viernes, 22 de marzo de 2013

Comenzamos con las capturas

Este año está empeñado en proporcionarnos grandes dosis de agua y frío, y no por este orden, precisamente.
El caso es que los ríos todavía discurren con mucho caudal y hay que buscar pequeños arroyos o zonas altas de los cauces más importantes.
Después de un mal arranque de temporada en uno de los muchos embalses gallegos, me apunté a una jornada de pesca con el amigo Luis, en un pequeño cauce que apenas conocemos.
 Nada más llegar, la zona intermareal ofrecía una bella estampa y ya estábamos pensando en la posibilidad de capturar algún reo que se encontrase por el lugar.
Vadeamos toda la tabla sin divisar actividad alguna, sin embargo, en un puente próximo estuvimos a punto de inaugurar el marcador de capturas.
 Pero la picada junto al puente fue un espejismo, pues caminamos un buen trecho sin divisar pez alguno.
Menos mal que el maravilloso entorno animaba a seguir ascendiendo por el cauce.
Los molinos desvencijados eran testigos mudos de nuestras ganas por capturar alguno de los moradores del río y sus rocas habrían presenciado más de una aventura de pesca en este paraje.
 Hubo que seguir vadeando y caminando por la orilla, pues no teníamos pensado rendirnos fácilmente.
Un riachuelo tan bello y limpio, no podía decepcionarnos.
 Llegamos a un pozo del que podría surgir la primera captura de la jornada.
Al acercarnos, divisamos una silueta en el fondo, y que parecía ser una trucha.
 Y efectivamente lo era. Una trucha que por su estado, llevaba poco tiempo muerta.
Tras un breve reconocimiento, nos vino a la cabeza la idea que que pudiera haber sido a causa de algún vertido, aunque el río parecía discurrir con absoluta pulcritud.
 Un poco más arriba, Luis se hacía con la primera trucha de la jornada y poco después con una segunda.
Truchas de escaso porte, pero tan bellas como sólo las truchas pueden ser.
 Mientras mi compañero hablaba por el móvil, yo capturé la primera trucha de esta temporada. Al igual que las anteriores, con una librea de variados colores.
Varios lances después pude hacerme con otra pintona, pero esta supo como librarse con facilidad.
 Proseguimos caminando y así llegamos a una zona más agradecida para las piernas.
Aquí comenzaron a salir algunas truchas más. El tamaño era escaso, pero al tratarse de un río tan accesible, tampoco nos sorprendió.
 Mientras desanzuelaba una nueva captura, Luis ya estaba con otra pieza prendida de su cucharilla.
La caminata ya había merecido la pena. Unos parajes magníficos y unas truchas que nos proporcionaron momentos agradables.
La luz comenzaba a disminuir de intensidad, por lo que era el momento de retirarse. Las buenas comunicaciones del lugar, nos facilitaron mucho el regreso. De camino hubo tiempo para revivir cada uno de los lances de la jornada y pedir que las lluvias remitan, para poder visitar ríos de mayor entidad.

viernes, 15 de marzo de 2013

Mucha agua

Así se podrían resumir los días de febrero y lo que llevamos de marzo. Y es que las copiosas lluvias han hecho que los ríos se desborden y que la pesca en el mar sea un tanto dificultosa.
 El Miño ya pudo ser visitado desde el 1 de marzo, sin embargo no había muchas opciones, debido a su caudal. 
Hace unos días acudimos para intentarlo, sin embargo nos quedamos con las ganas, ya que la cantidad de agua que portaba el río, era enorme. Fue una visita fugaz, que sólo sirvió para confirmar nuestros temores.
 Por suerte, ya tenemos algunos locales a mano, donde una cerveza provoca el despliegue de "pinchos" para todos los gustos. Y con esto, uno se va más contento para casa.
 Ayer decidimos hacer una nueva visita, si bien sabíamos que las últimas lluvias, que han sido copiosas, podrían echar abajo nuestras intenciones.
 Y así fue. 
En una mañana gélida, con tan sólo un grado positivo, nos enfundamos los vadeadores y pusimos rumbo a las orillas del padre Miño.
Divisamos agua en tal cantidad, que se nos quitaban las ganas de intentarlo.
Sin embargo, aún nos movimos por otras zonas, a la búsqueda de lugares que tuvieran trazas de animar la jornada.
Pero la abundante agua, pronto nos convenció de que no era el momento ni el lugar, por lo que tocará aguardar a que el Miño baje de caudal.
Por suerte se observa en el horizonte, el comienzo de la temporada de trucha en Galicia, así que no queda más que esperar al domingo.

sábado, 16 de febrero de 2013

A por sargos con frío

Antes de nada quisiera comentar que un rayo me ha fulminado el PC, y que por esta razón he estado apartado un poco de este mundo virtual, al que ya echaba de menos. Trataré de ponerme al día lo antes posible.

Tras esta aclaración, paso a relataros la última salida de pesca.

 En vista de que el sargo está dando grandes alegrías por nuestra zona, me decidí a ir a tentarlos en compañía de José Antonio.
Salimos temprano ya que por la tarde tocaba trabajar, así que tras unos minutos de conducción, llegamos al pesquero.
 El mar no estaba bueno del todo, ya que a menudo venían algunas olas que golpeaban violentamente contra la costa. A pesar de todo, lo más incómodo era el frío que le ganaba la partida a mis manos.
Como pude, fui aguantando la caña. Pude observar cómo José Antonio se hacía con la primera pieza del día. Una boga que ya nos hizo presagiar lo peor.
 A medida que la mañana avanzaba, las manos ganaron algo de temperatura. Gracias a ello, pude levantar sin problemas mi primera captura, que también era otra boga.
 Como no había tiempo para cambiar de zona, seguimos probando en puntos próximos.
El mar ahora tenía mejor color y quizás con paciencia, pudiéramos encontrar aquello que buscábamos.
 Pero fue otra boga la que se quedó prendida de mi anzuelo. Estas se encontraban en el pesquero y no había mucho más que hacer.
 Junto a una roca solitaria, logré engañar a este sargo, que se escurrió hasta una grieta próxima. Tras sujetarlo, procedí a liberarlo en el agua, pues tenía un tamaño poco interesante.
 Después de sacar alguna boga más, tanto por mi parte, como por la de mi compañero, salió otro morador de los pedreros. Un mújol que no ofreció la lucha que habría dado si fuera engañado con el equipo de mosca.
Lo liberé en una charca y me dispuse a afrontar los últimos lances.
Mientras José Antonio plegaba la caña, tuve tiempo de engañar a otra boga, que se fue por donde había llegado. No fue una jornada como me hubiera gustado, pero valió para sacarse el mono y retomar la actividad.

domingo, 3 de febrero de 2013

Un magnífico evento

Este sábado día 2 de febrero, asistí a una jornada de montaje, que me demostraría una vez más, la constante evolución que se produce en el ámbito de la pesca.
 En este caso, contaríamos con la presencia de conocidos montadores, los cuales nos mostrarían algunos trucos relacionados con el mundo del montaje de moscas.
 El primero en tomar el protagonismo del evento, fue Paco Porto. Sus moscas de salmón embelesan a cualquiera que las tenga delante, ya que la combinación de colores resulta extremadamente agradable a la vista.
 La mosca con la que comenzó la demostración, fue la conocida Green Highlander. En este caso confeccionada con pluma.
Con suma atención, fui siguiendo los pasos y reteniendo los trucos que permiten solventar las posibles complicaciones, durante el proceso de confección de la mosca.
 Lo cierto es que crear una mosca de salmón es un proceso lento y laborioso, si lo que se pretende es hacer una obra de arte en toda regla.
 Más tarde fue el turno de Jorge Aráujo. Este nos mostró distintos trucos en el montaje de ninfas.
Su experiencia como competidor internacional con la selección de Portugal, le ha dado un conocimiento único, que ha sabido llevar al torno de montaje.
 Es por ello que sus explicaciones fueron seguidas con detenimiento por los asistentes.

 Existen multitud de factores que pueden pasar desapercibidos para el pescador menos experimentado, sin embargo, las explicaciones de Jorge nos valdrán en el futuro, ya que aportan otro enfoque a la pesca con ninfa.
 Las cajas de ninfas de Jorge demostraban un gran nivel en el mundo del montaje, y es que este pescador del pais luso, no deja nada al azar.
 Llegaba el momento de la comida. Dando buena cuenta de los manjares que teníamos delante, fuimos soltando muchas carcajadas, propiciadas principalmete por Aleixo, que también llegaba del país vecino, acompañando a Jorge.
 Tras despedir a los compañeros portugueses, y agradecerles su visita, nos fuimos a visitar los ríos Verdugo y Oitavén, para observar el estado que presentan tras las copiosas lluvias de las últimas semanas.
 Tras el paseo, volvimos a la faena. 
Mientras Paco Porto seguía con sus moscas de salmón, Arturo Alonso nos mostró un montaje revolucionario, con el que obtener resultados muy vistosos.
Un compañero de la Sociedad de Pesca de Soutomaior, llamado Rubén, también aportó un método novedoso para lo que podría ser una ninfa terminada o el cuerpo de esta.
 Aquí tenemos una Rusty Rat confeccionada por el compañero Porto.
Tras poner punto y final al evento, se sortearon las moscas que se habían montado durante la jornada.
Yo fui agraciado con la primera mosca que había montado Paco y con la última que se había montado por la tarde, creada por Arturo Alonso.

Con todo lo aprendido en esta jornada, no hay excusa para ponerse delante del torno.

jueves, 24 de enero de 2013

Jornada memorable con Walter (con vídeo)

Dado que Walter ha hecho un vídeo fantástico con el material recopilado en la última salida de pesca, hemos decidido publicar al mismo tiempo ambas entradas.

Hace unos días fui a hacerle una visita a mi amigo Walter, y aunque iba con la idea de pasar un fin de semana desconectado de la pesca, el destino me tenía reservada una grata sorpresa.
Tras hacerle una visita a Miguel (Solorobalizas) el sábado por la tarde, llegamos a casa. Una vez allí, preparamos todo el material para la jornada de pesca dominical.

Al día siguiente, nos levantamos para desayunar y acto seguido, metimos las cosas en el coche. Durante el camino comentamos la estrategia a seguir durante la jornada.

Una vez en la lancha, preparamos los equipos. Walter montó una Mitchell Avocet 242 Spin, con un carrete Abu García Sorön STX 40. Yo monté una caña Cinnetic Cautiva Caranx 2.20 m, junto con el Abu García Orra S40. Ambos carretes cargados con linea Nanofil del 0.17 y bajo de Berkley Trilene 100% fluorocarbon del 0.30 mm, más que suficiente para pescar desde embarcación.

Con los equipos montados pusimos rumbo a la zona de pesca y una vez allí, optamos por poner algunos vinilos de Berkley en nuestras grapas.

Empezamos con la primera deriva y comprobamos la evolución de nuestros señuelos. En vista de que el tiro de la corriente era bastante grande,tocó poner unas cabezas más pesadas.
El brazo sufría más, pero los vinilos evolucionaban correctamente en la columna de agua.
Estuvimos un buen rato, hasta que mi compañero optó por cambiar de señuelo, poniendo uno más liviano, dejándolo profundizar más.

De esta manera, la primera picada no tardó en producirse. Tras liberar la pieza, volvimos a hacer una nueva pasada. El vinilo de Walter fue atacado nuevamente por otra lubina, que en poco tiempo ya estaba a bordo, para contemplar su bella librea.

Tras un breve parón en la actividad, esta se retomó con otra captura por parte de mi anfitrión.
Decidí montar un vinilo del mismo modelo y con una cabeza del mismo gramaje e idéntico color.
¡¡ Ese era el motivo !! Tras el cambio, no tardé en hacerme con mi primera lubina, cuya visión me hizo intuir que tendríamos una buena tarde.

Las nubes iban avanzando sobre nuestras cabezas y por suerte, pocas fueron las veces en las que tuvimos que ponernos la capucha. Bajo tímidas gotas de agua que manaban de las alturas, otras lubinas quedaban prendidas de nuestros anzuelos.

Walter había predicho que con el repunte de la marea, la cosa mejoraria, Como si de un visionario se tratara, la profecía se cumplía tal cual me la había comentado. Las picadas eran ahora más numerosas y sólo una de las lubinas que habíamos clavado, se había liberado durante su recuperación.
Tras una buena racha por mi parte, mi compañero decidió cambiar de vinilo y montar uno mayor. Sabía que una lubina podría engullir aquella imitación, pero el tamaño medio de las capturas me hacían dudar por momentos. Sin embargo, la insistencia de Walter se tradujo en otra captura, y para más inri, esta había afianzado el señuelo completo, dentro de su boca.
La tarde ponía distintas caras, pero íbamos evitando la lluvia, por fortuna para nosotros. Y no debía haber queja, ya que las capturas seguían acompañando. Era una jornada que me recordaba a la de algún verano pasado, en la que uno casi podía intuír las capturas.

Tras un largo periodo de frenesi en la cubierta, liberando y soltando piezas, las nubes osaron ocultar al sol, para anunciar un falso final del día. Sin embargo, el viento nos echó una mano para mover esa nubosidad y así poder contemplar el verdadero ocaso.
Ya no quedaba mucho por hacer. Tan sólo probar suerte con un paseante, por si sonaba la flauta. Pero la flauta no emitió nota alguna, por lo que no tardamos en recoger y dar gracias por una jornada entrañable.
Por delante quedaba un ameno paseo en coche, que nos permitiría recordar cada uno de los lances, como si de nuevo lo estuviéramos viviendo. Este es sin duda, otro de los placeres de la pesca: rememorar una jornada, con sus anécdotas y capturas.

VIDEO

              

miércoles, 16 de enero de 2013

Partido con las lubinas

Este fin de semana me disponía a hacer una visita a Walter, sin pretensiones de ir a pescar, pero resulta que él me tenía preparada una grata sorpresa.
 El sábado por la tarde, nos fuimos hasta Caión para hacerle una visita a Miguel, editor del blog Solorobalizas. De camino, una granizada parecía querer frustrar la visita, pero no tardó demasiado en disiparse.
Llegando a este bello núcleo marinero, se tiene una vista espectacular del mismo desde la carretera.
Tras las presentaciones, nos fuimos a un bar con una espléndida decoración de lo que es el mundo del mar.
Con unas cervezas como acompañantes de la tertulia de pesca, como no podía ser de otra manera, fuimos comentando opiniones sobre material,especies o zonas de pesca.
En toda charla que se precie, hay que hacer hueco a las anécdotas, las cuales ponían la nota humorística a tan entrenenida velada.
Con la llegada de la noche, nos despedimos de Miguel, para poner rumbo a casa, ya que al día siguiente tocaba jornada de pesca.
 Como no me esperaba salir de pesca, la jornada me cogió sin mi inseparable material fotográfico, pero al final pude tomar algunas instantáneas.
Tras una buena anécdota, que daba el pistoletazo de salida a la jornada, comenzó el partido.
Walter se adelantó en el marcador con una lubina que atacó sin contemplaciones al vinilo Split Belly de Berkley.
Poco después, nuevo ataque y otra lubina que subía a bordo, para poco después ser liberada.
Sin mucho tiempo para reponerme del lance, ya estaba mi compañero luchando con otra pieza.
 Eché mano del mismo señuelo que Walter estaba utilizando y no tardé en clavar mi primera lubina.
Para esta jornada, Walter me dejó una caña Cinnetic Cautiva Caranx que me gustó mucho por su comportamiento y por la acción, pues lanzaba con facilidad los señuelos que había escogido..
El cambio de señuelo hizo que pudiera ir ascendiendo en el marcador, hasta llegar al empate..
Luego concatené tres lubinas más, que se fueron por donde vinieron. Un hat trick que me vino muy bien.
Tras una rato bromeando con mi compañero, por aquello de que iba por delante en el marcador, este se puso las pilas y logró equilibrarlo. Pero tras el empate, volvió a ponerse por delante.
El equipo local se alejaba en el marcador, pero eso no podía quedar así. Tras un gol fantasma por mi parte, ya que la lubina se soltó al lado de la embarcación, pedí ver la repetición. El gol no subiría al marcador, ya que no toqué escama alguna.
Pero cambiando de táctica, logré acercarme algo más en el computo de la primera mitad.
Walter cambió su delantero estrella de Berkley, por otro de la misma cantera: el Giant Ripple Shad.
Pensé que ninguna lubina osaría atacar a semejante señuelo, pero tras bastantes minutos intentándolo, uno de estos serránidos dio buena cuenta de él, hasta tal punto que lo engullió por completo.
Tras un buen rato sin actividad, las lubinas volvieron a atacar y retomé mi cuenta goleadora.
La delantera del equipo visitante logró acercarse y batir nuevamente al guardameta, subiendo otro tanto a mi marcador. Tenía la oportunidad de empatar el partido, así que ataqué con un esquema claramente ofensivo.
Llegó el momento de la verdad. Un robalo placó mi artificial y así se quedó el anzuelo cuando llegó a mi mano. Era un penalti clarísimo, pero el árbitro no lo señaló, por lo que me quedé con la miel en los labios.
Poco después fue Walter el que tuvo al alcance de su mano otro robalo, pero el árbitro aplicó el mismo criterio, por lo que no hubo penalti a su favor.
Las luces de la tarde se despedían y el partido tocaba a su fin.

Local 12 - 10 Visitante

Este fue el marcador final en un partido en el que la diversión estuvo asegurada en todo momento, por la calidad de las jugadas y la definición de los delanteros de ambos equipos.
Con todo decidido, tocó irse a los vestuarios y de ahí para casa.

Espero que en la próxima los robalos no nos cojan fuera de juego jejeje.