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domingo, 25 de mayo de 2025

Apertura diferente

 Este año alcanzamos una vez más el día 1 de mayo. Para mí es una fecha muy especial e ineludible. Por desgracia para el que escribe, este año no me acompañaron Luis, Xiao y Jose, por motivos que no vienen al caso. Por ello, tocaba hacerlo en compañía de mi soledad.


Así que me planté junto al río Tea, para acometer la jornada de pesca. Las lluvias de esa noche habían enturbiado el agua y lo cierto es que no tenía buenas experiencias con el río en esas condiciones. Sin embargo es algo que no puede hacer mella en el ánimo, porque estar a pie de río ya es un premio.


En la primera parte de la mañana, la fortuna no acompañó a los que habíamos llegado hasta este río. Por ello, me fui hasta un tramo libre sin muerte. Aquí tuve la picada sorpresiva de un reo, en una zona que prometía. Picó casi a mis pies y cuando se revolvió, logró liberarse del anzuelo simple sin arponcillo.



En la parte baja, el caudal impedía acceder a muchas zonas, así que a buscarse la vida para poder hacer algun lance. Ascendí el río hasta la parte en la que había pescado a primera hora. Algunos pescadores ya estaban satisfechos por haber engañado alguna pintona o algún reo. 
Las aguas ya estaban más claras que durante la mañana, así que volví sobre mis pasos para hacer otra pasada. De camino a la parte baja, me topé con David y Fabián. Estaban cambiándose a pie del coche, así que proseguimos juntos.


Divisé una pequeña isla de grava en medio del río y el ramal del río en el punto opuesto tenía muy buena pinta. Para acceder, había que vencer una fuerte corriente, lo cual me hizo pensar que quizás nadie se hubiera aventurado allí. Logré pasar y en el primer lance conseguí engañar a esta pintona. En el siguiente lance picó otra trucha más, pero se libró del anzuelo.


De camino a la zona libre sin muerte, David tuvo que volver al coche, así que proseguimos Fabián y yo.
Al divisar una de las casetas que había junto a una estacada, pudimos ver que los pescadores disponían de una cama para ir descansando durante la noche.


En otra de las casetas de las estacadas, me fijé que disponían de una mesa recubierta de plástico negro. Y sobre este, advertí que había lo que presumiblemente serían huevos de lamprea. Una pena que no estuvieran en el fondo del río, esperando para eclosionar.


Indiqué a Fabián que lanzase en la zona donde se me había soltado el reo por la mañana, con tan buena fortuna que a él también le picó un reo. Cuando lo iba a meter en la sacadera, el reo ejecutó unos giros de cabeza, que fueron suficientes para librarse del anzuelo. Una pena, porque me hubiera hecho mucha ilusión que Fabián hubiera posado con esta bella pieza.


En el ascenso por la orilla, me topé con basura junto al río. Supongo que algún "cerdo de dos patas" optó por dejarlo allí. Tras recogerlo, me lo llevé para el coche y di por finalizada la jornada, tras despedirme de mis compañeros.

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Hace unos días, Marcos me sugirió hacer una jornada en un coto del río Arenteiro, así que madrugué para estar en el lugar acordado a la hora escogida. El haría de guía por este nuevo escenario, así que estuve atento a todas sus indicaciones.


El río era de una belleza fascinante, así que ya estaba disfrutando desde el minuto uno. El caudal era un poco elevado para mi gusto, sin embargo, habría opción de peinarlo bien, en busca de las truchas que pueblan sus aguas.


Algunas zonas de la orilla me hacían recordar la película de "El Señor de los Anillos". Pasadizos por los que Frodo iba en compañía de Sam. Una delicia de paisajes, que había que inmortalizar.


Ya en acción de pesca, me asombré de lo bonito que era este río. Todo un premio para los sentidos. Eso sí, las truchas no iban a colaborar fácilmente. Adaptándome al río, tuve las primeras picadas, si bien no se materializaron. Me di cuenta que no iba lo suficientemente preparado, ya que en otras ocasiones, solía llevar algún as debajo de la manga.


Tras alguna persecución y alguna picada, pude ver la bella librea de una de sus moradoras, para luego devolverla a su medio. Habiendo librado el bolo, la jornada se lleva un poquito mejor jejeje.


Las estampas que me iba encontrando eran fabulosas, así que había que inmortalizar el momento.
Cuando llegó la hora de marchar, agradecí  a Marcos por hacer de anfitrión en un río tan bello como el Arenteiro.

jueves, 16 de mayo de 2024

Reos, Salmones y más

 1 de mayo, "Día del Trabajo" y día de la apertura del reo y salmón. Es el momento de quedar con los amigos y madrugar jejeje. Pensé que llegaba el primero, pero ya estaba Jose en el punto de encuentro. Jorge tuvo un fallo técnico y llegó algo más tarde. Luis y Xiao que venían de lejos, fueron los que llegaron de últimos, pero con el licor café preparado para "calentar" motores.

Las condiciones de agua eran muy buenas y ya pude observar que había pescadores que portaban buenos ejemplares de reo y de trucha. Yo me limité a la captura y suelta, ya que todo resulta más fácil. Una foto y al agua.

Las truchas y los reos iban saliendo y ya teníamos noticias de que un compañero había capturado un salmón, que tuvo que soltar por no estar pescando en un coto salmonero.

A media mañana, le comenté a Xiao si quería lanzar en un pozo. Dado que tenía unas botas altas, le propuse ganar más distancia, llevándolo sobre mis hombros. El padre me dijo que los 60 kilos de la actualidad, ya distaban bastante del Xiao jovencito del 2021. Aún así, y con paso firme, pudo estar pescando un rato. Sólo le faltó la captura jejeje.

Llegó la hora de tomar algo en un "furancho" a la espera de la hora de comer. Cuando nos sentamos a la mesa, había cierto cansancio, sin embargo, las ganas de comer nos animaron a estar bien despiertos. Viandas variadas fueron pasando por la mesa, y yo me "ventilé" lo que alguno no era capaz de comer, dejando hueco para un par de postres, que me llamaban la atención.

Tras la comida, el sueño se apoderó de más de uno y es que el madrugón fue haciendo mella. Yo me conformé con un chupito de crema de orujo y un café para seguir activo jejeje.

Por la tarde éramos menos y yo me fui a un tramo libre sin muerte, junto con otros dos compañeros, que no tardaron en marcharse. Así que afronté el último tramo de la tarde en soledad y con tranquilidad.
Pude sacar algunos reos, si bien la cosa se complicaba con el anzuelo sin muerte, ya que les brindaba alguna opción más para soltarse.

A algún reo lo había que meter en la sacadera, porque estaba eléctrico. Y tras la foto, otra vez al agua, para seguir su camino, remontando el río.
Proseguí un rato más y llegué a un gran pozo. Lancé una cucharilla, tratando de prospectar toda la masa de agua. Y en una de las recogidas, un pez de talla formidable persiguió el señuelo sin muchas ganas. Cuando lo divisé de cerca, me di cuenta de que se trataba de un gran reo o de un salmón pequeño. Me quedé con la miel en los labios, porque hubiera sido un broche de oro para una jornada tan entretenida. Supongo que quedará para otro momento en el que me decida por el mismo escenario.

lunes, 29 de mayo de 2023

Apertura en buena compañía

 Un año más, mayo es sinónimo del inicio de la temporada de reo y salmón. Este último está atravesando malos momentos al igual que la lamprea, la cual suele ser un referente en el río que visitamos en esta ocasión. Sin embargo, nosotros teníamos puestas las esperanzas en los reos y truchas, y en este caso asistiríamos Jose, Jorge, David, Fabián y un servidor.

El frío nos sorprendió en esta jornada, ya que no contábamos que las temperaturas fueran tan bajas a estas alturas de la temporada. De todos modos, las ideas eran claras y comenzamos a pescar a primera hora, momento que alguno aprovechó para estrenarse.

La niebla también había acudido al valle, regalándonos bellas estampas mientras lanzábamos nuestros señuelos.

En algunos lugares, el poder hacer algún lance era todo un reto, sin embargo,  está claro que las nutrias no tienen dificultades para capturar presas como el cangrejo de río.

La mala fortuna no quiso que me estrenase con un buen reo, y por dos veces tuve que quedarme con la miel en los labios. Otros pescadores habían corrido la misma suerte, así que había que seguir intentándolo.

En este punto pude ver a un visón americano en la orilla. Un depredador que ha llegado para quedarse, porque no es nada fácil contener su población.

Este año había "estacadas" muy distintas a las de otros años. Por desgracia para todos aquellos que montan estas estructuras sobre el río, este ha sido un año para olvidar.

Las capturas iban siendo tímidas, aunque animaban la jornada. No estaba siendo el mejor arranque, pero tampoco el peor jejeje.

A mediodía paramos para comer y en el restaurante pudimos ver algunos ejemplares de lamprea: el pez más antiguo del mundo. Un pez carente de mandíbula, con 400 millones de años a sus espaldas y que es todo un manjar, especialmente cuando se cocina en su propia sangre. Ya los romanos explotaban su población y buena prueba de ello son las "pesqueiras" que se construyeron a lo largo del río Miño.
 
Después de la comida, sólo David, Fabián y yo continuamos pescando. En esta ocasión en el tramo sin muerte. El anzuelo simple sin arponcillo suele dar un poco más de ventaja a las truchas y especialmente a reos, ya que como me ocurrió con una picada, este saltó enérgicamente, soltándose del anzuelo. A pesar de todo salieron bastantes truchas, lo cual fue un justo premio a la insistencia.
 
De camino al coche recogí un buen número de latas que había tiradas por la zona, ya que es algo que me molesta bastante. En general todo tipo de basura, si bien me parece increíble que una persona tire una lata vacía, cuando pesa una ínfima parte que cuando está llena. Son misterios de la humanidad.

martes, 24 de mayo de 2022

A la cita un año más

 Un año más comenzaba la temporada de reo y salmón, donde las previsiones no eran muy buenas y para más "desgracia", esta vez no venía Luis con nosotros. Sin embargo, Jose y yo estaríamos acompañados de Jorge, así que al menos éramos un grupo con la intención de pasarlo muy bien.

Este año teníamos una novedad importante en el río Tea y es que en la parte baja se ha creado un tramo libre sin muerte.
Al poco de comenzar, Jorge se estrenó con una trucha y ya se sucedían las primeras picadas.
Tal era la ilusión de pescar en este nuevo tramo, que perdí de vista a mis compañeros, si bien estábamos en contacto por Whatsapp jejeje.
El río nos recibió engalanado con las robinias en flor y entre sus ramas, tratábamos de buscar el cauce del río para ir haciendo sucesivos lances. Los anzuelos sin muerte lo ponían difícil y perdí varias piezas en distintas zonas del río.
En la parte baja pude divisar algún buen reo, aunque este no hizo caso de las cucharillas que utilicé en dicho tramo. Tuve como premio de consolación, otra trucha que esta vez si, llegó a la mano para devolverla al medio.
Tocaba volver sobre mis pasos, para reencontrarme con mis compañeros. De paso fui divisando las estacadas que este año se habían montado, con el propósito de hacerse con las codiciadas lampreas.
Como todos los años, aquí tenía que insistir un poco, porque suele haber alguna pieza de porte en las inmediaciones.
Vista de cerca de una estacada, donde los pescadores de lamprea se valen de los focos, para que por la noche puedan hacerse con este manjar, que lleva degustándose desde hace siglos.
Al fin alcancé a mis compañeros para ponernos al día de la jornada. Jorge había capturado una trucha de buen porte y quizás esa era la captura más destacable hasta el momento.
Tocaba proseguir y Jose tuvo una picada de la omnipresente boga. Un pez que a veces anima las jornadas, cuando los salmónidos están un tanto esquivos.
En la orilla nos encontramos con la cabeza de una lamprea, presumiblemente devorada por alguna nutria o visón americano. Un fatal desenlace para este pez vampiro, que asciende los ríos desde el mar, con fines reproductivos. El más antiguo de los peces conocidos, que continúa visitando estos ríos, a pesar de todas las trabas que aparecen en el camino.
En las grandes tablas de aguas remansadas, las truchas, los reos y los salmones, comparten hábitat. Y es aquí donde ponen a prueba la pericia del pescador. En este caso, Jorge perdió un bello ejemplar de pintona, que no dudó en atacar al señuelo.
Siguiendo la senda del río, tratábamos de hacernos con alguna captura más, pues la hora de la comida ya estaba cerca.
Fue una comida excelente, con la que recuperamos las fuerzas que habíamos consumido por la mañana y que aprovechamos para la tertulia.
Ya por la tarde, decidimos ir a tantear algún bass, ya que Jorge nunca había pescado a uno de estos centrárquidos. Dicho y hecho. No hubo que hacer muchos preparativos, para que nuestro compañero se hiciera con otro cromo más.
Yo hice lo propio y me puse a pescar también. Lo cierto es que a pesar de no contar con los señuelos que más me gustan para estas situaciones, Jose ejerció de anfitrión, para probar una serie de engaños muy efectivos.
Capturamos un gran número de ellos y este fue el broche para una jornada de pesca, que se resume como la llamada de una tradición, un año más. Y espero repetir durante muchos años jejeje.
Dar las gracias a mis compañeros por la agradable jornada de pesca.

viernes, 28 de mayo de 2021

Un año más con ilusión

 Un año más, la apertura del reo y salmón nos hace madrugar. Esta vez Jose no pudo venir, pero Luis y Xiao venían acompañados de "El Bigotes", que afrontaba la jornada con la ilusión de una buena captura, supongo que como todos los demás.

 Con mi ahijado sobre los hombros, discurrió parte de la jornada, porque a un niño que se enfrenta al río sin el equipo adecuado, hay que brindarle toda la ayuda posible. Desde una posición privilegiada fue haciendo repetidos lances, aunque este año había menos opciones que en otras ocasiones ...

... Al llegar al lugar acordado, vi que los pescadores de las "estacadas" para capturar lampreas, todavía estaban pescando. Una rápida consulta en el móvil, me desveló la razón. Con motivo del Covid-19 no podían pescar de noche, así que lo hacían desde el momento de la finalización del toque de queda. Y además, teniendo la opción de pescar hasta medidados de este mes. Al llegar mis compañeros les expuse la situación y decidimos esperar a que amaneciese del todo.

El río tenía una pinta estupenda, con un caudal típico de estas fechas. La ilusión de todos los años recorría todo nuestro ser, así que con todo montado nos fuimos a intentar capturar el primer pez.
 
En esta ocasión acudieron muchos pescadores, así que había que ir buscando zonas en las que lanzar nuestros señuelos. Yo me estrené con un pequeño reo, todavía vestido con la librea plateada de ascenso desde el mar. Era un buen presagio si por la zona se encontraban sus hermanos mayores jejeje.
 
Poco después sacaba una pequeña trucha en unas corrientes. No era lo que andábamos buscando, pero animaba la jornada, ya que yo no disponía de mucho tiempo hasta que tuviera que finalizar mi jornada.
 
A escasos metros de mí, vi como la caña de Xiao se doblaba y este comenzaba a recuperar línea con mucha euforia. Se trataba de una boga, pero este estreno en el río fue todo un trofeo, ya que está aprendiendo poco a poco. Tras la foto, se fue al agua, como las capturas anteriores. Al poco rato Luis capturó una bonita trucha y "El Bigotes" también se libraba del bolo jejeje.

En invierno, el río aumenta mucho su caudal y las raíces de algunos árboles van ocupando parte del cauce de este. Y algunas son tan bellas como esta. Una especie de ciervo viejo de cornamenta enrevesada. El próximo año supongo que avanzará un poco más, río abajo, salvo que la retiren del río.

También ocurre en este río, que las crecidas terminan por tirar aquellos árboles que no están lo suficientemente sujetos a las orillas. Esto no es un problema, ya que en algunas zonas como esta, se procede a un estaquillado con sauces, alisos y otros árboles de ribera, para detener la erosión.
Poco antes de marcharme, pude contemplar a cuatro lampreas que serpenteaban junto a unas piedras. Un espectáculo siempre agradable, ya que se trata de uno de los peces más antiguos que existen en nuestro planeta.
Una vez me llegó la hora de partir, avisé a mis amigos. Le deseé suerte en lo que restaba de la jornada, ya que esta vez a mí me supo a poco, aunque ya tengo ganas de volver.