajo?
Hace unos días, tocó hacer una salida de pesca con los compañeros de trabajo. En esta ocasión nos acompañó Óscar, para completar el número de tripulantes. Habiéndome acostado a las 2:00 am, a las 4:00 am ya estaba tocando el despertador. Poco después ya estaba con Jose, para poner rumbo al punto de encuentro, de donde saldríamos todos, rumbo a Portugal. Con un sueño descomunal, llegamos a puerto en Viana, para ir preparando todo con Diogo.
miércoles, 11 de noviembre de 2020
!! Brillante final de jornada ¡¡
Antes del anuncio de este confinamiento perimetral, mi hermano y yo habíamos quedado con Jose para ir tras los chocos (sepias). La jornada tenía que ser corta, ya que no se disponía de demasiado tiempo. En esta ocasión, la climatología no iba a ser tan adversa como en la jornada anterior, pero eso no quería decir que nos ayudase a triunfar.
"Saludos, y que la pesca os acompañe"
viernes, 6 de noviembre de 2020
Día duro de pesca
El plan era sencillo: ir bien abrigados, para no padecer con las inclemencias meteorológicas y buscar las zonas que nos falicitasen la pesca. Bien temprano, salimos de puerto remando con tranquilidad, ya que no nos teníamos que desplazar demasiado. Una vez en la zona, desplegamos los pajaritos o poteras y nos pusimos a pescar. Jose me decía que en medio de la ría, con poca luz, no suelen picar bien. Y así fue, solo sacamos dos cada uno, haciendo uso de la linterna UV para dar un poco de brillo a nuestros señuelos.
La luz empezó a ganar protagonismo y las picadas comenzaron, aunque el viento también se presentó, tal y como la previsión había anunciado. Esto complicaba las cosas, ya que las derivas se hacían a demasiada velocidad. Aún así, fuimos materializando casi todas las picadas que teníamos.
Cuando se van a meter en la embarcación los chocos (sepias), hay que estar atentos a los chorros de tinta que expulsan, ya que pueden alcanzar nuestra cara, provocando las risas inmediatas jejeje. De hecho Jose recibió uno de estos chorros y tuvo que lavarse la cara.
En un punto de la marea, Jose me dijo que había notado una picada que parecía de calamar, y así fue. De hecho sacó tres de estos cefalópodos en un espacio corto de tiempo. Mientras, yo seguía con los chocos, haciendo varias capturas seguidas.
Más tarde, el viento y la lluvia se combinaron para hacernos un poco más dura nuestra estancia en el mar, si bien esto no iba a ser un motivo para abandonar. Algunas embarcaciones si pusieron rumbo a puerto, ante la falta de picadas y la complicación de la jornada.
En una de las derivas, enganché mi señuelo en la cadena de una batea y por desgracia se quedó abajo. Fue un palo grande, ya que la mayor parte de las capturas habían sido con ese señuelo.
Luego, Jose tuvo un festival de picadas, donde muchos chocos (sepias) se soltaban o desgarraban, ya que con el agua dulce, estos se vuelven más blandos.
En los últimos compases de la jornada, volví a la senda de las capturas con otra jibionera. En una de las picadas, no aflojé lo suficiente para que la sepia no desgarrase y así se me fue. Sin embargo, inmediatamente Jose se hizo con un choco, que presentaba un desgarro, lo cual nos hizo pensar que se trataba del ejemplar que yo había perdido.
"Saludos, y que la pesca os acompañe"
miércoles, 10 de diciembre de 2014
IV A ver cantos quedamos a spinning
No llevábamos mucho tiempo en el lugar, cuando salió la primera lubina. Sergio afianzó la captura acercándola a la arena para después desanzuelarla y proseguir con la pesca.
El mar dejaba pescar con paseante, así que no pude resistirme a utilizar uno. La actividad en superficie no se hizo esperar, aunque las capturas no se materializaron tras sendos ataques.
Volví a usar un pequeño minnow a la izquierda de la playa, con la esperanza de tener más fortuna. Pixín capturaba una lubineta y escasos segundos después, yo hacía lo mismo. Con estas dos piezas, la actividad cesaba por el momento.
Cuando la marea comenzó a subir, el oleaje aumentó algo en intensidad. La rompiente ya gustaba más, si bien esto no garantizaba nada.
Poco después, Sergio capturaba otra pequeña lubina, que volvía al agua para seguir deambulando por la costa.
Agotamos el tiempo que teníamos, hasta que se acercó la hora de marchar. Entonces nos cambiamos y aguardamos por nuestros compañeros en un bar cercano.
Allí tocó hidratarse con unas cervezas y una tapa de callos, que vino muy bien para recuperar las fuerzas y entrar en calor.
En el periódico del día, pude mirar una noticia en la que salíamos algunos de los socios del Club de Pesca Gallaecia, con motivo de una comida que habíamos organizado días atrás.
http://www.elcorreogallego.es/vida-social/ecg/comida-confraternidad-gallaecia-club-pesca-deportiva/idNoticia-904757/
En el bar también recibimos la noticia de una buena captura de Mikel
(también socio del club antes mencionado).
Cuando se acercaba la hora del pesaje, nos fuimos hasta el punto elegido para tal fin, para mirar lo que había dado de sí la jornada.
Mientras aguardábamos el momento del pesaje, dimos buena cuenta de las empanadas que Anibal había traído. Lo cierto es que ayudaron mucho a llevar mejor la espera hasta la hora de comer.
Las escasas piezas que se habían capturado y que reunían la talla exigida, fueron pasando por la báscula. Entre ellas la de nuestro compañero Mikel, el cual se alzaría con la victoria de esta edición.
Después llegó el momento de la comida. La velada se alargó bastante, cosa que se agradeció, pues siempre surgen las anécdotas de la jornada y otras historias que merecen ser contadas.
Después llegó la entrega de premios y algunos obsequios para todos los participantes, por cortesía de los patrocinadores.
La velada concluyó con la foto de grupo, pero aún había tiempo para charlar con los que son compañeros más habituales, así que me fui con Manel, Mikel, Casti, Sergio, Jorge, Cabo, Miguel e Iria al un bar cercano en el que prolongamos la jornada hasta tarde.
Después nos acercamos a una playa en la que Anxo, Juan Carlos, Miguel y otro compañero estaban de pesca. Lo curioso fue que habían capturado varios calamares de buen tamaño, los cuales habían picado a los minnows que estaban utilizando.
Más tarde nos fuimos a cenar a otro lugar, pues ya eran muchas las horas que habían pasado desde que habíamos comido. Tras dar buena cuenta de la cena, y acercar a unos amigos hasta su casa, puse rumbo a la mía.
El balance: 23 horas despierto, una lubina y unos momentos que espero se repitan pronto.
Video de Cabo:
Aquí tenéis más fotografías de este evento y las crónicas de otros compañeros:
http://pescaastur.blogspot.com.es/2014/12/4-quedada-spinning-ribeiraresumen.html
http://haiquemollarse.blogspot.com.es/2014/12/iv-aver-cantos-quedamos-spinning.html
http://surfcastingmasters.blogspot.com.es/2014/12/a-ver-cantos-quedamos-spinning-2014.html
http://tirsospinning.blogspot.com.es/2014/12/resumen-iv-quedada-ver-cuantos-quedamos.html




































