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miércoles, 4 de septiembre de 2019

Vuelta al salitre

Hoy tocaba quedar con varios compañeros de afición, para pescar en aguas de Portugal.
César se había encargado de organizar esta salida, pues ya lleva mucho tiempo acudiendo a pescar al país luso.
 A las 4:30 am me levanté para desayunar y poner rumbo al punto de encuentro. A las 5:30 am ya estábamos en camino y tras una hora de coche, ya llegábamos al destino.
 A continuación, una hora de travesía, para llegar al punto de pesca. El viaje se hizo muy ameno, ya que pudimos intercambiar experiencias de otras jornadas, al igual de escuchar sugerencias a la hora de pescar.
 La jornada empezó bien, sacando variedad de peces, aunque no eran todavía los que más deseábamos. Jureles, fanecas, un rubio, cabrachos, ... y este pez tres colas.
 Pasaba el tiempo y otros peces empezaban a dar la cara. Chopas, pageles, besugos, dentones, ... estos últimos eran los más valorados.
 Fueron unas 12 horas de pesca, a unos 100 metros de profundidad. Salvo Paco y yo, que pescamos con carrete manual, los demás lo hicieron con carrete eléctrico. La verdad es que no me arrepentí, ya que los peces se disfrutaban más y se perdían menos, durante la subida.
Yo me hice con un número interesante de piezas, con las que disfruté mucho.
 César perdió algunos peces buenos, aunque él y Óscar capturaron un variado de peces de más valor culinario . En esta ocasión, no dieron la cara los abadejos y los grandes dentones, pero ya habrá opción de hacer otra salida.
De vuelta comentamos cómo había discurrido la jornada y todos íbamos contentos. Fue una experiencia muy agradable, con grandes pescadores, muchas risas y buena comida, para amenizar la jornada.
Y el patrón de 10, siempre ayudando en lo que necesitábamos.
Espero repetir pronto, para poner en práctica otros consejos y a ver si hay algo más de suerte con los grandes jejeje.
!!Muchas gracias compañeros¡¡

lunes, 16 de julio de 2012

De pesca con Pedro Batalha

Hace unos días recibí un correo electrónico del pescador portugués Pedro Batalha, al que algunos conoceréis por su blog Pescatuga.blogspot.com
La razón no era otra que una visita a Galicia por motivos de trabajo. Él quería aprovechar el fin de semana para pescar en alguna zona de la costa, así que le propuse algunas opciones, si bien la que más le satisfacía era la de intentar sacar algunos sargos.
Las condiciones no iban a ser nada buenas, ni la época la más propicia, pero Pedro quiso intentarlo de todas formas. Además, el día anterior se había encontrado con unos compatriotas suyos por la zona, los cuales no habían obtenido buenos resultados.
Llegó el día y como ya había comentado, las condiciones no eran nada buenas. Aguas muy claras, viento bastante fuerte del norte y un oleaje algo excesivo.
Desde arriba pudimos ver como algunos pescadores ya ocupaban los puntales, sin embargo, yo sugerí pescar en una zona más apartada.
Tardamos un buen rato en llegar al pedrero, en parte por la caminata y también por lo difícil de la orografía.
Y es que un traspiés en la bajada, se puede traducir en una caída de decenas de metros, por lo que no nos apuramos en el descenso.
Y con todo listo, Pedro comenzó a pescar en un lugar donde el mar entraba entre dos rocas.
Yo probé suerte muy cerca y tuve la primera picada de la jornada. Al acercarla me di cuenta de que se trataba de una boga de mar.
Poco después sentí una picada un poco más fuerte, sin embargo no se trataba de un sargo, sino de una aguja de mar. Tras la foto la devolví al agua para proseguir pescando.
Tras un rato sacando bogas, mi compañero sacó una chopa. Luego yo también saqué otra más.
Y nuevamente volvimos a capturar sendas chopas que volvieron al agua.
Los sargos no hacían acto de presencia, así que nos fuimos a una nueva zona.
Las gaviotas, animales oportunistas donde los haya, se movían cerca de nosotros, por si nos quedaba algo de cebo atrás.
La pinta del mar prometía, pero habría que arriesgar un poco, pues el mar estaba algo más fuerte.
De camino, tuvimos que andar con mucho cuidado. Unos centímetros de tierra nos separaban del abismo, así que nos tomamos nuestro tiempo.
Y una vez más, las bogas hicieron acto de presencia y forzaron nuestra salida hacia una última puesta.
Y aquí tampoco aparecieron los esquivos sargos, sino alguna boga más, que hizo que yo desistiera de seguir pescando.
Pedro probó suerte con un último lance, en el que colocó un pequeño cangrejo, sin embargo no hubo premio en un mar que hoy nos mostraba su cara menos generosa.
Recogimos los bártulos con calma y nos preparamos para la subida.
El calor del mediodía nos pondría a prueba, pero al final de la senda nos esperaban unas cervezas bien frías, para calmar la sed que durante la jornada había hecho acto de presencia,
Durante el ascenso hubo que hacer alguna parada, pues había tiempo por delante.
Una vez llegamos al bar, dimos buena cuenta de unas cervezas, para luego volver a casa pasando por algunas zonas de pesca de las rías bajas.
Tras un buen rato conduciendo, llegamos al hostal en el que Pedro se alojaba. Allí aún hubo tiempo de charlar de pesca un ratito.
He aprendido muchos trucos y un poco más sobre las técnicas y lugares de pesca del país vecino. Y Pedro descubrió un nudo que no conocía y que a buen seguro que le ayudará en sus salidas de pesca.

Desde este espacio quiero agradecer a Pedro su amabilidad y cordialidad, a la vez que también le doy las gracias por obsequiarme con un par de señuelos, que en breve espero probar.
Muito obrigado.

sábado, 9 de abril de 2011

Mejorando con los sargos

Ayer por la tarde, a mi hermano y a mí, nos tocó acercarnos hasta el pedrero. De camino tuvimos un susto de los grandes, cuando en una curva, un coche casi colisiona con nosotros, a causa del exceso de velocidad.Llegamos a la zona que teníamos en mente, pero el mar estaba demasiado movido para nuestro gusto. No merecía la pena bajar, pues desde arriba apreciábamos con claridad como las olas rompían sobre las rocas de la costa.A pesar de esta situación, había varios pescadores en el lugar, pescando a boya. Unos en un saliente ...... y otros en otro. Desde arriba parecían hormigas jejeje.
Y con este panorama, nos fuimos para otro lado.En este otro lugar, el mar se miraba con buen color, pero unos pescasub andaban cerca, lo que provocó que dos pescadores abandonasen el lugar. Yo me puse en un puntal, para que uno de los pescasub me mirase y cuando lo hizo, se retiró cortesmente.
El señor de la foto capturó dos sarguetes mientras yo montaba el equipo, por lo que intuí que habría posibilidades de éxito.Y entonces comenzó la pesca. En los primeros lances, algún pez mordisqueaba mi cebo sin llegar a quedarse prendido, pero su insistencia le valió un paseo por el aire hasta mi mano. Se trataba de un mújol, que pasó a una pequeña charca en la que la marea le proporcionaría la libertad.Y poco después salió el primer sargo de la tarde. Lo tuve que sacar de una zona bastante comprometida, pero finalmente me hice con él.A continuación, mi hermano capturó una boga y entonces, un mal presagio invadió mi cabeza.
Si las bogas hacían acto de presencia, la cosa se pondría mal.
Por ello, decidimos cambiar de lugar y nos acercamos hasta el lugar en el que los pescasub habían estado pescando.Aquí salió en primer lugar una chopa. Es otro espárido que frecuenta nuestras costas, pero sin tanto aprecio como especie deportiva. Mi hermano la liberó y proseguimos con la pesca.A continuación yo capturé un bonito sargo. Parecía que estaban allí, por lo que tratamos de capturar alguno más.
El mar por momentos se tornaba violento, pero estábamos en un lugar elevado y con un poco de suerte, no tendríamos ningún sobresalto.Poco después comenzó un festival de picadas, en las que capturé este mújol que fue izado sin problema. Estos peces suelen ser gregarios, por lo que tuvimos más picadas por su parte.Pero los sargos también aparecían por la zona y algunos también fueron saliendo.
El mar nos mostraba mejor cara y el cielo seguía encapotado.
¡¡Excelente!!De esta zona ya no nos movimos, pues las picadas no cesaban. Era una locura, pero estábamos en el momento preciso y en el lugar exacto.
Solo faltaba la presencia de algún perrón, de esos que ya casi no tienen dientes.En uno de los lances, pude apreciar como un sargo se dirigía hacia la boya y luego, esta se hundía. Clavo y comienza la pelea con otro sargo. Al mismo tiempo, mi hermano estaba luchando con otro, hasta tal punto que casi se nos entrecruzan la líneas.Me giré para tomar una instantánea de cómo evolucionaba el cielo y entonces, mi hermano me dice que me estaban picando. Tenía la caña sujeta con las piernas, pero en un instante ya la tenía en la mano y lista para la batalla con el espárido. Era un buen ejemplar, pero una gran ola hizo que tuviera que forzarlo a salir y finalmente se rompió el bajo de fluorocarbono.Mújoles y alguna boga, volvieron a volar hasta las piedras. Eran peces de porte, pero la Arcadia no se amilana fácilmente.Y nuevamente los sargos se acercaban a la carga.
Con la noche sobre nosotros, colocamos una luz química en la boya y seguimos pescando. Ahora estaba pescando como Anxo me había contado en alguna ocasión.
Las picadas con esta modalidad, son de lo más vistosas, pues la luz química se hunde junto con la boya y un verde fluorescente brillante, comienza a derivar bajo la superficie del agua.Al final fueron estos los que salieron y lo cierto es que nos lo pasamos en grande. Espero que en alguna otra jornada tengamos tanta suerte como en la de ayer, pues cuando están por la labor, uno se va para casa con una sonrisa de oreja a oreja.

jueves, 17 de junio de 2010

Segundo intento

Después de obtener un cebo más apropiado para la pesca de la dorada en nuestras aguas, Luis y yo nos dispusimos a pasar una jornada tras este esquivo espárido.
Al final de la carretera se observa la playa de la Lanzada. El mar estaba un poco desapacible a causa de un viento del norte bastante intenso.
Aún así íbamos con la ilusión de obtener alguna captura.Estábamos escuchando el partido de España-Suiza mientras preparábamos los aparejos.
Una vez montado todo, lanzamos en la zona escogida.
Al poco tiempo nos dimos cuenta que el arrastre en el fondo era brutal, por lo que tuvimos que recoger momentáneamente.Esperaríamos a que el repunte de la marea estuviese próximo. !!Dos horas de espera y España que había perdido el partido¡¡
Durante la espera me fui a contemplar la actividad de los mújoles en el interior del puerto, pero poco después me llevé la caña e intenté sacar alguno, sin resultados satisfactorios.Una vez se aproximaba la hora de la pleamar, retomamos la pesca. El viento comenzó a arreciar y las cañas no paraban de moverse a su compás.
Sin embargo, al poco tiempo de reanudar la pesca, capturé esta pequeña chopa que traía consigo a un par de "inquilinos" muy gorrones jejeje.La proximidad de algunos barcos y lanchas, nos obligaban a estar atentos ante un posible percance.
Esta zona no recibe mucho tránsito marítimo, por lo que se trata de momentos puntuales.Poco después salió otra pequeña chopa.
Las picadas eran imperceptibles, pero en la recuperación de la línea saltaba la sorpresa.Con la marea en su máximo nivel, el oleaje aumentó.
Seguimos lanzando a la misma distancia, pero la actividad había cesado.Y comenzó a bajar la marea. Ahora la corriente nos volvía a arrastrar los montajes, pero en sentido inverso al del inicio de la jornada.
Ya poco podríamos hacer en esa zona.Pocos minutos después guardamos los equipos y nos lamentamos que en esta ocasión las doradas tampoco hicieran acto de presencia.
Pero la pesca de la dorada es así, al igual que el fútbol. Por lo menos espero que España tenga más fortuna en los siguientes partidos.

lunes, 17 de mayo de 2010

Sargos en el pedrero

Al día siguiente de mi viaje al río Ouro, había quedado con Anxo y con Luis para ir en busca del sargo.
Mi entusiasmo era mayor si cabe, ya que quería estrenar mi Veret Arcadia y ponerla a prueba, aunque la reputación de esta caña está más que comprobada.El punto de encuentro era un bar junto al "Cruceiro de Hío".
Este crucero es sin duda alguna una obra maestra de la cantería gallega. Aunque su autoría se le atribuye a dos canteros diferentes, no cabe duda que el que lo hizo ha demostrado una destreza sin parangón con las herramientas de la época, pues el crucero está hecho en un sólo bloque de granito, salvo alguna figura.En todo el crucero se pueden apreciar distintas escenas de pasajes de la biblia, pero sin duda lo más extraordinario, es la representación de Cristo siendo desclavado de la cruz. Si se amplía la fotografía, se observa la gran cantidad de detalles que presenta.
A todo aquel que pase cerca de aquí, le recomiendo que lo visite, pues es digno de admiración.
Más fotos de esta maravilla.Gracias a los todoterreno, nos ahorramos una buena caminata.
Anxo comentó que las condiciones para la pesca del sargo en esta zona no eran nada buenas, pero yo le dije que uno va de pesca cuando puede, no cuando quiere.Desde arriba estudiamos la zona en la que pescaríamos, pues la bajada que nos esperaba era de órdago.
Una vez elegida la puesta, tocaba bajar con mucha precaución, pues un traspiés aquí puede acarrearte una caída de varias decenas de metros.
Nos repartimos los bártulos entre Anxo, Luis, Paz y yo para hacer el descenso lo más cómodo posible.Picándome un poco con el tojo, pude bajar en poco tiempo y así contemplar la bajada de mis compañeros.
Ciertamente es una dura prueba para los cuádriceps, pero el día anterior había hecho bastante ejercicio en el río Ouro.Desde arriba habíamos divisado una lancha fondeada, y abajo pudimos ver que un buzo estaba de pesca y que había capturado bastantes peces.
Otro contratiempo que había que sumar a la claridad de las aguas, el viento del norte y las pocas zonas donde calar nuestros aparejos.
Aún así, nos dispusimos a pescar y no tardó mucho en picar el primer pez, que resultó ser un sarguete.
La ilusión de sacar el primer sargo de la temporada y de estrenar la caña con este pez, se tradujo en una explosión de júbilo.
Lo desanzuelé con cuidado y al agua de nuevo.Al poco rato Luis tenía otro pez al otro lado de la línea. Se trataba de una chopa, que también se fue por donde vino.
Contra todo pronóstico, la tarde comenzaba bien.
Luis echó un poco de macizo en la puesta para mantener los peces, pero después nos daríamos cuenta del error.Anxo, probaba suerte en una puesta un tanto alejada, pero cada poco observábamos sus evoluciones, ya que él es buen conocedor de esta costa y gran pescador de mar.
Con la subida de la marea, el mar comenzaba a coger color, pero entonces hicieron acto de presencia las bogas, seguramente atraídas por el macizo.
El caso es que comenzaron a picar. Muchas nos dejaban los anzuelos limpios y otras las sacábamos, pero lo peor es cuando te sierran literalmente la línea.Me acerqué hasta el lugar donde Anxo se encontraba. Ya había perdido cuatro buenos sargos. El último de ellos delante de mí.
Al recuperar la línea, me fijé que el bajo estaba desgastado y Anxo me comentó que al pescar fino, si las bogas te pican y mordisquean trozos de cebo que suben por la línea, van deteriorando el hilo y cuando enganchas un buen sargo, este se pierde porque el hilo se rompe.Luis parece que acertó en la puesta y ya había capturado dos sargos más. De alguna manera, las bogas no le molestaban demasiado.Insistí en el mismo lugar pero la respuesta por parte de las bogas era constante ...... sin embargo, hubo un momento en el que una aguja se anticipó a estas. Me quedé alucinado con la potencia de este estilizado pez, si bien esta era una aguja de buen tamaño.Anxo seguía con la boya arrimada a la piedra, pero el ansiado trofeo no aparecía ...... y Luis seguía en su puesta sacando algún sargo más.Las gaviotas comenzaron a sobrevolar nuestra posición, quizás anunciando que el ocaso estaba próximo, así que decidimos dar por concluida la jornada.
La subida la efectuamos por una ruta que a priori nos pareció más fácil que la anterior. En verdad lo fue aunque Luis tuvo un percance con una caída.Ya junto a los coches, el astro rey se despedía de nosotros. Habíamos obrado correctamente, ya que ascender de noche por lugares así, no es nada recomendable.
Después nos fuimos a tomar algo, para recuperarnos del esfuerzo y charlar un poco sobre la jornada de pesca.

Agradecer a Anxo, Luis y Paz su compañía. La jornada no nos deparó ningún "perrón", pero la pesca es así.