Alguna vez habréis escuchado o leído "El sentido común es el menos común de los sentidos".
Y siguiendo con los dichos, alguno conocerá aquel que dice que "El Sil lleva el agua y el Miño la fama". Pues parece que hay gente que no debe conocerlo, sin embargo resulta paradójico, ya que en el lugar donde he visto lo que os expondré, ya ha ocurrido alguna catástrofe, con motivo de las crecidas del río Sil.
Como se explica en la placa de la fotografía, en 1959, una crecida del río derrumbó un puente, provocando la muerte de una persona.
El lugar donde estaba situado el puente, tiene una anchura considerable, por lo que la crecida tuvo que ser descomunal.
Me han comentado que el municipio de O Barco fue multado por colocar losas de pizarra y hormigón en el lecho de algún afluente del río Sil. Este es un arroyo que pasa por el pueblo de Viloira.
Desconozco si hay fauna ictiológica en este cauce, pero en el tramo que he visto, sin duda no mora pez alguno.
Lo que me parece raro, es que no se haya restablecido el lecho, retirando las losas y el hormigón.
Sin embargo, esta entrada va dirigida a denunciar la tala de varios árboles de tamaño considerable. Se trata de chopos negros, los cuales han sido cortados a escasos metros del río.
Por lo que pude apreciar, los troncos fueron retirados, sin embargo, las ramas las han apilado en la orilla.
Paradójicamente, hay árboles caídos, aunque vivos (como el caso de este sauce), que no han sido retirados y que presumiblemente pueden ser arrancados con la próxima crecida.
Eso sí, los chopos negros, cuyas raíces sostienen la orilla, han sido talados a conciencia.
Quedan los tocones para afianzar la tierra, hasta que otros árboles vayan alcanzando tallas similares.
Y aquí ya no se molestaron en triturar o apilar las ramas. Directamente en el suelo, para deleite de los paseantes que elijan la orilla que está situada al otro lado de O Barco.
En este tramo tuvieron la delicadeza de dejar algún ejemplar de aliso, para que parezca que no ha habido una intervención aniquiladora. Supongo que las acelgas de una huerta cercana tomarán el relevo a la hora de sujetar la tierra durante las crecidas.
Río abajo, queda algún árbol caído y seco, pero no han tenido la agudeza de retirarlo o al menos trocearlo, para que de esta manera, siga el curso de la naturaleza, en el propio río.
Siguiendo por la misma orilla, apreciamos hasta donde llegó la última crecida. Y el caso es que esta alambrada dista mucho del agua que discurre en estos momentos, lo cual nos da una idea del volumen de agua que por aquí puede llegar a pasar en invierno.
Por el medio de los árboles, se aprecian zonas de deposición de material vegetal y zonas en las que las raíces no han podido sujetar la tierra, creando socavones. Eso sí, en las zonas donde caminan los viandantes, han tenido la idea de echar algo de tierra, que quedará sin sustento para cuando llegue el invierno, con lo cual, vuelta a empezar.
Los vestigios de las crecidas siguen entre los árboles, ya que en esta orilla el bosque de ribera es bastante espeso. De tal manera, los cantos rodados y arenas se acumulan formando montículos, donde no arraigarán muchas plantas.
Sin embargo, estos montículos de arena y piedras, cuya granulometría es más fina, son aprovechadas por alguien, dado que se aprecian las roderas del vehículo utilizado para sacar parte de este material.
Incluso me encontré un punto en el que se hizo una hoguera para quemar unas ramas, al lado de una farola, y cuyo calor, se encargó de calcinar parcialmente a tres árboles lindantes.
Esta es la vista desde una pasarela que comunica ambas orillas. A simple vista se aprecia que el lado izquierdo está más cuidado. La razón es sencilla: es la más cercana al núcleo urbano.
En esta orilla el panorama pinta muy diferente, dado que el la hierba abunda en toda su extensión, los tocones han sido cortados a modo de asiento, hay árboles plantados para ir reemplazando los talados, etc., para felicidad de los paseantes, aún cuando en la otra orilla, también hay una senda.
Conclusión: Si no se va a hacer un trabajo, pensando a largo plazo ... ¿Por qué se permite este tipo de actuaciones?
Desconozco si se han tomado cartas en el asunto, sancionando a los autores de la tala de árboles. Lo que creo oportuno es restaurar los árboles lo antes posible, plantando árboles nuevos de las mismas especies. Esto ayudará a contener las crecidas, evitando la erosión de la orilla.