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jueves, 25 de agosto de 2016

Dorada potencia

Hace unos días tocaba retomar la pesca. Concretamente, realicé un par de salidas tras las carpas. Las tenía un poco olvidadas, a pesar de que es una especie que me fascina, ya que suelen brindar una lucha muy interesante, la cual aumenta con su porte.
Tocó pescar en un embalse, así que una vez allí, monté el equipo y me dispuse para aguardar la ansiada picada.
Esta llegó de una manera que no se me olvidará, ya que había improvisado un soporte para la caña, con ayuda de unas rocas. La caña salió volando y luego se arrastró por el suelo hasta que pude sujetarla, antes de que llegase al agua jejeje. La picada fue toda una sorpresa y una vez tuve la carpa en mis manos, la miré sonriente, ya que pensé que me quedaba sin el equipo jejeje.
Pude sacar dos carpas más, aunque no de mucho porte. Eso sí, me brindaron una excelente pelea, dado que mi equipo era bastante ligero, por lo que no podía apurar la captura.

Días después volví a por más. En la orilla pululaban grandes grupos de black bass juveniles. Quise capturar alguno, si bien no disponía del equipo adecuado. Buscando en el maletero del coche, encontré unos pequeños vinilos y fue con uno de ellos con el que hice el intento de capturar algún "bassete".
Pude capturar un par de ellos, antes de cambiar de montaje.
Por las orillas vi algunas carpas que buscaban sustento en el fango, así que por esas zonas de lodo realicé mi primer lance.
En esta ocasión estaba con la caña en la mano y así sentí la primera picada. Una carpa que no dudó en sacar bastantes metros de hilo en la primera arrancada.
Acerté en volver con el equipo ligero, ya que pude disfrutar de lo lindo.
A medida que avanzaba la tarde, el calor se hacía muy intenso, así que fui buscando cobijo en la sombra.
La orilla en la que me encontraba comenzó a llenarse de pescadores, que echaban en sus cestas todos los basses que iban engañando. Por momentos se pegaban demasiado a mi posición, así que opté por marcharme y dejarlos tranquilos.
De camino a casa me encontré con un pequeño zorzal que estaba en medio de la carretera. Debió golpearse y se quedó un tanto desorientado. Lo metí en una caja de zapatos para que pasara la noche a salvo.
A la mañana siguiente elevó su vuelo y revoloteó por los alrededores, quizás en señal de agradecimiento.

viernes, 19 de agosto de 2016

Por la gorra

(Dedicada a José Manuel, por sus comentarios geniales y su avatar, que es una gorra) 

A pesar del título, esta entrada no tiene que ver con nada gratuito, aunque hay casos que os comentaré, que fueron realmente "por la gorra".
De cualquier manera, son muchas las gorras que han pasado por mi cabeza y uno pensará ¿Y?. Pues que esto se debe a que colecciono gorras de pesca.
Pero esta fiebre por las gorras de pesca, paradójicamente, nació a partir de un sombrero, el cual me fue regalado por Alberto Parajón (farioreo).

La historia fue de la siguiente manera:
Corría el año 2008, concretamente el 26 de junio (Lo sé porque España se enfrentaba a Rusia en las semifinales de la Eurocopa de fútbol). Después de la jornada laboral, me fui a casa a comer, para luego irme con mi hermano a Lugo, a conocer a Alberto Parajón (farioreo), a quién mi hermano conocía virtualmente por el foro Conmosca. Tras un viaje de dos horas llegamos a Lugo. Por un fallo en la comunicación, llegamos a un hotel que no era el correcto, pues Alberto se hospedaba con su hijo en uno situado a las afueras de la ciudad.
El caso es que llegamos al hotel al oscurecer, cuando el partido ya se estaba disputando. Padre e hijo estaban en el comedor, mirando el partido, así que nos sentamos con ellos.
Alberto había llegado de EEUU con su hijo días atrás y estaba disfrutando de sus vacaciones, visitando algunos ríos de la península. Ese día había estado pescando el Lugo y habíamos cuadrado las agendas para coincidir, si bien yo no lo conocía de nada.
Tras una charla amena y distendida, nuestro anfitrión nos invitaba a cenar y a que nos hospedáramos en el hotel. Era algo más de la media noche y entonces le comenté a Alberto que en unas cinco horas tenía que estar en pie para ir a trabajar. La cara de sorpresa de Alberto fue mayúscula y recuerdo que me dijo: -¿Has conducido dos horas para venir a conocerme, charlar un rato, cuando mañana tienes que madrugar para ir al trabajo?
La respuesta fue afirmativa por mi parte, así que él nos dijo que cualquier cosa que pudiese hacer por nosotros, se la transmitiéramos. Después, él me recomendó que me bebiera un par de refrescos de cola para evitar la somnolencia. 
Antes de nuestra partida, mi hermano le obsequió con unas botellas de orujo, para después despedirnos y poner rumbo a casa.
Algunas semanas después estaba yo buscando un sombrero para mis jornadas de pesca a mosca, ya que este ayuda a visualizar mejor el fondo cuando se vadea. El caso es que miré uno que me gustaba mucho en la web de Orvis en EEUU.
Me puse en contacto con Alberto para que me lo comprase y me lo hiciera llegar. Al final me lo envió como un regalo por el gesto que había tenido con él en Lugo.
A raíz de esto, quise comprarme una gorra para cuando iba a pescar a spinning, ya que habitualmente llevaba una gorra de camuflaje.
Buscando por internet, encontré unas gorras de Gary Loomis que me encantaron, pero el vendedor no hacía envíos a España. Me puse nuevamente en contacto con Alberto, para saber si él me las podía comprar.
Sin embargo, me encontraba incómodo con la idea de pedirle favores, pues sabía que a menudo tenía que hacer cola en correos para mandar infinidad de cosas a España, para otros pescadores.
Entonces me puse a buscar las gorras en otras tiendas y así fue como las localicé en Ebay. A partir de ahí sólo tuve que crearme una cuenta Paypal y comprar las gorras, por lo que le comenté a Alberto que ya había solucionado el tema.
Total, que cuando me llegaron las gorras, me quedé tan maravillado de sus bordados, que busqué algunas más de otras marcas. 
La cosa se fue disparando a lo largo de los años, pero siempre compré gorras que me gustasen por su diseño. No me valía cualquiera, pues hay infinidad de gorras de pesca de muchas marcas, que considero "sosas" o poco llamativas. Otras fueron regalos de compañeros de pesca y a día de hoy ya son unas cuantas las que empleo en mis jornadas de pesca, porque no sólo las quiero para adorno.

Estas fueron las primeras gorras que pedí. Unas gorras de Gary Loomis que dieron el relevo a las típicas gorras de camuflaje que solía llevar.
Estas gorras son un poco especiales, ya que son gorras con logotipos que diseñé yo mismo en su momento para Miguel (Solorobalizas), Walter (TaneroFishing), Gabi (Amare) y para mí.
Estas otras gorras también son especiales y las más caras, pues me costaron más de 50 euros cada una, lo cual es un gasto importante para unas gorras.
Sin embargo, poseen materiales o detalles interesantes, como el clip para sujetar la gorra a la prenda que llevemos puesta en el torso, las bandas reflectantes, wind stopper o un cierre ajustable más duradero que el típico velcro.
Las gorras de la marca Spiderwire son mis favoritas, ya que su logotipo es muy vistoso.
Hay alguna que ya creía imposible de conseguir, pero la insistente búsqueda me dio resultado, como fue el caso de la gorra de la derecha.
Las gorras de Daiwa también me gustan, tanto por sus materiales como por sus diseños.
Rapala o Sufix son marcas de sobra conocidas. Alguna de estas gorras fueron un regalo, lo cual agradezco.
Los diseños de estas gorras Xzoga son muy llamativos y por eso me hice con estas cuatro.
Tenryu o Shimano son de sobra conocidas. A estas dos de Shimano hay que sumar las de arriba de Fireblood y Xefo, pues son de la misma marca nipona.
También me gustaron los novedosos diseños de Awa Shima o Cinnetic.
Abu García, Savage Gear o Sakura también tienen algunos modelos que llegaron a mi colección.
Browning es conocida por ser una marca de caza, aunque desde hace tiempo también se ha integrado en el mercado de la pesca.
Los diseños de gorras con motivos de pesca de black bass son muy variados y aquí hay mucho que ver para no saturarse.
Y dentro de la pesca del bass nos encontramos con marcas como Molix o Jackall que tienen diseños muy vistosos.
Lo mismo ocurre con Lucky Craft o St. Croix.
Y si hablamos de black bass hay que tener en cuenta las embarcaciones como las Skeeter, ropa como la de Vicious o artificiales como los de Fox.
Las embarcaciones Triton, los motores Minn Kota, las sondas Humminbird o los señuelos de Gary Yamamoto también son representativos y por ellos tienen sus gorras.
Bass Pro Shops tiene infinidad de productos para la pesca del black bass y además es patrocinador de la Nascar. Las dos gorras centrales son un ejemplo de esto último.
Hay otras marcas como Stren, Mepps o Hiro que también son conocidas y que han sacado al mercado algunas gorras que me han gustado para mi colección.
Aunque estoy apartado de los foros, me hice en su día con una gorra del foro Spinningmania.
Las gorras del centro son gorras de Nascar que compré hace tiempo y que llevé en mi viaje a Madagascar, por eso hoy forman parte de mi colección.
La última es una gorra de Simms que mi amigo Zalo me regaló hace tiempo, por lo que tiene un valor añadido.

Tengo algunas gorras más, pero no tan vistosas como las que aquí muestro, por lo que se quedan en el banquillo por el momento jejeje.

sábado, 6 de agosto de 2016

Mecido por el Atlántico

Hoy quedé con Juan para pescar desde embarcación. Después del ritual de preparativos, nos hicimos a la mar.
Las condiciones no eran muy buenas, aunque como siempre, el que no lo intenta, no triunfa.
 Inicialmente no se vio actividad. Los peces no parecían colaborar, así que tocaba moverse a lo largo de la franja de costa. A su vez, disfrutaba de la perspectiva que se tiene desde el mar, de algunos puntos que conozco.
 Las gaviotas jóvenes nos dieron algún susto con los paseantes, ya que en un descuido se abalanzan sobre los artificiales, incluso al lado de la embarcación.
En una zona no muy profunda tuve una picada extraña a mi vinilo. Por lo que me comentó Juan, podía tratarse de un pulpo. Sin embargo, lo que venía sujetando el vinilo, se soltó a pocos metros de nosotros.
 Hoy pude ver el paisaje desolador que dejó un incendio días atrás, en Cabo Silleiro.
Tarde o temprano, esta lacra aparece, más lejos o más cerca. Ojalá que algún día se terminen estas estampas.
 Al acercarnos a esta roca, divisamos a unos pescadores que sacaban una lubina y algún otro pez que no pude identificar desde la distancia. No tuvimos la misma fortuna nosotros, así que a cambiar nuevamente.
 Nos dirigimos hacia Baiona, saludando a la Virgen de la Roca
Una vez llegamos junto al parador, la actividad comenzó.
 Un pinto se tragó mi vinilo enterito, sin provocar el temido corte de la cola del señuelo. Menos mal que llevaba los alicates para ayudarme en las tareas de desanzuelado.
 Nos detuvimos junto al parador de Baiona y aquí comenzaron a atacar las lubinas en superficie. Aunque ninguna se quedó prendida de los anzuelos, ya que los ataques eran tímidos o al menos sin la contundencia de otras ocasiones.
Me volví muy satisfecho por reencontrarme con Juan y poder charlar de temas muy variados, haciendo a la vez, algo que nos gusta.
Si en una próxima ocasión somos más afortunados, lo sabréis jejeje.

domingo, 31 de julio de 2016

¡ SILENCIO ! ... Se rueda

Llevaba un tiempo sin publicar salidas de pesca, y eso se debía a un buen motivo. Y es que estuve de grabación por distintas zonas de Galicia, mostrando un poco de nuestra tierra en compañía de grandes pescadores.
En la primera aventura, nos fuimos a pescar en la Costa da Vela en compañía de Abi y Manuel. Hubo suerte de cara a la pesca y pudimos disfrutar de bellos lances en esta costa tan abrupta.
 Y visitamos algunos lugares de interés, que a buen seguro, harán las delicias del pescador y de los que no lo son.
 Con Eloy nos fuimos a pescar en un estuario con la mosca. La jornada se dio genial y pudimos sacar gran cantidad de peces de buena talla, y muy luchadores. Aquí no tuve tiempo ni para sacar fotos de alguna captura. Tan sólo esta donde nos despedíamos por ese día.
La tercera jornada la llevé a cabo con Luis y su inseparable Bullma. Esta perrita hizo las delicias de las cámaras, ya que no dudaba en hacer toda clase de gracias a Yago y a Miguel, a la vez que se adentraba por cualquier lugar, a la búsqueda de los animales salvajes del lugar.
 El día de la grabación me enteré que en las pistas forestales, hay zonas donde no se puede adelantar. Como para hacerlo jejeje.
 El entorno por el que nos movimos fue genial en muchos sentidos, pudiendo mostrar curiosidades un tanto particulares.
 Con Zalo nos fuimos a la búsqueda del esquivo reo. Como ya hacía Nino, Zalo también vadea al límite. El buen humor reinó todo el tiempo, ya que conozco bien a Zalo, y sé cómo arrancarle unas carcajadas.
 Y el pez que buscábamos dio la cara, por fortuna para toda la expedición. Me entusiasmó reencontrarme con estos nobles peces, ya que hacía tiempo que no les dedicaba el tiempo que se merecen.
 Hubo algún problema técnico puntual, que solventamos con maestría, por lo que todo salió como cabía esperar.
 Con Chito nos lo pasamos como enanos, ya que los basses que buscábamos, fueron de muy buena talla.
La comida en la embarcación fue todo un privilegio, dado el escenario.
Y tuvimos la oportunidad de vivir algunas anécdotas geniales, que pasan a engrosar mi lista jejeje.

Espero que pronto pueda ver a estos magníficos pescadores, haciendo de las suyas. Para mí sin duda, ha sido todo un privilegio, ya que he podido vivir la pesca como a mí más me gusta: en compañía de buena gente.

viernes, 29 de julio de 2016

En buena compañía

A menudo se asocia la pesca, única y exclusivamente a los peces. Sin embargo, para los que disfrutamos del entorno, existen otro tipo de criaturas que se mueven por los lugares que visitamos.
Quizás se trate de "compañeros" que prefieren pasar desapercibidos, aunque para mí es un privilegio contar con su compañía.
Tanto en agua dulce como en el mar, podemos encontrarnos con variedad de crustáceos, como son los cangrejos. A estos hay que sumar la presencia de erizos de mar, percebes, lapas, pulpos o incluso alguna criatura más difícil de ver, como es la oreja de mar.
En el apartado de aves, podría citar un gran abanico, sin embargo, las especies más frecuentes suelen ser los ánades reales, las palomas torcaces, cormoranes, garzas reales y lavanderas.
Los animales domésticos suelen abundar en zonas urbanas y rurales, así que es raro no toparse con alguna mascota o animal relacionado con la ganadería. Caballos, vacas y ovejas son los más representativos de estos últimos. Los gatos y los perros entrarían dentro del apartado de las mascotas.
Los anfibios, tanto anuros como urodelos, son fecuentes en zonas de agua dulce, ya sean ríos, embalses, charcas, etc. Los tritones son más frecuentes que las salamandras, mientras que las ranas ganan por goleada frente a los sapos.
Con los insectos podemos tener un dilema, ya que mariposas, escarabajos, saltamontes o grillos, están en el grupo de moscas, mosquitos y avispas. Estos últimos pueden ser molestos o peligrosos, pero hay que entender que cada uno está a lo suyo jejeje.
 Y por último, hablaré de los reptiles, entre los que me he encontrado con galápagos, culebras, eslizones, luciones, junto a una gran variedad de lagartos y lagartijas.

 Este es un pequeño homenaje que hago a todas esas criaturas, pues me suelen alegrar las jornadas de pesca. Espero que a vosotros también.