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viernes, 8 de diciembre de 2017

VII A ver cantos quedamos a spinning

Pues otro año más tocaba asistir a una cita ineludible en el entorno de Ribeira. Se trataba de la séptima edición de "A Ver Cantos Quedamos A Spinning".
Este año iba acompañado de mi novia, por lo que la cita se convirtió en la más especial hasta la fecha.

A primera hora ya estábamos en el bar para pagar la inscripción. Un cafecito caliente para calentar motores. Y mientras aguardábamos a los organizadores, ya pude ir viendo a Iván, Toni, Juan Carlos, Miguel, Alex, Pablo, Gerson, Tirso, etc.
Luego ya fueron llegando Anxo, Millares, Jose Manuel, Miguelito y  muchos más pescadores.
La previsión del día era muy mala, así que no me apresuré en salir a pescar, pues hacía un frío considerable.
 Poco antes de amanecer, llegué a la zona escogida. El mar plato no invitaba a mucho, así que monté el equipo de rockfishing y a pescar.
 No había demasiada actividad por la zona, así que me cambié a otro lugar que podía ser más prometedor.
Y lo cierto es que algún pez se movía, pero haciendo caso omiso de mis señuelos.
 El sol comenzaba a calentar y la estancia junto al mar se hacía más agradable.
Sólo faltaba que alguna lubina estuviera al acecho por la zona. Engañarla sería una tarea difícil, pero no imposible.
 En vista de que la cosa estaba muy difícil, opté por visualizar otras zonas aledañas.
El resultado fue el mismo, así que tocaría moverse nuevamente.
 Lo cierto es que me hubiera gustado engañar alguna lubina en este lugar, pues en la anterior edición, lo había logrado, cuando la cosa tampoco pintaba nada bien.
Aquí dí por concluida la jornada, así que a tomar un cafecito y a buscar a otros compañeros.
 Al final me encontré con Manel y Juan Carlos, en una playa de Ribeira. Con ellos estuve hablando un buen rato, hasta que llegó la hora de la cerveza.
En el muelle de Ribeira nos aguardaban las navajas a la plancha, que ya casi son tradición en esta quedada.
Este año las capturas fueron escasas. Lubinas y abadejos pequeños, fueron las capturas que salieron de un mar un tanto tacaño.
Aquí ya fueron apareciendo más compañeros de otras ediciones. Xoan, Jorge, Kiko, Víctor, Vitu, Cristian, Guillermo, etc.
A continuación llegó el momento de la comida, donde no faltaron las risas. Y esto fue debido a que este año alguno se empeñó en cantar a toda costa. Creo que es la quedada más divertida hasta el momento jejeje.
En la recta final de la quedada, llegó Luis para inmortalizar tan magnífico evento.
Finalmente, entrega de premios y sorteo de regalos para todos los asistentes.
Con todo listo, ya sólo quedaba hacer la foto con todos los participantes.
 !!! Hasta la próxima !!!

La jornada según:

viernes, 13 de octubre de 2017

Robalos, atunes y demás

Hace unos días asistí a una quedada, para darle una sorpresa a Walter.
Fuimos unos cuantos los que acudimos a la cita: David, Bruno, David Arcay, Carlos, Roberto y un servidor.
El destino quiso que alguno de los invitados inicialmente no pudieran estar, aunque estoy seguro de que habrá más días para repetir.
Fui el primero en llegar al punto de partida. A continuación me presenté a Carlos y Roberto, que llegaron un poco después. Después de que llegase la expedición coruñesa, dispusimos todo para salir de puerto.
Yo me fui con Roberto y Carlos en su lancha. Walter, Bruno y David Arcay subieron a la embarcación de David. Y con todo listo, nos hicimos a la mar.
Yo empecé bastante bien con la pesca. En poco tiempo saqué un pequeño abadejo, una lubina de algo más de un kilo y dos julias.
Carlos también sacó un par de lubinas, lo cual auguraba una buena mañana.
No teníamos noticias de los compañeros, ya que no había buena cobertura, así que me concentraría en la pesca nuevamente.
Roberto debió de clavar un atún, pues sabíamos que rondaban por la zona y porque su carrete comenzó a soltar hilo a toda velocidad, hasta que apretó un poco el freno de este, y se partió el bajo de fluorocarbono.
Cuando nuestros compañeros se situaron a nuestro lado, nos comentaron que habían sacado un par de robalos.
Cambiamos de zona y la actividad cesó. Aprovechamos para pescar bastante juntos y así poder intercambiar algunas palabras sobre la jornada.
 Volvimos a desplazarnos, para probar suerte en otro emplazamiento. David subió a bordo para ver a Carlos y a Roberto con sus equipos de slow jigging.
Tras un buen rato sin resultados, David volvió a su embarcación, para luego seguir pescando.
 Yo seguí con mis jigs, sacando un par de julias y también alguna cabra.
También debí clavar un atún, pues una picada muy fuerte me sacó hilo violentamente hasta romper el bajo.
Se acercaba la hora de comer, así que nos fuimos a puerto a por unos bocadillos.
Tras la comida, nos relajamos unos minutos, para luego volver a la carga.
 Durante la tarde, Carlos, Roberto y yo sacamos jureles a montones, cabras, caballas, un pez araña y algún robalo más.
También estuvimos pescando con vinilos en la espuma, donde salió alguna lubina a base de insistir.
 Fue una tarde entretenida, aunque no sabíamos nada de nuestros compañeros, hasta que nos llegó un whatsapp, diciendo que habían clavado un gran atún.
Nos acercamos hasta su posición y todavía seguían con la lucha. La contienda duró casi una hora. En el momento en el que el gran atún se acercó a la embarcación, sacó hilo a toda velocidad, partiendo el trenzado. Hubiera sido un gran final de jornada, pero la fortuna se decantó del lado del pez.
Una vez llegamos a puerto, sólo quedaba ducharse e irse a cenar. Sin duda había mucho de que hablar. Especialmente de la contienda librada con el atún.

Por otro lado, os quería comentar que este mes se ha estrenado el documental de pesca de mújoles a mosca, en la ría de Lires. En esta ocasión fui acompañado de Eloy Saavedra, con quién pasé una jornada de pesca inolvidable.
Y estos serán los siguientes pases.
A los que tengáis la oportunidad de visualizarlo, espero que os guste.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

V Quedada Spinningalicia

El pasado fin de semana se celebró la quinta edición de la quedada Spinningalicia.
El lugar escogido para la ocasión fue la zona de Baldaio, Caión, Razo, etc.
 En cuanto llegué al lugar, poco antes de la comida, me fui encontrando con gente conocida que no falla a estos eventos (Casti, Cabo, Gerardo, Vitu, Óscar, Santi, Abi, David, Jorge Iglesias, Sergio, Toni, etc).
Tras una breve charla, busqué a Rober, pues me había traído unas cosas de parte de Marcelo.
 Mientras, pude ver a Mikel junto a Jorge, con la demostración de creación de vinilos.
Por allí también estaban los organizadores Roberto, Óscar, Alex y otros compañeros como Miguel y Anxo.
Me acerqué a saludar a Miguel, que se encontraba con su hijo Raúl, y este me comentó que habían salido un par de lubinas. Por su parte, él y su hijo había clavado varios abadejos jóvenes, los cuales devolvieron a su medio.
 Llegó la hora de la comida. Me senté junto a Miguel y su hijo, para seguir con la conversación que habíamos iniciado momentos antes. Allí estaba Adrián, al que saludé antes de comenzar a comer.
Pimeramente llegaron los mejillones al vapor. Excelentes y en cantidad.
Estos dieron paso a los berberechos, que fueron bienvenidos, como no podía ser de otra manera jejeje.
 Por los alrededores pude ver otras caras conocidas por coincidir con ellos otros años o por tratarse de blogueros a los que sigo. Así pude ver a Juan, Tirso, otro Juan, Gonzalo, Rubén.
A continuación el churrasco con los criollos, a los que no perdono nunca. De hecho me trajeron más al final de la comida jejeje.
La velada fue excelente, entre el menú y la charla.
 A continuación llegó el momento del sorteo de regalos. He de decir que los patrocinadores se han volcado con el evento y nos obsequiaron con detalles que se agradecen mucho en estos encuentros.
Tubertini nos regaló gorras para todos los asistentes, lo cual es todo un detalle, ya que estábamos inscritas,115 personas. También hubo un llavero para cada uno de nosotros.
Los asistentes fuimos agraciados con cañas, carretes, señuelos, cajas, mochilas, camisetas, etc.
Todo por cortesía de Gabi (Amare), Mikel (Bricoypesca), El anzuelo, Tubertini, Troitamar, Kiko (Nordés), A casa do cebo, Arpón, O mar da Xoyba, Gonzalo (Atlántida), Maremagnum y Porto Vanús.

Desde aquí felicitar a la organización, ya que para mí el evento fue todo un éxito.
 
La jornada según Miguel: 

sábado, 26 de julio de 2014

Lubinas, aguja, abadejo y demás

La cena del viernes con unos amigos se prolongó hasta tarde, así que me acosté a la 1:30 am.
A las 3:30am ya estaba en pie para salir hacia Rianxo, donde me esperaba Manel.
Recogí a mi anfitrión y pusimos rumbo a la playa. No nos convenció mucho la primera opción, así que cambiamos de playa. El nuevo arenal lo descartamos en pocos minutos, así que nos decantamos por ir a las rocas.
 El nuevo escenario presentaba unas características buenas, aunque también había restos de algas pululando por el agua. Aún así, una lubina encontró apetecible mi Max Rap de 13 cm, y con esta tuve un tira y afloja en un lugar un poco complicado. Al final salió y tras la foto se fue al agua.
 Más tarde me acerqué a las rocas donde se encontraba mi compañero. Allí capturé una aguja que me costó liberar, ya que no tenía el alicates encima. Ya no hubo foto, porque no quería prolongar su estancia fuera del agua.
A continuación, logré clavar un robalo a bastante distancia, pero cuando ya le miraba la cabeza fuera del agua, logró liberarse de los triples. Me lamenté de la mala suerte del lance, pues la zona era bastante cómoda para trabajar la pieza.
 Cambié nuevamente de lugar y capturé un abadejo de escasa talla. Cuando me disponía a levantarlo, se soltó, por lo que me libró de una tarea más.
Y desde el mismo puntó sentí como otro pez tomaba el engaño. Se trataba de una lubineta, poco más grande que el señuelo. Tenía clavados dos de los anzuelos del triple trasero, por lo que me resultó fácil su liberación.
Cuando me reuní con Manel, este me dijo que había capturado una aguja y entonces sugerimos un cambio de escenario.
Después de un café, elegimos una zona cercana a un puerto, donde probaríamos unos paseantes. Giant Dog, Live Wire, Spittin´Wire, Patchinko, etc.
Durante estas fases de prueba, tuvimos sendos ataques por parte de las lubinas, aunque estas no se quedaron enganchadas. Un poco después, otra lubina atacó mi paseante, pero con la fortuna de las anteriores.
Observando la orilla, divisamos cardúmenes de pequeños peces. Estos sargos de unos centímetros me encantaron, ya que son miniaturas de los que muchos pescadores ansiamos en nuestras jornadas con el corcho.
La salida no dio para mucho más porque el sueño ya podía conmigo, así que unas cervecitas y para casa.

domingo, 8 de diciembre de 2013

Frío y aguas claras

Ya hemos entrado en el mes de diciembre y como es normal por estas fechas, el frío ya campa a sus anchas por toda la geografía. Esto provoca que madrugar no sea una tarea fácil, pero había que aprovechar que la previsión anunciaba un oleaje atractivo.
La niebla hizo que me retrasara un poco de camino al punto de encuentro, pero una vez llegué hasta donde estaba Micael, le propuse intentarlo en otro lugar.
Tras cambiarnos, encendimos nuestras linternas y fuimos caminando hasta un puntal. Las olas eran mayores de lo esperado, por lo que estuvimos un rato divisando el mar.
El sentido común nos decía que probáramos fortuna en otro lugar, así que vuelta a empezar.
 El cambio de escenario dio sus frutos. Micael lograba engañar a este abadejo con un paseante. Para que digan que estos señuelos no funcionan en invierno.
 Con las primeras luces del día, pudimos observar que el mar tenía muy buena pinta, sin embargo las aguas estaban demasiado claras. 
Los lances se concentraban en la rompiente, pues allí podía rondar alguna lubina.
 A media mañana me decidí a probar una nueva adquisición. Se trata del YKR Mákina.
Eran muchos los que hablaban muy bien de él, así que pedí 4 a la tienda de El Gran Pescador.
Ciertamente lanzan mucho y me gusta su movimiento en el agua. Además incorpora unos anzuelos que a buen seguro durarán más que los de otras marcas más punteras.
 La marea iba dejando los bajos al descubierto, así que hubo que ir buscando zonas de más calado.
El oleaje la tomó conmigo, pues fueron varias las veces en que el agua me alcanzó. Sin embargo, lo peor de la jornada fue la rotura de una roca sobre la que había pisado, lo que provocó mi caída. Por suerte, sólo hubo que lamentar unos arañazos en la mano.
 Cuando el sol asomó por encima de las montañas, paré de pescar durante un rato. Quería que la chaqueta y el vadeador se secara un poco, pues notaba algo de frío.
 Mi compañero aprovechó ese momento para avanzar hasta unas rocas, desde donde podría lanzar con comodidad. Sin embargo, el oleaje frustraba alguno de estos intentos, pues rompía con fuerza, justo delante de él.
Proseguimos un rato más, lanzando en la espuma, pues con las aguas tan claras, no tenía muchas esperanzas que los peces atacaran nuestros señuelos con confianza.
Al final la jornada se saldó con una sola captura, que para las condiciones que tuvimos, creo que fue suficiente.
Ya sólo quedaba ir hasta una cafetería, a tomar un café bien caliente.

lunes, 2 de septiembre de 2013

Muchos kilómetros

Este fin de semana se acercó hasta nuestra zona de pesca el amigo Mikel (Bricoypesca.com).
Las condiciones no eran nada buenas, pero él se animó de todas formas.
A las 6:30 am del sábado llegué al punto de encuentro. Allí estaba Miguel, ultimando los preparativos, junto a Micael y César.
Poco después llegó Jorge
El último de la expedición no daba llegado, así que lo llamamos. Esteban se había quedado dormido, así que lo esperamos y cuando ya estuvimos todos, pusimos rumbo al lugar elegido.
 Después de preparar todo, descendimos hacia el pedrero por una zona que se había quemado a causa de un incendio. La vista era desoladora, pero es una lacra con la que convivimos cada verano.
Una vez junto al agua, los señuelos comenzaron a trabajar. Vinilos, minnows y paseantes fueron los elegidos para la ocasión.
Jorge fue el primero en tocar escama, con un Black Minnow.
Se trataba de una joven lubina, pero supo a gloria, porque la situación no era nada buena.
 Nos fuimos moviendo por una amplia franja de costa a ver si salía alguna pieza más.
Con el inicio de la subida de la marea, era posible que se animase la cosa.
 Los minutos pasaban y las lubinas no daban la cara. Ya se planteaba la retirada, pero al final decidimos continuar.
 La salida del sol en un cielo despejado, anunciaba otro día de calor.
 Con el astro rey sobre nuestras cabezas y un calor bastante molesto, decidimos concluir la jornada matinal.
Salimos del pedrero rumbo a los coches, para luego irnos a un bar cercano a tomar algo para calmar la sed.
 Como Miguel había hecho muchos kilómetros hasta aquí, decidí quedarme a comer con él, para que se le hiciera el día más llevadero.
Lo llevé a un lugar que sabía que le gustaría: Casa Paco, en Torroña (Oia).
Las vistas son espectaculares, mientras se asciende la montaña con el coche, pero las vistas que más merecen la pena, son las de los platos que íbamos a degustar.
Tuvimos suerte, porque no habíamos hecho reserva y normalmente este lugar está a rebosar.
En poco tiempo ya pudimos empezar a comer: Empanada de xouba, zorza de potro (sublime), fideos con mejillones y pulpo, cabrito asado, tarta helada, filloas rellenas de crema y sandía. Para finalizar, café y chupitos.
He de decir que la atención como siempre es de sobresaliente, al igual que los platos que ofrecen y además tuvieron un par de detalles con nosotros.
(Por si os habéis dado cuenta en la foto ... siiiii, he pedido dos postres ¿Qué pasa? jejeje)
 Con los estómagos muy contentos, paramos en un área recreativa para descansar la comida y reponernos del madrugón.
Al atardecer, nos fuimos a un lugar cercano, que era de lo poco que ofrecía una rompiente.
Mikel tuvo un toque al poco tiempo de comenzar, pero se quedó en eso.
Con la noche encima salimos del pedrero y pusimos rumbo a una playa en la que Miguel intentaría engañar a algún pez.
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Al día siguiente, me fui con Rubén al encuentro de Miguel y Jorge, que habían madrugado para estar en el pedrero a primera hora.
 No habían tenido suerte, así que les propuse ir a otro lugar. 
Antes paramos para que Marcos se uniera al grupo. Este había capturado dos abadejos y se le había soltado una buena pieza a primera hora, aunque la actividad cesó al amanecer.
 En vista de que ya había un par de pescadores en el puntal que queríamos pescar, fuimos lanzando hacia una ensenada cercana.
 Jorge se empeñaba en "tocar escama" y terminó por "tocar pluma". La de una gaviota que se había quedado enganchada del bajo de fluorocarbono.
Rubén capturó un abadejo con un pez artificial, mientras los demás seguíamos intentándolo.
Poco antes de finalizar la jornada, tuve varios ataques en superficie, pero no conseguía clavar pez alguno.
Al final fue Mikel el que estrenó su cuenta con una aguja, que se fue de vuelta al agua.
De allí nos fuimos a cambiar y luego al bar a reponer fuerzas. Marcos tuvo que ausentarse, por lo que no nos acompañó.
En una terraza con vistas al mar, tuvimos una larga charla de pesca, que amenizó notablemente la mala jornada.
Y cuando llegó el momento de la despedida, sólo quedaba desearle un buen viaje de vuelta y que la próxima vez que venga, lo haga con mejores condiciones.

Aprovecho para comentar que en la revista Federpesca Mar del mes de septiembre, hay un interesante artículo sobre la fabricación de vinilos y del que Miguel es protagonista.

viernes, 9 de agosto de 2013

3 en 1 de lubinas

Paso a relataros tres jornadas de pesca en las que las lubinas dieron la cara, a pesar de que las condiciones no eran tan propicias para pescarlas en superficie.

------ 1 ------ 

En esta jornada de pesca, fui a pescar con Micael, hasta una zona próxima a Baiona.
El mar estaba un tanto pasado para intentarlo en superficie, pero alguna podía caer.
 Con la ayuda del Black Minnow, mi compañero capturó este abadejo de bella librea.
La ensenada estaba repleta de algas en suspensión, pero el anzuelo protegido del señuelo, le permitieron librarlas con facilidad.
 Yo me aventuré hasta una roca que se adentra en el mar y así poder ganar unos metros. Bastaron dos lances para capturar esta lubina con el paseante.
Tras liberarla, efectué algunos lances más, pero sin resultado alguno.
 La mañana transcurrió sin más actividad, hasta que las agujas hicieron acto de presencia.
Tuvimos varias picadas, pero sólo salió esta, que sucumbió al Gunnish de Micael.
Con todo decidido, nos fuimos a reponer fuerzas y así finalizar la jornada de pesca.

------ 2 ------

 Aprovechando las vacaciones, me fui a pescar con Anxo e Iván.
Después de un madrugón de los buenos, llegué al punto de encuentro y de allí nos fuimos al pedrero.
Tras unos minutos Iván estrenó el marcador de la jornada, con una lubina.
A mí me tocó caída entre las rocas, después de que un grupo de mejillones se desprendiera bajo mi bota.
Lo intentamos en diversos puntos, pero ya no hubo más que hacer.
 Después de despedirnos de Iván, me fui con Anxo a una zona que nos podía brindar la posibilidad de alguna captura.
Tuve alguna subida al paseante y al final cayó esta lubina que se fue de vuelta al mar para seguir creciendo.
Y poco más insistimos porque no se percibía actividad alguna.

 ------ 3 ------

Y esta semana me acerqué un rato a la costa en compañía de mi hermano.
Las aguas estaban muy claras y el viento frontal nos lo ponía muy difícil.
La elección del señuelo fue fácil: Spittin´Wire en ambos casos.
En el primer lance ya tuve un ataque por parte de una lubina, mientras mi hermano lidiaba con una aguja.
Más adelante, mi hermano clavó una lubina que no pudo resistirse al chapoteo del señuelo.
Seguimos lanzando con los paseantes, porque había actividad en superficie.
Mi hermano "ponía en peregrinación" a su Spittin´ con una de sus Tenryu, aunque yo no me quedaba atrás.
Y así engañamos a sendas lubinas que también volvieron al agua. La mía antes de tiempo, porque se soltó cuando iba a sujetarla.
Caminando por las rocas, pude divisar a un visón americano (centro foto) que se apresuró a buscar cobijo en alguna grieta.
La tarde se iba vistiendo con una bella estampa, mientras que los peces perdían el interés por nuestros señuelos.
Cuando volvía para reunirme con mi hermano, me encontré con otro visón americano, que portaba un pequeño pez de roca. Se guareció en una grieta, donde dio buena cuenta de su presa. Luego estaba en un aprieto, puesto que en las posibles salidas me encontraba yo haciendo fotos. Cuando ganó algo de confianza, salió para refugiarse en una nueva grieta.
Para finalizar, quisiera hacer una petición:
Recoged los trozos de trenzado que podáis generar, para que no se quede tirado por la costa, como este trozo que me encontré jejeje.