Mostrando entradas con la etiqueta colmilleja. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta colmilleja. Mostrar todas las entradas

martes, 26 de junio de 2018

Explorando y descubriendo

Llevamos unos días de calor sofocante, que nos invita a evitar las horas centrales del día, para practicar nuestra afición favorita.
A pesar de todo, este año me propuse conocer nuevos escenarios, en los que buscar distintas especies.
 En este primer emplazamiento, traté de buscar nuevos destinos para la pesca del black bass. Por ello me dispuse a reconocer distintas zonas de un mismo embalse.
Cuando no se encuentra a un ribereño, la tarea puede resultar difícil, sin embargo, no hay que dejar que esto nos eche para atrás.
 A veces nos topamos con otros elementos, que hacen que el viaje haya merecido la pena. Es el caso de este nido con 3 pollos de cigüeña, que he visto crecer a los largo de diferentes semanas.
 El embalse presentaba un nivel óptimo de agua, sin embargo, esto no permitía divisar las estructuras que hacen que resulte más fácil la localización de los peces.
 Los ánades encuentran aquí un lugar magnífico para obtener alimento y cobijo para la nidificación.
Pude ver muchos a lo largo de mi paseo con la caña.
 También me topé con este conglomerado de roca (pudinga), que había junto a la orilla, el cual me daba una idea sobre el origen geológico del lugar.
 Más pollos de cigüeña, casi a punto para abandonar el nido.
En este caso, sobre una torre eléctrica abandonada.
 En la desembocadura de un arroyo, divisé muchas colmillejas. Es un pez poco frecuente, que sólo había visto en el Miño.
En este otro embalse, sé que hay carpas, sin embargo no iba preparado para tentarlas, así que quedará para una próxima incursión por esta zona.
Espero que en la próxima ya pueda tocar escama.

miércoles, 4 de abril de 2012

Jornada de campeonato (actualizada)

Este sábado me fui con unos compañeros, para disputar un campeonato entre colegas de afición.
El escenario en el que se desarrolló la prueba fue el río Miño y a las 5:00 am ya estaba en pie para ultimar los preparativos.
A las 7:00 am me recogió Antonio y poco después nos fuimos a buscar a Ángel.
De camino hicimos una parada obligada para hacer el "segundo desayuno" y poco después nos desplazamos al punto de encuentro.Después de comentar las normas, cada uno buscó una zona en la que comenzar y siguiendo este protocolo, Ángel, Antonio y un servidor, nos fuimos a una zona que ellos conocían de otros años.
Me encontraba un poco perdido, ya que el Miño y los ríos más grandes de Galicia son los únicos que llevan un caudal aceptable en estos momentos de sequía.Empezamos a pescar las orillas, sin dejar de efectuar algunos lances al medio del cauce, ya que de vez en cuando alguna trucha de extraordinario porte, saltaba fuera del agua.
Ángel fue el primero en capturar una pintona, si bien tuvo que ser devuelta por no alcanzar la talla mínima.
A pesar de comenzar temprano, la actividad era casi nula y tuvimos que caminar un gran trayecto para ir localizando algún que otro ejemplar.La ausencia de picadas, hizo que Antonio la emprendiese a golpes con un árbol de la orilla jejeje.
Por suerte sólo se trataba de un paréntesis humorístico para aliviar la tensión del momento.Llegamos a una zona en la que un pescador profesional levantaba su red. En esta venían atrapadas varias bogas de buen tamaño, si bien la lamprea era la presa deseada.
Sin embargo nos comentó que la sequía estaba provocando una situación de ausencia de capturas.

Volvimos sobre nuestros pasos hasta alcanzar una zona de rápidos, en cuyas orillas el agua discurría más remansada a causa de la vegetación.
Le comenté a Ángel que esta zona era muy propicia para sacar alguna pintona, ya que las truchas aprovechan las ovas para mantenerse ocultas y sin tener que hacer tanto esfuerzo para quedarse en un punto fijo.Mi previsión se materializó cuando pasé la cucharilla entre las ovas, y esta pintona ascendió para quedarse prendida del anzuelo.
En la orilla portuguesa, varios pescadores ajenos al campeonato estaban pescando con diferentes modalidades, si bien uno que utilizaba la técnica del spinning, capturó otra trucha mientras lo observábamos desde nuestra posición.Cuando me aventuré en el agua para hacer los últimos lances, me fijé que en la arena del fondo se movían unos peces alargados. (Si se amplía la fotografía se puede ver perfectamente).
Por lo que me habían comentado mis compañeros, podrían tratarse de crías de lamprea, pues la disposición de la boca en la cabeza, parece concordar. Sin embargo, las aletas que presenta por el cuerpo no son iguales, si bien puede ocurrir como en el caso de los leptocéfalos cuando pasan a la fase de angula.También pude ver otros alevines de peces y esta especie de criaturas gelatinosas.
Lo cierto es que el fondo estaba plagado de distintas criaturas y era muy difícil seguirlas a todas.Una vez en el punto de encuentro, se procedió al pesaje.
Allí me encontré con Manuel Iglesias, el cual se llevó una gran sorpresa al verme allí, aunque reconozco que mi reacción fue la misma. Mientras se pesaban las piezas, charlamos un rato sobre la jornada y otros temas de pesca.
Hubo pescadores que capturaron varios reos de buen porte, que junto a algunas truchas les alzaron con la victoria.
El equipo con el que yo participaba consiguió un meritorio segundo puesto.

Después de las fotos de rigor, nos fuimos a comer y aquí las charlas de pesca se prolongaron hasta la tarde. Con el postre y el café en nuestros estómagos, ya sólo quedaba despedirse hasta la próxima.Gracias al comentario de Pedro Batalha, he podido averiguar que la especie que aparece en la fotografía subacuática es una colmilleja (Cobitis paludica).
En esta fotografía se puede apreciar la librea del pez en cuestión.
Desconocía su existencia en nuestras aguas, pues pensaba que habitaba en aguas más interiores.Este pez artificial de la marca Rapala que encontré el año pasado, imita la librea de la colmilleja.