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lunes, 22 de julio de 2013

Carpas a mosca en Galicia

Cuando hablamos de la pesca de la carpa, uno piensa en esos enormes peces engañados con boilies, maíz o cebos naturales. Digamos que es una visión muy amplia ya que el carpfishing es una pesca muy extendida a nivel mundial. Sin embargo hay algunos pescadores que son capaces de engañar a estos formidables peces con equipos de mosca, por lo que el reto resulta a priori, mucho más complicado.
Desde que miraba las entradas en el blog de Luis Guerrero (http://comopezenelaguapesca.blogspot.com.es/), ya me imaginaba a mí intentándolo.
Y con el tiempo he descubierto que son muchos los que también tienen éxito en esta tarea: César (http://amoscaporextremadura.blogspot.com.es/), Carlos (http://pescarlitos.blogspot.com.es/), Jorge (http://escamasdoradas.blogspot.com.es/), etc.
Y si ellos han podido, pues yo también. Así, este sábado quedé con Yago (que ya ha conseguido engañar algunas carpas a mosca) para pescar en aguas del río Miño, para intentar sacarme la espina del año pasado.
 El cielo se presentaba nublado, por lo que tendríamos algunos problemas para localizar los peces, pero prefería eso, a que soplara viento, ya que entonces estaríamos perdidos.
 La mañana transcurrió con pocos peces divisados por parte de Yago, sin embargo fue capaz de clavar una carpa que al final logró escaparse.
En ocasiones se podían ver las hierbas de la orilla moviéndose tras el paso de alguna carpa y algún que otro salto fuera del agua.
 Después de un buen rato de infructuosos resultados, Yago clavó otra carpa. Esta vez parecía estar bien sujeta, ya que me dio tiempo a llegar hasta su lado para grabar la escena.
 Las carreras del pez eran toda la banda sonora que necesitábamos, aunque deberíamos ser pacientes si queríamos verle las escamas.
 Sin embargo se impuso la tozudez del animal y este logró abrir el anzuelo tras una larga lucha.
Quizás estábamos destinados a sufrir un batacazo, como en otras ocasiones.
 A media mañana el sol apareció tímidamente, para ir ganando presencia en el cielo. Esto provocó que una leve brisa comenzase a rizar la superficie del agua.
No era tarea fácil, pero fui capaz de clavar tres carpas, si bien la rotura del bajo en el primer caso y la fuga por parte de los peces en los otros dos, me pusieron los pies en la tierra.
 Mi compañero desistió por un momento y se dedicó a sacar algunos basses con distintos engaños.
En este tiempo pude ver una anguila, varias tencas y algunos pequeños black bass.
Cuando me encontraba cerca de Yago, divisé un buen ejemplar de carpa. Sobre unos 10 kilos. Mi sorpresa fue mayúscula cuando la clavé, pues aquel animal empezó a sacar línea poco a poco, pero casi sin pausa. A continuación miré como el backing salía de la bobina, poniendo agua de por medio.
Tras una lucha de unos cinco minutos, la carpa logró soltarse del anzuelo, concediendo una tregua a mi maltrecho brazo, que ya pedía un respiro.
Al final no hubo manera.
Después de comer nos fuimos a ver si sacábamos algún bass. Alguno salió, pero de escaso porte.
En la orilla pudimos contemplar a varios ejemplares de perca sol, los cuales atendían a sus nidos.

Hubo tiempo para hacer una visita a otro embalse, si bien no hubo suerte de cara a las capturas.

En esta ocasión ganaron las carpas, pero esta vez he estado más cerca que nunca. Espero que en la próxima, ya pueda sostener en mis manos el ansiado premio.

VIDEO DE LA JORNADA

                  

jueves, 28 de junio de 2012

Adrenalina pura

Son muchas las veces en las que el pescador persigue un pez que le haga sentir fuertes emociones. Leyendo esto, uno puede pensar en un sinfín de especies, aunque si nos limitamos a nuestro país, la lista se acorta sustancialmente. Sin embargo, también dependerá del equipo empleado, pues un conjunto de caña y carrete muy sobredimensionado, puede restar emoción a la captura.

Si sumamos el término "carpa" al de "mosca", ya tenemos un tándem para disfrutar de verdad ... pero antes habrá que engañar alguna.
 Había quedado con Aitor sobre las 8:30 am, y el sol ya comenzaba a dar un anticipo de lo que sería una jornada muy calurosa.
La previsión era de 31 grados a la sombra, pero pescar bajo el sol ya sería otro cantar.
Nada más llegar, observamos a una buena trucha persiguiendo a un pequeño bass, y es que aquí comparten hábitat, pintonas, carpas, bogas, black bass, tencas, gobios, etc.
Mientras mi compañero montaba su equipo de carpfishing y uno de spinning para los basses, yo me fui a la orilla opuesta para comenzar a escudriñar las aguas.
No tardé en mirar grandes carpas que se movían plácidamente junto a una zona inaccesible para mí.
Sólo imaginarme peleando con un ejemplar de esos, ya me ponía los pelos de punta.
Comencé a lanzar mis moscas hacia la posición donde se encontraba un numeroso grupo de carpas, pero ninguna reaccionaba ante la caída de la mosca.
Utilicé ninfas, que colocaba junto a los peces o justo delante de su trayectoria, pero las carpas no mostraban ni el más mínimo interés.
Cuando llegué a junto de Aitor, esté había capturado ya algunos basses. Por lo menos ya se había librado del bolo, en vista de que tampoco hoy hacían mucho caso del maíz que les ofrecía.
Más tarde volví a intentarlo. Esta vez peinando minuciosamente las orillas y las aguas situadas más al interior.
El calor ahora se hacía insoportable y me obligaba a mojar la gorra cada poco tiempo.
A medida que avanzaba el día, las esperanzas de hacerme con mi primera carpa a mosca, se desvanecían. Algo debía estar haciendo mal, ya que algunas carpas venían nadando hacia mí, hasta el punto que las podía acariciar con la punta de la caña.
Las más precavidas se mantenían a una distancia prudencial, por lo que fui aumentando la distancia de los lances. Pero a pesar de todo, las carpas no estaban por la labor. Quizás no era el día o la época ...
Cambié por enésima de vez de mosca y até una ahogada que me da buen resultado con la trucha. La dejé profundizar ... di un pequeño tirón ... y de repente el agua explota con el salto de una carpa que pienso que ha tomado la mosca. El corazón se puso a mil en un suspiro, pero la tensión cesa y la carpa se aleja, dejando tras de sí un rastro de agua turbia y burbujas.
Cuando recupero la mosca, me doy cuenta de lo que había ocurrido. El anzuelo se había quedado prendido de una de las escamas del pez, y una vez comenzó a tirar, esta se desprendió de su cuerpo.

Tras mucho insistir llegaron dos picadas. La primera de ellas muy breve, pero en la segunda, ví como la carpa sacaba línea a una velocidad demoníaca ... !!Qué manera de tirar¡¡
Al final me fui a la búsqueda de mi compañero, con el pulso tembloroso por la experiencia vivida y pensé: -!!Esto no es para cualquiera¡¡
Aitor seguía sacando algunos basses, entonces le comenté que yo ya había tocado escama jejeje.
A continuación le comenté la historia completa, para aclararlo todo.
Y como yo no estaba para marcharme sin haber capturado algún pez, pues le pedí que me dejara su caña momentáneamente.
Primer lance y clavo este bass que estaba situado junto a una rama hundida.
Luego capturé otro más desde los troncos de unos árboles, aunque tuve que recuperarlo tirando de la línea.

Más tarde nos fuimos a ver si había posibilidades de pescar en otro lugar, pero el calor era tan intenso que desistimos.
En esta ocasión tampoco pudo ser, pero esto no quiere decir que no vuelva a intentarlo en breve, ya que la experiencia merece la pena.

miércoles, 28 de julio de 2010

"In crescendo" : día 4

Finalmente quedaba acercarme hasta el Miño, para intentar sacar alguna carpa.En torno a las 8:30 am llegué al lugar convenido. Mientras bajaba con el coche observé que Aitor ya estaba pescando.
Aparqué el coche en una zona de sombra, pues la previsión para ese día pronosticaba un calor sofocante.
Me cambié y monté el equipo para comenzar pescando a fondo.La quietud del agua sólo se rompía cuando nuestros aparejos penetraban a través de la película superficial de esta.
A pesar de que era temprano, ya se dejaba notar el preludio de lo que sería la tónica general del día: Un calor de justicia.Fui afortunado por clavar la primera pieza de la jornada. Se trataba de una pequeña carpa que como siempre, ofreció una férrea lucha en la que terminé con el brazo dolorido.
Mientras acercaba la carpa, aproveché para tocarle las escamas (por si se soltaba) jejeje
El bolo ya estaba salvado.Poco después, Aitor siente una picada. Otra carpa estaba al otro lado de la línea, lista para comenzar la batalla.
Con mucha paciencia, mi compañero la va acercando y se lamenta de no haber llevado una sacadera ...... pero con el pez ya rendido, todo fue coser y cantar.
La primera carpa de la jornada por parte de Aitor, ya posaba para la foto.

Poco después se produce una picada bestial y la linea comienza a salir a gran velocidad del carrete.
!!!En la primera arrancada ha sacado unos 60 metros¡¡¡
De manera astuta, la carpa se dirige hacia un tronco sumergido y logra que la linea se enganche en este.
La carpa consigue liberarse.

Hay que seguir intentándolo, pues en breve, los rayos del sol comenzarán a rebasar la codiciada sombra de los robles, y estaremos a merced del astro rey.Hacia el mediodía, Aitor decide comerse el bocadillo, pero después del primer mordisco, la caña se flexiona, provocando el sobresalto de mi compañero.
Toca dejar el bocadillo sobre la silla y agarrar la caña; todo en un mismo movimiento.Foto para el recuerdo y ahora sí, a comerse el bocadillo con tranquilidad.
La luz del sol nos brindaba la oportunidad de visualizar las carpas en las inmediaciones.Ya por la tarde, me quise acercar a la orilla opuesta, para intentar capturar alguna carpa con mosca.
El equipo podría aguantar la potencia de estos ciprínidos, pero el bajo de línea ...
Como no tenía ninguna mosca específica para su pesca, até una ninfa de las que se suelen utilizar con las truchas.
Decenas de carpas se movían a escasos metros de mí. Esto hacía que tuviera un nudo en el estómago, pues sabía que en frente tenía a unos peces que podían sacar toda la línea y el backing, en unos segundos.
Había visto a Luis y a los compañeros de pescamoscasevilla y pescakor pescando carpas. Eso me daba una vaga idea de cómo debía actuar en caso de picada.
En una de la presentaciones, la ninfa se va hundiendo mientras una carpa se dirige hacia ella.
!!!!HA PICADOOOOO¡¡¡¡
Miro hacia Aitor, pero cuando vuelvo la cabeza hacia la carpa, esta saca medio cuerpo fuera del agua y se suelta.
Con la mano temblorosa por la experiencia, reviso el bajo y la ninfa.
Vuelvo a intentarlo y poco después noto el tirón de otra carpa. Pero esta es mayor que la anterior y en la clavada me parte el bajo, llevándose consigo la ninfa.

Vuelvo sobre mis pasos hasta la posición de Aitor y poco después pica otra carpa en mi caña.
Mi compañero me pasa la caña y comienzo a pelear con el pez. Tengo que pasa la linea por encima de las cañas de Aitor, pero de repente la tensión cesa.
!!La carpa se ha enganchado en un tronco del fondo y se ha liberado¡¡Poco después Aitor ya está con la caña en la mano y con una carpa al otro lado de la linea.
Esta emerge y se dirige hacia las profundidades repetidas veces y en una de estas arrancadas desde la superficie, puedo tomar esta instantánea.Después de varios minutos la carpa se va cansando y ya la tenemos cerca. Esta había presentado una defensa formidable, que se tradujo en varios minutos de incertidumbre.Finalmente posó sobre la vegetación semisumergida de la orilla, pues el sol no invitaba a demorarse sacando muchas fotos.
Otra carpa más para la cuenta de Aitor.Decidí ir caminando por la orilla e ir presentándole el cebo cerca de donde las carpas comían.
Parecían estar interesadas pero una vez que se acercaban, proseguían con sus quehaceres.
Otra vez las tenía al lado, pero no querían picar.Me fui hasta una pequeña ensenada en la que divisé ejemplares de entre 3 y 20 kilos aproximadamente.
Las grandes se asemejaban a los grandes cetáceos que surcan los océanos, pero a escala menor.
También pude contemplar como algunos basses deambulaban por las orillas, pero el objetivo eran sus compañeras de emplazamiento.
No logré capturar ninguna, pero los dientes ya me rozaban las botas de lo largos que se me habían puesto jejeje.Nos movimos hacia otra zona y cuando íbamos trasladando el material, observé una tenca.
Es otra de las especies que me gustaría capturar, pero en estas aguas del Miño son más bien escasas.
La belleza de sus aletas y las pequeñas escamas en tonos verdosos, le confieren un aspecto muy llamativo.
Logré capturar una boga en la nueva ubicación, poco después de llegar.
Como ya no podíamos escapar del sol, decidí echar una siesta bajo un árbol, pero en unos minutos un ardor en los ojos me despertó. El sudor que se había formado en las cejas había llegado hasta cuencas de estos.

Después de recoger el material, fuimos observando la orilla en la que nos encontrábamos, pero las carpas ya no se encontraban donde yo las había visto.

Llevé a Aitor hasta la casa de sus abuelos y me despedí agradeciéndole la jornada vivida, pues a buen seguro que en breve repetiré la experiencia. Espero que la siguiente vez que visite el Miño, pueda sacar una carpa a mosca.

domingo, 18 de abril de 2010

Carpas en el Miño

"Os comunico que he puesto un gadget sobre los seguidores, arriba a la derecha, para los que sois asiduos de este blog"Madrugón para preparar las cosas y salir en dirección al río Miño. Poco más de una hora de camino y al llegar ya veo a Aitor con la caña montada a la espera de la primera picada.
Vamos comentando la estrategia a seguir y al poco tiempo el cascabel indica que un buen pez ha picado en su caña de carpfishing.
Me dice que yo tome la caña y trate de sacarla.
¡¡ Cómo tira la condenada !! ¡¡ Es una locomotora !!Durante el tira y afloja, me venía a la cabeza el amigo Luis doblegando las carpas a mosca.
Varios minutos de lucha para sacar este bonito ejemplar. Tenía el brazo derecho dolorido de hacer tanta fuerza, pero la alegría de haber logrado sacar la carpa aliviaba el padecimiento.
Fotos y al agua.
Proseguimos hablando de la pesca de la carpa cuando en una décima de segundo, el cascabel suena, el soporte se desmonta y mi caña está a punto de salir volando.
La sujeto firmemente y comienza la lucha. Ajustando el freno consigo acercarla, pero al ver la sacadera arranca a toda velocidad hacia aguas más profundas.
¡¡ Qué barbaridad !! ¡¡ Llevo varios minutos con el pez !!
Y tras unos minutos más logro sacarla.
Con la emoción, no pesamos la anterior, pero esta sí iba a pasar por la báscula.
5,200 Kg de bonita carpa, que volvió al agua inmediatamente.Hacia el mediodía comenzó a hacer más calor y parece que la actividad cesó. Otros pescadores iban llegando y montaban sus aparejos para buscar bogas o tencas.
Cada cierto tiempo Aitor iba cebando la zona de pesca.Al rato aparecieron una pareja de patos mudos. Mientras le comentaba a Aitor las particularidades de esta especie, la hembra se dedicó a comer algunos granos de maíz que había desperdigados por el suelo. Sin embargo el macho se mantenía a una distancia prudencial.Una viento fuerte comenzó a soplar y el tiempo refrescó por un momento.
De vez en cuando miramos actividad en superficie. Unas veces se trataba de bogas y otras de carpas.
En una zona muy somera saqué un pez que a priori no conocía. Aitor me comentó que habían soltado gobios en la zona, por lo que deduje que se trataba de esta especie, al haber descartado a cualquier otro similar.
Poco después Aitor perdió una carpa por un nudo defectuoso. Una pena.
A media tarde recibimos la visita del abuelo de Aitor. En plena charla de pesca, otra de mis cañas daba señales de que algo había al otro lado.
Otra vez a sufrir, pero poco a poco la logré acercar a la orilla.
Estaba eufórico y con la suerte de cara.Esta foto va dedicada a los amigos de pescamoscasevilla, ya que son los que han provocado en mí la fiebre de los ciprínidos.
Además contaba con la camiseta oficial del grupo, con el logotipo en el que yo había participado y la gorra que el amigo Alberto me había mandado desde EEUU.
Con estos amuletos no podía fallar.Con la caída de la tarde me picó otra carpa más. Esta última dejé que fuera Aitor el que la soltase ya que el me había dejado cobrar la primera.
No le podía pedir más a la jornada, porque había sido espectacular.Fue una pena que no apareciera alguno de los enormes carpones que habitan en estas aguas.
Este es el nuevo récord de Aitor y que salió hace unos días.
15,500Kg de carpa, que le obligaron a tirarse al agua para sacarla.Y a veces hasta hace dobletes, teniendo que apurar a la primera de las carpas.
Agradecer a Aitor su paciencia y el gesto que tuvo con la primera captura del día.

El regreso:
Me despedí de Aitor poco después de las ocho de la tarde. Iba muy bien de tiempo, y al pasar por un viaducto sobre el río Miño observé un coche accidentado en el carril contrario y el coche de la guardia civil de tráfico estacionado detrás. Al comenzar la subida, justo después del viaducto, comenzó a diluviar de una manera que no había presenciado en mi vida. Durante varios kilómetros tanto yo como otros conductores nos encontrábamos bajo una tormenta que iluminaba los alrededores y nos cegaba con tal cantidad de agua que ni el limpiaparabrisas a máxima velocidad lograba evacuar.
Iba asustado ante la posibilidad de sufrir un accidente de tráfico. Cuando un coche me rebasó, pude observar la enorme cantidad de agua que bajaba por la carretera.
Pasaron unos agónicos minutos hasta que entré en el túnel de A Cañiza-Batalláns y me tranquilicé, pues durante algo más de dos kilómetros me encontraría bajo la protección de la montaña.
Al salir de este la lluvia era mucho menor. Quizás debido a que la borrasca descargó el grueso de la lluvia hasta encontrarse con el extremo sur de la sierra de O Suído.
El caso es que pasé un mal momento, pero por suerte todo pasó sin incidentes.

Este es el vídeo de la jornada:


domingo, 18 de octubre de 2009

En busca de las grandes carpas

Este fin de semana Miguel y yo nos acercamos hasta Ourense para pescar en compañía de un nuevo componente del foro Vigospinning. Aitor, que así se llama el chaval nos brindó la oportunidad de poder pescar alguna carpa de tamaño considerable en el embalse de Velle.
Esta carpa de algo más de 14 kilos es su récord personal, pero tiene en su cuenta particular otras de buen porte.Esta otra de 7 kilos también es un buen ejemplo.
Y claro, con estos peces a uno le entran ganas de probar suerte una vez más, ya que en la anterior salida, las carpas no estaban por la labor.
Llegamos a las 9:00 am al lugar acordado. Hacía frío, pero Aitor ya estaba con las cañas dispuestas a la espera de la picada.
Después de las presentaciones, dispusimos el material para comenzar a pescar. El nivel del embalse estaba subiendo a buen ritmo y estoy seguro de que es un factor que afecta al "humor" de los peces.Cuando el sol comenzó a asomar por encima de las montañas, la jornada comenzó a ser más llevadera. Ya se había producido alguna picada, pero seguramente se trataba de "peixe", que es como aquí se denomina a los ciprínidos como las bogas y los cachos.Y poco después Miguel sacó la primera pieza de la jornada. Se trataba de un "peixe" que había sucumbido al maíz dulce, pero el objetivo era conseguir la picada de la carpa. Aitor nos había comentado que las hay de muy buen tamaño, al igual que las tencas.A nuestro lado se había colocado un pescador que lo estaba intentando con flotador. Creo que con el enfriamiento de las aguas, los peces se encontrarían en profundidad, aunque de vez en cuando alguno mostraba actividad en superficie.Al mediodía decidimos hacer una parada para comer, así que nos preparamos unos bocadillos y nos desplazamos hasta la orilla opuesta en la que disponíamos de unas mesas al lado del agua.
Por la tarde probaríamos suerte en otra récula que se encontraba al otro lado de la montaña, pero esta vez para intentar sacar algún bass y mirar las crías de barbos que han soltado por la zona.Durante la comida, se nos acercaron un ganso y unas ocas, que provocaron las risas en más de una ocasión. Mientras, en el agua, un cormorán pasaba el tiempo realizando inmersiones en la récula en la que nos encontrábamos. Parece difícil de creer, pero estos animales se han establecido a muchos kilómetros de la costa, para buscar su sustento. La costa más próxima a dicho lugar se encuentra a 65 kilómetros, y curiosamente está en el ayuntamiento en el que yo vivo.Para atajar hasta la segunda récula, nos desplazamos por la vía férrea que discurre paralela al cauce del río Miño. Desde aquí se contemplaba la majestuosidad del lugar y lo bien conservado que está el entorno.
Justo en el medio de la vía del tren me encontré el cadáver de un zorro. Y a unos centímetros por fuera de uno de los raíles, lo que parecía ser otro cadáver. La sorpresa fue mayúscula cuando comprobamos que se trataba de la otra mitad del zorro. El tren lo había seccionado por la mitad.
Una macabra escena junto a la récula a la que nos dirigíamos.En vista de que la tarde no tenía pinta de ofrecer la más mínima posibilidad de captura, decidimos acercarnos hasta el embalse de Castrelo de Miño.
Antes de emprender la marcha, llevamos a Aitor hasta la casa de sus abuelos y le agradecimos la oportunidad de pasar una jornada en su compañía, pescando en el único embalse del Miño que nos quedaba por visitar, para intentar sacar alguno de sus formidables moradores.

En cuanto divisamos el embalse de Castrelo de Miño, fuimos en busca de un lugar que otro compañero de pesca le había comentado a Miguel. La zona era espectacular y aquí podríamos pasar unos minutos antes de que el sol comenzase a ocultarse.Disponíamos de una media hora para prospectar la récula. Esto nos hizo prescindir de los vadeadores.
Al poco de comenzar Miguel sacó un pequeño bass y poco después otro de igual tamaño. Se miraba actividad en superficie pero la zona estaba inundaba y había que andar con cuidado.
Yo saqué otros dos más y Miguel por fin sacó uno algo mayor. El frenesí de los basses en superficie hizo que nos aventurásemos en zonas de mayor dificultad. Las botas de trekking con gore-tex me permitieron "vadear" por un saliente donde unos buenos basses comían en superficie.
Hice un lance bajo unas ramas al mismo tiempo que un bass saltaba fuera del agua. La cucharilla estuvo a punto de impactarle en pleno "vuelo".
La salida de un arroyo era la última opción y Miguel se aventuró en primer lugar.
Un bass de unos dos kilos se desplazó hacia una zona segura bajo la cobertura vegetal y aunque fuimos a la otra orilla para intentar sacar alguno más, la tarea resultó imposible.