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viernes, 16 de noviembre de 2018

Eging contrarreloj

Tocaba hacer una salida tras los cefalópodos, si bien un poco apresurada, ya que la marea nos dejaría sin agua en pocas horas.
Tras llegar a casa de Jose, este me comunicaba por Whatsapp, que ya estaba en la embarcación.
Pusimos rumbo a la zona de pesca y comenzamos la jornada. Las condiciones eran muy malas para engañar a las sepias, aunque como siempre ... había que intentarlo.
 El caso es que no tardé en hacerme con el primer choco, el cual liberé por el escaso tamaño.
Poco después llegaba otra captura, que me alegraba, porque parecía que la cosa se podía dar bien.
Sin embargo, las algas nos dificultaban la tarea, ya que en muchas ocasiones, estas venían prendidas de nuestros señuelos.
 Jose también se hizo con su primera captura. Contra todo pronóstico, la jornada tenía buena pinta.
Sin embargo, las algas seguían presentes, por lo que cambiamos de zona, a la espera de librarnos de ellas.
 Los barcos mejilloneros se acercaban hasta las bateas, para llevar a cabo las tareas del día.
Es un auténtico lujo poder ver todo el proceso de extracción del mejillón, a escasos metros de distancia.
 Las picadas se iban sucediendo, lo cual seguía animando la jornada, aunque siempre atentos al reloj, que marcaría nuestra salida.
 Pasamos cerca de otra batea de mejillones, donde los operarios izaban las cuerdas, para luego proceder a la extracción del bivalvo.
Se notaba la veteranía en cada uno de los movimientos de estos trabajadores del mar.
 Las algas, tanto verdes como pardas, nos seguían condicionando la jornada. En gran parte de los lances, estas aparecían en las agujas de las jibioneras.
Hoy teníamos varios factores en contra. Por ello, nos lo tomamos con tranquilidad.
 Alcanzada la hora de salida, pusimos rumbo a puerto. La dificultosa jornada nos regaló unas cuantas sepias, por lo que tampoco hubo queja.
De camino fuimos observando el fondo en las aguas someras. De esta manera pudimos contemplar algunas sollas, saliendo rápidamente desde la arena, donde se encontraban enterradas.
 Llegamos en el momento oportuno para amarrar la embarcación. De esta manera el cálculo de los tiempos lo habíamos llevado a la décima jejeje.
Las aves limícolas ya se afanaban en buscar sustento entre las algas y las piedras de la orilla. Un bello espectáculo para poner punto y final a la jornada.
Otras embarcaciones ya descansaban en seco sobre la arena tapizada de algas. Esta por ejemplo, de un mariscador de los que utilizan el rastrillo o angazo.

martes, 6 de noviembre de 2018

Eging por la ría

Tocaba probar las compras de días atrás, con Jose y Luis. Los tres nos embarcamos por la ría, buscando a los esquivos cefalópodos.
En esta ocasión nos centraríamos en los chocos, también llamados sepias o jibias.
Luis y yo habíamos optado por utilizar caña y carrete, mientras que Jose se decantaba por un par de líneas de mano.
 Jose fue el primero en percibir la picada de un choco, inaugurando la jornada.
Poco después, yo sacaba un par de ellos. Una de las sepias me alcanzó en toda la cara con un chorro de tinta, lo que propició las risas en la embarcación.
 Tras unos minutos, Luis y yo nos decidimos a montar unas líneas de mano para experimentar la técnica. Desde luego la sensibilidad de los dedos, nos informaba de todo lo que ocurría en las profundidades. Y de esta manera, fuimos logrando nuevas capturas.
 Durante la jornada algunos cefalópodos se fueron librando de los señuelos de Luis y míos, si bien Jose no fallaba uno.
Luego fuimos optando por usar la sacadera con aquellas capturas que no venían bien enganchadas.
 Cerca de una batea de mejillones, mi potera se quedó enganchada en el fondo. Al intentar soltarla, percibí que se había desenganchado parcialmente, aunque notaba un peso tremendo. Con cautela, fui recuperando metros de línea, hasta que al final, el misterio fue revelado. El señuelo se había quedado prendido en un saco de red, que estaba lleno de conchas de mejillón. Tras vaciarlo, Jose guardó el saco, para tirarlo a la basura.
 La mañana discurría con capturas, lo cual nos alegraba mucho.
Jose soltó varios chocos por ser de un tamaño escaso, lo cual nos daba una idea de la voracidad de estos animales.
 Resultaban particularmente curiosas las libreas que presentaban cada una de las capturas, pues sus cromatóforos son capaces de lograr dibujos increíbles en función de distintos factores.
Estas células les ayudan a camuflarse, pero también en el momento del apareamiento, etc.
 Al mediodía, las capturas se redujeron en número, pues se produjo un parón a causa del momento de la marea.
Tras esos minutos, se reanudaron las picadas. Algunas producidas por sepias ciertamente pequeñas.
 La previsión meteorológica anunciaba lluvia por la tarde y así fue como en la distancia percibimos las primeras gotas.
Se acercaba la hora de marcharme, así que recogí el equipo y mis capturas.
Luis y Jose seguirían después de acercarme a tierra, y por lo que sé, la fortuna les sonrió.
Sin duda, una gran jornada, que nos proporcionó lo que para mí es una delicia del mar.
Con arroz, encebollado, en empanada, ... se admiten muchas preparaciones y todas ellas exquisitas.

miércoles, 31 de octubre de 2018

Rockfishing y eging

Es hora de ir adquiriendo material nuevo, para afrontar estas próximas fechas.
Por ello me he agenciado algunas "chuches" para probar con el equipo de rockfishing. Señuelos ligeritos para disfrutar al máximo con esos peces que para otros pasan desapercibidos.
Vinilos, jigs y minnows que seguro darán alguna sorpresa en puertos y zonas de roca.
Y también he comprado un pequeño grip para sujetar algunos de estos peces.
El objetivo es pescar algún espárido, serránido y por supuesto cualquier otro pez que habite por la zona escogida.
Y la otra modalidad a la que quiero dedicarle más tiempo, es al eging. La pesca de cefalópos me gusta especialmente por el aspecto culinario jejeje.
Así que tocó hacerse con algunas poteras, para renovar las que ya tenía.
El objetivo serán las sepias y los calamares. En breve lo veréis.

miércoles, 24 de octubre de 2018

Un poco de creatividad 2

Hace algún tiempo se me ocurrió hacer un pequeño brico, que consistía en un cuadro con monedas de varios países, en las que aparecía algún pez. (ENLACE)
Pues bien, en esa ocasión ya se me había ocurrido buscar otro proyecto similar.
Para esta segunda entrega, opté por algo que se pueda conseguir con relativa facilidad y que sea vistoso. Los materiales elegidos son los sellos.
 Como fondo utilicé unas láminas con motivos de pesca.
Y a continuación fui pegando los sellos de uno en uno, utilizando pegamento, ya que igual me quedaba sin saliva jejeje.
Los sellos los agrupé por países, ya que me pareció lo más lógico.
En estos dos cuadros, hay sellos de Tanzania, Madagascar, Camboya, Bulgaria, Guinea Bissau, Togo, Dominica, Cuba, Uganda, Azerbaiyán, Polonia, Afganistán, Vietnam, Rumanía, Corea, Benin, Hungría, URSS, Sahara Occidental, Ruanda y Granada.

Ahora sólo falta ponerlos en la pared.

viernes, 28 de septiembre de 2018

¡ SILENCIO ! ... Se rueda ... una vez más

Por tercer año consecutivo, estoy inmerso en una nueva serie de documentales de pesca.
Estos días hemos estado con las cañas, por un par de zonas bien distintas.
 En la primera de ellas, nos fuimos con mi amigo Juan a pasar una jornada de jigging.
Las capturas fueron muy variadas y pude comprobar que esta técnica trae muchas alegrías.
Adaptándose a la situación, es fácil librar el bolo jejeje.
 Para ello nos movimos por el entorno de la ciudad de Vigo. Creo que el resultado será impresionante, ya que hay mucho que enseñar en este lugar. Además, las islas Cíes presenciaron nuestra aventura marinera, en todo momento.
 Ya en tierra firme, tocó visitar la región del Bierzo, en compañía de mi amigo Óscar.
Todo un apasionado de este deporte, el cual se convirtió en un guía excepcional.
Nos lo pasamos genial en toda la jornada, aún cuando las truchas nos lo pusieron muy difícil.
Y todo esto en un escenario espectacular.
Y además pudimos asistir al montaje en directo, de una mosca muy pescadora.
Desde luego que no me importaría vivir de esto, pues la mente trabaja a tope para aprender un poco más jejeje.

Desde este espacio quiero dar las gracias a Juan y a Óscar, por ser unos anfitriones excepcionales.

viernes, 21 de septiembre de 2018

Tras los robalos a jigging

Pues tocaba jigging con mi amigo Juan, así que cargué el material en el coche y puse rumbo al embarcadero.
Allí nos recibió una niebla bastante densa, que obligaba a navegar con precaución.
 Cuando llegamos al punto elegido, soltamos nuestros jigs hacia el fondo, con la esperanza de que algún robalo lo encontrase apetecible jejeje.
 Sin embargo, mi jig fue atacado por un jurel que volvió al agua, después de soltarlo con cuidado.
 En una de las recuperaciones, noté una anomalía en el jig. Al llegar a la superficie, comprobé que se trataba de un bolo o lanzón. Todo un manjar para la lubina. Lo desanzuelé con cuidado y lo devolví al agua, pues no era lo que andábamos buscando.
 Fuimos tanteando nuevas zonas, hasta que tuve una picada un poco más enérgica. Se trataba de una pequeña lubina, que regresó al agua tras la foto de rigor.
 Una caballa también consideró que el jig era muy suculento. Esta me sorprendió con unas cabezadas bastante fuertes, si bien no estaba a la altura del equipo. Con un equipo ultraligero, la diversión hubiera estado garantizada.
 Fui sacando especies de todo tipo. !!Hasta una faneca¡¡ No me imaginé que estos peces pudieran atacar un jig ... y menos de este tamaño.
 También saqué una julia o doncella de bello colorido. Esta se quedó prendida en una de las recuperaciones.
Juan capturó otro bolo o lanzón que devolvió al agua, sin embargo ... de las lubinas, ni rastro.
 Más tarde hacía acto de presencia otro jurel.
Las lubinas nos estaban dando esquinazo, mientras la niebla persistía sobre nuestras cabezas.
 Otra picada más y caballa a bordo. Si llegamos a montar una metralleta, nos podíamos hartar jejeje.
Finalmente, el jig de mi compañero, dio sus frutos y una lubina de cierto porte, nos alegró la mañana.
No había tiempo para más, así que volvimos a puerto con la precaución que nos marcaba la niebla.
En breve toca repetir y a ver si aparecen los robalos.

jueves, 23 de agosto de 2018

SEABASS & BASS

Pues días atrás me fui con mi amigo Jose a por lubinas y congrios.
En primer lugar había que tantear a los anguiliformes, así que preparamos todo y nos colocamos en la zona elegida. No tardé mucho en clavar uno, pero el contendiente seguramente, era de dos cifras. Tras mucho tirar, me quedé con la miel en los labios y fastidiado de que el animal se llevase el aparejo.
TDespués de muchos minutos buscando la picada, cambiamos de zona. En esta ocasión con menos fortuna aún. Esto precipitó que recogiera el equipo y montase la caña de spinning, para probar suerte con las lubinas.
Había bastante actividad en superficie, por lo que hubo opción de clavar una primera lubina, con el Xörus Patchinko.
Hubo más ataques en superficie, aunque no logré clavar nada más.
Por ello cambié de paseante, optando por un señuelo Caperlan al que le he colocado unos anzuelos simples. No tardó en picar otra lubina de escaso porte, que volvió al agua como la anterior.
No pudimos alargar mucho más la jornada, ya que la bajamar nos impediría llegar al amarre.

Unos días antes volví a dedicarle una jornada a los basses.
La tarde me recibió con un bonito ejemplar, que me brindó una gran pelea. Saltos y carreras, que me alegraron mucho el comienzo de la salida.
He de decir que la librea de estos peces me gusta muchísimo, al igual que su silueta, tan similar a la de su prima de agua salada.
El nivel del agua está descendiendo cada día, por lo que nos podemos encontrar con jornadas muy dispares, a pesar de no distanciarse mucho en el tiempo. Debido en parte, a que las orillas van dejando al aire, mucha vegetación.
El vinilo en estos casos, me ayuda mucho, ya que puedo prospectar cualquier lugar que se me antoje.
De esta manera fui sacando algunos peces más, aunque no dieron la cara los de talla más interesante.
Con el sol descendiendo en el horizonte, me despedí del lugar, deseando volver en breve, ya que los black bass, son muy adictivos jejeje.