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jueves, 15 de junio de 2017

Madagascar día 4: El día de los monstruos

La luz del día asomaba por la ventana del bungalow, y a pesar de ser muy temprano, me levanté de la cama.
 Al salir por la puerta pensé en que el día sería muy bueno, por lo que me llevé mi "camiseta de la suerte".
 En este día decidí desayunar sólo, ya que todavía quedaba mucho para salir de pesca y los demás aún no se habían levantado.
Los árboles que se ven en la foto son mangos. Si llegan a estar maduros, trepaba por ellos con un cuchillo y me iba a poner las botas jejeje.
Luego me tumbé en el sofá, reflexionando sobre la jornada que teníamos por delante.
 Al cabo de un buen rato, llegó Walter. Luego estuvimos con los perros del campamento. Madre e hijo que nos animaban cada mañana a la hora de desayunar y por la noche.
Hür tardaba demasiado, hasta que apareció para decirnos que su dolor de espalda había ido a más. 
Por ello, decidió que fuéramos nosotros. Así que Hür se quedó con Yago grabando por los alrededores, mientras que Walter y yo, nos marcharíamos con Ludo y Manuel, junto con Miguel y Rafa como cámaras.
 Antes de embarcar, pudimos ver una parte de lo que es la pesca en la isla. Esta se reducía a lo que pescaban las mujeres con una red y los hombres con sus pequeñas embarcaciones.
En este caso admiramos la técnica que desplegaban las mujeres, haciendo una especie de cerco, golpeando la superficie del agua. El premio ... un pequeño puñado de pececillos.
 A continuación salimos por la ensenada del campamento y nos pusimos con los túnidos, para tener algo de cebo.
En los primeros intentos, estos nos ganaron la partida, así que había que esperar a otra pajarera.
 Tocaba empezar con el jigging y Walter lo bordó, pues pronto se hizo con el primer GT del día.
Un pez que siempre era bienvenido, ya que no dudaba en desplegar toda su potencia, a la hora de defenderse.
 En una nueva pajarera, yo me estrené con esta bella bacoreta, que me calentó el brazo, de lo lindo.
Y es que con los equipos ligeros, había que prolongar un poco las peleas, para no quedarse con la miel en los labios. Y claro, los túnidos no se cansaban así como así.
 Walter clavó también un listado, que lo puso a también a prueba.
La mañana comenzaba con mucha acción, lo cual nos alegró mucho.
 Aquí estaba con el equipo de jigging y mi camiseta de la suerte, que reza "Los peces como el infierno, van al cielo". ¿Funcionaría?
 Rafa hizo un pequeño parón para intentar capturar algún pez, en aguas del Índico. Ludo le explicó lo que debía hacer y así también él se puso a darle duro al jig.
 Observé una pajarera a poca distancia y allá nos fuimos. Sin embargo, nos quedamos con las ganas, ya que al acercarnos, la actividad cesó por completo.
 Al poco de seguir intentándolo, Rafa clavó su primer pez, si bien, este no quiso saber nada de posar para las cámaras jejeje.
Nueva picada con salida de hilo a toda velocidad. No podría ser otro que el !! Giant Trevally ¡¡
Este también hizo honor a su fama y me deleitó con una lucha sin cuartel.
La jornada iba viento en popa, por lo que aprovechamos el momento.
 Las fragatas sobrevolaban el océano, por lo que preparamos los cebos para el curricán.
Un par de listados armados con unos buenos anzuelos y al agua con ellos.
 Tras unos minutos, sentimos una picada, pero el pez no se quedó prendido. El listado nos llegó de esta manera. Ludo sospechaba que el cebo había sido atacado por alguna barracuda enorme de las que pueblan estas aguas.
La pesca continuaba en fondos de hasta 100 metros, y en otra deriva saqué este pequeño GT que volvió al agua para seguir creciendo.
La mañana iba bien encauzada, pues todavía quedaban muchas horas por delante.
Walter se hizo con un blood snapper, que también picó a bastante fondo. 
Fue la última captura, antes de cambiar de zona.
En el nuevo emplazamiento, calamos nuestros cebos, hasta que en uno de ellos, tuve un ... ¿Enganche? ... Noooooo. !! Esto se mueveeeeeee ¡¡
El pez que tenía al otro lado de la línea comenzó a sacar hilo con una facilidad pasmosa, a pesar de tener el freno bastante apretado. En cuanto me dio la oportunidad, comencé a tirar de él, para separarlo del fondo. Algo me decía que los tiburones no se iban a acercar a este rival. La recuperación se interrumpió como si hubiera enganchado en el fondo, aunque nuevamente el freno del carrete volvió a sonar. La caña de popping se curvaba, mientras yo la sujetaba con firmeza. Nuevamente tenía que cobrar toda la línea que había salido del carrete e intentar acortar distancias. Me encontraba bien físicamente, por lo que confiaba en mis piernas y en mi espalda. Y ya que llevaba todo el viaje sin utilizar el cinturón de combate, no iba a hacerlo ahora, así que quizás habría que sufrir.
Todo lo que yo recuperaba, el pez lo volvía a sacar. Era un tira y afloja bastante equilibrado, aunque al cabo de los minutos, la contienda comenzó a decantarse de mi lado.
Ludo me decía: !!Concentración¡¡ y que no perdiera la tensión de la línea. Y eso hice, pues con un poco de fortuna, este pez posaría para el documental.
Los minutos iban pasando y el pez ya mostraba signos de fatiga, por lo que ya no podía estar muy lejos. Así que apreté un poco en mi recuperación, para darle el KO definitivo.
Esperaba que el pez emergiese cerca de la embarcación, sin embargo, lo hizo bastante lejos.
Entonces divisamos un enorme pez en la superficie del agua, con la vejiga natatoria asomando por la boca. Cuando lo teníamos cerca de la embarcación, nos percatamos que consigo venía una comitiva de pequeños peces. 
Entonces sujetamos al pez y lo subimos a bordo. La adrenalina se me había disparado y grité de alegría.
Comenzamos a echar cubos de agua en las branquias del pez para que no acusase la manipulación. Se le sacó el anzuelo y se le pinchó la vejiga natatoria. 
Nos fuimos con él hacia la proa, para enseñarlo a la cámara. Echarlo sobre mis piernas fue una tarea difícil, pues no lo podía abrazar. Entre tres lo colocamos y posamos con él.
!! Una verdadera bestia de las profundidades ¡¡ ... !! un pez de tres cifras ¡¡ ... !! la captura de mi vida ¡¡
No nos demoramos mucho con él, así que seguimos mojándolo, para después devolverlo a su medio.
Me despedí del pez desde mis pensamientos, muy emocionado por lo que acababa de vivir.
Pero lo que no contaba es que cuando me di la vuelta, Walter me echó el agua que tenía preparada en un cubo. Acepté la broma con mucha alegría y me abracé a él. Fueron unos momentos muy emotivos.
En un periodo breve de tiempo, le tocó a Walter lidiar con una situación similar. Salida de hilo a la velocidad del demonio. Era tremendo como el trenzado rojo salía del Accurate.
Inmediatamente me di cuenta de que un pez de mucho porte había picado.
En ese momento, mi compañero exclamaba una expresión muy conocida para mí ... !!! Buaaaa, chaval ¡¡¡
Tras una parada, Walter comenzó a recuperar línea, si bien no fue mucha, ya que el pez le propinó otra arrancada brutal. Walter flaqueaba, pero tuvo la fortaleza para aguantar lo más duro.
Tras unos minutos en los que pudo ir recuperando el aliento, mi compañero hizo un último esfuerzo físico y mental.
La bobina del carrete ya se veía más llena. Quedaba poco para que la agonía se tornase alegría.
Y al fin pudimos ver un tremendo ejemplar de GT. Un "Giant Giant" como yo comenté.
A pesar de que Miguel grababa la escena, saqué mi cámara para inmortalizar el momento.
El pez que todos anhelábamos, el más luchador, posaba ahora sobre las piernas de otro gran luchador.
Esta captura me emocionó muchísimo, pues las manos y los brazos de mi amigo, habían sufrido el azote de esta auténtica bestia del océano.
 Ambos estaban exhaustos, y quizás eso fue algo que los unió en ese preciso instante.
A continuación, Manuel lo oxigenó en la zona de popa. Estuvo un rato así, hasta que lo empujó hacia el fondo.
Al principio el pez nadaba con pocas fuerzas, hasta que aceleró un poco y ganó profundidad.
Con la alegría del momento, me fui a por el cubo. Lo llené de agua y me dispuse para lanzarla. La diferencia es que Walter me vio llegar con el cubo en la mano. Aunque no iba a existir el factor sorpresa, le eché el agua, para luego abrazarlo.
El júbilo nos invadía y creíamos vivir un sueño, sin embargo no teníamos ni idea que aún quedaban más sorpresas.
Tras reponernos de lo vivido, algo muy grande picó nuevamente. Algo que sacaba línea del Penn Torque, sin demasiados miramientos.
Pero en ese instante, Walter se hizo con otro pez de mucho porte.
Ludo se reía por la situación vivida, por nosotros.
En mi mente sólo estaba que ambos lográsemos materializar las capturas. Quizás pensando en Hür y en que sería impresionante posar con dos buenas piezas.
Escuchaba el carrete de Walter y sus palabras con el pez que estaba al otro lado de la línea.
Otra vez tocaba hacer una carrera de resistencia, en la que había que resistir como fuese.
Ambos peces tiraban con mucha potencia y comentamos que habíamos pescado dos trenes.
Fueron pasando los minutos para los dos y Walter parecía tener bastante controlada la situación, aunque no lo podía decir a ciencia cierta, ya que estaba con los cinco sentidos puestos en el pez.
El Tanero fue el primero en "arribar", con otro GT de los que quitan el hipo.
Un titán del océano índico, que le poporcionó una pelea épica.
!!!!! Brutal ¡¡¡¡¡
Walter se tuvo que ir a proa, para dejarme libre la zona trasera, donde estaba maniobrando para hacerme con el pez.
Y entonces ... asomó otro monstruo de las profundidades. Ludo exclamó un !!! WOW ¡¡¡ que avisaba a Walter de que llegaba otro gran pez, entonces Walter me animó desde proa.
Hubo que liberar al GT, disponiendo todo para el pez que ya casi había doblegado, a golpe de vuelta de manivela.
!!! Tremendo Giant Grouper ¡¡¡
!! Más largo que el anterior, pero no tan voluminoso ¡¡
!! Su cabeza empequeñecía cualquiera de las nuestras ¡¡ !! Su boca era tremendamente grande ¡¡
Para subirlo a mis piernas también costó, aunque en este caso lo pude agarrar mejor.
!!!!! Dos GT´s enormes y dos Giant Grouper ¡¡¡¡¡
Ya sólo quedaba liberarlo y agradecer los momentos que me había proporcionado.

El caso es que todavía quedaba la tarde por delante, sin embargo Ludo puso rumbo a la isla.
Yo quería más acción, pero acepté la decisión, en vista de que habíamos triunfado.
De camino al campamento, pudimos divisar un buen número de peces voladores, que aleteaban a escasos centímetros del agua, a toda velocidad. Todo un espectáculo para finalizar la jornada de pesca.
Al llegar a la playa, rememoramos los lances de la mañana. Cada momento, cada arrancada, cada vuelta de manivela, ...
Fue sin duda, "el día de los monstruos".
Al llegar tan temprano, bromeamos con Hür y Yago, diciéndoles que no había picado nada, a causa del viento. Cuando Miguel les mostró las capturas en la cámara, se quedaron boquiabiertos jejeje.
La tarde la dedicamos a descansar, a beber y a deleitarnos con los vuelos de los zorros voladores, que se posaban ocasionalmente, para comer los frutos del Pok Pok.

Se ve que mi "camiseta de la suerte" había funcionado.

Y para terminar, tuvimos una cena, cocinada por una expedición de italianos, que habían llegado para pescar en los días siguientes.

CONTINUARÁ ...
Un agradecimiento especial para el equipo de Karan, por hacer posible este sueño.

miércoles, 7 de junio de 2017

Madagascar día 2: !! Vaya cacharro ¡¡

Después del primer día (enlace), tocaba desayunar en abundancia y hacerse a la mar.
Yo me encontraba muy bien a pesar de la jornada maratoniana del día anterior, por lo que tenía el ánimo por las nubes.
 En mi cabeza ya estaban los túnidos, para ir calentando motores.
 Walter tenía en mente los grandes peces del Índico.
 Y Hür ya estaba deseando que comenzase la acción.
 Y con esas ganas fue el primero en estrenarse en la jornada, con otra bacoreta, a escasos metros de la playa. Una pajarera matutina que nos daba la bienvenida, si bien la actividad no duró demasiado.
Ya estábamos a punto de salir de la ensenada, cuando pudimos observar una "calzada de gigante". Se trata de una formación de origen volcánico, muy peculiar.
Esta presenta numerosos prismas hexagonales de diversa longitud, lo cual maravilla a cualquiera que la contemple.
En pocos minutos apareció otra pajarera, así que ya estábamos disfrutando con las bacoretas ...
... y los listados. Estos últimos, por ser de mayor tamaño, nos ponían nuevamente a prueba.
Estuve un buen rato deleitándome con estos túnidos, ya que tuvimos varias pajareras a tiro de señuelo. Arrancadas potentes para sacar hilo sin control, al usar los equipos ligeros.
En cuanto cesaba la actividad de la pajarera, ya había otra zona en la que el agua "entraba en ebullición" jejeje.
Sus libreas azules eran ciertamente bellas, con tonos metálicos muy brillantes.
Hicimos alguna pasada con las plumas, rayando la superficie. Estas funcionaban muy bien, aunque a veces los listados nos abrían los anzuelos, liberándose en el combate.
A pesar de este hecho, alguno más subió a bordo.
Fue una actividad frenética, por lo que cuando llegó la hora de comer, dimos buena cuenta de la ensalada. La nota de humor llegó cuando Manuel iba a arrojar por la borda la que había sobrado, entonces le grité: !!Eh¡¡, !!Eh¡¡ ... !Que me la como yo¡
Mientras me comía el cuarto plato de ensalada. Ludo le decía a los demás que yo era el "Tiburón del barco" jejeje.
Nada mejor para digerir la comida y el postre, que un poco de acción. La primera pajarera que tuvimos a tiro, me poporcionó otro "skipjack", que Ludo usó para hacer curricán.
Al poco de comenzar, una de las bacoretas que teníamos en el agua, sufrió el ataque de un pez.
Tras un buen rato, los resultados fueron infructuosos, por lo que tocó un poco de pesca en las profundidades.
Y así fue como el carrete de Walter comenzó a evacuar línea a lo loco. Los metros que recuperaba, el pez los volvía a sacar de la bobina. Una lucha sin cuartel, en la que Walter fue el justo vencedor, ya que la lucha duró varios minutos. Estaba claro que mi compañero venía mentalizado para ganarle la partida a cualquier pez que apareciese.
Y así llegó este bonito GT con el que ahora posaba bajo el sol abrasador.
A continuación, Hür se hizo con un spangled emperor. 
Estos también eran rudos de verdad, pues si te cogían desprevenido, tiraban para el fondo con mucha velocidad.
Un bonito blood snapper llegaba a manos de Walter, desde los 50 metros.
 La sonda marcaba mucha actividad por allí abajo.
Y entonces ... entonces sentí una picada brutal que me hizo contener la respiración. Sin embargo no tenía el tirón del giant trevally, lo cual me hizo pensar en otra especie. 
Fui recuperando la línea y en el último momento, la línea de Hür se cruzó con la mía.
Por suerte ya pude ver su librea, un tanto diferente. Un pez de bellísimos colores.
!! Un gran ejemplar de red emperor ¡¡ !!Qué maravilla¡¡
Cuando lo puse de lado, Walter exclamó: !!Vaya cacharro¡¡ Y es que se trataba de un pez formidable en varios aspectos. Muy ancho, con unos colores fantásticos y una cabeza espectacular. Otra especie en nuestra lista de capturas.
Sólo quedaba liberarlo y agradecerle su presencia en esta expedición.
Hür sacó tres blood snapper seguidos, por lo que debíamos estar pescando en una zona idónea para ellos. La sonda marcaba mucha actividad allí abajo, por lo que había que aprovechar el momento.
Uno de los listados que usamos como cebo, volvió de esta manera, tras una picada brutal.
Seguramente provocada por el ataque de un tiburón, de los muchos que pululaban por la zona.
Los blood snapper debían estar espesos, ya que picaron repetidas veces, durante un buen rato.
Este me llegó enganchado por el lomo, en una de las recuperaciones.
Por suerte no se dañó los órganos vitales, así que tras una rápida intervención, pudo volver al agua.
Visualizamos una pajarera cercana y allá nos fuimos nuevamente a disfrutar con las bacoretas y los listados.
Otra vez con equipos ligeros, usando cucharillas ondulantes recogidas a mucha velocidad.
Walter sacó un buen skipjack (listado), con las plumas que llevábamos para estas situaciones.
Las arrancadas eran muy potentes y sacaban hilo en gran cantidad.
Con los equipos que en España usaríamos para las lubinas, se disfrutaba muchísimo, aunque a veces los túnidos se iban para el fondo como proyectiles, curvando las cañas de forma violenta.
Con paciencia y tanquilidad, me hice con otro listado más.
Fueron momentos de diversión a raudales.
En un nuevo emplazamiento, el carrete de Walter anunciaba una gran pelea.
La bobina giraba sin control, a gran velocidad. Por momentos pensaba en que mi compañero pudiera flaquear, pero su fortaleza mental le obsequió nuevamente con un bello giant trevally.
Cada uno que sacábamos, lo observaba con admiración, pues la manera de defenderse, demostraba que es uno de los peces más potentes que rondan por el Índico.
Al poco rato ya estaba Hür en faena con un spangled emperor. Un pez que también se defendía con todas sus armas.
Con la tarde avanzada, Hür tuvo una picada descomunal. El pez que se encontraba al otro lado de la línea, sacaba hilo sin parar. Demasiada línea fuera del carrete ... lo cual me hizo pensar en lo peor.
El pez debió alcanzar el fondo y cortó el bajo contra el coral.
La manera en que se había curvado la caña, me hizo pensar en un pez de récord, aunque en esta ocasión ganó él.
Nos quedó la duda de saber qué pez era, pues en estas aguas, la variedad es enorme.
Walter repitió la situación poco después. Otro pez de gran potencia que hacía salir el hilo de la bobina, a pesar de apretar el freno a conciencia.
Trataba de animar a mi compañero para que intentase alejarlo del fondo. Sin embargo, el pez tenía todo bajo control. Le bastó una carrera más para librarse de la línea, pues el bajo no resistió en el fondo de coral.
Me quedó nuevamente la duda, de si sería un gran tiburón. Por desgracia, no hubo opción de ver al oponente. 
A pesar de estas dos pérdidas, izamos del fondo otro bohar snapper.
No valió para olvidarnos de los dos peces que se fueron, pero fue la guinda de otra jornada maravillosa en el paraíso.
Con el sol acariciando el horizonte, ya sólo quedaba regresar al campamento, cenar e irnos a descansar para la siguiente jornada.

CONTINUARÁ ...

Un agradecimiento especial para el equipo de Karan, por hacer posible este sueño.