Cuando hablamos de la pesca de la carpa, uno piensa en esos enormes peces engañados con boilies, maíz o cebos naturales. Digamos que es una visión muy amplia ya que el carpfishing es una pesca muy extendida a nivel mundial. Sin embargo hay algunos pescadores que son capaces de engañar a estos formidables peces con equipos de mosca, por lo que el reto resulta a priori, mucho más complicado.
Desde que miraba las entradas en el blog de Luis Guerrero (http://comopezenelaguapesca.blogspot.com.es/), ya me imaginaba a mí intentándolo.
Y con el tiempo he descubierto que son muchos los que también tienen éxito en esta tarea: César (http://amoscaporextremadura.blogspot.com.es/), Carlos (http://pescarlitos.blogspot.com.es/), Jorge (http://escamasdoradas.blogspot.com.es/), etc.
Y si ellos han podido, pues yo también. Así, este sábado quedé con Yago (que ya ha conseguido engañar algunas carpas a mosca) para pescar en aguas del río Miño, para intentar sacarme la espina del año pasado.
El cielo se presentaba nublado, por lo que tendríamos algunos problemas para localizar los peces, pero prefería eso, a que soplara viento, ya que entonces estaríamos perdidos.
La mañana transcurrió con pocos peces divisados por parte de Yago, sin embargo fue capaz de clavar una carpa que al final logró escaparse.
En ocasiones se podían ver las hierbas de la orilla moviéndose tras el paso de alguna carpa y algún que otro salto fuera del agua.
Después de un buen rato de infructuosos resultados, Yago clavó otra carpa. Esta vez parecía estar bien sujeta, ya que me dio tiempo a llegar hasta su lado para grabar la escena.
Las carreras del pez eran toda la banda sonora que necesitábamos, aunque deberíamos ser pacientes si queríamos verle las escamas.
Sin embargo se impuso la tozudez del animal y este logró abrir el anzuelo tras una larga lucha.
Quizás estábamos destinados a sufrir un batacazo, como en otras ocasiones.
A media mañana el sol apareció tímidamente, para ir ganando presencia en el cielo. Esto provocó que una leve brisa comenzase a rizar la superficie del agua.
No era tarea fácil, pero fui capaz de clavar tres carpas, si bien la rotura del bajo en el primer caso y la fuga por parte de los peces en los otros dos, me pusieron los pies en la tierra.
Mi compañero desistió por un momento y se dedicó a sacar algunos basses con distintos engaños.
En este tiempo pude ver una anguila, varias tencas y algunos pequeños black bass.
Cuando me encontraba cerca de Yago, divisé un buen ejemplar de carpa. Sobre unos 10 kilos. Mi sorpresa fue mayúscula cuando la clavé, pues aquel animal empezó a sacar línea poco a poco, pero casi sin pausa. A continuación miré como el backing salía de la bobina, poniendo agua de por medio.
Tras una lucha de unos cinco minutos, la carpa logró soltarse del anzuelo, concediendo una tregua a mi maltrecho brazo, que ya pedía un respiro.
Al final no hubo manera.
Al final no hubo manera.
Después de comer nos fuimos a ver si sacábamos algún bass. Alguno salió, pero de escaso porte.
En la orilla pudimos contemplar a varios ejemplares de perca sol, los cuales atendían a sus nidos.
Hubo tiempo para hacer una visita a otro embalse, si bien no hubo suerte de cara a las capturas.
En esta ocasión ganaron las carpas, pero esta vez he estado más cerca que nunca. Espero que en la próxima, ya pueda sostener en mis manos el ansiado premio.
VIDEO DE LA JORNADA



