Aquí en el municipio seguimos casi con las mismas restricciones, por lo que no hay mucho donde poder ir, así que me acerqué a la ría para echar unos lances. La marea coincidía bastante mal para mi gusto, pero eso no me iba a desanimar.
De camino al lugar elegido, pude ver a una gran cantidad de gente por la calle y lo cierto es que solo me venía una idea a la cabeza: Tenemos Covid para rato.
Traté de no pensar en ello, así que monté el equipo y comencé a prospectar las zonas más prometedoras. Por desgracia hoy el agua presentaba una alta densidad de algas, lo cual dificultaba el hecho de que el señuelo trabajase correctamente.
Me aventuré por la orilla, que tenía una pendiente ideal para terminar en el suelo al mínimo descuido jejeje. El viaje fue infructuoso, ya que la ínfima senda no tenía salida ... así que vuelta sobre mis pasos.
Desde este punto ya tenía opción de lanzar así que a mojar los vinilos. No fueron muchos los lances que efectué, ya que un poste y las ramas de los laureles, me impedían densenvolverme con soltura, si bien uno ya está curtido del río.
Cuando llegué a un lugar cómodo, me dispuse a peinar cada zona, teniendo en cuenta los cabos de las barcas que se mecían con el oleaje. En uno de los lances ... ¡¡ZAS!! picada en seco ... pero el pez tiraba demasiado. Pude verlo revolverse a bastante distancia y observé que no era una lubina grande ... sin embargo tiraba demasiado para su porte. Fui acercándo el pez, hasta que lo tuve a escasos metros y entonces me di cuenta que se trataba de un mújol. Ahora ya me coincidía todo jejeje. Estos torpedos del mar, pueden ser brutales a la hora de pelear. Especialmente si utilizamos un equipo ligero.
Tras un buen rato sin actividad, me fui a una zona de abrigo para probar algunos de los últimos vinilos que he adquirido. A mi lado se encontraban tres perros, observándome. Dos de ellos estaban muy tranquilos, pero uno me deleitó con una banda sonora de ladridos que duró hasta que me marché jejeje.
De camino al coche me encontré con el padre de mi amigo Jose y me puse a charlar con él. Tras una larga conversación hice un par de lances más antes de recoger.
Ahora a esperar que esta situación siga remitiendo, por el bien de todos.
¡¡Saludos y que la pesca os acompañe!!







