Mostrando entradas con la etiqueta mújol. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta mújol. Mostrar todas las entradas

domingo, 28 de febrero de 2021

Extraña "lubina"

 Aquí en el municipio seguimos casi con las mismas restricciones, por lo que no hay mucho donde poder ir, así que me acerqué a la ría para echar unos lances. La marea coincidía bastante mal para mi gusto, pero eso no me iba a desanimar.

 De camino al lugar elegido, pude ver a una gran cantidad de gente por la calle y lo cierto es que solo me venía una idea a la cabeza: Tenemos Covid para rato. 

Traté de no pensar en ello, así que monté el equipo y comencé a prospectar las zonas más prometedoras. Por desgracia hoy el agua presentaba una alta densidad de algas, lo cual dificultaba el hecho de que el señuelo trabajase correctamente.

Me aventuré por la orilla, que tenía una pendiente ideal para terminar en el suelo al mínimo descuido jejeje. El viaje fue infructuoso, ya que la ínfima senda no tenía salida ... así que vuelta sobre mis pasos.
 Desde este punto ya tenía opción de lanzar así que a mojar los vinilos. No fueron muchos los lances que efectué, ya que un poste y las ramas de los laureles, me impedían densenvolverme con soltura, si bien uno ya está curtido del río.
 Cuando llegué a un lugar cómodo, me dispuse a peinar cada zona, teniendo en cuenta los cabos de las barcas que se mecían con el oleaje. En uno de los lances ... ¡¡ZAS!! picada en seco ... pero el pez tiraba demasiado. Pude verlo revolverse a bastante distancia y observé que no era una lubina grande ... sin embargo tiraba demasiado para su porte. Fui acercándo el pez, hasta que lo tuve a escasos metros y entonces me di cuenta que se trataba de un mújol. Ahora ya me coincidía todo jejeje. Estos torpedos del mar, pueden ser brutales a la hora de pelear. Especialmente si utilizamos un equipo ligero.
 Tras un buen rato sin actividad, me fui a una zona de abrigo para probar algunos de los últimos vinilos que he adquirido. A mi lado se encontraban tres perros, observándome. Dos de ellos estaban muy tranquilos, pero uno me deleitó con una banda sonora de ladridos que duró hasta que me marché jejeje.
 
De camino al coche me encontré con el padre de mi amigo Jose y me puse a charlar con él. Tras una larga conversación hice un par de lances más antes de recoger.
Ahora a esperar que esta situación siga remitiendo, por el bien de todos.

¡¡Saludos y que la pesca os acompañe!!


viernes, 11 de agosto de 2017

Un nuevo horizonte

Con la visita de Josan el mes pasado, me llegó una propuesta que consideré muy interesante. Se trataba de escribir algún artículo para la revista digital "Cotodepezca".
A mí me encanta escribir sobre mis jornadas de pesca, lugares que conozco, etc. Por ello, me he animado a emprender esta andadura, paralelamente a la edición de este blog.

Mi primer artículo habla de un río muy especial para mí: El río Eume.
Espero que le guste a aquellos que lo lean y también intentaré ir mejorando con el tiempo, como creo que he hecho con este espacio.

Y ya que os he hablado de Josan, os dejo un par de vídeos de pesca de mújol, del día que estuve con él y del anterior.
!!Espero que os gusten ¡¡
                         
            

sábado, 15 de julio de 2017

Los "macabíes" gallegos

El otro día recibo un correo de Josan, comunicándome que se encontraba en Galicia.
Como al día siguiente, tenía el día libre, allá me fui hasta la provincia de A Coruña a conocerlo.
Me hacía mucha ilusión, ya que sigo su blog con asiduidad, pues nos presenta muchas cosas interesantes, sobre pesca de agua dulce.
 El caso es que él creyó que no iba a ir hasta dónde se encontraba, por lo que se llevó una grata sorpresa.
 Como Josan se encontraba cerca de Aguiño, le propuse intentar pescar algún mújol a mosca, a lo que accedió gustoso.
 Lo llevé a una zona donde sabía que habría un buen número de mújoles o "macabíes del pobre", como se le llama en algunos lugares. Estos nos podían brindar una grata jornada o dejarnos con la miel en los labios, ya que no es un pez fácil de engañar, y más con las condiciones de viento que teníamos.
Tras mucho intentarlo, yo logré sacar a uno de estos torpedos, el cual me dio bastante guerra.
 Después fue mi compañero el que lo intentaría. Le costó lo suyo, pues el viento arreciaba por momentos, aunque al final se hizo con su ansiado trofeo.
La mala fortuna hizo que se fuera antes de posar para la foto oficial, pero el reto ya había sido conseguido.
 Estuvimos un rato más intentándolo, si bien los peces desaparecían cuando insistíamos mucho.
Esa era una buena prueba de que los mújoles no son peces fáciles, al menos para pescarlos con mosca.
Tras la comida en un restaurante cercano, intentamos sacar algún mújol en el puerto de Aguiño.
Lo intentamos a pesar del fuerte viento, aunque estos no estaban por la labor.
Probé con diferentes moscas, hasta que con un diminuto estrímer, clavé una pequeña lubinita, que se libró, después de que el 0,16 mm se rompiera tras la clavada.
  Por la tarde volvimos al escenario de la mañana. Era el turno de Josan.
Tenía la ensenada llena de mújoles.
Mientras lo grababa, llegó un señor con su coche. Del maletero sacó algo y se dirigió a la orilla. Se trataba de una atarraya (red plomada que se lanza sobre los peces). El caso es que el señor en cuestión lanzó la red y sacó una buena cantidad de mújoles. Tiró al agua algunos de los que había capturado y el resto se puso a eviscerarlos en la misma orilla.
Con su acción, los mújoles habían desaparecido, por lo que le dije a Josan de marcharnos a tomar una cerveza.
La charla en el bar fue muy amena y enriquecedora, por lo que desde este espacio, le agradezco a Josan la jornada que pasé en su compañía.
!!Espero que vuelvas pronto¡¡

sábado, 17 de mayo de 2014

Testarudez

El miércoles me fui con José Antonio hasta un río que teníamos ganas de visitar. Ya hacía dos semanas que se había abierto la veda, por lo que sus poblaciones piscícolas podían estar seriamente diezmadas, ya que en Galicia aún hay muchos pescadores que gustan de llevarse unas truchas para casa, cosa que no miro mal. Lo que ya es muy distinto, son los que se pasan cupos o tallas por la zona de la entrepierna. 
En todo caso, había ganas de visitar este río, porque siempre hay alguna sorpresa.
 Las primeras zonas para pescar no eran muy accesibles, pues este era el panorama durante un buen trecho de río. Orillas plagadas de bambú, tan tupido que no se podía intuir el recorrido del río.
 Inicialmente ambos empezamos con cucharilla, pero pronto opté por intentar sacar alguna pintona con un diminuto vinilo. Era un reto que tenía pendiente y me empeciné en llevarlo a cabo, desoyendo las sugerencias de mi compañero.
Mientras pescábamos, pude ver a un ejemplar de reo con síntomas de saprolegnia. Se podía percibir en el animal, que sus reflejos no eran iguales a los de un pez sano, sin embargo llegó a refugiarse bajo unas raíces cuando ya me encontraba muy cerca de él.
Mas arriba se confirmaron una sospecha que teníamos. El caso es que río abajo habíamos divisado lo que parecían "camas" de lamprea. Y este ejemplar parcialmente devorado, confirmaba que allí habitaban estos antiquísimos peces.
La tarde discurría sin capturas, aunque pudimos ver muchas truchas y algunas de buen tamaño.
El viento del norte no suele ser bueno en la pesca, pero en jornadas así es dónde hay que darlo todo para hacerse con alguna pintona.
Mientras vadeaba, pude admirar la natación de una pequeña solla, que huyó despavorida ante mi presencia.
Esta es una "cama" de lamprea. El pez retira los cantos rodados más grandes, dejando a la vista la grava más fina, junto con la arena.
Un trabajo meticuloso y laborioso, pero necesario en la perpetuación de la especie.
Tras muchos intentos, tuve la primera picada. Sin embargo no se tradujo en captura, ya que la trucha no se llegó a clavar en el anzuelo.
Me quedé con la miel en los labios, ya que sería la primera trucha con vinilo.
Un poco más arriba, divisamos una lamprea, que a priori parecía inerte. El caso es que si estuviera muerta, no podría ejercer el efecto ventosa con el que se sujeta a las rocas del fondo. Me disponía a cogerla con la mano para sacar una foto, cuando pude ver que los orificios que tiene a ambos lados de la cabeza, se abrían y cerraban. Cuando tomé el pez con la mano, este se escurrió por mi mano y comenzó a nadar río a bajo a una velocidad inverosímil y por la superficie. Algo que nunca esperaría de este pez. José Antonio y yo nos quedamos atónitos.
Esta escena la podéis mirar al final del vídeo.
Tras unas horas sin resultados, decidimos ir a reponer fuerzas. El río nos había ganado la partida y el reto de conseguir la primera trucha con vinilo, no se consiguió.
Pero las penas, se digieren mejor si el estómago lo tenemos lleno jejeje. Y esta pedazo de hamburguesa valió para que sólo nos quedáramos con las anécdotas de la jornada.
-------------------------------------------------------------------------------
El jueves nos desplazamos hasta el río Tea.
 Por mi parte, volvería a intentar sacar mi primera trucha con vinilo. La tarea no era fácil, pero aquí hay bastantes más peces; muchos de ellos de buena talla.
 Hicimos un alto en el camino para determinar la posición de las truchas y reos a lo largo del río, ya que hacía mucho calor para esta época. La mayoría de las truchas se situaban cerca del fondo, junto a pequeños cardúmenes de bogas.
 En las zonas de sombra, pudimos observar buenos ejemplares de fario, ideales para pescar con mosca. Próximamente habrá que echar mano de los equipos de cola de rata para hacerse con las primeras pintonas a mosca seca.
La jornada fue muy variada.
Divisamos mújoles, bogas de río, una solla, buenos ejemplares de trucha, reos e incluso un salmón, el cual se "bañó" muy cerca de mi posición.
En esta ocasión estuve a punto de conseguir mi objetivo, pues clavé una trucha con el vinilo, pero esta se liberó a escasos metros de mí.
Al final, me temo que dejaré de lado el reto durante unos días, porque se ve que aquí no están por la labor de echarse a por los vinilos jejeje.

          

domingo, 2 de junio de 2013

Jornada fugaz

Esta mañana tocó madrugar para estar en el pedrero al amanecer. No lo llevo nada bien, pero hay que hacer algún sacrificio si se quiere obtener resultados.
 Con las primeras luces del día, pude ver que algunos habían madrugado más que yo, sin embargo, aún quedaba alguna zona buena sin ocupar. Eso sí, habría que echar mano del ingenio para llegar a dicho punto.
Pero el que ya ha hecho más veces el camino, tiene ventaja y así me planté en un lugar privilegiado.
Bastaron un par de lances para hacerme con esta lubina que se fue por donde vino.
Sin embargo, el mar decidió castigar mi atrevimiento y no pude aguantar mucho más sin sentirme intranquilo, así que salí en cuanto pude de aquel lugar.
 Observé una pequeña ensenada con el mar más calmo. Era el momento de usar un paseante.
Tuve varios ataques, pero los peces no abocaban bien el engaño. A pesar de la distancia, creo que se trataba de alguna aguja que en estos momentos abundan por la zona.
 Fui probando vinilos, minnows y paseantes, y sólo estos últimos tenían algún efecto positivo, aunque sin llegar a enganchar.
 Las aguas claras hicieron que me plantease seguir, aunque decidí continuar algún tiempo más, para aprovechar el viaje, sin embargo no hubo respuesta por parte de los peces.
De vuelta al coche observé una pequeña charca con numerosos alevines de mújol, los cuales podrían ser un bocado excelente para las lubinas. Por suerte para ellos, estas parecían estar ausentes.

jueves, 25 de abril de 2013

A "sarguear" toca

Esta semana hubo tiempo de hacer una visita relámpago a los sargos en compañía de mi buen amigo Luis.
Habíamos postpuesto tantas veces esta salida, que teníamos que ir a toda costa.
Las condiciones que nos encontramos al llegar, parecían bastante buenas, pero basta que uno tenga buenas vibraciones, para que el mar se ponga en contra nuestra.
A pesar de todo, no tardamos en notar la actividad en nuestras punteras. En el inicio de la jornada, Luis me comentaba que aquí no había bogas. Y en efecto, no las había. Pero ahora hay que decir que sí las hay.
Así que estas fueron las primeras escamas que tocamos.
Lo bueno de este lugar es que se puede cambiar de lugar con relativa rapidez. Así que cambiamos de lugar y otra vez a pescar. De vez en cuando venía alguna ola grande, pero aún nos dejaba pescar sin muchos problemas.
En esta nueva zona engañé a este inexperto sargo, que volvió al agua para seguir creciendo.
Esto nos ilusionó un poco, ya que podía haber alguno gordo por la zona.
A media jornada tuve un enganche que me hizo perder la pieza que bloquea el hilo de la boya. Cuando iba a buscar otra a la mochila, encontré un palo de Chupa Chups, que me sirvió para improvisar.
Había visto algún mújel por la zona y me di cuenta de que seguían ahí, cuando saqué este.
Me costó un poco sacarlo, porque tenía una roca delante, pero al final pudo "volar" hasta mi posición.
Después de liberarlo, capturé algunas bogas más.
El mar había ganado en intensidad y alguna ola nos proporcionó algún susto.
Las bogas eran ahora las dueñas y señoras de este enclave. Como tenía que irme a trabajar, pusimos punto y final a esta jornada.
De camino al coche observé a una paloma bravía portando una fibra vegetal en el pico. Me di cuenta de que estaba construyendo el nido. Al observar donde se había metido, me di cuenta de lo bien ubicado que estaba este, pues muchas veces las gaviotas expolian los nidos de estas.

sábado, 16 de febrero de 2013

A por sargos con frío

Antes de nada quisiera comentar que un rayo me ha fulminado el PC, y que por esta razón he estado apartado un poco de este mundo virtual, al que ya echaba de menos. Trataré de ponerme al día lo antes posible.

Tras esta aclaración, paso a relataros la última salida de pesca.

 En vista de que el sargo está dando grandes alegrías por nuestra zona, me decidí a ir a tentarlos en compañía de José Antonio.
Salimos temprano ya que por la tarde tocaba trabajar, así que tras unos minutos de conducción, llegamos al pesquero.
 El mar no estaba bueno del todo, ya que a menudo venían algunas olas que golpeaban violentamente contra la costa. A pesar de todo, lo más incómodo era el frío que le ganaba la partida a mis manos.
Como pude, fui aguantando la caña. Pude observar cómo José Antonio se hacía con la primera pieza del día. Una boga que ya nos hizo presagiar lo peor.
 A medida que la mañana avanzaba, las manos ganaron algo de temperatura. Gracias a ello, pude levantar sin problemas mi primera captura, que también era otra boga.
 Como no había tiempo para cambiar de zona, seguimos probando en puntos próximos.
El mar ahora tenía mejor color y quizás con paciencia, pudiéramos encontrar aquello que buscábamos.
 Pero fue otra boga la que se quedó prendida de mi anzuelo. Estas se encontraban en el pesquero y no había mucho más que hacer.
 Junto a una roca solitaria, logré engañar a este sargo, que se escurrió hasta una grieta próxima. Tras sujetarlo, procedí a liberarlo en el agua, pues tenía un tamaño poco interesante.
 Después de sacar alguna boga más, tanto por mi parte, como por la de mi compañero, salió otro morador de los pedreros. Un mújol que no ofreció la lucha que habría dado si fuera engañado con el equipo de mosca.
Lo liberé en una charca y me dispuse a afrontar los últimos lances.
Mientras José Antonio plegaba la caña, tuve tiempo de engañar a otra boga, que se fue por donde había llegado. No fue una jornada como me hubiera gustado, pero valió para sacarse el mono y retomar la actividad.

lunes, 20 de agosto de 2012

¿Mújoles a mosca? ... Sí, por favor

Ayer domingo me desplacé hasta Lires, en compañía de Yago (http://lubinasytruchas.blogspot.com.es/), para pescar mújoles.
Con la ayuda de Santi (http://santinitas.blogspot.com.es/), Arturo (http://wwwescueladealonso.blogspot.com.es/), Luis (http://luis-merayo-pescador-a-mosca.blogspot.com.es/), Eloi y algunos pescadores más, intentaría hacerme con mi primer mújol a mosca.
Las opiniones de muchos pescadores con respecto a esta especie, hacen que uno no preste mucha atención, sin embargo, las repetidas entradas en el blog de Santi, me animaron a embarcarme en esta aventura. Entonces no tenía ni idea, de las emociones que me aguardaban.
Después de hacer las presentaciones pertinentes, nos cambiamos para iniciar la jornada de pesca. Yo comencé pescando con una imitación de miga de pan, que Yago me había regalado momentos antes.
La algarabía en la distancia, indicaba que los primeros peces habían salido, mientras yo intentaba infructuosamente alcanzar la posición de un nutrido grupo de mújoles que se encontraban en la orilla opuesta.
Arturo y Yago que se encontraban próximos a mi, capturaron sendos peces. El primero lo hizo con una ninfa, mientras que el segundo utilizó la imitación de miga de pan.
Después de una titánica lucha, en la que la balanza se podía decantar por uno u otro contendiente, Yago logró hacerse con el pez. Una lisa de buen porte, que obligó a mi compañero a echar mano de la serenidad y la estrategia, para llevar a cabo la captura.
Poco después, Arturo capturaba otro mújol, pero este le recordó que al otro lado de la línea no había un pez cualquiera, así que se soltó para que el pescador iniciase una nueva serie de lanzamientos en busca de un ejemplar menos avispado ... cosa que sería difícil.
Llegó mi turno. Tocaba medirse con un pez que me hizo recordar a los combativos barbos gitanos. Con el agua amenazando con entrar por la parte superior del vadeador, las manos entumecidas por una lluvia que no tenía intención de abandonar el lugar, y el brazo flaqueando tembloroso bajo la presión que ejercía el pez, tuve que retroceder concediéndole minutos a mi adversario. !!Tenía que lograr hacerme con él¡¡. Tras un buen rato de lucha, al fin pude sostenerlo entre mis manos.
Era mi primer mújol a mosca, así que después de liberarlo del anzuelo, me despedí dando las gracias por una gran batalla.
Poco después comenzó lo bueno. Nuestros compañeros se encontraban un poco más arriba y el festival de cañas arqueadas era un espectáculo digno de ver.
La fortuna también se arrimó a mí, brindándome nuevas capturas. Peces que no se doblegaban a pesar de la tensión que ejercíamos con nuestros brazos.
Cualquiera que no haya experimentado esta sensación, no puede imaginarse la nobleza de este repudiado de nuestros mares.
Reune todas las características de un pez deportivo, por lo que no se debe subestimar, sin haber tenido uno al otro lado de la línea.
La mañana avanzaba y todos los presentes disfrutaban con las capturas. El buen ambiente y las risas iban apoderándose de la zona intermareal.
Varios coches que circulaban por una carretera próxima se detenían, y sus ocupantes miraban lo que aquellos "locos" hacían metidos hasta la cintura. Pero como dice la canción ... no estábamos locos ... sabíamos lo que queríamos.
El cielo concedió una tregua, y unos tímidos rayos de sol lograban aventurarse entre las nubes para animarnos a seguir metidos en el agua.
Los chapoteos continuos en el agua, eran el signo inequívoco de que las capturas se producían ahora a buen ritmo.
Yago sacaba otro bello ejemplar, mientras yo perdía algunos por forzarlos demasiado. Aquel frenesí de peces poniendo a prueba nuestros equipos, invitaba a lanzar con celeridad para sentir nuevas carreras y cabezazos.
Y cuando la jornada ya se acercaba a su fin, clavo otro ejemplar de mújol. Pero este tenía algo especial.
Sus carreras iniciales advertían que la salida del backing podía ser inminente. Tras unas huídas, el pez dio un coletazo y se fue buscando el fondo. Intentaba elevar la caña, pero el pez no se movía de su sitio. Sin duda había un ejemplar de buen porte al otro lado de la línea. ¿Qué hacer en este caso? Paciencia.
Tras unos minutos de lucha, el brazo pedía un respiro. Cambié la caña de mano, manteniendo la tensión. Una nueva carrera hacía que mi carrete girase en el sentido opuesto al que yo quería.
Otra vez a cambiar de mano, aguantando el tirón. El bajo de línea soportaba los embites, pero mi brazo volvía a flaquear.
!!No logro mirar el pez¡¡
Calculo que ya llevaba casi diez minutos intentando ver lo que se encontraba prendido en mi anzuelo, cuando para mi sorpresa ... el pez se suelta.
Me lamento por el fatal desenlace, pero cuando acerco la mosca a mi mano, me doy cuenta de un detalle importante en el anzuelo.
!!Se había roto¡¡
Esta última contienda me animó a seguir a los compañeros que ya caminaban hacia los coches.

Después de comentar algunas impresiones sobre la jornada, nos fuimos a comer. A pesar de esperar un buen rato para comenzar la comida, el ambiente que reinó en todo momento fue de lo más agradable.
Una conversación amena, aderezada con unas risas, fueron un acompañamiento ideal para una comida que nos sentó de maravilla después de varias horas lidiando con las lisas.

Ahora ya sólo queda echar mano de los recuerdos de esta excelente jornada de pesca y esperar a que la próxima no tarde en llegar.

Gracias a todos los asistentes.
 La jornada según Santi: http://santinitas.blogspot.com.es/2012/08/cronica-de-la-1-quedada-de-mosca-mar-de.html
La jornada según Arturo: http://wwwescueladealonso.blogspot.com.es/2012/08/quedada-de-muxos-en-lires.html
La jornada según Luis: http://luismerayo.blogspot.com.es/2012/08/nueva-quedada-de-pesca-mosca-en-ria-de.html
La jornada según Yago: http://lubinasytruchas.blogspot.com.es/2012/08/de-nuevo-en-lires.html