jueves, 28 de julio de 2022

Jornada ¿de trabajo?

 Hace unos días, tocó hacer una salida de pesca con los compañeros de trabajo. En esta ocasión nos acompañó Óscar, para completar el número de tripulantes. Habiéndome acostado a las 2:00 am, a las 4:00 am ya estaba tocando el despertador. Poco después ya estaba con Jose, para poner rumbo al punto de encuentro, de donde saldríamos todos, rumbo a Portugal. Con un sueño descomunal, llegamos a puerto en Viana, para ir preparando todo con Diogo.

En el horizonte y a nuestras espaldas, el sol comenzaba a elevarse. Era el momento para ir montando equipos para tener todo listo, para iniciar la pesca en cuanto llegáramos al destino elegido.
 
Por desgracia para nosotros, conforme llegábamos al pesquero, una tormenta nos fue rodeando. La intranquilidad era palpable, sin embargo pusimos en acción las metralletas para hacer dobletes y tripletes de jureles y caballas. Jose hacía uso de pequeños de jigs de tungsteno con una caña de microjigging. Y lo cierto es que disfrutaba mogollón, porque cada captura brindaba una batalla interesante, por lo ligero del equipo.

Al cabo de algo más de una hora, la tormenta fue desapareciendo y entonces ya nos pusimos a pescar a cierta profundidad. En poco tiempo, comenzamos a sacar peces, ya que la actividad era muy intensa.
Iria posando con una mojarra, que sacó sin problema.
 
Dani con otro espárido, que le brindó una bonita pelea hasta la superficie.

Las cabrillas, bogas y otros peces de fondo, también hicieron acto de presencia.

Jose tuvo una captura inesperada, ya que un calamar puede atacar un jig, pero sacarlo ya será otra cosa.

Y las fanecas también aparecieron en los fondos comprendidos entre los 20 y los 40 metros.

Llegó la hora de comer, si bien algunos ya habían estado pìcando desde el inicio de la jornada jejeje.
Aquí el equipo de "trabajo": Dani, Jorge, Jose, Yo, Ionut e Iria.

Y aquí con Óscar, que por la tarde se puso a tope con los espáridos y que se apunta a un bombardeo de pesca, siempre que haya opción.

Después de comer, alguno quedó KO y tocaba echar una siestecita jejeje.

Yo me fui manteniendo a base de 1906. Y esta curiosamente fue envasada en la botella de otra marca.

Tocaba cambiar de pesquero y probar en otras zonas. Para ello Diogo puso rumbo a una zona con más profundidad.

Aquí las capturas más habituales eran las mojarras y Jorge dio buena cuenta de ellas.

Y Ionut y yo, también fuimos sumando capturas en nuestro lado, como no podía ser de otra manera jejeje.

La jornada iba tocando a su fin y Dani, apuraba sus últimas capturas.

Finalmente las neveras portaban una buena variedad de especies, por lo que la jornada salió redonda. Especialmente porque lo pasamos en grande, pudiendo hacer aquello que nos gusta y en la mejor compañía.

Ya en puerto, posamos una vez más. Ahora ya solo quedaba rememorar la jornada y partir hacia casa. Alguno hecho polvo eso sí jejeje, ya que no estaban acostumbrados a las jornadas maratonianas.
!! Y por supuesto, con ganas de repetir ¡¡

viernes, 24 de junio de 2022

!! Bendito Benito ¡¡

Desde la aparición del Covid, hubo muchas cosas que se tuvieron que postponer. Entre ellas esta salida que tenía pendiente con Benito, un pescador jubilado que se ofreció para pasar una jornada de pesca en el embalse de Castrelo de Miño. La especie a pescar era el black bass, aunque a veces aparece alguna trucha que ataca alguno de los distintos señuelos que se utilizan para la pesca de este centrárquido.

Inicialmente comenzamos a buscarlos con señuelos duros en distintas zonas, que parecían muy prometedoras, sin embargo no se divisaban peces. Le comenté a Benito que a mí me gusta pescarlos a pez visto, por lo que tratamos de encontrarlos primeramente. Los lances se sucedían pero no había respuesta. Cuando alcanzamos una pequeña récula, opté por usar vinilos. Así es como salieron los primeros ejemplares. Entre ellos, este que carecía de pigmentación en forma de manchas, lo cual me resultó curioso, porque han sido escasos los basses que he capturado con estas libreas.
 
Desde el momento en que capturé los primeros black bass de la jornada, Benito se dedicó a hacer de barquero, llevándome a las zonas que siempre le habían dado buen resultado. Este bass que picó en una zona con muy buenas trazas, es totalmente opuesto al de la foto anterior, ya que presentaba un buen número de manchas por encima de la línea lateral.
 
Al más puro estilo de los manglares, la zona prometía un buen número de peces, ya que había zonas de ramas sumergidas, que son un auténtico lujo para dar cobijo a estos peces.
Aquí pude ver enormes nubes de alevines de black bass, pululando por encima del fondo de guijarros.

Al divisar un buen número de peces, se disparaban las ganas de clavarlos en esas zonas difíciles. La pesca en pequeños arroyos, me había proporcionado la destreza suficiente para acometer los distintos lances en dichas zonas y así fue como fueron llegando las capturas.

Este ejemplar presentaba una zona colorada desde el vientre hacia la cola, quizás por el desgaste a la hora de preparar el nido en el fondo.

Otro bonito ejemplar con numerosas manchas y con el pedúnculo caudal un tanto desgastado.

Tras varios minutos sacando muchos ejemplares, tocó moverse a un nuevo emplazamiento. De camino pudimos ver a un buen número de carpas que se movían con tranquilidad a lo largo de la orilla. Por norma general, donde estaban las carpas no había basses y viceversa. En la siguiente parada, pude clavar este pez de bellos colores.

La tarde discurría muy bien, pues Benito se había propuesto que disfrutase de la jornada y lo cierto es que ya había cumplido con creces las previsiones. Entonces el sol ya calentaba bastante y la falta de víveres comenzaba a hacer mella.

Diviso en la orilla dos carpas que van pasando de largo y otra un tanto "rara". Entonces me doy cuenta de que no es una carpa si no un bass de buen tamaño. Lanzo mi engaño y la caída desata el ataque. !!Saltos poderosos y carreras que hacen girar la barca¡¡ Tocaba templar los nervios para ir cansándolo hasta que ya estaba a punto para sujetarlo con la mano. Un bonito ejemplar que dio una bella pelea. !!Espectacular¡¡
Resulta que sin movernos del sitio, diviso otro de un tamaño similar. Lanzo en las proximidades y !!Zas¡¡ !!Picada brutal¡¡ Comienzan los saltos y las carreras, sin embargo, en el cuarto salto, el pez se libera del engaño ... !Una pena¡
Probamos en algún lugar más, antes de emprender la vuelta, ya que a media tarde podía empezar a soplar el viento y luego, la vuelta se podría tornar difícil.

Localizo a un ejemplar interesante a mucha distancia y para no tener que desviarnos, decido hacer el lance desde nuestra posición. El pez no lo duda y toma el engaño. Clavada y ... !!A disfrutar¡¡. Saltos y carreras hasta que pude ir doblegándolo. Estos lances largos no garantizan tanto la clavada, si bien hay que mantener la tensión en todo momento.
El pez se merecía una foto mejor para el recuerdo, pues la distancia considerable hizo que fuera una de las mejores luchas de la tarde.

El viento comenzó a hacer acto de presencia y la superficie del agua comenzó a rizarse, mientras las nubes dibujaban formas ininteligibles en el cielo. Nos aguardaba un duro regreso. Y a pesar de insistir varias veces para remar, Benito estaba en que yo no tenía que remar.

El viento era muy fuerte en las zonas más expuestas, por lo que teníamos que orillar a cada rato, para resguardarnos, aunque eso significase hacer más kilómetros. En estas zonas fui apurando los últimos lances, ya que todavía quedaba mucho trayecto y la vuelta se complicaba.

Ya comenzaba a notar fatiga en los brazos, después de tantos lances a lo largo de la jornada. El viento seguía soplando y las capturas habían sido tan numerosas, que ya solo intentaba sacar aquellos peces de cierto porte. Como este que también salió a mucha distancia. Consideré que este era el último que iba a sacar, pues ahora había que remar si o si.

Fui remando como buenamente pude, ya que mi envergadura no me permitía hacerlo con comodidad, pero prefería remar de mala manera, a que Benito, con más de 70 años, siguiera haciéndolo.
Cuando llegamos al punto de partida, pude respirar aliviado, porque había sido una jornada muy dura.
¿Porqué? Pues porque fueron más de 12 horas de pesca, unos 13 kilómetros recorridos a remo, sin comer ni beber, con un sol de justicia y con el tramo final a golpe de remo, que acabó haciendo ampollas en mis manos, ya que no estoy acostumbrado a este tipo de ejercicio. El hecho de tener que usar los remos, se debe a que este año se ha prohibido la utilización de cualquier tipo de motor en estas aguas, por lo que los desplazamientos no se hacen tan cómodos.
Y a pesar de todo esto ... la jornada fue estupenda. Buena compañía, muchos peces y paisajes maravillosos.
Ya solo quedaba ir a un bar cercano a tomar una cerveza y a disfutar de una pequeña charla, antes de poner rumbo a casa.

martes, 24 de mayo de 2022

A la cita un año más

 Un año más comenzaba la temporada de reo y salmón, donde las previsiones no eran muy buenas y para más "desgracia", esta vez no venía Luis con nosotros. Sin embargo, Jose y yo estaríamos acompañados de Jorge, así que al menos éramos un grupo con la intención de pasarlo muy bien.

Este año teníamos una novedad importante en el río Tea y es que en la parte baja se ha creado un tramo libre sin muerte.
Al poco de comenzar, Jorge se estrenó con una trucha y ya se sucedían las primeras picadas.
Tal era la ilusión de pescar en este nuevo tramo, que perdí de vista a mis compañeros, si bien estábamos en contacto por Whatsapp jejeje.
El río nos recibió engalanado con las robinias en flor y entre sus ramas, tratábamos de buscar el cauce del río para ir haciendo sucesivos lances. Los anzuelos sin muerte lo ponían difícil y perdí varias piezas en distintas zonas del río.
En la parte baja pude divisar algún buen reo, aunque este no hizo caso de las cucharillas que utilicé en dicho tramo. Tuve como premio de consolación, otra trucha que esta vez si, llegó a la mano para devolverla al medio.
Tocaba volver sobre mis pasos, para reencontrarme con mis compañeros. De paso fui divisando las estacadas que este año se habían montado, con el propósito de hacerse con las codiciadas lampreas.
Como todos los años, aquí tenía que insistir un poco, porque suele haber alguna pieza de porte en las inmediaciones.
Vista de cerca de una estacada, donde los pescadores de lamprea se valen de los focos, para que por la noche puedan hacerse con este manjar, que lleva degustándose desde hace siglos.
Al fin alcancé a mis compañeros para ponernos al día de la jornada. Jorge había capturado una trucha de buen porte y quizás esa era la captura más destacable hasta el momento.
Tocaba proseguir y Jose tuvo una picada de la omnipresente boga. Un pez que a veces anima las jornadas, cuando los salmónidos están un tanto esquivos.
En la orilla nos encontramos con la cabeza de una lamprea, presumiblemente devorada por alguna nutria o visón americano. Un fatal desenlace para este pez vampiro, que asciende los ríos desde el mar, con fines reproductivos. El más antiguo de los peces conocidos, que continúa visitando estos ríos, a pesar de todas las trabas que aparecen en el camino.
En las grandes tablas de aguas remansadas, las truchas, los reos y los salmones, comparten hábitat. Y es aquí donde ponen a prueba la pericia del pescador. En este caso, Jorge perdió un bello ejemplar de pintona, que no dudó en atacar al señuelo.
Siguiendo la senda del río, tratábamos de hacernos con alguna captura más, pues la hora de la comida ya estaba cerca.
Fue una comida excelente, con la que recuperamos las fuerzas que habíamos consumido por la mañana y que aprovechamos para la tertulia.
Ya por la tarde, decidimos ir a tantear algún bass, ya que Jorge nunca había pescado a uno de estos centrárquidos. Dicho y hecho. No hubo que hacer muchos preparativos, para que nuestro compañero se hiciera con otro cromo más.
Yo hice lo propio y me puse a pescar también. Lo cierto es que a pesar de no contar con los señuelos que más me gustan para estas situaciones, Jose ejerció de anfitrión, para probar una serie de engaños muy efectivos.
Capturamos un gran número de ellos y este fue el broche para una jornada de pesca, que se resume como la llamada de una tradición, un año más. Y espero repetir durante muchos años jejeje.
Dar las gracias a mis compañeros por la agradable jornada de pesca.

martes, 19 de abril de 2022

¡¡15 años de Nosolomosca!!

 No, ya no puedo decir aquello de que parece que fue ayer, pues han pasado tres lustros. Un periodo de tiempo nada despreciable, compartiendo experiencias con los lectores y compañeros de afición.

Han sido numerosísimas las jornadas de pesca, las anécdotas, los compañeros, las vivencias, ... ya tengo para escribir varios libros jejeje. En estos años me han pasado muchas cosas. Cosas que no podía imaginar cuando empecé este proyecto gracias a Nino, que por desgracia falleció hace unos días y que hoy estaba de cumpleaños. Curiosidades de la vida, comenzar un blog el mismo día en el que la persona  que me animó a hacerlo, cumplía años. Es una celebración agridulce.

Y es que para una persona de un pequeño pueblo, esta ventana me permitió ver más allá y viajar lejos, en buena compañía, haciendo amistades, recopilando experiencia, ...

La energía que he sacado mes a mes, para publicar cada entrada, os la debo a vosotros. Si bien ha habido momentos de bajón, no he querido tirar la toalla, porque quizás eso no va con mi persona.

¡¡Y ahora llega el momento de evolucionar!!

No, no dejo el blog todavía jejeje. Es solo que el blog seguirá para cuando desee explayarme hablando de diversos temas, y que espero que siga en mi línea. Sin embargo, para cosas más fugaces, que a veces se quedan en el tintero, pues quiero comunicaros que he creado una cuenta de Instagram. Será una manera de estar un poco más al día con otros compañeros que ya hace tiempo que han optado por esta red social.

Quizás sea una buena manera de estar más cerca de aquella gente que en su día también tenía un blog, de amigos y de compañeros de afición.
Aquí os dejo el QR, y ahora ... ¡¡A seguir!!

¡¡¡ GRACIAS A TODOS POR ESTOS 15 AÑOS!!!

sábado, 16 de abril de 2022

Lubinas al atardecer

 Quedé con Jose para pescar a última hora de la tarde. Tocaba probar en un escenario prometedor, aunque con un viento del norte un tanto molesto. Comenzamos en una zona tanteando las orillas, aunque las algas nos impedían pescar con comodidad.

A medida que pasaban los minutos, nos fuimos colocando en la zona que queríamos pescar y fue allí donde comenzaron a sucederse las picadas.

La primera captura fue para Jose, con un pequeño paseante. Un ejemplar inmaduro que se fue por donde había llegado.
Poco después, otra lubineta que no dudó en atacar el señuelo de mi compañero.
Yo lo intenté inicialmente con vinilos, ya que las algas eran un problema por momentos, aunque después fui alternando.
Tras varios ataques seguidos a nuestros artificiales, otra lubina pequeña, se abalanzó sobre el señuelo de mi acompañante. Era un momento de máxima actividad, a pesar del viento del norte.
Pudimos ver algún ataque de peces interesantes, sin embargo las pequeñas se abalanzaban a toda prisa sobre nuestros señuelos. En esta ocasión sobre el mío jejeje.
En pocos minutos ya estaba otra lubineta prendida de mi señuelo. Con ejemplares así, los equipos no tenían demasiado trabajo, aunque diversión si que había.
Y otra lubinita más que llegaba a mi mano, después de tomar mi engaño.
Se ve que la caña de Chano siempre me trae suerte. Desde que la reparé y la uso, siempre tengo capturas. (Reparación).
Seguía el festival de picadas sin apenas movernos del lugar. Y otra lubina jovencita que encontraba suculento el vinilo de Jose.
Y como había tiempo para seguir, pues otra que llegó a la mano de mi compañero, para volver al agua tras la foto.
Aún sacamos alguna más, si bien ya había poca luz y preferimos concentrarnos en dar algunos lances más. Sin duda una jornada divertida en buena compañía.