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martes, 3 de enero de 2012

Empezando por el final

Hoy os voy a relatar las últimas salidas de pesca del año 2011 y las primeras del 2012.

En los últimos días del año pasado me fui con Antonio hasta la costa para intentar sacar algunos sargos.Una vez pudimos ver el estado del mar, nos dimos cuenta que estaba un tanto pasado, pero aún así decidimos intentarlo.
Con todo el material a nuestras espaldas, emprendimos el descenso, que fue algo accidentado a causa de un calzado inadecuado.Sin embargo uno no es consciente de lo que engaña ver el mar desde una zona muy elevada, ya que una vez abajo tuvimos que echar mano de la precaución para no salir malparados.
La boya se aguantaba a duras penas entre el oleaje que iba llegando, así que cambiamos a una ensenada cercana.
Sin embargo, también aquí las olas ponían a prueba la temeridad del pescador, así que plegamos las cañas y decidimos probar en un lugar nuevo.
El ascenso como siempre, pone a prueba la condición física del pescador, por lo que llegamos arriba con el corazón a mil por hora.Con la noche sobre nosotros, montamos las luces químicas en nuestras boyas (boyas, con b-).
Anzuelé una gamba para que Antonio comenzara a pescar. Yo me puse en una zona algo más baja.
Pues parece que mi anzuelado iba tocado por la mano de Dios, porque pude percibir como la luz química de mi compañero se sacudía en el aire, lo que indicaba una captura.
Un sargo bonito que iniciaba una jornada tardía.

El frío comenzó a ganar terreno sobre nuestras manos y ya había ganas de abandonar, pero no sin antes levantar una boga que me libraba del bolo.

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Al día siguiente nos fuimos a los calamares los mismos protagonistas.
Llegamos tarde y los mejores lugares ya estaban ocupados. Y digo los mejores porque Antonio y yo miramos como los demás pescadores sacaban calamares a buen ritmo.
Con las manos impedidas a causa de las bajas temperaturas, fui capaz de sacar un calamar.
No había tocado escama, pero si cromatóforo jejeje.

--------------- 2012 ---------------

Aunque la pesca de los cefalópodos no me gusta demasiado, volví a por ellos, pues soy devoto de su impresionante valor gastronómico. !!!Vaya si lo soy¡¡¡Esta vez fuimos mi hermano Dani, Diego y yo. Y fuimos los primeros en ocupar el lugar.
Dani y Diego sacaron sendos chocos nada más llegar.
La jornada prometía ... mucha agua jejeje, pues el cielo estaba cubierto de un manto tan negro como el carbón.
Por otro lado, el viento dificultaba mucho los lances.Aquí capturé el instante en el que otra sepia lanzaba su proyectil acuoso, antes de que mi hermano lo elevara con cuidado.
Poco después Diego sacaba otra más.
Ya estaba pensando en que me habían dejado un señuelo poco efectivo, cuando tuve una buena picada que no se llegó a materializar.Y entonces llegó el agua ...
!!!Qué manera de llover¡¡¡
Y el viento también se sumó a la fiesta. Unas ráfagas que cambiaban la trayectoria de los señuelos a su voluntad.Aguantamos estoicamente ante tal despliegue de la naturaleza.
Hubo un momento en que noté que tenía el codo derecho húmedo. Miré la chaqueta y tenía un pequeño corte, por el que el agua se iba filtrando.
A pesar de todo Diego y yo bromeábamos sobre que no hacía falta endulzar los equipos, etc.
Finalmente me hice con un buen calamar, mientras mi hermano sacaba otros dos.
Luego fueron llegando otros pescadores, que comentaban que si estábamos locos por pescar en estas condiciones. Lo cierto es que si.
(Fue una pena que la cámara subacuática se me quedara sin batería, porque el vídeo resultante daría una idea de la magnitud de los elementos meteorológicos que allí se habían dado cita)
Diego y yo nos fuimos a un bar cercano a tomar algo.
Como no queríamos entrar empapados en el bar, la dueña nos atendió por la ventana. Unas risas totales.
Y ya que las mesas de la terraza estaban puestas en un lugar resguardado del viento, pues le dimos uso jejeje.Al final, unas capturas que a buen seguro harán las delicias del buen amante de estos deliciosos manjares de nuestro mar.
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Y ayer, al salir de trabajar, Diego y yo nos fuimos a intentar sacar alguna lubina en la noche.
Al llegar al lugar, muchos pescadores de cefalópodos se marchaban. Las manchas de tinta indicaban que la cosa no se había dado mal.
Estuvimos probando con los vinilos un buen rato, aunque luego yo opté por poner una cuchara ondulante.
De madrugada, algo interrumpió el avance de mi señuelo de forma violenta... y se lo llevó.
(Me quedo con la duda de saber qué era)
Por suerte Diego sacó una lubina que nos dio esperanzas de cara a permanacer un rato más.
Mi compañero se despidió de ella y la devolvió al agua.
Poco más pudimos aguantar, pues el frío también se hacía molesto a pesar de llevar guantes.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Elecciones

Ayer fue día de elecciones, así que Diego, Marcos y yo elegimos ir a pescar al mar, concretamente con la modalidad de surfcasting.La jornada nos recibió con unas tímidas gotas que se dejaban caer desde las nubes, sin embargo se intuía que la lluvia cesaría en breve.
Con las cañas montadas, nos dirigimos hacia la arena, con un futuro incierto por delante, pues el mar tenía buena pinta, pero esto no es suficiente ahora mismo.
Cuando la luz iba ganando intensidad, Juan se acercó hasta nuestra posición. Él había optado por la pesca a spinning con vinilo, pero el resultado había sido el mismo que el nuestro hasta ese momento.Habíamos tenido alguna que otra picada de peces pequeños, pero ninguno había podido engullir el cebo con el gran anzuelo que lo acompañaba.
Percibo una picada en mi caña y me apresuro a tomarla en la mano ... con ella en la mano siento que algo viene al otro lado de la línea, aunque es una sensación extraña. Cuando el bajo se aventura entre las olas, me doy cuenta de que he perdido la pieza, pero se intuye algo de bello colorido junto al anzuelo.
?????????
!!!Una jibionera¡¡¡
Lo único que se me ocurre en ese momento es que un buen cefalópodo, con la jibionera enganchada había tomado el cebo y en la lucha, este se soltó, dejándome como único trofeo el señuelo de plástico.
!!Insólito¡¡Las algas comenzaron a llegar a nuestra posición y la pesca se tornó molesta.
Alguna que otra picada con nulos resultados, hicieron que se echara de menos una caja de gusanos marinos, con la que tentar a esas especies.La mañana seguía con la misma tónica: picadas de peces pequeños que no quedaban prendidos.
Optamos por aguantar un poco más en el lugar y si todo seguía igual, probaríamos en otra zona. En uno de los lances, Diego reparó en que existía alguna anomalía en la línea, a su paso por la tercera anilla.
Cuando descubrí de qué se trataba, le cayó una pequeña burla sin maldad por nuestra parte. A causa de la falta de luz o del madrugón, Diego no había acertado a pasar la línea por la anilla, sino por el bastidor de esta.Las algas y el mar que perdía intensidad, propiciaron nuestra salida del arenal, en busca de un nuevo emplazamiento. Probaríamos suerte en una zona más limpia y bastante alejada del lugar inicial.
De camino, sugerí hacer una parada en un bar, para tomar algo.
En esto tuvimos mucha suerte, pues había una terraza montada junto a un parque infantil, por lo que la arena que llevábamos encima no se notaría entre la que ya había por el suelo.Con las fuerzas renovadas, emprendimos la marcha hacia la nueva ubicación.
De camino hicimos un alto para observar una obra de arte única. Se trataba de un castillo de arena de lo más fantástico, con un par de fuentes de agua y pequeños detalles de bella factura.
Su creador nos mostró una fotografía con otro que había hecho anteriormente, de proporciones mucho mayores.

En la nueva zona de pesca, el guión fue el mismo que en la primera, por lo que no tardamos en dar por concluida la jornada.
Nos lamentamos de no haber capturado alguna pieza, pero la pesca selectiva es lo que tiene.

La jornada según Marcos.

La jornada según Diego.

domingo, 22 de mayo de 2011

Objetivo: Dorada

Hace unos días pasé unas jornadas de pesca en busca de las doradas y por suerte he podido hacerlo en compañía de un verdadero maestro de esta modalidad.
Para los que no conocéis a Walter, aquí tenéis la dirección de su blog:
http://dorada-tanero.blogspot.com/

Una vez con todos los bártulos a punto, pusimos rumbo al pesquero y una vez allí, comencé a aprender muchas de las cosas que pasan desapercibidas para el pescador neófito en esta modalidad.
Una de las cosas que aprendí, fue el procedimiento para anzuelar el cangrejo y lo cierto es que no es tan sencillo como aparentemente pueda parecer.El segundo paso era preparar varios cangrejos y sus respectivos bajos, para simplificar las operaciones de sustitución del cebo.
Con esto nos ahorrábamos mucho tiempo, con lo que disponíamos de más oportunidades para engañar alguna cabezona.Durante la paciente espera charlamos sobre otros temas relacionados con la dorada.
Con cada frase me daba cuenta de que Walter ha adquirido un gran conocimiento de las costumbres de este espárido, lo que ayuda enormemente a la hora de afrontar una jornada de pesca.Y entonces llegó la primera picada. Walter me explicó todo lo que debía tener en cuenta a la hora de la clavada y lo cierto es que hay que ser muy cauto en esos momentos.
Por desgracia, la dorada es tan inteligente como mi compañero me había relatado otras veces y se las arregla para degustar un cangrejo, evitando en todo momento los anzuelos, como aquel que come pipas y tira las cáscaras.Aunque nosotros, que también somos inteligentes, saboreábamos unas cervezas frías mientras aguardábamos nuevas picadas.
A media tarde, Walter logró clavar una dorada. Ya estaba nervioso por la primera captura, pero esta logró liberarse durante la recuperación.Tuvimos varias picadas más, si bien las doradas lograban comer el cebo sin dar opción a clavarlas.
¡¡¡No me lo podía creer!!!
Le propuse a Walter anzuelar un cangrejo de una manera diferente, a lo que él accedió conocedor del resultado.
¡¡¡Serán ca ... las condenadas!!!
Si hace unos días me encontré con unos peces astutos en los ríos extremeños, ahora estaba frente a un adversario muy listo en la costa gallega.Para sobrellevar mejor esta derrota, me salió la vena humorística y le mostré a Walter cómo anzuelar una navaja en un bajo con un tándem de anzuelos.
No tiene misterio ninguno.
Se trata de introducir los anzuelos entre la ranura de las valvas jejeje.El segundo día fue más desapacible que el primero y la lluvia amenazaba con aparecer, aunque el sol daba señales de vida tras el plomizo velo de nubarrones.
Mientras escogía cangrejos, pude observar algo que las tanas hacen en ocasiones y no es otra cosa que demostrar que sus mandíbulas pueden ejercer una titánica presión. La suficiente para cerrar un anzuelo forjado de primera calidad.
¡¡¡Formidable!!!El viento seguía soplando y esto no nos permitía ver las picadas con nitidez, por lo que las doradas comían el cebo, pero no nos daban la opción de clavarlas.
Le pregunté a Walter qué se podía hacer en estos casos y él me comentó que con la caña en la mano, la posibilidad de detectar la picada era mayor.
Fue entonces cuando sujeté una de las cañas y me dispuse a esperar.
Dicho y hecho. Tras un rato aguardando la picada, Walter divisó la picada antes de que yo se lo dijera. Entonces él tomó la caña en la mano.
La dorada no dio señales de vida y tras varios minutos, volvió a picar.
Se trataba de un buen ejemplar. El momento de clavar no se presentó, por lo que la captura no se llevó a cabo.Mientras preparábamos más cangrejos, un robalo solitario apareció en la superficie, a escasos metros de la embarcación.
La pudimos observar deambulando un buen rato, antes de que desapareciera de nuestra vista.Por la tarde el viento no cesó y a pesar de contar con cebo fresco, no pudimos sentir la picada de ninguna dorada.
Tocó resignarse y aguardar a que el último intento nos deparase más fortuna.Pero en el último día, el viento volvió a salirse con la suya y se alió con las cabezonas, para que no lográsemos sacar alguna.
Un pescador que andaba por la zona logró capturar varias sepias de buen tamaño, por lo que deduzco que las doradas son más inteligentes que esos seres que tienen los pies en la cabeza, también conocidos como cefalópodos jejeje.

Al final me fui con una buena impresión pues cuanto más difícil es el adversario, más dulce es la victoria.
Eso sí, de los cangrejos me llevé un recuerdo desagradable, pues uno de ellos me provocó un doloroso corte en un dedo.
Agradezco a Walter el haberme brindado la oportunidad de capturar una dorada desde embarcación, si bien la climatología no nos ayudó en esta empresa. Y aunque en esta ocasión las doradas se salieron con la suya ... ya caerán.
También quiero agradecer al padre de Walter su hospitalidad.
Hasta pronto.

domingo, 10 de junio de 2007

Rios de "Tinta"

Esta noche tocó ir a por los que tienen los "pies en la cabeza". Los cefalópodos, y concretamente tras las sepias o chocos, como se conocen más por aquí. Las condiciones no eran muy favorables, pero la insistencia dió sus frutos.Mientras yo montaba el aparejo, mi amigo Luis, que se ha hecho todo un maestro en la pesca de este camaleónico animal, ya había sacado dos.Después de dos clavadas fallidas, al fin conseguí izar un ejemplar.El único incoveniente de la pesca de la sepia es mantener la alerta ante sus "chorretones", pues parece que estuviesen compinchados con los fabricantes de detergentes, ya que las manchas de tinta no salen ni con oxígeno activo.
Finalmente sacamos algunos ejemplares más, para completar la velada nocturna.
En jornadas anteriores Luis hizo pescatas memorables. Espero repetir pronto.