Hace unos días recibí un correo electrónico del pescador portugués Pedro Batalha, al que algunos conoceréis por su blog Pescatuga.blogspot.com.
La razón no era otra que una visita a Galicia por motivos de trabajo. Él quería aprovechar el fin de semana para pescar en alguna zona de la costa, así que le propuse algunas opciones, si bien la que más le satisfacía era la de intentar sacar algunos sargos.
Las condiciones no iban a ser nada buenas, ni la época la más propicia, pero Pedro quiso intentarlo de todas formas. Además, el día anterior se había encontrado con unos compatriotas suyos por la zona, los cuales no habían obtenido buenos resultados.
Llegó el día y como ya había comentado, las condiciones no eran nada buenas. Aguas muy claras, viento bastante fuerte del norte y un oleaje algo excesivo.
Desde arriba pudimos ver como algunos pescadores ya ocupaban los puntales, sin embargo, yo sugerí pescar en una zona más apartada.
Desde arriba pudimos ver como algunos pescadores ya ocupaban los puntales, sin embargo, yo sugerí pescar en una zona más apartada.
Tardamos un buen rato en llegar al pedrero, en parte por la caminata y también por lo difícil de la orografía.
Y es que un traspiés en la bajada, se puede traducir en una caída de decenas de metros, por lo que no nos apuramos en el descenso.
Y con todo listo, Pedro comenzó a pescar en un lugar donde el mar entraba entre dos rocas.
Yo probé suerte muy cerca y tuve la primera picada de la jornada. Al acercarla me di cuenta de que se trataba de una boga de mar.
Poco después sentí una picada un poco más fuerte, sin embargo no se trataba de un sargo, sino de una aguja de mar. Tras la foto la devolví al agua para proseguir pescando.
Tras un rato sacando bogas, mi compañero sacó una chopa. Luego yo también saqué otra más.
Y nuevamente volvimos a capturar sendas chopas que volvieron al agua.
Los sargos no hacían acto de presencia, así que nos fuimos a una nueva zona.
Las gaviotas, animales oportunistas donde los haya, se movían cerca de nosotros, por si nos quedaba algo de cebo atrás.
La pinta del mar prometía, pero habría que arriesgar un poco, pues el mar estaba algo más fuerte.
De camino, tuvimos que andar con mucho cuidado. Unos centímetros de tierra nos separaban del abismo, así que nos tomamos nuestro tiempo.
Y una vez más, las bogas hicieron acto de presencia y forzaron nuestra salida hacia una última puesta.
Y aquí tampoco aparecieron los esquivos sargos, sino alguna boga más, que hizo que yo desistiera de seguir pescando.
Pedro probó suerte con un último lance, en el que colocó un pequeño cangrejo, sin embargo no hubo premio en un mar que hoy nos mostraba su cara menos generosa.
Recogimos los bártulos con calma y nos preparamos para la subida.
El calor del mediodía nos pondría a prueba, pero al final de la senda nos esperaban unas cervezas bien frías, para calmar la sed que durante la jornada había hecho acto de presencia,
Durante el ascenso hubo que hacer alguna parada, pues había tiempo por delante.
Una vez llegamos al bar, dimos buena cuenta de unas cervezas, para luego volver a casa pasando por algunas zonas de pesca de las rías bajas.
Tras un buen rato conduciendo, llegamos al hostal en el que Pedro se alojaba. Allí aún hubo tiempo de charlar de pesca un ratito.
He aprendido muchos trucos y un poco más sobre las técnicas y lugares de pesca del país vecino. Y Pedro descubrió un nudo que no conocía y que a buen seguro que le ayudará en sus salidas de pesca.
Desde este espacio quiero agradecer a Pedro su amabilidad y cordialidad, a la vez que también le doy las gracias por obsequiarme con un par de señuelos, que en breve espero probar.
Muito obrigado.
Una vez llegamos al bar, dimos buena cuenta de unas cervezas, para luego volver a casa pasando por algunas zonas de pesca de las rías bajas.
Tras un buen rato conduciendo, llegamos al hostal en el que Pedro se alojaba. Allí aún hubo tiempo de charlar de pesca un ratito.
He aprendido muchos trucos y un poco más sobre las técnicas y lugares de pesca del país vecino. Y Pedro descubrió un nudo que no conocía y que a buen seguro que le ayudará en sus salidas de pesca.
Desde este espacio quiero agradecer a Pedro su amabilidad y cordialidad, a la vez que también le doy las gracias por obsequiarme con un par de señuelos, que en breve espero probar.
Muito obrigado.




