Mostrando entradas con la etiqueta pinto. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta pinto. Mostrar todas las entradas

martes, 24 de agosto de 2021

Pesca "laboral"

 Días atrás tuvimos que reunirnos mis compañeros de trabajo y un servidor, quedando para pescar un rato, en una zona marina, influenciada por un río. Como suele ocurrir en estos casos, la fecha o las condiciones, pueden no ser las mejores, pero hay que ceñirse al plan inicial y después ya se improvisa sobre la marcha.

La zona estaba plagada de alga en suspensión, así que yo opté por usar un vinilo con el anzuelo oculto. Fue así como surgió la primera captura, en una zona de roca.

Un pequeño pinto que encontró muy suculento el vinilo con montaje texas. El carrete talla 1000 hizo que la pelea fuera un poco más intensa.
Al cabo de un rato, Jose se hizo con una lubineta.
Después de un traspiés en las rocas, me fui con Dani a una zona muy prometedora. Tuve algún ataque en superficie, pero no se materializó en captura.
El lugar era de postal, así que nos deleitamos con su belleza hasta que nos fuimos a comer, para reponer fuerzas.

Fue una jornada diferente para pasar con los compañeros, lo cual es de agradecer y donde las capturas se quedan en un segundo plano.


sábado, 6 de agosto de 2016

Mecido por el Atlántico

Hoy quedé con Juan para pescar desde embarcación. Después del ritual de preparativos, nos hicimos a la mar.
Las condiciones no eran muy buenas, aunque como siempre, el que no lo intenta, no triunfa.
 Inicialmente no se vio actividad. Los peces no parecían colaborar, así que tocaba moverse a lo largo de la franja de costa. A su vez, disfrutaba de la perspectiva que se tiene desde el mar, de algunos puntos que conozco.
 Las gaviotas jóvenes nos dieron algún susto con los paseantes, ya que en un descuido se abalanzan sobre los artificiales, incluso al lado de la embarcación.
En una zona no muy profunda tuve una picada extraña a mi vinilo. Por lo que me comentó Juan, podía tratarse de un pulpo. Sin embargo, lo que venía sujetando el vinilo, se soltó a pocos metros de nosotros.
 Hoy pude ver el paisaje desolador que dejó un incendio días atrás, en Cabo Silleiro.
Tarde o temprano, esta lacra aparece, más lejos o más cerca. Ojalá que algún día se terminen estas estampas.
 Al acercarnos a esta roca, divisamos a unos pescadores que sacaban una lubina y algún otro pez que no pude identificar desde la distancia. No tuvimos la misma fortuna nosotros, así que a cambiar nuevamente.
 Nos dirigimos hacia Baiona, saludando a la Virgen de la Roca
Una vez llegamos junto al parador, la actividad comenzó.
 Un pinto se tragó mi vinilo enterito, sin provocar el temido corte de la cola del señuelo. Menos mal que llevaba los alicates para ayudarme en las tareas de desanzuelado.
 Nos detuvimos junto al parador de Baiona y aquí comenzaron a atacar las lubinas en superficie. Aunque ninguna se quedó prendida de los anzuelos, ya que los ataques eran tímidos o al menos sin la contundencia de otras ocasiones.
Me volví muy satisfecho por reencontrarme con Juan y poder charlar de temas muy variados, haciendo a la vez, algo que nos gusta.
Si en una próxima ocasión somos más afortunados, lo sabréis jejeje.

lunes, 16 de junio de 2014

Fin de semana de "Robalizas"

Este fin de semana la protagonista tenía que ser la lubina o robaliza, pues había quedado el sábado con Miguel para pescar y el domingo tendría lugar el II Encuentro Bricoypesca.com.
Viernes por la tarde llegué a casa de Walter, donde pernoctaría hasta el día siguiente.
Jugué con Tana hasta la hora de la cena, en la que miraríamos el partido entre España y Holanda.
El resultado hizo que nos acostáramos un tanto decepcionados, pero entonces ya sólo quedaba pensar en el sábado de pesca.

Al día siguiente llegué a Caión un poco antes de la hora acordada con Miguel, ya que Walter me había sugerido una ruta más rápida. Aproveché para bajar hasta el puerto de la villa marinera y mirar si había alguien pescando. Allí me encontré con dos pescadores. Uno de ellos parecía haber tirado la toalla, pues me daba la sensación de que estaba desganado, mientras que el otro, de edad más avanzada, estaba atento a las evoluciones de la puntera de su caña. Fue con este último con el que comencé a hablar de pesca.
Mientras me ponía al corriente de la situación pesquera del lugar, este nota un leve toque en su cebo y ejecuta el gesto para clavar al pez. En unos segundos comprueba que se trataba de un pinto, que iba a pasar a acompañar a otros que ya tenía en su poder.
Luego me despedí de ambos pescadores para dar una vuelta por el pueblo, mientras no llegaba mi anfitrión.
 A la hora acordada llegó Miguel, y sin tiempo que perder, nos subimos a los coches y pusimos rumbo a la zona de pesca.
Una vez en el lugar, comprobé que el mar estaba precioso para dar alguna "robaliza". Teníamos oleaje y espuma, que siempre da moral a la hora de pescar esta especie.
 Los minows y vinilos fueron prospectando las zonas que a priori parecían más prometedoras.
 Lanzábamos a rocas alejadas, entre los canales que había en las proximidades, etc.
 La mañana transcurría y no se percibía actividad. Quizás no estaban por la zona o no querían nada de lo que les ofrecíamos.
Cambiamos a otros puntos, pero el resultado fue el mismo.
Nos tomamos la situación con filosofía y nos pusimos a charlar de pesca y de otros temas asociados a esta. La mañana fue transcurriendo hasta la hora de salir del pedrero. Después de cambiarnos, subimos a los coches y volvimos al punto de partida.
En un bar cercano repusimos fuerzas mientras proseguíamos la charla.
A media mañana Miguel tenía que acudir a una cita ineludible, así que me despedí de él, agradeciéndole su hospitalidad.

Volví a casa de Walter, donde estuve hasta bien entrada la tarde. De allí puse rumbo a casa, pues al día siguiente tocaba acudir a Aguiño, con motivo del encuentro de pesca que Mikel organizaba.

A las 4:30 am, con muy pocas horas de sueño reparador, tocaba levantarse. Me desplacé hasta el lugar en el que había quedado con Rubén y con todo cargado en el coche, emprendimos el viaje hasta Aguiño.
En el bar de reunión me fui encontrando con buenos colegas de afición: Anxo, David, Edi, Roberto, Iván, Toni, Sergio, Carlos, Lens, Jorge, Gerson, etc. Eché en falta a otros, pero tendrían sus motivos para no acudir.
 Tras el desayuno, cada uno buscó un lugar donde pescar, si bien el viento era excesivamente molesto.
En la zona elegida se encontraban Manel, David, Edi, Cabo y algún pescador más.
Los dos primeros ya habían capturado tres lubinas, así que había que montar los equipos, por si había algún pez más, dispuesto a picar.
Yo me dediqué a "picar" la empanada de zorza y pollo que Manel tenía en el maletero, ya que el desayuno había sido insuficiente para mi complexión.
 Cambiamos de zona, para seguir intentándolo. Las condiciones eran bastante duras, pero se miraban algunas lubinas persiguiendo los señuelos. Sin embargo eran las gaviotas las que mostraban más interés por los paseantes que empleamos en algún momento.
Cuando decidimos salir de la zona de pesca, me fui con Rubén, Mikel y Manel para ayudar con los preparativos del pesaje y la comida.
 Después de recoger la bebida y la comida, Manel y yo nos fuimos a comprar pan, hielo, etc.
Tuvimos tiempo de hacer una "parada técnica" para tomar unas cañas. Con el calor que hacía, la 1906 fresquita nos venía que ni pintada jejeje.
A la hora del pesaje, pude ver otras caras conocidas: Casti, Tirso, ...
Los participantes eran mayoritariamente de Galicia, pero había asturianos e incluso un pescador de Santander.
 Varias lubinas y una aguja, fueron el resultado de una jornada complicada, en cuanto a la climatología.
Los que acertaron con los lugares, fueron los que se llevaron el gato al agua.
 Tras la comida, había que proceder a la entrega de premios. Mikel dedicó unas palabras a todos os asistentes, para luego comenzar con la ceremonia.
 El tercer lugar fue para Tirso.
 El segundo puesto fue para Manel.
 Y este seguidor del Deportivo de la Coruña fue el que se alzó con la victoria.
Tras la entrega de premios, alguna gente se fue ausentando y otros seguimos con las tertulias de pesca.
El cansancio hizo mella en algunos participantes y fueron varios los que aprovecharon para echar una siesta.
Entre charla y charla conocí a Kiko, propietario de la tienda Nordés, el cual me informó de otra quedada que habrá en breve.
En torno a las 9 de la tarde, comenzamos a recoger todos los bártulos y procedimos a llevar la basura a los contenedores. Entonces aún hubo tiempo de ir a un camping cercano, para rematar el día con charla de pesca.
Después ya sólo quedaba volver a casa para cenar y acostarse.

lunes, 5 de agosto de 2013

Paseando lubinas y demás

El sábado quedé con Micael y Alfonso, para pescar por la costa. El objetivo era sacar alguna lubina en superficie, aunque el mar estaría algo movido.
Llegué a la zona elegida, donde mis compañeros ya se encontraban pescando. Habían capturado un abadejo que a continuación recuperó la libertad.
Sugerí cambiar de zona, pues el lugar en cuestión no era demasiado bueno, pues se encontraba en en momento de la bajamar.
 El cambio fue acertado, pues al poco tiempo, Micael capturó un pinto con el Black Minnow.
Foto para el recuerdo y al agua. Mi compañero advirtió que el pez tenía una buena dentadura y yo le comenté que dichos dientes suelen seccionar las colas de los vinilos con mucha facilidad.
 Me separé un poco y puse el Drivin´Wire en acción. Unos movimientos de caña y primera captura del día para mí. La liberé en una charca y a seguir "paseando".
 Poco después clavo otra pieza. Una lubineta que se quedó embelesada del movimiento de mi señuelo.
Y esta también volvió por dónde había llegado.
 Animé a mis compañeros para que también lo intentasen. Alfonso colocó un Feed Popper de Duo y así se hizo con su primera captura en superficie.
 Yo seguí con mi paseante y fue así como llegó la tercera. Esta fue muy combativa, por lo que pensé que se trataba de un pez de mayor porte.
Al cabo de un rato apareció Micael, que había probado suerte en otro punto, en el que había capturado un plateado reo. Ya sólo quedaban las agujas por aparecer.
 Micael también se unió a la fiebre en superficie y colocó un paseante en su grapa. Me quedé sorprendido al comprobar que fue un abadejo el que había quedado prendido de su señuelo.
 Mi compañero se percató que en la boca del abadejo había cierta cantidad de alevines, los cuales fueron seguramente regurgitados por el estrés de la captura.
 El mar seguía bastante desapacible, pero sabía que alguna más podía salir.
Ya lo había experimentado en otras ocasiones, por lo que había posibilidades.
Para ello cambiamos de lugar.
 Y efectivamente salió otra lubina, en una zona de aguas muy movidas. La estela del paseante resulta mortal en ciertos momentos y este era uno de ellos.
 Siguiendo con el festival de lances, salió esta otra lubina. El cambio de escenario también surtió efecto en esta ocasión.
 Micael se encontraba próximo a la rompiente, por lo que le advertí que tuviera cuidado. El mar rompía con fuerza y pulverizaba la masa de agua contra la roca.
Una de esas olas le proporcionó un soberbio baño a mi compañero, que lejos de molestarlo, le agradó.
Un cormorán que se encontraba cerca, daba buena cuenta de una de sus presas. A continuación tocaba volver a sumergirse para proseguir con la pesca y en ese preciso momento disparé mi cámara.
Con la visión de esta espectacular ave, dimos por concluída la jornada.

lunes, 8 de julio de 2013

1º Encuentro Bricoypesca.com

Este fin de semana asistí al I encuentro Bricoypesca.com con mi amigo Rubén. Allí nos reuniríamos con otros compañeros de afición, desafiando al intenso calor que nos invade en estos días.
 El sábado ya llegaron algunos de los asistentes, los cuales pernoctarían en la zona. Así que me fui con Rubén hasta allá para pasar la tarde del sábado con ellos.
 Tras las presentaciones y un poco de charla variada, llegó la que para mí fue la anécdota de la jornada. Walter me mostró un videojuego al que estaba "enganchadísimo". El caso es que no daba pasado la fase en la que se encontraba. Tras comentarme la dinámica del juego me puse a estudiar la estrategia a seguir.
Walter le apostó a mi amigo Rubén una cena a que no lograba pasar la fase. (Rubén estaba seguro de que yo lo lograría, así que no podía fallar).
No tardé ni dos minutos en lograrlo, desatando una euforia descomunal. El caso es que Walter dijo que había sido suerte. Proseguí jugando con tal destreza, que casi terminaba una fase por minuto, salvo algunas más elaboradas, lo que provocó las risas de algunos de los asistentes.
A partir de ahí no sé lo que ocurrió, ya que me quedé absorto con aquel juego, hasta que Walter me pidió que le devolviese el móvil.
 De la sombra del pinar, nos fuimos a la terraza del camping, donde hicimos acopio de bebidas y helados.
Aquí alguno se sorprendió que me comiese 4 helados seguidos, pero lo cierto es que el calor invitaba a ello.
El ambiente era inmejorable y los minutos fueron transcurriendo hasta que llegó el momento de marcharse.
Tocaba retirada hasta casa para intentar dormir algo y madrugar para estar de vuelta a las 6:00 am.
 Al día siguiente, me levanté a las 4:00 am, casi sin dormir ni descansar. Recogí a Rubén y pusimos rumbo al punto de encuentro, donde desayunaríamos en compañía de algunos buenos amigos.
Allí estaba Walter, Mikel, Casti, Berto, Sergio, Anxo, Manel, Santi, Yago, Carlos, Anibal, y muchos más.
Tras el desayuno, rumbo a la zona de pesca en compañía de Manel, tras haber dejado a otros compañeros en sus respectivas zonas de pesca.
Después de cambiarnos, empezamos a pescar. Yo utilicé un Spittin´Wire que pronto cambié por el Drivin´Wire,  ya que este último sería más visible.
Tras un buen rato intentándolo, tuve un primer ataque al paseante. Poco después clavé esta lubina.
Algo más tarde otra picada fallida que aumentaba las posibilidades de éxito.
 De vuelta hacia los coches,  Rubén capturó la primera pieza de tamaño reglamentario.
Una pieza que podía ser muy valiosa a la hora de optar a los premios.
Cambiamos de lugar para probar en una zona más cómoda. En un momento Manel clavó dos piezas y poco después una tercera, con uno de sus vinilos.
Cambié mi señuelo por un Spittin´Wire y me fui a una zona somera. Bastaron unos lances para que una lubina de algo más de un kilo lo atacase, pero por desgracia no se clavó.
Insistí varias veces pero no volvió a picar.
 Más tarde llegaron algunos compañeros que pescaron un rato junto a nosotros, para después irnos a un bar para rehidratarnos.
Unas cervezas y algo de empanada me devolvieron la vida, así que ya podíamos ir al pesaje.
 Con todo el personal alrededor de las capturas, se fue procediendo a tomar nota del peso de las piezas.
Hubo muchas risas a pesar del calor infernal, y es que a mediodía no se paraba ni un minuto bajo el sol.
No fue una jornada muy productiva, pero salieron unas cuantas piezas entre lubinas, agujas y algún pinto.
 Las capturas fueron donadas a un comedor social, lo cual está muy bien.
Con el pesaje terminado, ya sólo quedaba aguardar a la hora de la comida, así que tocaba charla de pesca.
 Después tocó sentarse a la mesa, para dar buena cuenta de los entrantes y el churrasco, si bien la bebida era más demandada por los comensales.
El calor en el comedor era asfixiante, por lo que de vez en cuando, alguno salía afuera para refrescarse o fumarse un cigarrillo.
Tras la comida, Santi ejerció de maestro de ceremonias, para a continuación dar paso a la entrega de premios.
 El tercer clasificado.
 Mi amigo Rubén obtuvo el segundo puesto.!!Enhorabuena¡¡
 Y el primer clasificado.
 La velada finalizó con el reparto de vinilos para todos los asistentes por parte del organizador. Un gran detalle por su parte.
A continuación nos fuimos para afuera y seguimos charlando durante un buen rato. Algunos iban partiendo ya para sus casas, aunque yo no tenía prisa alguna, dado el calor sofocante que aún se respiraba en el ambiente.
Y así llegó la hora de partir, después de despedirnos de nuestros amigos, esperando repetir en breve con otra quedada, ya que en estos eventos me lo paso en grande.