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Tocaba penitencia a pie del mar, así que madrugué para preparar todo. A las 8:30 am ya estaba con Juan y Marcos.
Tocaba penitencia a pie del mar, así que madrugué para preparar todo. A las 8:30 am ya estaba con Juan y Marcos.
De camino hacia un lugar en el que comenzar, divisamos a un buen número de pescadores ocupando distintas zonas.
Ya en Oia miramos que las condiciones no eran favorables, así que teníamos que trasladarnos a otro lugar. Yo propuse una zona pequeña pero resguardada y para allí nos fuimos.
La zona no presentaba las mejores condiciones, pero nos dejaría pescar, ya que en otros lugares el mar golpeaba con fuerza.
Juan se fue hacia la izquierda mientras Marcos y yo nos decantábamos por la parte sur.
La lluvia hizo acto de presencia, para aumentar algo más la dificultad. La aparición del arcoiris fue el preludio de una captura bajo el tapiz plomizo en que se había tornado el cielo.
Una peleona lubina que sucumbió al minnow de movimiento sinuoso entre la espuma. En un principio pensé que se trataba de un robalo porque la caña de Marcos se doblaba con violencia.
Foto de la pieza y de vuelta a su medio.
Llegamos a esta zona en la una densa costra de mejillones y percebes apenas dejaba intuir que debajo había roca. Desplazarse por aquí se tornaba algo más complicado, ya que muchos de los mejillones cedían bajo la presión de nuestros pies y se desprendían.
Al fondo se aprecia el Talaso Atlántico Hotel Spa, erigido al pie del océano y que cuenta con unas magníficas instalaciones para estas fechas.
!!Y nosotros de pesca bajo la lluvia¡¡
Las pozas aquí están plagadas de erizos de mar. Con razón habíamos pasado una carpa en la que se celebraba una fiesta de degustación de este equinodermo.
Juan me comentó las excelencias del erizo de mar como cebo para la pesca. Sin duda habrá que probarlo.
A media mañana el mar había cambiado a peor y el blanco era el color predominante. Ante este panorama tocaba buscar un lugar más abrigado.
De nuevo en acción en busca de alguno de los moradores del mar.
Aquí observé por primera vez a las orejas de mar en su hábitat natural. Juan me comentó que son muy apreciadas culinariamente y buscando en la red he descubierto que se trata del marisco más caro del mundo.
Saltando entre las rocas encontré una zona con erizos de buen tamaño.
Con sumo cuidado logré sacar este para fotografiarlo y acto seguido, devolverlo a su medio.
Por la tarde me acerqué hasta el embalse de Eiras. El nivel de las aguas era el máximo por lo que barajé la posibilidad de dar media vuelta.
Pero ya que estaba allí, era una pena que no lo intentara.
Fui lanzando en los pocos lugares en los que era posible evitar la vegetación de la orilla. Anteriormente se solía pescar unos metros por debajo de los árboles de las orillas y ahora lo estaba haciendo desde más atrás de estos.
Últimamente es frecuente comenzar la temporada con el embalse al máximo de su capacidad. Desconozco la razón, pero no me parece lógica pues los pescadores no pagarán por un coto en el que difícilmente se puede pescar.
En la parte libre del embalse, intenté alcanzar la desembocadura del río Barragán. La orilla izquierda estaba invadida por grandes retamas y la derecha por el temido tojo.
En mi empeño por llegar al lugar deseado, opté por caminar hacia el bosque.
En las zonas en las que predomina el roble, la caminata es un paseo pero al llegar a la cima de la montaña, el tojo levanta una barrera inexpugnable, que no puedo evitar.
Sin duda tiene que existir un camino a través del bosque, ya que pude divisar a tres pescadores en la zona a la que pretendía llegar.
Tras un buen rato en busca de la senda, opté por marcharme.
Antes de marcharme a casa, me acerqué hasta el muro de la presa a contemplar la caída del agua.
El aporte de agua es muy grande, ya que la presa soltaba agua por su parte baja y por los aliviaderos.
Esta instantánea la tuve que tomar desde dentro del coche, ya que el agua pulverizada llegaba hasta mi posición y me tapaba el objetivo.
Ya en Oia miramos que las condiciones no eran favorables, así que teníamos que trasladarnos a otro lugar. Yo propuse una zona pequeña pero resguardada y para allí nos fuimos.
Juan se fue hacia la izquierda mientras Marcos y yo nos decantábamos por la parte sur.
Foto de la pieza y de vuelta a su medio.
!!Y nosotros de pesca bajo la lluvia¡¡
Juan me comentó las excelencias del erizo de mar como cebo para la pesca. Sin duda habrá que probarlo.
Aquí observé por primera vez a las orejas de mar en su hábitat natural. Juan me comentó que son muy apreciadas culinariamente y buscando en la red he descubierto que se trata del marisco más caro del mundo.
Con sumo cuidado logré sacar este para fotografiarlo y acto seguido, devolverlo a su medio.
Pero ya que estaba allí, era una pena que no lo intentara.
Últimamente es frecuente comenzar la temporada con el embalse al máximo de su capacidad. Desconozco la razón, pero no me parece lógica pues los pescadores no pagarán por un coto en el que difícilmente se puede pescar.
En mi empeño por llegar al lugar deseado, opté por caminar hacia el bosque.
Sin duda tiene que existir un camino a través del bosque, ya que pude divisar a tres pescadores en la zona a la que pretendía llegar.
Tras un buen rato en busca de la senda, opté por marcharme.
El aporte de agua es muy grande, ya que la presa soltaba agua por su parte baja y por los aliviaderos.
