miércoles, 25 de septiembre de 2013

Aprendiendo

Tengo que decir que llevo un tiempo desconectado del blog y de la pesca. Pero el motivo está más que justificado.
Algunos de los miembros de la Sociedad de Pesca Soutomaior, estamos llevando a cabo el primer curso de iniciación a la pesca con mosca.
Para poder hacer realidad este proyecto, hemos contado con la ayuda de la Xunta de Galicia, el Excmo. Ayuntamiento de Soutomaior y el Excmo. Ayuntamiento de Vilaboa. Estos nos han facilitado las herramientas necesarias para poner en marcha este primer curso.
 Ahora que las clases de lance se complican un poco, toca intercalarlas con las de montaje. Es por ello que los alumnos se reparten en distintos grupos para así llevar mejor las clases prácticas.
Este domingo, en el refugio de pescadores situado al lado del río Oitavén, se ha llevado a cabo la sesión de montaje del segundo grupo de alumnos. Y esta vez llevaba la cámara jejeje.
Paco Porto fue el encargado de llevar la batuta y hacer las presentaciones de los materiales de montaje: herramientas, plumas, pelos, materiales sintéticos, anzuelos, etc.
A los largo de la mañana íbamos informado a los asistentes de los distintos términos empleados en el mundo del montaje. A su vez se le fueron mostrando los secretos para comenzar a hacer sus primeras moscas.
Para estos alumnos era la primera vez que se ponían delante de un torno. Nunca antes habían escuchado la palabra hackle, grizzly o red tag.
Sin embargo, todos mostraron cierta destreza con las herramientas y los materiales.
El primer reto fue confeccionar una San Juan Worm. Al tratarse de un montaje sencillo, fueron cogiendo destreza con el portabobinas y los anudadores.
Pero el siguiente paso fue confeccionar la conocida Red Tag.
Aquí ya se complicó un poquito más la cosa, pero al final todos los alumnos consiguieron confeccionarla.

Dentro de un par de semanas, tendremos a nuevos lanzadores y montadores, dispuestos a poner en práctica todo lo aprendido.

lunes, 9 de septiembre de 2013

Spittin´mania

Está claro que todos los pescadores tenemos un señuelo preferido. Una especie de talismán en el que a veces depositamos todas nuestras opciones de pesca en un determinado momento.
Y sus logros se van incrementando a lo largo del tiempo, porque realmente es el que pasa más tiempo sujeto al otro lado de la línea.
Pero todos esos señuelos tienen una historia, que hace que lleguen a nuestras manos. Los adquirimos porque hemos leído que son muy efectivos, porque queremos probarlos, nos los recomienda algún compañero de pesca, etc.

 La primera vez que escuché hablar de la marca Whiplash, fue un día en el que había quedado para pescar con Juan. Este me habló del señuelo Live Wire, de sus características y de la dificultad para conseguirlo.
Ahí se quedó la cosa hasta que un día estábamos pescando con paseante en una zona de bajos, con un viento un tanto molesto. Mientras mis compañeros y yo nos afanábamos en intentar sacar alguna lubina, Juan colocó en su grapa un señuelo que no había visto hasta la fecha. El caso es que sus lances sobrepasaban con creces los nuestros, a pesar de que este se encontraba unos metros por detrás nuestra. Pero lo impresionante de la historia, es que capturó 3 lubinas en medio de nuestros paseantes, por lo que me quedé sorprendido.
Quizás fuese suerte o que aquel día las lubinas sólo atendían a ese señuelo, pero el caso es que en otras jornadas, ocurrieron cosas similares.
A partir de ahí me puse a buscar estos señuelos "milagrosos". Y el caso es que mucha gente que los había usado, contaba maravillas de ellos.
Ebay fue el lugar en el que conseguí más unidades. Todos los señuelos tenían precios prohibitivos, pero eran tan difíciles de localizar, que el desembolso merecía la pena.
Japón, EEUU, Francia y España fueron los lugares de los que me llegaron estos señuelos.
Mi hermano también llegó a conseguir un buen número de ellos, movido quizás por el mismo motivo que yo.
Cuando comencé a usarlos, no me defraudaron. Especialmente en los días con viento, pues lanzan muy bien en contra de este.
Tras usarlos durante meses, llegué a la conclusión de que el éxito de este señuelo radica en los múltiples movimientos que se le pueden sacar, junto con el chapoteo que emite, similar al de un popper, sin ser tan acentuado. Algo similar a lo que ocurre con el Xorüs Patchinko o el Lucky Craft Gunnfish, pues se podría decir que no son paseantes puros, sino una especie de híbrido entre estos y un popper.
La clonación:
La demanda de este señuelo ha sido tal, que algunos manitas se pusieron manos a la obra para intentar copiarlo. Las dos personas que lo han hecho han sido David (Vitu) y José Antonio (Grumetillo).
El primero de ellos lanzó el Vitu-Spittin. Y no era de extrañar, después del artículo que le dedicó en su blog:

Después vino el turno de José Antonio, el cual logró hacer un señuelo de madera de balsa, con una similitud sorprendente.
Pero la inquietud de este compañero de pesca, hizo que lograse la perfección al clonar este señuelo de manera magistral.
El resultado salta a la vista.
José Antonio tuvo que hacer pruebas con distintos materiales, descartando unos y dejando otros, pero al final se puede decir que consiguió su objetivo con creces.
Tanto es así, que no hace mucho, Xenxo pudo comprobar de nuevo la efectividad de este señuelo, pero con el modelo artesano de José Antonio.

Con el tiempo, al Spittin´ Wire y al Live Wire, se le unió el Drivin´ Wire.
Los tres señuelos han sido diseñados por Kunitsugu Niinomi.
Live Wire
Longitud: 100 milímetros
Peso: 12,6 gramos
Live Wire (Saltwater)
Longitud: 100 milímetros
Peso: 13,4 gramos (caja) / 13,5 gramos (web)
Spittin´Wire
Longitud: 95 milímetros
Peso: 15,5 gramos
Drivin´Wire
Longitud: 100 milímetros
Peso: 21,5 gramos

lunes, 2 de septiembre de 2013

Muchos kilómetros

Este fin de semana se acercó hasta nuestra zona de pesca el amigo Mikel (Bricoypesca.com).
Las condiciones no eran nada buenas, pero él se animó de todas formas.
A las 6:30 am del sábado llegué al punto de encuentro. Allí estaba Miguel, ultimando los preparativos, junto a Micael y César.
Poco después llegó Jorge
El último de la expedición no daba llegado, así que lo llamamos. Esteban se había quedado dormido, así que lo esperamos y cuando ya estuvimos todos, pusimos rumbo al lugar elegido.
 Después de preparar todo, descendimos hacia el pedrero por una zona que se había quemado a causa de un incendio. La vista era desoladora, pero es una lacra con la que convivimos cada verano.
Una vez junto al agua, los señuelos comenzaron a trabajar. Vinilos, minnows y paseantes fueron los elegidos para la ocasión.
Jorge fue el primero en tocar escama, con un Black Minnow.
Se trataba de una joven lubina, pero supo a gloria, porque la situación no era nada buena.
 Nos fuimos moviendo por una amplia franja de costa a ver si salía alguna pieza más.
Con el inicio de la subida de la marea, era posible que se animase la cosa.
 Los minutos pasaban y las lubinas no daban la cara. Ya se planteaba la retirada, pero al final decidimos continuar.
 La salida del sol en un cielo despejado, anunciaba otro día de calor.
 Con el astro rey sobre nuestras cabezas y un calor bastante molesto, decidimos concluir la jornada matinal.
Salimos del pedrero rumbo a los coches, para luego irnos a un bar cercano a tomar algo para calmar la sed.
 Como Miguel había hecho muchos kilómetros hasta aquí, decidí quedarme a comer con él, para que se le hiciera el día más llevadero.
Lo llevé a un lugar que sabía que le gustaría: Casa Paco, en Torroña (Oia).
Las vistas son espectaculares, mientras se asciende la montaña con el coche, pero las vistas que más merecen la pena, son las de los platos que íbamos a degustar.
Tuvimos suerte, porque no habíamos hecho reserva y normalmente este lugar está a rebosar.
En poco tiempo ya pudimos empezar a comer: Empanada de xouba, zorza de potro (sublime), fideos con mejillones y pulpo, cabrito asado, tarta helada, filloas rellenas de crema y sandía. Para finalizar, café y chupitos.
He de decir que la atención como siempre es de sobresaliente, al igual que los platos que ofrecen y además tuvieron un par de detalles con nosotros.
(Por si os habéis dado cuenta en la foto ... siiiii, he pedido dos postres ¿Qué pasa? jejeje)
 Con los estómagos muy contentos, paramos en un área recreativa para descansar la comida y reponernos del madrugón.
Al atardecer, nos fuimos a un lugar cercano, que era de lo poco que ofrecía una rompiente.
Mikel tuvo un toque al poco tiempo de comenzar, pero se quedó en eso.
Con la noche encima salimos del pedrero y pusimos rumbo a una playa en la que Miguel intentaría engañar a algún pez.
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Al día siguiente, me fui con Rubén al encuentro de Miguel y Jorge, que habían madrugado para estar en el pedrero a primera hora.
 No habían tenido suerte, así que les propuse ir a otro lugar. 
Antes paramos para que Marcos se uniera al grupo. Este había capturado dos abadejos y se le había soltado una buena pieza a primera hora, aunque la actividad cesó al amanecer.
 En vista de que ya había un par de pescadores en el puntal que queríamos pescar, fuimos lanzando hacia una ensenada cercana.
 Jorge se empeñaba en "tocar escama" y terminó por "tocar pluma". La de una gaviota que se había quedado enganchada del bajo de fluorocarbono.
Rubén capturó un abadejo con un pez artificial, mientras los demás seguíamos intentándolo.
Poco antes de finalizar la jornada, tuve varios ataques en superficie, pero no conseguía clavar pez alguno.
Al final fue Mikel el que estrenó su cuenta con una aguja, que se fue de vuelta al agua.
De allí nos fuimos a cambiar y luego al bar a reponer fuerzas. Marcos tuvo que ausentarse, por lo que no nos acompañó.
En una terraza con vistas al mar, tuvimos una larga charla de pesca, que amenizó notablemente la mala jornada.
Y cuando llegó el momento de la despedida, sólo quedaba desearle un buen viaje de vuelta y que la próxima vez que venga, lo haga con mejores condiciones.

Aprovecho para comentar que en la revista Federpesca Mar del mes de septiembre, hay un interesante artículo sobre la fabricación de vinilos y del que Miguel es protagonista.

lunes, 26 de agosto de 2013

Lubinas en aguas tomadas

Había quedado con Micael y Esteban en la costa de Baiona, pero a la vista del panorama, nos fuimos hacia el interior de la ría.
Comenzamos en un lugar que me gusta mucho, pues se trata de una zona mixta que siempre suele tener rompiente.
 Tanto Micael como yo, estábamos de estreno.
Mi compañero se había comprado la Shimano Lesath Monster 330H, mientras que yo había traído mi última adquisición: Shimano Dialuna S906M.
En la zona pudimos apreciar las aguas tomadas y restos de algas que nos condicionaban en las recogidas. Sin embargo, un Max Rap de 13 cm, convenció a una pequeña lubina en esta situación.
 Tras muchos minutos trabajando con mi caña, puedo decir que la adquisición ha sido acertada.
Lanza con mucha facilidad, un amplio rango de señuelos, a la vez que se percibe una buena reserva de potencia. Hay una modificación con la respecto a la caña original, y es que la anilla de salida no es monopata, sino que monta una de puente doble, cosa que me agrada.
Y a todo esto hay que sumar su ligereza, pues sólo pesa 167 gramos.
 Las opciones en este lugar eran bastante limitadas, pues el viento acortaba notablemente nuestros lances.
Era el momento de buscar una zona abrigada.
 Nos desplazamos hasta la zona de Monteferro, sin embargo la previsión fallaba estrepitosamente, pues tenía que haber viento del norte y lo teníamos del oeste.
 Había que probar suerte aquí, pues no sería muy sensato andar a buscar nuevos lugares, dando palos de ciego.
Aquí probamos con paseante, si bien el agua estaba bastante tomada también. Parecía que se iba a quedar ahí la cosa, pero Esteban logró engañar a otra lubineta, con su paseante.
No hubo tiempo para mucho más y las condiciones no me gustaban nada, así que nos fuimos a tomar algo antes de regresar a casa.
Y hoy, cuando abría la página de Google, me encontré con un Doodle muy especial: El que me Felicitaba por mi trigésimoquinto aniversario. Ya sólo me queda soplar las velas jejeje.

sábado, 17 de agosto de 2013

Cámaras ... y !!ACCIÓN¡¡

Tengo mucho material audiovisual aún por ordenar, pues en mi último viaje a tierras extremeñas, dediqué bastante tiempo a captar imágenes para su posterior visualización.
Son muchos minutos de vídeo, así que hay que abreviar, tratando de reflejar la esencia de estas jornadas tras los barbos gitanos.
En lugar de hacer un vídeo largo, prefiero hacer otros más cortos, para que sean más fáciles de visionar.

Por supuesto, estos vídeos van dedicados especialmente a Pepe, José Antonio y a Kike, pues han sido mis anfitriones este año. Pero también se los dedico a todos aquellos que podéis pescar esta especie más a menudo, pues contáis con un verdadero tesoro a vuestro alcance.

Espero que os guste esta primera entrega.


                         

                         

                         

!! Esto, sí te da alas ¡¡

miércoles, 14 de agosto de 2013

Sorpresa en superficie

Este fin de semana me fui en compañía de mi colega Rubén, a pescar con Manel y su hijo Anxo.
El madrugón fue de órdago y a las 4:00 am ya estaba en pie. Recogí a Rubén y rumbo al punto de encuentro.
La paradoja fue que llegamos antes que nuestros anfitriones, viviendo ellos mucho más cerca jejeje.
Mientras nos cambiábamos, Manel ya había clavado una buena pieza, pero esta se soltó antes de llegar a tierra.
Cuando todos estábamos listos, comenzamos a lanzar nuestros señuelos en la oscuridad. Anxo fue el primero en sacar una lubina, que nos indicaba que alguna ya rondaba la zona escogida.
Cambiando de lugar, pude ver una persecución a mi paseante, por parte de otra lubina.
A continuación, Manel y Rubén se fueron a otro lugar, mientras Anxo y yo lo intentaríamos en otro punto, sin resultado alguno.
 Fue el momento de buscar un nuevo lugar, no muy distante, mientras el sol tomaba altura.
Anxo era informado de la suerte que corrían nuestros compañeros, mientras pescábamos.
Me decido a hacer un lance en una pequeña ensenada, con un Evergreen Gigantes que había estrenado momentos antes.
Algunos ejemplares jóvenes de gaviota patiamarilla se fijaron en el señuelo, por lo que estaba pendiente de ellas. En ese momento, el señuelo se para en seco de manera brutal.
Comienzo a recuperar línea y me doy cuenta de que se trata de una lubina, pero cuando ya la tengo cerca, contemplo lo que ha ocurrido.
!!Había tragado el señuelo entero¡¡
!!Sólo la cabeza de este asomaba fuera de la boca¡¡
Para poder sacarle el señuelo de la boca, tuve que quitar el triple trasero por el hueco de las agallas. Menos mal que esta pasaba de sobra la talla mínima, porque sino me iba a llevar un buen disgusto.
La jornada no dio para mucho más, así que luego nos fuimos a degustar un buen pulpo para concluir la mañana.

viernes, 9 de agosto de 2013

3 en 1 de lubinas

Paso a relataros tres jornadas de pesca en las que las lubinas dieron la cara, a pesar de que las condiciones no eran tan propicias para pescarlas en superficie.

------ 1 ------ 

En esta jornada de pesca, fui a pescar con Micael, hasta una zona próxima a Baiona.
El mar estaba un tanto pasado para intentarlo en superficie, pero alguna podía caer.
 Con la ayuda del Black Minnow, mi compañero capturó este abadejo de bella librea.
La ensenada estaba repleta de algas en suspensión, pero el anzuelo protegido del señuelo, le permitieron librarlas con facilidad.
 Yo me aventuré hasta una roca que se adentra en el mar y así poder ganar unos metros. Bastaron dos lances para capturar esta lubina con el paseante.
Tras liberarla, efectué algunos lances más, pero sin resultado alguno.
 La mañana transcurrió sin más actividad, hasta que las agujas hicieron acto de presencia.
Tuvimos varias picadas, pero sólo salió esta, que sucumbió al Gunnish de Micael.
Con todo decidido, nos fuimos a reponer fuerzas y así finalizar la jornada de pesca.

------ 2 ------

 Aprovechando las vacaciones, me fui a pescar con Anxo e Iván.
Después de un madrugón de los buenos, llegué al punto de encuentro y de allí nos fuimos al pedrero.
Tras unos minutos Iván estrenó el marcador de la jornada, con una lubina.
A mí me tocó caída entre las rocas, después de que un grupo de mejillones se desprendiera bajo mi bota.
Lo intentamos en diversos puntos, pero ya no hubo más que hacer.
 Después de despedirnos de Iván, me fui con Anxo a una zona que nos podía brindar la posibilidad de alguna captura.
Tuve alguna subida al paseante y al final cayó esta lubina que se fue de vuelta al mar para seguir creciendo.
Y poco más insistimos porque no se percibía actividad alguna.

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Y esta semana me acerqué un rato a la costa en compañía de mi hermano.
Las aguas estaban muy claras y el viento frontal nos lo ponía muy difícil.
La elección del señuelo fue fácil: Spittin´Wire en ambos casos.
En el primer lance ya tuve un ataque por parte de una lubina, mientras mi hermano lidiaba con una aguja.
Más adelante, mi hermano clavó una lubina que no pudo resistirse al chapoteo del señuelo.
Seguimos lanzando con los paseantes, porque había actividad en superficie.
Mi hermano "ponía en peregrinación" a su Spittin´ con una de sus Tenryu, aunque yo no me quedaba atrás.
Y así engañamos a sendas lubinas que también volvieron al agua. La mía antes de tiempo, porque se soltó cuando iba a sujetarla.
Caminando por las rocas, pude divisar a un visón americano (centro foto) que se apresuró a buscar cobijo en alguna grieta.
La tarde se iba vistiendo con una bella estampa, mientras que los peces perdían el interés por nuestros señuelos.
Cuando volvía para reunirme con mi hermano, me encontré con otro visón americano, que portaba un pequeño pez de roca. Se guareció en una grieta, donde dio buena cuenta de su presa. Luego estaba en un aprieto, puesto que en las posibles salidas me encontraba yo haciendo fotos. Cuando ganó algo de confianza, salió para refugiarse en una nueva grieta.
Para finalizar, quisiera hacer una petición:
Recoged los trozos de trenzado que podáis generar, para que no se quede tirado por la costa, como este trozo que me encontré jejeje.

lunes, 5 de agosto de 2013

Paseando lubinas y demás

El sábado quedé con Micael y Alfonso, para pescar por la costa. El objetivo era sacar alguna lubina en superficie, aunque el mar estaría algo movido.
Llegué a la zona elegida, donde mis compañeros ya se encontraban pescando. Habían capturado un abadejo que a continuación recuperó la libertad.
Sugerí cambiar de zona, pues el lugar en cuestión no era demasiado bueno, pues se encontraba en en momento de la bajamar.
 El cambio fue acertado, pues al poco tiempo, Micael capturó un pinto con el Black Minnow.
Foto para el recuerdo y al agua. Mi compañero advirtió que el pez tenía una buena dentadura y yo le comenté que dichos dientes suelen seccionar las colas de los vinilos con mucha facilidad.
 Me separé un poco y puse el Drivin´Wire en acción. Unos movimientos de caña y primera captura del día para mí. La liberé en una charca y a seguir "paseando".
 Poco después clavo otra pieza. Una lubineta que se quedó embelesada del movimiento de mi señuelo.
Y esta también volvió por dónde había llegado.
 Animé a mis compañeros para que también lo intentasen. Alfonso colocó un Feed Popper de Duo y así se hizo con su primera captura en superficie.
 Yo seguí con mi paseante y fue así como llegó la tercera. Esta fue muy combativa, por lo que pensé que se trataba de un pez de mayor porte.
Al cabo de un rato apareció Micael, que había probado suerte en otro punto, en el que había capturado un plateado reo. Ya sólo quedaban las agujas por aparecer.
 Micael también se unió a la fiebre en superficie y colocó un paseante en su grapa. Me quedé sorprendido al comprobar que fue un abadejo el que había quedado prendido de su señuelo.
 Mi compañero se percató que en la boca del abadejo había cierta cantidad de alevines, los cuales fueron seguramente regurgitados por el estrés de la captura.
 El mar seguía bastante desapacible, pero sabía que alguna más podía salir.
Ya lo había experimentado en otras ocasiones, por lo que había posibilidades.
Para ello cambiamos de lugar.
 Y efectivamente salió otra lubina, en una zona de aguas muy movidas. La estela del paseante resulta mortal en ciertos momentos y este era uno de ellos.
 Siguiendo con el festival de lances, salió esta otra lubina. El cambio de escenario también surtió efecto en esta ocasión.
 Micael se encontraba próximo a la rompiente, por lo que le advertí que tuviera cuidado. El mar rompía con fuerza y pulverizaba la masa de agua contra la roca.
Una de esas olas le proporcionó un soberbio baño a mi compañero, que lejos de molestarlo, le agradó.
Un cormorán que se encontraba cerca, daba buena cuenta de una de sus presas. A continuación tocaba volver a sumergirse para proseguir con la pesca y en ese preciso momento disparé mi cámara.
Con la visión de esta espectacular ave, dimos por concluída la jornada.