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jueves, 14 de septiembre de 2017

¡ SILENCIO ! ... Se rueda ... otra vez

!!Pues sí compañeros¡¡ Volvemos a la carga con una nueva hornada de reportajes de pesca.
Los anteriores habían sido 5 ( ENLACE ). En esta ocasión vamos a por otros 5.
Estos documentales verán la luz en el canal Caza y Pesca de Movistar Plus, de la mano del productor y director de documentales, Yago Mazoy
 Este mes pasado hemos grabado los dos primeros. Uno en compañía de Gonzalo, pescando sargos con boya. La jornada se dio bastante bien, a pesar de los inconvenientes iniciales.
 El lugar escogido fue un entorno idílico de la costa gallega.
Sin duda fue una jornada especial en muchos aspectos.
 En el segundo, nos fuimos tras las carpas, en compañía de mi amigo Aitor.
Fue una jornada muy entretenida, con buenos lances de pesca.
Y no faltaron las risas en el momento de la entrevista, por lo que creo que va a quedar genial jejeje.

Por otro lado, pero relacionado con lo expuesto anteriormente, me gustaría comentaros que este mes se estrena el segundo de los documentales que grabamos anteriormente, en el que pescaremos reos en compañía de Gonzalo. Otro buen amigo que sabe mucho de este pez.
 Este reportaje se emitirá el sábado 23 de septiembre.
Y estos serán los siguientes pases.
A los que tengáis la oportunidad de visualizarlo, espero que os guste.

Y por último, pues comentaros que ya he recibido unos señuelos artesanales que he comprado recientemente. El artífice de estas joyas es Xema y os recomiendo que visitéis su blog, pues tiene cosas muy interesantes que leer y visualizar. Entre ellas, sus creaciones.
!!Espero que me traigan muchas alegrías Xema¡¡

viernes, 25 de agosto de 2017

Unidos por una pasión

En esta última salida de pesca nos juntamos varios compañeros del Decathlon de Vigo.
Jose y yo quedamos con Alex y Dani en torno a las 8:00 am y más tarde se sumaría Pablo.
Por ello, mi tocayo y yo madrugamos, pues teníamos que realizar una larga travesía desde la ensenada de San Simón hasta la Isla de Toralla.
 Tras ir a buscar a Dani y Álex, comenzamos con la pesca. La mañana no prometía demasiado y efectivamente no observamos mucha actividad hasta que fuimos a recoger a Pablo.
El primero es inaugurar la jornada fue Jose con una lubina que sucumbió al vinilo montado bajo las plumas.
A partir de ahí, comenzó la actividad y todos fuimos tocando escama.
Las cabras con sus bellos colores y los jureles con sus peleas, fueron las capturas más abundantes.
También salió algún verdel que animaba a seguir intentándolo con las plumas.
Las islas Cíes eran testigos de nuestra jornada.
Una salida entre compañeros, con una misma pasión: la pesca.
   Cuando la actividad disminuyó, llevamos a Álex, Dani y Pablo hasta un puerto cercano, para luego despedirnos de ellos.
Fue una jornada con muchas risas y con muy buen ambiente.
Quedaba mucho tiempo por delante para seguir probando fortuna, así que mi tocayo y yo proseguimos con la pesca. 
Junto a la isla de Toralla podía picar alguna lubina, así que pusimos los paseantes en acción.
La falta de respuesta por parte de los peces, provocó nuestra marcha, acercándonos a la ciudad de Vigo. Aquí los peces tampoco colaboraban, lo cual nos hizo pensar en aprovechar el final de la marea en un lugar más conocido.
Pusimos rumbo a la ensenada de San Simón. De camino, pasaríamos por el estrecho de Rande, donde tuvo lugar la batalla del mismo nombre, que os comenté en la entrada anterior.
Aquí lucharon los españoles y franceses, contra los británicos y holandeses.
Siglos después, se obtuvieron los restos de algunos de los galeones que aquí se hundieron.
El puente de Rande está hoy en día en un proceso de ampliación. Unas obras colosales para dotarlo de carriles a ambos lados del tablero inicial.
Continuando un poco con la historia, esta zona fue muy importante en la época de la Segunda Guerra Mundial, ya que desde aquí se cargaba mineral de hierro para la Alemania nazi (ENLACE).
Este otro cargadero es posterior y también se utilizó para la carga del metal antes mencionado.
Prosiguiendo con la pesca, volvimos a poner en funcionamiento los paseantes. De esta manera puse en seco a esta lubina, que luego volvió al agua.
También Jose sacó otra lubina, que por lo que se podía apreciar en su opérculo, ya había salido airosa de otra batalla. Esta también volvió al agua para seguir creciendo.
Apuramos los últimos lances en los que alguna gaviota juvenil se interesó por nuestros artificiales.
Con esta última anécdota, pusimos punto y final a la jornada.

viernes, 18 de agosto de 2017

Lubinas por San Simón

En esta última salida de pesca, acompañé a mi tocayo y compañero de trabajo, en una salida tras las lubinas, por la ensenada de San Simón.
Es un lugar que conozco por ser donde di mis primeros pasos como pescador de mar. Sin embargo, la pesca desde embarcación es otro tema, ya que te permite llegar a casi cualquier lugar.
 En los primeros lances de la mañana, Jose sacó varias lubinas jóvenes, con ayuda de un paseante de escaso tamaño.
Con los equipos ligeros que llevábamos, la diversión era mayor que con equipos más potentes.
 Poco después salió esta lubina, de mejor tamaño que las anteriores, la cual volvió al agua tras una breve contemplación.
Y transcurrido algo más de tiempo, cesó la actividad matutina.
 Cambiamos de zona, buscando otros puntos en los que las lubinas suelen dar la cara.
De camino al final de la ensenada, pasamos entre la isla de San Simón y este crucero, erigido sobre unas rocas en el mar.
 Saludé a la estatua de Julio Verne, mientras proseguíamos la travesía.

Para el que no lo sepa, en el libro "20.000 leguas de viaje submarino", del escritor francés, se hace alusión a la Batalle de Rande. El nautilus llegaba a este lugar para aprovisionarse de oro, dado que en la batalla entre la escuadra Franco-española y la Anglo-holandesa, los navíos cargados con el preciado metal terminaban en el fondo del mar.

 En el nuevo emplazamiento tuve una persecución a un minnow, nada más llegar.
Y a base de insistir, salió otra lubina bastante bonita, que devolví al mar tras la foto.
Aguantamos un buen rato en el lugar, aunque la actividad era muy escasa.
 De vuelta al punto de partida, me maravillé con la estampa de la Isla de San Simón, con el puente de Rande al fondo, el cual se encuentra con las obras de ampliación.
 Antes de arribar, hubo tiempo de hacer una pequeña parada para sacar algunas lubinetas más.
Con la pleamar, nuestras amigas volvieron a entrar en actividad.
Alguna no posó para la instantánea, a pesar de intentarlo jejeje.
Con todo recogido, hubo tiempo para una pequeña charla, antes de regresar a casa.

viernes, 11 de agosto de 2017

Un nuevo horizonte

Con la visita de Josan el mes pasado, me llegó una propuesta que consideré muy interesante. Se trataba de escribir algún artículo para la revista digital "Cotodepezca".
A mí me encanta escribir sobre mis jornadas de pesca, lugares que conozco, etc. Por ello, me he animado a emprender esta andadura, paralelamente a la edición de este blog.

Mi primer artículo habla de un río muy especial para mí: El río Eume.
Espero que le guste a aquellos que lo lean y también intentaré ir mejorando con el tiempo, como creo que he hecho con este espacio.

Y ya que os he hablado de Josan, os dejo un par de vídeos de pesca de mújol, del día que estuve con él y del anterior.
!!Espero que os gusten ¡¡
                         
            

martes, 25 de julio de 2017

Magnífico escenario

Hace unos días Luis y yo, planificamos una salida de pesca.
El caso es que la previsión no era muy buena, por lo que me fui hasta su casa y dejé que mi compañero decidiera.
 Al final nos fuimos hasta el río Miño, si bien yo iría de espectador, junto con Bulma
El día se iba aguantando sin llover, aunque con un viento bastante molesto para la pesca.
Nada más llegar, Luis se puso manos la la obra, ofreciendo las ninfas en aquellas zonas que parecían más prometedoras.
 No tardó demasiado en hacerse con una buena pintona.
Una de esas que alegran cualquier inicio de jornada, ya que se trataba de un ejemplar vigoroso.
 Poco después vi como la caña de mi compañero se arqueaba de manera violenta. En la distancia también observaba los chapoteos de un buen ejemplar. Se trataba de una pintona que superaba holgadamente el kilo de peso, por lo que Luis se acercó para mostrármela, antes de liberarla.
!! Magnífico ejemplar ¡¡
Bulma y yo nos íbamos desplazando a lo largo de la orilla, sin perder detalle de los pescadores que allí se encontraban.
Nuevamente, las ninfas de Luis se hicieron con otra trucha, que se fue al agua tras una breve contemplación.
Entrada la tarde, el viento arreció, por lo que no alargamos más la jornada.
Bien valió la pena la visita, ya que este se reveló como un escenario magnífico.

Y hoy, día de Santiago, monté una caña de lance ultraligero y me fui hasta el río, para ver de primera mano los efectos de la sequía de este año.
El panorama era desolador, ya que el río estaba agonizando por falta de agua. Las zonas soleadas estaban plagadas de vegetación, que no dejaban pescar con un mínimo de garantías.
A pesar de todo, pude engañar unas cuantas pintonas, que me alegraron la tarde, ya que el equipo ultraligero resulta muy atractivo en este tipo de condiciones.
Y tras muchos años, hoy me coincidió a ver una anguila en este río, justo cuando pisaba la vegetación que había sobre el cauce.
Como se puede apreciar, no había mucho donde probar fortuna.

sábado, 15 de julio de 2017

Los "macabíes" gallegos

El otro día recibo un correo de Josan, comunicándome que se encontraba en Galicia.
Como al día siguiente, tenía el día libre, allá me fui hasta la provincia de A Coruña a conocerlo.
Me hacía mucha ilusión, ya que sigo su blog con asiduidad, pues nos presenta muchas cosas interesantes, sobre pesca de agua dulce.
 El caso es que él creyó que no iba a ir hasta dónde se encontraba, por lo que se llevó una grata sorpresa.
 Como Josan se encontraba cerca de Aguiño, le propuse intentar pescar algún mújol a mosca, a lo que accedió gustoso.
 Lo llevé a una zona donde sabía que habría un buen número de mújoles o "macabíes del pobre", como se le llama en algunos lugares. Estos nos podían brindar una grata jornada o dejarnos con la miel en los labios, ya que no es un pez fácil de engañar, y más con las condiciones de viento que teníamos.
Tras mucho intentarlo, yo logré sacar a uno de estos torpedos, el cual me dio bastante guerra.
 Después fue mi compañero el que lo intentaría. Le costó lo suyo, pues el viento arreciaba por momentos, aunque al final se hizo con su ansiado trofeo.
La mala fortuna hizo que se fuera antes de posar para la foto oficial, pero el reto ya había sido conseguido.
 Estuvimos un rato más intentándolo, si bien los peces desaparecían cuando insistíamos mucho.
Esa era una buena prueba de que los mújoles no son peces fáciles, al menos para pescarlos con mosca.
Tras la comida en un restaurante cercano, intentamos sacar algún mújol en el puerto de Aguiño.
Lo intentamos a pesar del fuerte viento, aunque estos no estaban por la labor.
Probé con diferentes moscas, hasta que con un diminuto estrímer, clavé una pequeña lubinita, que se libró, después de que el 0,16 mm se rompiera tras la clavada.
  Por la tarde volvimos al escenario de la mañana. Era el turno de Josan.
Tenía la ensenada llena de mújoles.
Mientras lo grababa, llegó un señor con su coche. Del maletero sacó algo y se dirigió a la orilla. Se trataba de una atarraya (red plomada que se lanza sobre los peces). El caso es que el señor en cuestión lanzó la red y sacó una buena cantidad de mújoles. Tiró al agua algunos de los que había capturado y el resto se puso a eviscerarlos en la misma orilla.
Con su acción, los mújoles habían desaparecido, por lo que le dije a Josan de marcharnos a tomar una cerveza.
La charla en el bar fue muy amena y enriquecedora, por lo que desde este espacio, le agradezco a Josan la jornada que pasé en su compañía.
!!Espero que vuelvas pronto¡¡

lunes, 3 de julio de 2017

Madagascar : Más cosas

Esta entrada es una recopilación de lo que dio de sí el primer viaje a tierras africanas.
Para los que seguís este espacio desde tiempos recientes, os recomendaría echar un vistazo a estos dos enlaces : 

 La finalidad del viaje era la de pescar, a la vez que se grababa un documental de pesca.
 
Por razones climatológicas, en la primera expedición no pudimos llevar a cabo la acción de pesca, así que os contaré cómo fue el viaje.
 Lo más duro y que peor llevé sin duda, fueron los viajes en avión.
Ida: Santiago de Compostela - Barcelona / Barcelona - París / Paris - Antananarivo / Antananarivo - Nosy Be.
Vuelta: Nosy Be - Antananarivo / Antananarivo - Mauricio / Mauricio - Paris / Paris - Barcelona / Barcelona - Santiago de Compostela.
En el segundo viaje tuvimos una escala menos, lo cual se agradeció, y en lugar de Mauricio, pasamos por Reunión.
Viajar con el material de pesca fue un poco caótico, pues moverse con el bulto de las cañas por los aeropuertos, era una barbaridad, si bien al final lo logramos.
Las esperas con el calor no eran nada agradables, aunque se compensaban con las bellas vistas desde el avión.
Y de la comida del avión mejor no hablar, pues tanto desayunos, comidas o cenas eran en dosis infantiles. Menos mal que al no dormir, pude hacer muchos viajes para ir picando entre horas jejeje.
 Los hospedajes estuvieron geniales. Te podías encontrar cangrejos en los armarios, gecos en los cuadros y lámparas, ranas por las paredes, etc. Pero como yo también soy algo "bicho" nos llevamos genial jejeje.
Sólo nos importunaron algunos mosquitos, aunque íbamos tranquilos con el medicamento contra la malaria. Lo malo de este, eran los efectos adversos, que te hacían visitar el baño jejeje.
 La comida en los hoteles era exquisita. Mención de honor para la carne de cebú. Walter y yo comíamos las hamburguesas de cebú de 2 en 2. Creo que mermamos la población de cebúes, porque todos los días la consumíamos. 
Los desayunos y los postres eran de lo mejor para mí jejeje. Comí más fruta que un mono, porque las había muy variadas y deliciosas.
En alguna ocasión, había alguna confusión con los camareros, a la hora de traer la comida. Pero no había problema, pues allí estaba yo para comer lo que habían traído de más jejeje.
Unos de los días nos fuimos hasta la reserva de Lokobe. Un lugar al que tuvimos que acceder con unas rudimentarias embarcaciones, por lo que Walter no pudo acompañarnos, ya que había que embarcar en medio del mar, después de caminar por una zona de manglares. 
Fue una travesía bastante larga, en la que aporté mi granito de arena, remando con los guías.
Cuando estábamos a punto de desembarcar, pensé en que habíamos llegado a la isla de Jurassic Park jejeje.
Rafa, uno de los cámaras, se quedó sorprendido, cuando el guía le sacó de encima un escorpión sin apenas inmutarse.
Allí pudimos observar al camaleón enano, camaleones pantera, lémures, ranas, uroplatos, arañas y varias especies de boas. Entre ellas una enorme de unos 3 metros, que si te despistabas, te podía dar un buen susto.
Armand, nuestro guía, se encargó de mostrarnos todo aquello, sin que perdiésemos detalle.
En otras jornadas, visitamos un árbol sagrado de más de 200 años, en el cual hice una ofrenda, para que el viaje de pesca saliera bien. Allí nos engalanaron, para poder acceder al recinto, aunque fui yo el que lo hizo, ya que debía hacerse descalzo.
También visitamos el mercado de Hellville, donde admiramos la gran cantidad de productos, que las gentes del lugar obtienen del entorno.
Hür se animó a probar el khat, que es una planta que se masca y que viene siendo el equivalente africano de la coca.
No muy lejos, nos acercamos para contemplar una pelea de gallos, pues es algo que allí estaba muy arraigado, si bien la idea no me había entusiasmado.
Me gustó mucho más la visita a una fábrica donde procesaban las flores de Ylang Ylang, para obtener un aceite que se usa en los perfumes más caros, entre ellos el Chanel Nº5. Y es que la isla de Nosy Be se conoce como la isla del perfume.
Tuvimos otra excursión al parque Tonga Soa, donde admiramos a muchas especies de lémures, cocodrilos, camaleones, etc.
Sin duda, lo que más nos llamó la atención fueron los cocodrilos y unas enormes tortugas de más de 100 años de edad.
Y como yo soy un apasionado de la fruta y las especies botánicas, pues disfruté mucho al observar el árbol del cacao, los mangos, tamarindos, plataneros, el corossol (que estaba de vicio), el árbol del pan, la vainilla, los baobab y la ravenala madagascariensis.

A pesar de no tener opción de pescar, fue una magnífica ocasión para conocer otra cultura y una zona bioclimática, muy diferente a la nuestra.
Agradecer a Karan el haberme permitido ser parte de este proyecto, pues es algo que no olvidaré jamás.

viernes, 23 de junio de 2017

Madagascar día 5: Récord de profundidad

Otro día nuevo en el paraíso. La única rutina es la de desayunar, pues a la hora de pescar, puede ocurrir cualquier cosa jejeje.
Tras llenar el estómago, nos hacemos a la mar.
 Con las plumas sacamos algunos pequeños túnidos, que nos valdrán como cebo.
Entonces, Ludo nos pregunta por la jornada, y nos da a escoger entre dos opciones.
La primera es la de quedarnos cerca de la costa y seguir pescando especies conocidas.
La segunda consiste en alejarse mucho de la costa e intentar pescar algunos peces pelágicos.
 Se escoge la segunda opción, por ser muy atractiva para el documental.
De esta manera tendríamos la oportunidad de pescar el codiciado dogtooth tuna o atún dientes de perro.
De camino al pesquero, observamos una ballena jorobada. Me hubiera gustado verla de cerca, pero Ludo dijo que estábamos con la pesca, así que no hubo opción de acercarnos.
 Después de una larga travesía, de más de una hora a toda máquina, llegamos a la primera zona.
La profundidad de 150 metros no invita demasiado a empezar con el jigging, pero hay que intentarlo.
En esta ocasión también Ludo pescará, ya que con tanta profundidad, perderemos mucho tiempo en las derivas.
Y de esta manera, Ludo clava un gran pez que se va para el fondo irremediablemente. En este caso no hubo opción, lo cual me hizo pensar en los grandes peces que habitarían allí abajo.
 Poco después, Hür repite la situación. Un enorme pez que se fue para el fondo. La diferencia es que este no cortó el terminal. Todos paramos de pescar para ver lo que ocurría. Tras un par de minutos sin respuesta, Ludo mueve la embarcación, para luego coger la caña.
El pez parece que se desenroca y comienza a tirar nuevamente ... la caña se arquea de manera bestial ... no tenemos nada que hacer ... al final se corta el bajo y se pierde el pez.
Ludo nos comenta que podía tratarse de un grouper de 200 ó 300 kilos.
 Una fugaz pajarera nos sirvió para capturar una bacoreta más, que podía hacer falta en algún momento del día.
 Volvimos al jigging con jigs de 200 y 250 gramos. Señuelos que llegarían con ciertas garantías, a las profundidades requeridas.
Así logré sacar un magnífico ejemplar de rosy jobfish o rusty jobfish. La boca de este pez era tremenda, por lo que el jig era un bocado mínimo, pero que no dudó en atacar.
 Mis compañeros desistieron de seguir pescando, ya que el esfuerzo físico era agotador.
Nos quedamos Ludo y yo, tratando de hacernos con algún pez más.
Nuestro guía logró capturar esta serviola o amberjack, recuperándola en un tiempo récord, para después descansar del esfuerzo.
 Ahora estábamos situados en fondos de 200 metros e iba a pesca yo sólo, con todos los compañeros alrededor.
Walter me animaba, desde su asiento. Eso me bastaba para no desfallecer en el intento.
Había que lanzar el jig hacia un lado, para que llegase al fondo, con la embarcación en la vertical.
 Y cuando la deriva se hacía bien, la picada no se hacía esperar.
Recuperar un pez desde tanta profundidad, no era tarea fácil, así que iba dosificando las fuerzas a mi manera.
Ludo volvió a la carga, tras un buen rato. Y parece que me vino muy bien su compañía, ya que hicimos un doblete. Yo capturé este bello bohar snapper.
 Y Ludo sacó un pequeñísimo grouper, que provocó en mi unas carcajadas.
Bromeé con su captura, simulando que el snapper se lo comía jejeje. Fue una situación muy cómica.
 Cuando ya llevábamos varias horas, paré a descansar. Había que hidratarse y comer algo, pues el desayuno ya lo había "quemado" con la primera captura jejeje.
 Ahora pescábamos en fondos de 175 metros.
Aquí Ludo se hizo con otra serviola o amberjack, después de perder un pez poco antes.
 Mientras el jig se iba hacia las profundidades, me daba por silbar, ya que este tardaba sobre un par de minutos en llegar al fondo.
Esta pesca era mucho menos intensa de la de los días anteriores, pero la recompensa podía merecer el esfuerzo.
 Nos desplazamos a una nueva marca, que es donde Ludo esperaba que se capturase algún atún dientes de perro.
!!! Fondos de entre 240 a 250 metros ¡¡¡
Tenía que lanzar el jig a unos 20 metros, para hacer la deriva correctamente. De otra manera, el jig no se movería de manera óptima.
 En una de las muchas pasadas, el jig llega al fondo ... comienzo la recogida ... en un suspiro ... pica un pez ... !! Clavo ¡¡ y doy un cachete de propina ... pierdo el contacto ... recupero línea y lo siento al otro lado de la línea. Ahora comienzo a recuperar trenzado, con la caña bajo el brazo.
1 minuto: recuperando línea sin parar.
Un poco antes de los dos minutos, el pez viene hacia la superficie y recupero línea.
2 minutos: el pez empieza a sacar línea.
No puedo pararlo, así que aguanto. En cuanto se detiene, apoyo la caña en la ingle y comienzo nuevamente.
3 minutos: sigo "bombeando" sin detenerme.
4 minutos: prosigo con la recuperación. 
El bajo de línea llega al carrete y diviso al pez.
5 minutos: Manuel mete al pez en el barco y exclama !! DOG TUNA ¡¡ 
!! La alegría me envuelve ¡¡
!!! 5 minutos casi sin parar ¡¡¡
Exhausto por el combate, alzo los brazos en señal de victoria y grito !!! Otro pez ¡¡¡
Todos me felicitan, pues era la especie que nos faltaba en esta expedición, dada la época en la que nos encontrábamos.
 !!!! DOGTOOTH TUNA A 240 METROS ¡¡¡¡
El pez sangraba bastante por el labio, a causa del anzuelo.
Entonces Ludo nos comentó que este pez era una auténtica delicatessen, por lo que nos lo llevaríamos para cenar.
 Después de este hercúleo esfuerzo, me quité la gorra, las gafas, la braga (del cuello jejeje) y los guantes.
!! Estaba cansado de verdad ¡¡ !! La primera vez en todo el viaje ¡¡
Me encontraba como un piloto de F1, tras una carrera.
En cuanto recuperé el aliento, me vine arriba y bromeé un poco con mis compañeros.
 Sin mucho tiempo para descansar, volví a la tarea y esta vez, con la compañía de mi amigo Walter.
Sabía que mi compañero iba a enfrentarse al reto de las profundidades, así que, codo con codo, nos pusimos a ello. 
 Tras muchos minutos, volvimos a tomar otro respiro.
Comíamos más plátanos que los monos, ya que se trataba de una especie de pequeño tamaño, pero muy dulce. !! Los plátanos más ricos que había comido ¡¡
Después, unos tragos de agua fresquita y a proseguir.
 La profundidad era todo un reto para nosotros y en vista de que no había mucha actividad, nos fuimos hacia una zona de menos calado. De camino a la nueva ubicación, divisamos una enorme mantarraya, muy cerca de la superficie. Fue una visión espectacular de un animal majestuoso.
En fondos de 100 metros ya era mucho más fácil pescar, así que nos pusimos manos a la obra.
Y no tardé en hacerme con este bello bohar snapper, que me supo a gloria, pues tiró con fuerza hacia el fondo.
El último pez de la jornada fue este precioso goldband snapper. Un pez que no me dio mucha guerra, pero que me sorprendió por sus colores dorados.
Por delante teníamos muchos minutos de travesía, así que dimos por finalizada la jornada.  Tocaba recoger los equipos y poner rumbo a tierra firme.

Llegamos en plena noche al campamento, así que nos duchamos y luego nos fuimos a cenar, con los compañeros italianos y con unos pescadores turcos que llegaron para pescar los siguientes días.
Algo raro ocurrió cuando llegamos junto a los demás, ya que me dijeron que yo debía presidir la mesa. Acepté de buena gana, porque no tenía que girar la cabeza para hablar con los demás jejeje.
El caso es que el dogtooth tuna que había capturado, lo sirvieron crudo, con una salsa de soja y algún condimento más.
!!Estaba sabrosísimo¡¡ !!Todo un manjar¡¡
Finalmente supe el porqué de que yo me sentase en la cabecera de la mesa.
Thierry se levantó para decir unas palabras. Comentó que la velada era muy agradable por tener a gente tan variada y que la degustación del atún dientes de perro, me la debían a mi. Y que dicha captura la había conseguido a 240 metros de profundidad.
En ese momento todos aplaudieron y yo me vine arriba, alzando nuevamente los brazos en señal de victoria. Y en ese momento, Thierry se quedó un poco en blanco, no sabiendo que decir, así que se echó a reir.
Entonces le pedí que repitiese las palabras en italiano, turco y gallego, lo cual propició las risas de todos los demás jejeje.

La anécdota de la velada llegó cuando Ludo sacó la botella con el licor de escolopendra. La mujer de uno de los italianos la miraba con asco y repulsión. Los asistentes alzaban la botella para ver los bichos de su interior, pero la iban pasando. Cuando llegó a mí, me serví un poco y me lo bebí ... la mujer se echó la mano a la boca y apartó la mirada inmediatamente. Pensé que iba a vomitar jejeje.
Yo por suerte, ya tenía el paladar acostumbrado jejeje.

CONTINUARÁ ...
Un agradecimiento especial para el equipo de Karan, por hacer posible este sueño.