Antes de nada quisiera darle las gracias a todos los seguidores de este blog, porque ya somos 100.
¡¡¡Gracias!!!
Después de que el temporal comenzase a remitir un poco, tocaba volver al pedrero.
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Después de que el temporal comenzase a remitir un poco, tocaba volver al pedrero.
Al llegar al lugar me acordaba del pescador que pocos días antes había fallecido cerca del lugar:
NOTICIA
Y es que los temporales suelen cobrarse alguna que otra víctima, ya sea por imprudencia o por casualidad.
NOTICIA
Y es que los temporales suelen cobrarse alguna que otra víctima, ya sea por imprudencia o por casualidad.
En esta ocasión fuimos Diego, Rubén y yo, los que afrontaríamos la jornada matinal.
En la fotografía se puede observar como la arena expulsada por el oleaje, ha cubierto un buen tramo de la bajada a la playa.
Y como el día también presentaba una condiciones un tanto duras, nos decantamos por usar el señuelo más nuestro: el chivo.
El chivo es probablemente el señuelo que ha sacado más robalos en nuestras costas, pues ya se lleva utilizando desde hace mucho tiempo y porque sus características permiten pescar en zonas y condiciones que otros señuelos difícilmente podrían hacerlo.
Así que cogimos nuestros equipos para spinning pesado y nos desplazamos hasta la rompiente.
El reino de la espuma se extendía por toda la franja de costa, así que había que extremar las precauciones.
Con lances que superaban holgadamente el medio centenar de metros, fuimos barriendo las zonas que a priori podían regalarnos con alguna lubina.
El viento del norte no me agradaba lo más mínimo, pero había que lidiar con lo que había.
Con la jornada bastante avanzada, Rubén tuvo una picada que no se materializó.
Poco después gocé de la oportunidad de hacerme con la primera pieza de la jornada, pero la sorpresa y la lentitud de reflejos, dieron al traste con la captura.
Y es que todavía mostraba síntomas de la gripe que había padecido días atrás.
Aquí os pongo una pequeña muestra de los señuelos que se utilizan en esta disciplina, si bien los chivos son los que se llevan el protagonismo.
Y aunque no soy muy asiduo de esta modalidad, he de decir que me encantaría sacar alguna pieza con este señuelo, por aquello de que fue gestado en esta tierra.
El cuerpo ya comenzaba a mostar los síntomas inequívocos de cansancio. Hacer lances contínuos con señuelos de 100 gramos, es algo que no se puede soportar mucho tiempo, por lo que los descansos periódicos para cambiar de postura, se hacen muy necesarios.
Busqué con ahínco la picada que me brindase la oportunidad de hacerme con una lubina, si bien el océano no parecía tener la más mínima intención.
A pesar de la vistosidad de la instantánea, el equipo permite al pescador, hacer los lances desde posiciones más o menos seguras.
En otro de los lances, cuando el chivo tocó el agua, pude ver como un pez se sobresaltaba en la cresta de una ola.
Los contínuos lances ya habían hecho mella en nuestros brazos, por lo que no pudimos prolongar mucho más la jornada.
A pesar del cansancio, me fui contento, pues estuve a punto de saborear el éxito con el chivo. Sólo la constancia me proporcionará ese momento ... y espero que este llegue pronto.
Mientras tanto, deleitaros con este vídeo:
En la fotografía se puede observar como la arena expulsada por el oleaje, ha cubierto un buen tramo de la bajada a la playa.
Y como el día también presentaba una condiciones un tanto duras, nos decantamos por usar el señuelo más nuestro: el chivo.
El reino de la espuma se extendía por toda la franja de costa, así que había que extremar las precauciones.
El viento del norte no me agradaba lo más mínimo, pero había que lidiar con lo que había.
Poco después gocé de la oportunidad de hacerme con la primera pieza de la jornada, pero la sorpresa y la lentitud de reflejos, dieron al traste con la captura.
Y es que todavía mostraba síntomas de la gripe que había padecido días atrás.
Y aunque no soy muy asiduo de esta modalidad, he de decir que me encantaría sacar alguna pieza con este señuelo, por aquello de que fue gestado en esta tierra.
A pesar de la vistosidad de la instantánea, el equipo permite al pescador, hacer los lances desde posiciones más o menos seguras.
Los contínuos lances ya habían hecho mella en nuestros brazos, por lo que no pudimos prolongar mucho más la jornada.
A pesar del cansancio, me fui contento, pues estuve a punto de saborear el éxito con el chivo. Sólo la constancia me proporcionará ese momento ... y espero que este llegue pronto.
Mientras tanto, deleitaros con este vídeo: