Mostrando entradas con la etiqueta aguja. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta aguja. Mostrar todas las entradas

viernes, 15 de julio de 2016

Con sabor a salitre

Ya tenía ganas de volver a sentir el salitre en el rostro, así que me fui hasta la costa para dar oportunidades a los paseantes.
Y es que esta modalidad de pesca es altamente adictiva, pues los ataques en superficie pueden ser brutales.
 Nada más llegar, percibí algo en el agua. Había una cantidad enorme de estrellas de mar, en colores y tamaños variados. Ya presencié algo similar en otras ocasiones, aunque esta vez algunas se agolpaban en zonas sin agua.
 El mar presentaba un aspecto bueno para intentarlo con los paseantes, así que ejecuté el primer lance.
Algún pez atacó el señuelo, sin quedarse prendido. Poco después se repetía el mismo patrón.
No acertaba a ver de qué se trataba, pero descartaba que fueran lubinas o agujas. Proseguí y volví a ver esas persecuciones sin picada. Así durante un buen rato y en distintos puntos ... no me explicaba qué podía ser.
 Caminando por las rocas me encontré con estas piedras que asomaban tímidamente en el agua, lo cual me recordó a la famosa prueba de las "zamburguesas" de Humor Amarillo, jejeje.
 Lanzando hacia unas rocas distantes, tuve nuevas picadas, aunque sin resultados.
Sin embargo, la claridad de las aguas en este punto me reveló lo que quería saber: los peces misteriosos eran agujas de escaso porte que atacaban el señuelo sin llegarse a clavar en el anzuelo.
En uno de los lances tuve un ataque más reconocible, que ejecutó esta pequeña lubina.
Así como posó para la foto, se fue de vuelta para el agua.
Con más de media marea, el mar comenzó a cobrar fuerza, así que me dispuse en zonas más cómodas, para no tener sorpresas.
La ausencia de nuevas picadas me animaron a dar por concluida esta jornada, que me sirvió para reencontrarme con el gran océano.

sábado, 26 de julio de 2014

Lubinas, aguja, abadejo y demás

La cena del viernes con unos amigos se prolongó hasta tarde, así que me acosté a la 1:30 am.
A las 3:30am ya estaba en pie para salir hacia Rianxo, donde me esperaba Manel.
Recogí a mi anfitrión y pusimos rumbo a la playa. No nos convenció mucho la primera opción, así que cambiamos de playa. El nuevo arenal lo descartamos en pocos minutos, así que nos decantamos por ir a las rocas.
 El nuevo escenario presentaba unas características buenas, aunque también había restos de algas pululando por el agua. Aún así, una lubina encontró apetecible mi Max Rap de 13 cm, y con esta tuve un tira y afloja en un lugar un poco complicado. Al final salió y tras la foto se fue al agua.
 Más tarde me acerqué a las rocas donde se encontraba mi compañero. Allí capturé una aguja que me costó liberar, ya que no tenía el alicates encima. Ya no hubo foto, porque no quería prolongar su estancia fuera del agua.
A continuación, logré clavar un robalo a bastante distancia, pero cuando ya le miraba la cabeza fuera del agua, logró liberarse de los triples. Me lamenté de la mala suerte del lance, pues la zona era bastante cómoda para trabajar la pieza.
 Cambié nuevamente de lugar y capturé un abadejo de escasa talla. Cuando me disponía a levantarlo, se soltó, por lo que me libró de una tarea más.
Y desde el mismo puntó sentí como otro pez tomaba el engaño. Se trataba de una lubineta, poco más grande que el señuelo. Tenía clavados dos de los anzuelos del triple trasero, por lo que me resultó fácil su liberación.
Cuando me reuní con Manel, este me dijo que había capturado una aguja y entonces sugerimos un cambio de escenario.
Después de un café, elegimos una zona cercana a un puerto, donde probaríamos unos paseantes. Giant Dog, Live Wire, Spittin´Wire, Patchinko, etc.
Durante estas fases de prueba, tuvimos sendos ataques por parte de las lubinas, aunque estas no se quedaron enganchadas. Un poco después, otra lubina atacó mi paseante, pero con la fortuna de las anteriores.
Observando la orilla, divisamos cardúmenes de pequeños peces. Estos sargos de unos centímetros me encantaron, ya que son miniaturas de los que muchos pescadores ansiamos en nuestras jornadas con el corcho.
La salida no dio para mucho más porque el sueño ya podía conmigo, así que unas cervecitas y para casa.

jueves, 22 de mayo de 2014

De vuelta a por las lubinas

El sábado asistí a la II Quedada Hermanos de los Señuelos, puesto que el año pasado lo pasamos en grande y este año podía repetirse la cosa.
Quizás fueran las condiciones del mar, las que hicieron que la participación no fuera tan numerosa como en la anterior edición, pero había que amoldarse a lo que teníamos e intentar sacar alguna lubina, si estas nos dejaban.
En esta ocasión fuimos seis los expedicionarios que intentaríamos dar con las lobas, a pesar de que el estado de la mar no era muy alentador.
Esteban y Micael, Miguel y César, Toni y un servidor, buscaríamos las zonas más interesantes, en función de nuestra experiencia. Quizás pescar por separado fuera una buena opción, ya que si alguno elegía bien, podía llevarse el gato al agua.
 Tras cambiarnos, Toni y yo nos dirigimos al punto elegido. Empezamos utilizando vinilos y minnows. Fueron los primeros los que le proporcionaron una picada a Toni, tal vez de un pinto, ya que el pez no quedó afianzado en el anzuelo.
Poco después ya monté el Clon Spittin´ Wire que mi amigo José Antonio me había regalado y que reproduce fielmente al señuelo original.
El mar estaba bueno para intentarlo con los paseantes y tuve ocasión de comprobarlo con los ataques de alguna aguja.
Decidimos cambiar de ubicación a la vista de los resultados. Por el camino me encontré con Julio, un viejo conocido que me puso al corriente de sus últimas salidas de pesca.
Tras despedirme de él, me reuní con mi compañero y proseguimos pescando hasta llegar a una roca que me suele dar buenos resultados. Una vez allí, el paseante era atacado con violencia por varias agujas a un tiempo. Opté por un paseante algo menor y la clavada no tardó en producirse.
A la vista de que Toni tuvo alguna picada al minnow, cambié yo también. Un Rapala Max Rap de 13cm fue el elegido y no tardó en capturar otra aguja.
Tras el cese de la actividad, vuelta a cambiar de escenario.
De camino pudimos observar las charcas plagadas con erizos de mar, algunos de talla excelente.
La marea ya se acercaba a su punto más bajo, así que lo intentamos en una zona somera. Con algo más de agua hubiera sido un excelente escenario, pero no se puede estar en dos lugares al mismo tiempo.
Aún quedaría tiempo para hacer unos lances en una ensenada. Allí pudimos divisar bajo el agua, como algún pez de buen tamaño "plateaba" por veces. Nos quedamos con las ganas de saber de qué pez se trataba.
Con una buena caminata a las espaldas, nos retiramos para ir a tomar algo.
Miguel y César ya se habían ausentado, pero Esteban y Micael permanecían en la cafetería.
Con ellos mantuvimos una charla distendida, en la que comentamos la escasez de capturas y las condiciones tan adversas que nos encontramos.
Esperemos que en otra edición las condiciones sean mejores y la participación algo mayor.

La jornada según Esteban:
http://surfcastinvigo.blogspot.com.es/2014/05/2-kdd-hermanos-de-los-senuelos-basses.html

           

lunes, 2 de septiembre de 2013

Muchos kilómetros

Este fin de semana se acercó hasta nuestra zona de pesca el amigo Mikel (Bricoypesca.com).
Las condiciones no eran nada buenas, pero él se animó de todas formas.
A las 6:30 am del sábado llegué al punto de encuentro. Allí estaba Miguel, ultimando los preparativos, junto a Micael y César.
Poco después llegó Jorge
El último de la expedición no daba llegado, así que lo llamamos. Esteban se había quedado dormido, así que lo esperamos y cuando ya estuvimos todos, pusimos rumbo al lugar elegido.
 Después de preparar todo, descendimos hacia el pedrero por una zona que se había quemado a causa de un incendio. La vista era desoladora, pero es una lacra con la que convivimos cada verano.
Una vez junto al agua, los señuelos comenzaron a trabajar. Vinilos, minnows y paseantes fueron los elegidos para la ocasión.
Jorge fue el primero en tocar escama, con un Black Minnow.
Se trataba de una joven lubina, pero supo a gloria, porque la situación no era nada buena.
 Nos fuimos moviendo por una amplia franja de costa a ver si salía alguna pieza más.
Con el inicio de la subida de la marea, era posible que se animase la cosa.
 Los minutos pasaban y las lubinas no daban la cara. Ya se planteaba la retirada, pero al final decidimos continuar.
 La salida del sol en un cielo despejado, anunciaba otro día de calor.
 Con el astro rey sobre nuestras cabezas y un calor bastante molesto, decidimos concluir la jornada matinal.
Salimos del pedrero rumbo a los coches, para luego irnos a un bar cercano a tomar algo para calmar la sed.
 Como Miguel había hecho muchos kilómetros hasta aquí, decidí quedarme a comer con él, para que se le hiciera el día más llevadero.
Lo llevé a un lugar que sabía que le gustaría: Casa Paco, en Torroña (Oia).
Las vistas son espectaculares, mientras se asciende la montaña con el coche, pero las vistas que más merecen la pena, son las de los platos que íbamos a degustar.
Tuvimos suerte, porque no habíamos hecho reserva y normalmente este lugar está a rebosar.
En poco tiempo ya pudimos empezar a comer: Empanada de xouba, zorza de potro (sublime), fideos con mejillones y pulpo, cabrito asado, tarta helada, filloas rellenas de crema y sandía. Para finalizar, café y chupitos.
He de decir que la atención como siempre es de sobresaliente, al igual que los platos que ofrecen y además tuvieron un par de detalles con nosotros.
(Por si os habéis dado cuenta en la foto ... siiiii, he pedido dos postres ¿Qué pasa? jejeje)
 Con los estómagos muy contentos, paramos en un área recreativa para descansar la comida y reponernos del madrugón.
Al atardecer, nos fuimos a un lugar cercano, que era de lo poco que ofrecía una rompiente.
Mikel tuvo un toque al poco tiempo de comenzar, pero se quedó en eso.
Con la noche encima salimos del pedrero y pusimos rumbo a una playa en la que Miguel intentaría engañar a algún pez.
------------------------------------------------------
Al día siguiente, me fui con Rubén al encuentro de Miguel y Jorge, que habían madrugado para estar en el pedrero a primera hora.
 No habían tenido suerte, así que les propuse ir a otro lugar. 
Antes paramos para que Marcos se uniera al grupo. Este había capturado dos abadejos y se le había soltado una buena pieza a primera hora, aunque la actividad cesó al amanecer.
 En vista de que ya había un par de pescadores en el puntal que queríamos pescar, fuimos lanzando hacia una ensenada cercana.
 Jorge se empeñaba en "tocar escama" y terminó por "tocar pluma". La de una gaviota que se había quedado enganchada del bajo de fluorocarbono.
Rubén capturó un abadejo con un pez artificial, mientras los demás seguíamos intentándolo.
Poco antes de finalizar la jornada, tuve varios ataques en superficie, pero no conseguía clavar pez alguno.
Al final fue Mikel el que estrenó su cuenta con una aguja, que se fue de vuelta al agua.
De allí nos fuimos a cambiar y luego al bar a reponer fuerzas. Marcos tuvo que ausentarse, por lo que no nos acompañó.
En una terraza con vistas al mar, tuvimos una larga charla de pesca, que amenizó notablemente la mala jornada.
Y cuando llegó el momento de la despedida, sólo quedaba desearle un buen viaje de vuelta y que la próxima vez que venga, lo haga con mejores condiciones.

Aprovecho para comentar que en la revista Federpesca Mar del mes de septiembre, hay un interesante artículo sobre la fabricación de vinilos y del que Miguel es protagonista.

viernes, 9 de agosto de 2013

3 en 1 de lubinas

Paso a relataros tres jornadas de pesca en las que las lubinas dieron la cara, a pesar de que las condiciones no eran tan propicias para pescarlas en superficie.

------ 1 ------ 

En esta jornada de pesca, fui a pescar con Micael, hasta una zona próxima a Baiona.
El mar estaba un tanto pasado para intentarlo en superficie, pero alguna podía caer.
 Con la ayuda del Black Minnow, mi compañero capturó este abadejo de bella librea.
La ensenada estaba repleta de algas en suspensión, pero el anzuelo protegido del señuelo, le permitieron librarlas con facilidad.
 Yo me aventuré hasta una roca que se adentra en el mar y así poder ganar unos metros. Bastaron dos lances para capturar esta lubina con el paseante.
Tras liberarla, efectué algunos lances más, pero sin resultado alguno.
 La mañana transcurrió sin más actividad, hasta que las agujas hicieron acto de presencia.
Tuvimos varias picadas, pero sólo salió esta, que sucumbió al Gunnish de Micael.
Con todo decidido, nos fuimos a reponer fuerzas y así finalizar la jornada de pesca.

------ 2 ------

 Aprovechando las vacaciones, me fui a pescar con Anxo e Iván.
Después de un madrugón de los buenos, llegué al punto de encuentro y de allí nos fuimos al pedrero.
Tras unos minutos Iván estrenó el marcador de la jornada, con una lubina.
A mí me tocó caída entre las rocas, después de que un grupo de mejillones se desprendiera bajo mi bota.
Lo intentamos en diversos puntos, pero ya no hubo más que hacer.
 Después de despedirnos de Iván, me fui con Anxo a una zona que nos podía brindar la posibilidad de alguna captura.
Tuve alguna subida al paseante y al final cayó esta lubina que se fue de vuelta al mar para seguir creciendo.
Y poco más insistimos porque no se percibía actividad alguna.

 ------ 3 ------

Y esta semana me acerqué un rato a la costa en compañía de mi hermano.
Las aguas estaban muy claras y el viento frontal nos lo ponía muy difícil.
La elección del señuelo fue fácil: Spittin´Wire en ambos casos.
En el primer lance ya tuve un ataque por parte de una lubina, mientras mi hermano lidiaba con una aguja.
Más adelante, mi hermano clavó una lubina que no pudo resistirse al chapoteo del señuelo.
Seguimos lanzando con los paseantes, porque había actividad en superficie.
Mi hermano "ponía en peregrinación" a su Spittin´ con una de sus Tenryu, aunque yo no me quedaba atrás.
Y así engañamos a sendas lubinas que también volvieron al agua. La mía antes de tiempo, porque se soltó cuando iba a sujetarla.
Caminando por las rocas, pude divisar a un visón americano (centro foto) que se apresuró a buscar cobijo en alguna grieta.
La tarde se iba vistiendo con una bella estampa, mientras que los peces perdían el interés por nuestros señuelos.
Cuando volvía para reunirme con mi hermano, me encontré con otro visón americano, que portaba un pequeño pez de roca. Se guareció en una grieta, donde dio buena cuenta de su presa. Luego estaba en un aprieto, puesto que en las posibles salidas me encontraba yo haciendo fotos. Cuando ganó algo de confianza, salió para refugiarse en una nueva grieta.
Para finalizar, quisiera hacer una petición:
Recoged los trozos de trenzado que podáis generar, para que no se quede tirado por la costa, como este trozo que me encontré jejeje.

jueves, 25 de julio de 2013

Lubinas en superficie, "a lo Japo"

El pasado domingo había quedado con Marcos y Rubén. La jornada transcurriría en la costa, a la búsqueda de alguna lubina y a priori no nos podíamos imaginar la diversión que nos aguardaba.
Después de pasar un control de alcoholemia, Rubén y yo esperamos por Marcos. Una vez llegó este, conversamos brevemente sobre el lugar en el que pescar. Al final sugerí una zona que hacía tiempo que no tocábamos.
Una vez llegamos al lugar, nos cambiamos y preparamos los equipos. Para mí era día de estreno, pues probaría por primera vez un traje de neopreno, combinado con una botas nuevas y un chaleco de los que suelen utilizar en Japón.
La movilidad que proporciona el traje de neopreno es muy superior a la del vadeador transpirable que utilizaba hasta el momento. A su vez, el chaleco, me liberaba del peso concentrado de la riñonera que hasta ahora siempre me había acompañado. Ahora sólo quedaba utilizar el conjunto en acción de pesca.
 Comenzamos en una zona algo profunda en la que utilicé algunos minnows sin resultado. Quizás por ello nos acercamos hasta una zona más somera en la que los paseantes tomarían el protagonismo.
Con los paseantes en acción, pronto tuvimos las primeras picadas y las capturas no tardaron.
La gran diferencia con otras jornadas, es que los señuelos eran perseguidos en muchas ocasiones por varios ejemplares.
 En uno de los muchos lances que efectué, el paseante (Drivin´Wire) fue atacado por un robalo, pero esta lubineta se adelantó y fue la que se quedó prendida de los anzuelos triples.
Mis compañeros también fueron capturando algún ejemplar joven de lubina y alguna aguja.
 La actividad no cesaba y las cañas se arqueaban al poco tiempo de que el señuelo caía en el agua.
Era curioso que la mayoría de las capturas se producían en una franja alejada de la costa, entre 30 y 50 metros. Algún lance corto resultó efectivo cuando las lubinas perseguían los señuelos hasta distancias más próximas, ya que en el resto de los casos, los lances tenían como objetivo la mayor distancia posible.
 Seguimos un buen rato capturando lubinas, hasta que las capturas cesaron. En este caso avanzábamos unos metros y vuelta a empezar.
 Salvo por alguna ola aislada, el mar presentaba este aspecto tan apacible.
Este hecho, junto a las mareas vivas, nos permitiría pescar en zonas poco habituales.
 La actividad fue tal, que no tomé muchas instantáneas. Y es que esta vez miré más por pasármelo bien, que por quedarme con el recuerdo en forma de imagen, quizás porque toda la acción estaba siendo recogida por mi GoPro.
Las capturas fueron numerosas. Yo saqué un total de 15 lubinas y una aguja. Mis compañeros se movieron por esa cifra, por lo que la jornada se puede calificar de memorable. La única pega es que no pude grabar todas las capturas por falta de espacio en la memoria de la cámara, pero recopilé material suficiente para editar este vídeo. Espero que os guste.

VÍDEO


La valoración en cuanto a la vestimenta elegida es de un 10 en todos los sentidos. La mejor inversión que se puede hacer, para pescar en la costa.
La movilidad con el traje de neopreno es muy alta, por lo que podemos movernos rápidamente si es necesario.
Las botas son más ligeras que las que utilizaba hasta ahora, por lo que las piernas se fatigan menos. A su vez, los clavos que incorporan las suelas, añaden un agarre extra en las zonas donde las piedras están más pulidas, sobre las algas más pequeñas o el verdín.
El chaleco Shimano XEFO float jacket VF-281I es de lo más confortable y se ajusta muy bien al torso, por lo que no hay movimientos indeseados de este. Además el peso de las cajas de señuelos y las herramientas, se reparte de tal manera que llegamos a tener la impresión de no llevar peso alguno.
La libertad de los brazos es total, por lo que se lanza y recoge con comodidad.

Por añadir una pega, diré que el talón de la caña golpea en ocasiones el alicate que llevo en el exterior de uno de los bolsillos, al mover los paseantes. Esto se soluciona llevando el alicate dentro de uno de los bolsillos.
 Lo más destacado es sin duda el chaleco.
Incorpora un triple sistema de cierre, mediante dos enganches (interno/externo) y una cremallera un tanto especial. El material que ayuda a la flotación incrementa el confort de la prenda.
 En su parte interna nos encontramos con un espacio para cubrir con nuestros datos personales, así como el grupo sanguíneo. Justo al lado incorpora un silbato.
 En el lado opuesto, se encuentra un pequeño bolsillo con cremallera, en el que se aloja una bolsa estanca para el teléfono móvil.
 El frontal del chaleco dispone de dos amplios bolsillos y otros más pequeños.
En los hombros y los bolsillos frontales, incorpora unas bandas reflectantes.
Las argollas en las que sujetar los accesorios son abundantes y bien repartidas.
 En la parte posterior incluye dos grandes bolsillos, en los que podemos llevar distintos tipos de cajas o útiles de pesca.
 Las cremalleras de los bolsillos llevan unos tiradores que facilitan su apertura y cierre, incluso usando guantes.
La denominación XEFO (Extreme Fusion) es sinónimo de calidad, como pude comprobar en su día con una gorra de la misma gama.

Podéis ver más sobre esta prenda en el siguiente enlace:

 Para llevar los señuelos organizados, utilizo 4 cajas. 2 Plano 3500-22 en los bolsillos frontales y 2 cajas más estrechas (Decathlon) en los bolsillos traseros.
 A su vez he comprado una tijera Shimano para llevar en el chaleco y una herramienta que podría calificar de "revolucionaria", ya que permite hacer el nudo de unión del bajo (leader) y el trenzado (braid) de forma rápida y fácil.
Aquí podéis ver cómo se utiliza: Daiwa Sokkou Knot Tool
Y por último, he adquirido este alicate de Berkley, después de que mi amigo Walter me lo recomendase como una buena opción de alicate resistente a la corrosión.
Incorpora dos cuchillas que seccionan el trenzado con facilidad. Permite abrir las anillas o llaveros de nuestros señuelos con facilidad y además es muy ligero.

Aprovecho este espacio para enviar mi más sentido pésame a las familias de las víctimas del accidente ferroviario de Santiago de Compostela. Un hecho catastrófico que ha conmocionado a toda la sociedad.