viernes, 26 de noviembre de 2010

Fichajes para la próxima temporada

Pues aquí os presento los que serán mis aliados a la hora de buscar las lubinas en próximas temporadas.
El mundo de los vinilos comienza a hacerse un hueco en nuestras cajas de señuelos y particularmente, estos modelos de la casa Savage Gear, parece que están dando grandes satisfacciones.La casa Finlandesa Rapala, se ha puesto al día con la incorporación de los modelos de 15 y 17 cm del Max Rap, que tan buenos resultados me ha dado este año.
Y espero que con los metros extra que se le pueden sacar a los hermanos mayores del Max Rap 13 cm, pueda conseguir grandes satisfacciones.Daiwa, Skagit, Tiemco, Heddon, Evergreen, F-Tec, etc tienen unos modelos que he incorporado a algunos que ya tenía de estas marcas.
El objetivo de algunos de ellos es el de comprobar sus virtudes o defectos, ya que parte de estos modelos son algo desconocidos.En el apartado de señuelos de superficie y a base de mucho buscar en el reino de las ventas por internet (Ebay), he conseguido hacerme con lo que para mí serán "Las joyas de la corona".
Recuerdo como hace tiempo escuchaba hablar de las virtudes de estos señuelos de la casa Whiplash, para poco después contemplar su buen hacer.
Pues finalmente tocó contratar sus servicios y he adquirido algunos de los señuelos de las tres líneas: Live Wire, Spittin´Wire y Drivin´Wire.
La pesca en superficie es demasiado espectacular como para no tener unas buenas cartas a la hora de jugar en esta disciplina.

Solo espero que depositando confianza en ellos, me deparen muchas alegrías.

martes, 16 de noviembre de 2010

De visita

En vista de que los temporales y el frío no dejan muchas oportunidades para pescar, es un buen momento para visitar los ríos que serán protagonistas de las jornadas de pesca del año que viene.
Con poco tiempo y la lluvia amenazando, hice un largo recorrido por varios ríos.
El Oitavén discurre con un buen nivel y sus márgenes están limpios gracias a las riadas.Las grandes rocas sobre las que se camina en verano, están ahora cubiertas por las aguas y bajo ellas se encuentran las codiciadas pintonas, que aquí crecen muy despacio.
Las aguas frías y rápidas, hacen que el metabolismo de los peces se ralentice y que se quemen gran parte de las energías que estos obtienen de los alimentos que ingieren.Los colores turquesa abundan ahora que los lodos han desaparecido de los fondos. Con paciencia y unas gafas polarizadas, podremos ver a alguno de los moradores del río.Las gravas y la arena se depositan en las zonas más remansadas, donde posteriormente abundarán los efemerópteros.
Dichos lugares serán aptos para la pesca con mosca, en cuanto se produzcan las primeras eclosiones de la temporada.Con este panorama, es difícil contener las ganas de hacer unos lances, pero las vedas hay que respetarlas.Los pequeños afluentes también aportan una buena cantidad de agua a los ríos principales y en estos suele haber sorpresas cuando se inicia la temporada, pues algunas truchas eligen estos cauces para la reproducción.El afluente más importante del Oitavén es el río Parada y ahora mismo, su pétreo cauce es testigo del paso de grandes cantidades de agua que discurren desde la sierra.Los puentes son lugares privilegiados desde los que se puede contemplar el espectáculo del maravilloso ciclo del agua.A escasos kilómetros de la cumbre de la sierra, podemos admirar el estado juvenil de un río, el cual no porta excesivo caudal, pero ya muestra lo dificultosa que puede ser una visita a sus aguas.

Ahora ya sólo queda esperar la llegada de la nueva temporada y que estos cauces puedan traernos gratas sorpresas.

domingo, 31 de octubre de 2010

Lo intentamos con el chivo

Ante la proliferación de spam, he decidido activar la opción de la "verificación de la palabra para comentarios", por lo que después de escribir vuestro comentario, se os pedirá que escribáis la palabra que aparece en el recuadro.

Ayer me fui junto con mi amigo Adrián, hasta la costa.
Una vez en el lugar elegido, nos dimos cuenta de que la tarea de intentar hacer un solo lance, sería una odisea, pero la zona estaba algo resguarda. En otras partes de la costa, el oleaje era tan violento que podría costarnos un susto, por lo que optamos por quedarnos en el lugar escogido.La fuerza del viento era tal, que sujetar la caña ya suponía un esfuerzo y en la bajada hacia las rocas ya sufrí varios calambres en el brazo que sostenía el equipo.En los alrededores no miramos a nadie pescando, pero seguro que más gente habría optado por pescar en esta zona, a pesar de las condiciones adversas.Llegamos junto a un saliente y con gran esfuerzo realicé el primer lance. El viento provocaba el arrastre de la linea, por lo que se quedó en un lance corto.
Había que buscar un lugar más resguardado, así que tomamos el camino y nos dispusimos a andar. Cuando íbamos por el sendero nos cruzamos con un pescador y ambos coincidíamos en que las condiciones del mar eran desproporcionadas.Ante situaciones así, la opción más sensata es armarse de un equipo robusto y atar un chivo al final de la línea.
El chivo es un señuelo hecho de plomo o alguna aleación de este, provisto de un mechón de pelo de chivo (que le da el nombre), caballo o fibras artificiales y armado con un par de anzuelos.
Siempre escuché que el chivo era un invento gallego, si bien en alguna revista hablan de la procedencia asturiana.Una vez que llegamos a una zona con el mar más calmado, comenzamos a lanzar nuestros señuelos.
Los chivos más pesados pueden sobrepasar holgadamente el hectómetro de distancia, pero nosotros comenzamos con pesos más modestos.
Adrián tuvo una potente picada en su chivo, pero el pez (presumiblemente una lubina) no llegó a clavarse.Las islas Cíes ejercen de barrera a los temporales y esto permite que podamos pescar con unas condiciones mínimas de seguridad, si bien el viento nos creaba grandes problemas al empujarnos hacia el agua. Afronté esta jornada con gran ilusión, pues la idea de sacar una lubina con el chivo es algo que me agradaría un montón.
Pero el equipo y el chivo se encargan de ponernos los pies en la tierra, pues su uso prolongado ejerce un efecto devastador sobre las condiciones físicas.
Con los brazos y la espalda algo dolorida, pusimos rumbo al coche, no sin antes echar la vista atrás y pensar que en algún día saldrá la ansiada pieza capturada con esta modalidad.

Este es un vídeo de hace años, pero en él se puede ver la funcionalidad del chivo, con un mar que ningún otro señuelo podría aguantar.
Espero que os guste.

lunes, 25 de octubre de 2010

Instantes

Las últimas salidas de pesca no han sido generosas conmigo, pero por suerte sí he obtenido otras "capturas" que han sido de mi agrado.Los primeros rayos del sol emiten niquelados destellos sobre la superficie del gran azul, mientras unas criaturas de azabache se aferran a las rocas.Esta es la secuencia de una mojadura en toda regla.
Cada ola era un poco más grande que la anterior ...... pero más pequeña que la siguiente.Y unas inocentes salpicaduras ...... acabaron por convertirse en ...... una soberbia mojadura.Desde el fondo de la ría de Vigo, se divisa el estrecho que fue testigo de la cruenta batalla de Rande y que hoy en día está unido por un majestuoso puente.El mar embravecido no permite aventurarse en la mayoría de los lugares desde los que buscar la ansiada picada.La Virgen de la roca divisa desde su pétrea atalaya, a todo aquel que osa adentrarse en el reino de Neptuno.

*Son muchas más las instantáneas obtenidas, pero estas son para mí las más bellas.

jueves, 14 de octubre de 2010

Se corrió la voz

El día anterior, Juan me había dicho que unos pescadores portugueses habían capturado unos sargos impresionantes en los alrededores de cabo Estai y como el mar estaba un tanto desapacible en las zonas de mar abierto, pues habíamos quedado para pescar en esa zona.
Mientras que Juan y David practicarían la modalidad de rockfishing en busca de sargos o peces de roca, Diego, Rubén y yo lo intentaríamos con el spinning, pero buscando a la codiciada lubina.Se ve que más gente supo de la captura de esos magníficos sargos, porque el puntal en el que se habían pescado, estaba saturado de pescadores.
Desde la distancia contamos nueve pescadores, pero al avanzar nos dimos cuenta de que había algunos más.Juan y David ya estaban en plena faena, presentando sus aparejos entre las zonas de rocas. A pesar de la aparatosidad de la zona, la pérdida de aparejos no es tan frecuente como se pueda pensar a priori.Como un enjambre de abejas, los pescadores se afanaban en sacar alguna pieza de porte considerable.
Lo difícil sería no enganchar el aparejo de un compañero, ante tal despliegue de medios.Juan había tenido algunas picadas, mientras que David había capturado algún pinto.
El mar se iba retirando y se podían divisar nuevas zonas en las que presentar los cebos.Con algunas rocas al descubierto, pude alcanzar buenas zonas desde las que lanzar mis señuelos, pero no obtuve picada alguna por parte de los peces.
Me fui en busca de Diego y Rubén, por si ellos habían tenido más suerte.Por el camino me encontré con un conocido y comentando la situación, me dijo que esa misma mañana, un pescador capturó un robalo de 4 kilos.
Sin embargo, no hubo más capturas hasta ese momento.Estaba con Diego junto a una de esas charcas que se forman con la bajada de la marea, cuando divisamos un pequeño cardumen de peces. Eran pequeños sargos que nadaban en la seguridad de la charca y que estaban acompañados de pintos y "lorchos".
Fue uno de estos el que capturé probando un pequeño vinilo junto a las grietas de las rocas.Me acerqué nuevamente hasta el lugar donde Juan y David estaban pescando y al cabo de unos minutos, David cobraba un colorido pinto.
La velocidad de recogida del carrete es importante, ya que si el pez se enroca, difícilmente se podrá liberar.Los pintos o maragotas, presentan una gran variedad de libreas y sin duda son unos de los peces más bellos que podemos contemplar por esta zona.Después de despedirnos de Rubén, Diego y yo nos fuimos desplazando hacia una zona en la que no habíamos estado.
Entre las rocas, encontramos unas extrañas bolsas de malla, cerradas a conciencia y fijadas a la roca. Le preguntamos a un hombre que andaba por allí, si conocía el origen de dichas bolsas y este nos habló de un experimento de la universidad.La afirmación del hombre se corroboró cuando en una de las bolsas encontramos esta etiqueta.
No sé cual es la finalidad de dicho experimento, pero espero que en un futuro se desvele en algún medio de comunicación.

domingo, 3 de octubre de 2010

"Carpeando" el temporal

Con este sencillo juego de palabras en el título de la entrada, quiero referirme a la jornada que pasé el sábado en compañía de otros colegas de pesca, en busca de las carpas.
Y tuvo que ser así, ya que el temporal previsto en la costa, no dejaría acercarse a esta para intentar hacer unos lances en busca de las lubinas.La jornada fue planificada en el último momento, pero aún así llegué temprano al lugar.
Aitor auguraba mal tiempo, pero le dije que no se preocupara, ya que la previsión para el interior de la comunidad, era bien diferente a la de la costa.Estábamos charlando junto a las cañas, cuando un pato se acercó a la orilla. Advertí a mi compañero Aitor, que las intenciones del ave eran bien sencillas: atiborrarse del maíz de la lata que había en la orilla. Dicho y hecho.
Mi compañero le ofreció algo de maíz y luego el pato se marchó.Al cabo de un tiempo y sin ninguna picada por nuestra parte, llegaron Miguel y Jesús. Poco después también se uniría Pablo.
Todos fueron armando sus aparejos y se dispusieron a esperar la picada de las carpas.El nivel del embalse estaba subiendo y diez cañas estaban expectantes a que se produjese la primera picada.
Los cascabeles permanecían inmóviles sin dar noticia de actividad alguna por parte de los peces.Ya llevábamos varias horas sin actividad y parecía que la cosa iba a seguir las mismas trazas.
Comimos y seguimos charlando por la tarde y en el transcurso de esta, comenzó a soplar algo de viento.El pato volvió a hacer acto de presencia. En esta ocasión se sumergía para comer los granos de maíz que se quedaban cerca de la orilla, después de cebar la zona.La confianza de la anátida, hizo que Miguel la pudiese coger con las manos.
Por lo menos uno de nosotros había "tocado pluma" en lugar de escama.La primera y única captura del día fue esta boga que picó en la caña de Miguel.
No fue una jornada digna de recordar por las capturas, pero estuvimos entretenidos todo el tiempo.
A última hora, mientras Aitor recogía sus cosas, comenzó a llover tímidamente. Habíamos evitado el temporal durante todo el día, pero en la costa la cosa fue muy diferente.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Probando nuevos escenarios

Después de un mes sin visitar los pedreros, tocaba reencontrarse con el gran azul.
Así que quedé con Marcos y Juan, para pasar unas horas en busca de las esquivas lubinas. Y digo esquivas porque últimamente está la cosa difícil y hay que esforzarse en dar con ellas.
Comenzamos bajo la atenta mirada de la luna, en una zona de rocas en las que las olas rompían a lo lejos.La segunda opción, a falta de picadas en la primera zona, fue una zona mixta en la que nos dieron la bienvenida un nutrido grupo de gaviotas.
Aunque en la zona nos encontramos con algunos surferos, nos desplazamos hacia un lateral para no entorpecernos en nuestras actividades.La arena fina y húmeda del lugar, reflejaba nuestros pasos hacia el punto elegido en el que comenzaríamos nuevamente.
Nos encontramos un mar muy propicio en dicho lugar. El escenario alternaba zonas de arena con sierras de roca de diversos tamaños ...... y en estas sierras es donde uno tiene que caminar continuamente para cambiar de atalaya. Yo trato de ahorrar tiempo saltando de roca en roca, pues de todos es sabido que el trayecto más corto entre dos puntos, es la linea recta.
Sin embargo, si se produce un traspiés en sitios como este, los puntos de los que estaría hablando, serían puntos de sutura, jejeje.Y Juan fue el primero en estrenarse con la primera lubineta de la mañana. Aunque nosotros buscábamos zonas alejadas en las que presentábamos nuestros artificiales, la lubina picó muy cerca de la orilla.Ahora los fragmentos de algas comenzaron a ser muy molestos, por lo que sugerimos cambiar de zona. Todavía era temprano y aún se podía probar en alguna zona más.De camino hacia los coches, apreciamos unas extrañas marcas en la arena, junto a nuestras huellas. Suponíamos que sería de alguna criatura marina y Juan aventuró, que podía tratarse de un molusco bivalvo que él conocía.Y en la búsqueda de dicho ser, encontramos este rastro que era aún más llamativo si cabe. Descartamos la posibilidad de que se tratase de algún ofidio, pues el tipo de dibujo no era de arrastre.
Sin duda alguna desconocemos demasiado de todas las criaturas que habitan en el entorno marino.La nueva ubicación era de andar con mucho cuidado, pues las rocas estaban muy afiladas, así que con paso sosegado, comenzamos a repartirnos por las rocas.
Aquí la zona era de mayor profundidad, así que opté por probar con un minnow que trabajase a mayor profundidad.
La elección fue buena, pues al rato tuve una tremenda picada. No sé si la falta de contacto con el mar o la astucia de la pieza, hizo que no se llevase a cabo la captura.Las rocas aquí todavía no se habían librado de las molestas laminarias, por lo que tocó ascender por el monte para cambiar a otra zona cercana. Por el camino que discurría entre un pinar, le comenté a Juan que el lugar era idóneo para albergar níscalos, por lo que haré una visita por aquí cuando llegue el momento.Allí, en el horizonte, podíamos observar a unas radiantes Islas Cíes, que eran testigos de nuestro deambular por las rocas de la costa.
El esfuerzo físico de la jornada, había sido grande, por lo que estuvimos un buen rato probando suerte con los vinilos.
Los sinuosos y naturales movimientos de estos, harán que dediquemos alguna jornada a su uso, pues sin duda en otros lugares ya están más que probados.
Y aquí terminó una jornada otoñal, en la que no tuvimos la suerte de cara.