martes 14 de julio de 2009

13 horas tras el bass

Tenía por delante una de esas jornadas que ponen a prueba la perseverancia del pescador.
La falta de preparación de la jornada hizo que no llevara el material necesario para probar con la técnica del "drop shot", ya que en la jornada anterior llegué a la conclusión de que los peces se encontraban en profundidad.En el embalse la niebla aún se estaba disipando. No sabía si obtendría alguna picada con el vinilo en estas condiciones, así que opté por atar un spinnerbait.
Dos picadas fallidas de convencieron de que comenzara con los vinilos.En un momento en el que miraba la superficie del agua me dí cuenta que la luna aún no se había ocultado por su reflejo en el agua. Iba a presenciar la salida del sol con la luna todavía en el cielo.
Y en ese momento mágico salía el primer bass del día. Pequeño pero revoltoso.
Aún quedaba mucho tiempo por delante.El sol comienza a asomar tras una montaña. Las aguas comenzarán a calentarse, los insectos iniciarán su actividad y si todo va bien, los basses estarán más activos.El montaje que me dio buen resultado en las últimas jornadas comienza a surtir efecto. Diviso algunos buenos ejemplares y ellos hacen lo propio. Desisto lanzarles en esta ocasión.La desmesurada proliferación de los cangrejos hacen cada vez más común esta situación. Seguro que llegado el momento, los basses harán buen acopio de estos quitinosos animalillos.
Llegue a una zona que habitualmente cuenta con basses de buen porte. Lancé con precisión entre dos ramas que tocaban el agua. El señuelo llevaba unas décimas de segundo en el agua cuando algo atacó violentamente. El bass comenzó a tirar hacia un lugar que me favorecía.
Ya podía verlo, era una animal fabuloso así que quise evitar que saltase fuera del agua.
Una pasada en perpendicular me confirmó que era el bass más grande que había clavado hasta el momento en mi corta experiencia con los basses.
Pensé que la regulación del freno era correcta pero un golpe seco del centrárquido hizo imposible llevar a cabo la captura.
La decepción fue muy grande pero es aquí donde hay que mostrar entereza y pensar en que aún hay tiempo para clavar otro bass de buen porte.

Suena el móvil. Es Miguel que había ido con Jesús tras las doradas. Las malas condiciones les hicieron desistir por lo que iban a estar en el embalse por la tarde.
Llevaba 36 basses en mi cuenta y ellos aún tardarían así que ralenticé la marcha para poder comenzar juntos por la tarde.La semana pasada hablé sobre el peligro de dejar los trozos de sedal desperdigados por el entorno.
Cuando bajaba por una pendiente miré algo que parecía ser un ave muerta colgando de una rama. Me di cuenta de que se trataba de un mirlo pero había algo en su pata.
Un trozo de sedal con dos pequeños plomos y un anzuelo con una lombriz desecada.
Quizás el mirlo enganchara su pata en el sedal o tratase de comer la que en su momento sería una lombriz tierna y quedase atrapado por el trozo de línea.
El caso es que los plomos se habían encajado en la ranura de una rama y el animal se quedó colgando hasta perecer de cansancio o de hambre.
En una ocasión liberé a una tórtola que estaba en esta situación y cuyo aleteo llamó mi atención.
Vuelvo a recordar que hay que procurar guardarse cualquier elemento que pueda causar daño al entorno, y más si somos nosotros mismos los que lo traemos o generamos.Cuando observé a este lagarto verdinegro pensé en que ocurriría si este se aventurase sobre la superficie del agua. He visto vinilos imitando a lagartos y lagartijas, pero no sé si estos serán efectivos en las aguas en las que el hecho de que un reptil termine en el agua es un hecho anecdótico.Un vez llegaron los compañeros nos pusimos a pescar. Miguel y Jesús mantenían su particular competición en el número de capturas. Me propuse intentar llegar a los 50 ejemplares aunque pescar las mismas zonas por segunda vez no es cosa fácil. Jesús comenzó fuerte ...... pero Miguel le dedica más tiempo a la pesca de este centrárquido.
Todos coincidimos en la espectacular campaña del año pasado y los altibajos que ha dado esta.
Pero aún queda tiempo por delante para capturar algunos de los basses que merodean en las zonas más difíciles.
Al final fueron 53 los basses liberados por mí pero hubiera preferido sacar únicamente el "torpedo" que rompió mi terminal ya que me fastidia saber que se ha marchado con el anzuelo clavado.

lunes 6 de julio de 2009

Fruto de la casualidad

Son las 6:30 am. Dudo entre ir a pescar doradas al mar, truchas al río o basses en el embalse.
No me apetece recolectar cebo ni darme una caminata excesiva así que a por los basses.

En la parte final de la anterior jornada tras los basses había utilizado un vinilo tipo anguila recuperado a tirones con muy buen resultado. Como sólo lo había utilizado en un pequeño tramo de embalse, el domingo me dispuse a probarlo más tiempo.Esta gaviota patiamarilla estaba en la orilla tratando de secarse con el sol matinal. Debía estar enferma ya que el plumaje estaba empapado y eso en un ejemplar sano no es normal debido a la capa impermeabilizante de sus plumas.En ocasiones bromeo con otros compañeros sobre hacer una competición para mirar quién es capaz de capturar el bass más pequeño.
Es sorprendente la voracidad de estos peces a pesar de que el vinilo sea de su misma longitud.Se comienza a formar una niebla en un pico cercano y de vez en cuando llovizna débilmente.
La previsión meteorológica ha fallado y me planteo volver, sin embargo las ganas de obtener algún ejemplar de buen porte me hace cambiar de parecer.Decido colocar otro vinilo más en el anzuelo, para crear más movimiento. Primer lance con esta nueva configuración y picada de un ejemplar más majo que los anteriores.
Saco una foto, lo libero del anzuelo, y mientras grabo en vídeo la suelta del pez, puedo observar como un pescador que había dejado atrás se queda boquiabierto al observar que voy a liberar al pez.
Conteniendo un poco la risa me vienen a la cabeza las conversaciones con cantidad de pescadores que me decían que pescaban los basses para comérselos. Que si con ajo, fritos o de una u otra manera están buenísimos.
Cada vez que suelto un bass espero que este sea un poco más desconfiado en el futuro.
"La anécdota"
Hacía exactamente una semana que había recogido una avispa muerta que flotaba en la superficie del agua. La razón es que me serviría para poder hacer un montaje en el futuro.
El caso es los dos vinilos montados en el anzuelo retorcían bastante la línea, así que decidí montarle un quitavueltas.
La sorpresa fue mayúscula cuando comprobé que la avispa estaba viva una semana después, sin haber comido, con una cantidad mínima de aire y después de haber vagado por la superficie del agua hasta que fue recogida por mí.
No daba crédito, ya que la posibilidad de que estuviese viva el día que fue a parar a mi caja era infinitésimal. Y para colmo sin aire, ni comida. Increíble.
Pensé: Si existe la reencarnación, yo quiero ser una avispa.
Por último entreabrí la caja, la dejé en el suelo y con la puntera de la caña la abrí de todo para que la avispa pudiese salir volando sin tomar represalias contra su captor.

Hace unas semanas:Un insecto bate las alas sobre la superficie del agua a unos 7 metros de la orilla.Ato al final de la línea un pez artificial flotante.Cuando el insecto se sube al pez ,voy recuperando el señuelo: Un abejorro.
Lo coloco sobre una ramita para que se seque.

Moraleja: Todos necesitamos una segunda oportunidad.

Volviendo a la pesca. Con el quitavueltas el montaje va mucho mejor y sale otro bass majo. Aún no he divisado ninguno de buen porte, pero aún queda la mejor zona.
Tenía esperanzas en una zona de juncos pero el viento no deja colocar el señuelo en los puntos calientes así que opto por salir a través de un pasillo en el que los alevines de bass buscan cobijo.
Una vez que paso una de mis zonas favoritas sin capturar ningún pez, vuelvo a colocar un solo vinilo. Me adelanto hasta una zona que siempre suelo dejar atrás y decido probar suerte pero recuperando en vinilo a tirones cortos y seguidos.
Primer lance y un pequeño bass ataca el vinilo.
Segundo lance y clavo otro pequeño.

En todos los lances de un total de unos 15, saco tres pequeños basses y en todos y cada uno tengo picadas. En los más lances más largos tengo hasta tres ataques. Insólito.
No había vivido una situación así.

Con esta "nueva forma de recuperación" voy prospectando las orillas. Llegó un momento en que casi podía decir con total seguridad de que si había un bass cerca, este atacaría el vinilo. En un tramo de unos 300 metros tuve picadas en un 90 % de los lanzamientos.
La pega de este método era que la gran mayoría de las picadas eran de basses pequeños y no llegaban a quedarse clavados todos.
Algunas veces había basses que atacaban el vinilo cuando el quitavueltas hacía tope en la anilla de la puntera. Increíble.
No podría decir si era el día, el vinilo, la recuperación o qué ... pero los basses seguían saliendo. Sin embargo los grandes no hacían acto de presencia.
Una niebla espesa comienza a cubrir las orillas del embalse al más puro estilo del Lago Ness. Decidí ralentizar la marcha ya que conducir con esa niebla no me agradaba para nada.
Cuando la jornada ya estaba llegando a su fin, me encuentro con un cangrejo en apuros. Tenía una pinza enredada con un trozo de sedal. Con unas tijeras voy liberándolo de su filamentosa trampa teniendo la precaución de que no me agarre con sus pinzas.

Desde aquí hago un llamamiento a los pescadores para que no tiren trozos de sedales ya que he visto palomas con las patas amputadas, tórtolas en sus nidos con las patas enganchadas, cangrejos enredados, etc. Basta con guardar el trozo de mono o multifilamento en un bolsillo del chaleco para al llegar a casa quemarlo o tirarlo a la basura cortado en trozos pequeños.
En los últimos lances salió uno algo mayor que los anteriores.
Justo antes de irme hacia el coche me encuentro con un pescador con su cesta. Me dice que no ha capturado ninguno. Yo le comento que los grandes hoy no habían asomado las aletas. Cuando lo dejo atrás hago un último lance en una zona profunda.
En los primeros tirones clavo algo de buen porte. Mientras saco la cámara para grabar el combate el bass realiza un salto formidable y se libera del anzuelo.
Lo cierto es que me hubiera gustado soltarlo delante de ese pescador jejeje.
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domingo 28 de junio de 2009

Nuevos horizontes


Después de que el fin de semana pasado Miguel y yo observáramos algo más de actividad por parte de los basses, este fin de semana fue Juan el que había propuesto una jornada de pesca muy interesante.Nada más empezar, Juan sacó un par de jóvenes ejemplares que andaban muy activos. Lo malo es que estos se anticiparían a los basses más gordos.
Habría que buscar a ejemplares de buen porte que deambularan solos.Mientras Juan seguía sacando basses, aproveché para probar unos nuevos anzuelos. Lo cierto es que no les he dado el visto bueno ya que comencé a fallar muchas clavadas, no sé si propiciadas por los anzuelos en sí o por la talla de los peces.
A las 10:30 am Juan se marchó y yo proseguí para aprovechar la mañana.
En una zona que siempre había pasado por alto salió este cangrejo aferrado firmemente a mi lombriz.
No sé si los basses son muy aficionados a estos crustáceos pero he podido observar a un gran número de ellos en esta jornada.Poco después me crucé con dos pescadores que también practicaban el "captura y suelta". Uno de ellos me comentó que había visto un ejemplar enorme.
Y en ese mismo lugar me quedé boquiabierto al observar a dos espectaculares basses "haciendo la ronda" como si de una pareja de la guardia civil se tratara.
Pero los grandes eran reacios a tomar los engaños.En una orilla encontré lo que parecía ser el esqueleto de una paloma. Supongo que los cangrejos y las crías de los basses habían dado buena cuenta de la carne. Los ligamentos permitían que los huesos se mantuvieran juntos, creando una fantasmagórica estampa.Para acceder a los lugares desde donde efectuar los lances hay que caminar por un entorno excepcional en lo que a la botánica se refiere. Suelos tapizados de hiedras y
diversas clases de helechos salpicados de robles, avellanos, alisos y sauces ofrecen una visión de la Galicia de las meigas y los seres fantásticos.La lombriz de vinilo movida entre los juncos daba como resultado a pequeños basses que seguramente no harían caso omiso, si este lución alcanzara el agua.
Traté de "convencerlo" para que no se adentrase en el territorio de caza de los centrárquidos y al final parece que me hizo caso.
Por la tarde nos desplazamos hasta Nigrán para pescar en la playa de Patos por la noche.
Con el arenal despejado de gente, comenzamos a pescar.
El viento que soplaba de tierra nos permitía hacer lances de más de 70 metros con facilidad.
Este pequeño lenguado mordió de manera sorprendente mi pez artificial.
A pesar de la aparatosidad de la imagen, he de decir que fue fácil desprenderlo de los anzuelos.
Mientras liberábamos al pez, una línea de focos se encendió repentinamente a nuestras espaldas.
Me sorprendió que pasada la una de la madrugada se encendieran dichas luces.
Le comenté a Juan que seguramente esto fue propiciado por nuestra presencia en aquel lugar y a esas horas.Cuando la lluvia hizo acto de presencia decidimos irnos hasta la playa América, pero la presencia de algas puso punto y final a la jornada, con la promesa de volver a repetir tan interesante experiencia.
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domingo 14 de junio de 2009

Una nueva disciplina

Ayer pude observar en vivo y en directo, una de las modalidades de pesca en el mar, de la que tanto había oído hablar y leído en menor medida.
Se trataba de la pesca de la lubina con sardina como cebo.
Nos desplazamos hasta la provincia de A Coruña ya que cuenta con playas que pueden albergar un buen número de cañas, ya que Fran, Anxo y yo nos reuniríamos con otros compañeros de afición.Cuando nos bajamos del coche y miramos hacia el mar nos preguntamos si picaría algo. El mar tenía algas que había arrancado el temporal por la semana y el viento estaba soplando del norte.
Las condiciones no eran muy adecuadas, pero uno tiene que ir cuando puede, así que nos pusimos a montar las cañas para que comenzara la pesca.Anxo me fue comentanto la forma de confeccionar el bajo, la longitud de la gameta y de cómo debía montar el cebo.
Una vez todo estaba listo, solamente quedaba lanzar. Y después de esto, ir observando la evolución del la puntera de la caña.Fran también me fue comentando aspectos sobre la configuración del fondo, distancias de lanzado y de lo molestas que son las algas cuando hacen acto de presencia.
Estas últimas comenzaron a engancharse en las gametas provocando que el cebo no dispusiera de la movilidad que debe tener en todo momento.Esta salida de pesca me sirvió para estrenar carrete y probar un nuevo monofilamento. Por desgracia los enredos eran contínuos y las algas seguían poniendo a prueba nuestra paciencia.
Aún así uno no puede desplazarse a un lugar así y dar media vuelta.
Quedaba poco tiempo para que el sol se ocultase y esto podría traer consigo algún resultado satisfactorio.Según comentaban los compañeros habituales de esta técnica, era extraño que entre tantas cañas no hubiera alguna que diese señal de picada.
Entonces nos remitíamos al "catálogo de excusas del pescador" para justificar el bolo del momento.
Ante todo había que tomárselo con humor, ya que esto no es coser y cantar.Mientras las olas borraban repetidamente las huellas que dejábamos en cada lance, el sol se disponía para ocultarse tras el océano.Me llevé una gran sorpresa al comprobar que la noche todavía no llegaba, ya que los rayos de sol aún asomarían durante un buen rato.
Algunos cebos aparecían comidos, seguramente por pequeños peces, pero la reina de la playa no hacía acto de presencia.
El bolo estaba asumido, pero el hecho de estar pescando en tan magnífico lugar y con buenos compañeros ya era una gran recompensa, pero ...... "el maestro" observó como la lúz química instalada en la puntera de su caña le indicaba que había un pez al otro lado de la línea.
La recompensa a la perseverancia se había materializado en forma de plateada lubina.Y poco después Anxo consumó el doblete con esta preciosa lubina, algo mayor que la anterior y con una extraña cicatriz cerca de la aleta anal, propiciada seguramente por una red.
A medida que algunos de los compañeros se iban marchando, fuimos colocando las cañas en emplazamientos más próximos.
Y con la marea comenzando un nuevo ascenso pusimos punto y final a esta jornada de pesca.
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Aquí os pongo esta foto de mi compañero Javier Sánchez. Creo que es excepcional en todos los sentidos.

viernes 5 de junio de 2009

Pasado, presente y futuro

Llevamos algún tiempo mirando a los basses cuidando de sus crías. Son momentos en los que se encuentran recelosos. Por suerte, antes de este periodo, algunos de los compañeros de Vigospinning han sacado algunos bonitos ejemplares.El compañero Miguel le dedica muchas horas a esta especie y gracias a su dedicación ha obtenido buenos resultados. Sin duda las lombrices de vinilo han sido sus aliadas en los diversos embalses gallegos.
Muchos de estos bellos peces han salido con un vinilo al que él se refiere como "lombriz bassesina".
No estoy muy de acuerdo con la denominación, ya que Miguel es un firme defensor y practicante del captura y suelta.Juan ha hecho algún hueco en sus jornadas de spinning marino para tentar a estos centrárquidos y sin duda ha obtenido muy buenos resultados.
Como él suele decir, ya ha "vacunado" a bastantes.
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Y estas son las nuevas generaciones de basses recorriendo lo que en un futuro serán (con una pesca responsable) sus dominios.
Gran cantidad de estos individuos no llegarán a adultos por muchos motivos. Pero en el apartado estrictamente de la pesca recreativa diré que por parte de los integrantes del foro Vigospinning, tendrán la oportunidad de volver a su medio para seguir creciendo y poder llegar algún día a continuar con el ciclo de la vida.

lunes 11 de mayo de 2009

El río de la vida

El pasado fin de semana me había acercado al punto de encuentro habitual para la pesca del bass.
Lo cierto es que no hubo mucha fortuna, ya que los basses parecían estar todavía pendientes de su descendencia y eran reacios a picar.
Había quedado con Miguel y Jesús y las capturas fueron más bien escasas.Los que salieron no fueron de gran tamaño, pero sirvieron para librarnos del temido bolo.

Por esta razón, esta semana opté por volver al maravilloso río Tea.
Esta vez me detuve a observar de manera minuciosa todos los detalles que alberga este excepcional lugar en su parte baja.
El puente del tren despide al Tea antes de que este se funda con el río Miño. Aquí pude observar un salmón y varios martines pescadores, pero tanto unos como otros no son fáciles de fotografiar.
En esta parte baja conviven gran cantidad de especies de flora y fauna, pero es esta última la que llama más la atención al percatarse de su presencia por su movimiento.
Aquí conviven especies anádromas (salmones, reos y lampreas), especies de agua dulce (cachos y truchas) y algunos peces que toleran las aguas dulces y saladas como es el caso de los mújoles o lisas.El antiquísimo puente es testigo mudo de todo lo que ocurre en este tramo del río y está flanqueado por robles, sáuces, abedules y fresnos. Entre este puente y el del ferrocarril hay distancia suficiente para pasar una agradable jornada de pesca.
Las truchas son difíciles de capturar en esta zona, ya que los cachos se anticipan muchas veces a las pintonas. La dimensión de su cauce, permite al pescador gozar de las capturas, ya que hay espacio para trabajar el pez hasta que este se rinda.Las lampreas se aferran a las piedras del fondo en su ascenso. Luego se valdrán de su boca para preparar las "camas" donde depositarán a su descendencia.
Más curiosidades de este pez.El omnipresente cacho forma pequeños cardúmenes que van moviéndose en la masa de agua a la espera de llevarse algo a la boca. A pesar de disponer de una pequeña boca, es susceptible de ser capturado a spinning con cucharillas. En este río alcanzan buenos tamaños siendo un digno rival con equipos ligeros.El cangrejo de río autóctono se resiste a desaparecer, pese al avance del cangrejo americano.
Es la primera vez que lo observo en estas aguas, aunque sabía de su presencia.Los ofidios encuentran en estas aguas todo el sustento necesario, ya que existen gran cantidad de alevines, anfibios e invertebrados. Seguramente esta sea una culebra viperina o de agua (Natrix natrix).
La anécdota:
Por la tarde me acerqué hasta el embalse de Eiras, ya que hacía mucho tiempo que no pescaba en sus aguas. La lluvia amenazaba con hacer acto de presencia, pero las ganas de sacar una pintona aquí era suficiente motivo para avanzar entre la maleza hasta una de sus réculas.
Cuando ya casi había llegado al lugar, observo un paraguas medio roto encima de unos juncos.
Pensé en que me sería útil en caso de que comenzara a llover, ya que había dejado la chaqueta en el coche.
Cuando llegué al lugar lancé bajo unas ramas y noté la picada de un pez, pero no se clavó.
Ahora parece que sí .... sí, comienza a llover. Y por los nubarrones diría que va a diluviar.
Me apresuro a recoger el paraguas que había visto antes, pero mi conocimiento de las costumbres de los "bichos" me dice que eche un vistazo antes de cubrirme con él.La cola de una culebra asoma entre las varillas. La invito a abandonar su refugio pues la lluvia va in crescendo. Así como llego al coche me doy cuenta que tendré que cambiarme a cubierto, así que me resguardo en una parada de autobús.Al estilo de Superman, sólo que usando la marquesina de la parada, me cambio y doy por concluida la jornada de pesca. La lluvia es bienvenida ya que algunos ríos ya fluyen con unos caudales más propios del verano.
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He considerado no poner banda sonora al este vídeo ya que los pájaros con su canto y el rumor del agua, son una música más que suficiente.

sábado 2 de mayo de 2009

Truchas, reos y lampreas

Ayer se iniciaba la temporada de reo 2009. Fueron unos cuantos los ríos que teníamos a nuestra disposición, pero Luis y yo fuimos fieles al río de siempre.
Como las perpectivas de las truchas no eran muy buenas, me fui con mi equipo de spinning hacia la parte intermareal mientras él se quedaría en la zona media a probar suerte con la lombriz.
Después de sacar un par de truchas de poco porte, aproveché para hacer unos lances donde sabía que podría sacar algún reo. Al tercer lance clavé uno que se descolgó corriente abajo y se soltó.
Como el número de pescadores que aparecían por la zona iba en aumento, fui pescando a la par con uno que acababa de conocer, para reunirme con Luis.Hasta antes de reunirme con mi compañero, salieron alguna truchas más, pero de escaso porte.
Eran las 10:00 am y los pescadores curiosamente estaban hablando en grupos de la mala situación de este año. Sugerí que podíamos ir pescando hasta donde se encontraba el coche y luego irnos a pescar al río Tea.Sacamos alguna trucha más hasta el lugar donde estaba el coche. Una vez allí nos fuimos rumbo al Tea para comer y comenzar la pesca por la tarde. Antes de la comida tratamos de buscar un lugar apropiado para la tarde, pero finalmente optamos por ir a un lugar en el que ya había estado la pasada temporada.Comenzamos vadeando una profunda tabla en la que todavía estaban montadas algunas "estacadas", que son unas construcciones a modo de andamios que se montan cada año, y que se usan para la pesca de la lamprea con fisga.
Los peces comían en superficie pero optamos por pescar con cucharillas que profundizasen rápidamente.Luis clavó esta bonita trucha en la orilla opuesta. La ligereza del equipo permite disfrutar al máximo con este tipo de capturas.
La profundidad de algunas zonas nos hacía abandonar el curso del río para aventurarnos brevemente por las orillas que están tapizadas por gran cantidad de plantas y árboles.
En unas corrientes Luis sacó este bonito reo de entrada. Aquí los hay y de muy buen porte, como nos había comentado el dueño del bar en el que habíamos comido, y que además es pescador de lampreas. Nadie mejor que él para hablarnos de la subida de salmones y reos por el río, ya que las "estacadas" están provistas de luces para poder localizar en la noche a las lampreas remontando por el lecho del río y entonces se pueden ver a los salmónidos migratorios haciendo lo propio. Cuando nos disponíamos a abandonar el río, Luis divisó a una lamprea sujeta en el fondo. Era la primera vez que miraba a un adulto de esta especie en el río. El temor a que el flash de la cámara la ahuyentase, me hizo optar por capturarla momentáneamente para sacar un par de fotografías.
Después de un breve vistazo procedí a depositarla en su medio para que pudiese continuar su migración, esta vez con la certeza de que no la van a estar esperando, ya que la temporada de captura de la lamprea desde las "estacadas" finaliza el 30 de abril.
Para los que quieran saber más de este ancestral pez: la lamprea. Si se amplía la fotografía, se puede apreciar el color pétreo de la piel y los orificios branquiales.
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Este es el vídeo de las capturas, con el sonido de la gaita que un chaval estaba tocando en una de las "estacadas". La suelta de la lamprea no se aprecia demasiado por la falta de la luz, pero al agua volvió.