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viernes, 31 de marzo de 2017

!! Alucina en 3D ¡¡

 ADVERTENCIA: Si visualizáis las fotos un tanto borrosas, no es que os encontréis en pleno proceso de ebriedad jejeje.
Se trata de una idea que me venía rondando la cabeza desde hace tiempo. Convertir unas fotos de pesca en 3D, para poder verlas con unas gafas anaglíficas.
Y para no repetirme yo en todas las fotos, pues mejor echar mano de los compañeros de afición.
Una magnífica dorada o tana, de Walter.
 Una buena carpa de Aitor.
 Espléndido robalo de Alex.
Tremendo lucio de Kiko.
 Y un bass memorable para mí, por la manera en la que lo capturé.
Para los que no tengáis unas gafas anaglíficas, aquí os dejo una plantilla para hacerlas.
Y para los que prefieren algo más elaborado, a buen precio, os dejo este enlace: Gafas anaglíficas.

Si alguno quiere una imagen 3D de alguna captura especial, que me la envíe a osemarco@gmail.com y se la reenviaré en la mayor brevedad. Las imágenes que sean de buena calidad, a ser posible.

miércoles, 22 de marzo de 2017

Otra vez más

Estamos en marzo y esto significa que tenemos una cita ineludible con las truchas.
Aunque cada vez dudamos más sobre qué escenario escoger para el primer día, al final, Luis y yo nos decantamos por el de los últimos años, aún a sabiendas que la cosa no sería nada fácil.
Además se nos sumaría Jose, el cual me había confirmado su presencia en aguas del embalse.
 Llegamos temprano, para tomarnos las cosas con calma.

Era 19 de marzo, San José y Día del Padre. Por ello no pudo evitar acordarme de la reciente pérdida de Jose. Me gustaba felicitarlo por partida doble, cuando la apertura coincidía el 19.
D.E.P. compañero.

Nos cambiamos y preparamos para la acción, no sin antes tomar un café y unos chupitos de licorcafé, que Luis suele aportar en estas ocasiones.
 Los primeros lances estábamos un tanto nerviosos, pero luego ya todo fluyó como el sedal por las anillas. Las truchas no hacen acto de presencia hasta bien entrada la mañana, en la que percibimos alguna picada.
 La primera oportunidad de hacerse con un buen truchón, es para Jose. Sin embargo, el pez se liberó del vinilo, llevándose la mitad del señuelo.
 Seguimos intentándolo hasta el mediodía, pero quizás no queríamos ver que esto ya no es lo que era.
En pocos años hemos pasado de un lugar privilegiado a todo lo contrario.
Ya hay algunas pintadas, que nos informan de este hecho y es que desde el año en el que emplearon herbicidas, la población truchera fue disminuyendo paulatinamente.
Un guarda nos informó que un pescador había capturado un ejemplar de unos 4 kilos de peso, el cual pasaba a engrosar la escasa lista de capturas.
Fue el peor arranque de temporada de mi vida, sin embargo, lo pasé muy bien en compañía de Luis y Jose.
 Ayer volví al embalse, pues Jose y un compañero de trabajo estaban por allí.
El balance fue malo nuevamente, pues sólo su compañero y yo, logramos engañar a un par de truchas.
 Nos encontramos con este black bass, encima de una mesa. Supongo que era un modo de protesta, respecto a que ahora, el embalse va aumentando su población de centrárquidos, en contra de la de salmónidos.

Por la tarde, Jose había quedado con otro compañero de trabajo, para pescar en un pequeño arroyo, bastante técnico.
Así que después de comer, Samuel, Jose y yo, nos fuimos para el río.
 En la zona intermareal, Jose engañó a esta trucha. Una pequeña pintona que sucumbió a la cucharilla que mi compañero le ofreció.
Digamos que la cosa pintaba bien, aunque todavía era pronto para emitir un juicio objetivo.
 Los tres fuimos avanzando con cautela y peinando todos los lugares susceptibles de albergar alguna trucha.
En la zona intermareal, pude ver una pequeña solla, que se asustó ante nuestra presencia.
 A medida que subíamos, el arroyo ganaba en belleza. La única pega para el pescador, es que tuviera más pintonas de las que íbamos localizando.
 Saqué esta tuchita en una pequeña poza, que se formaba por la acción de una corriente fuerte.
Momentos antes le había dicho a Samuel que lanzase donde yo lo hice, pero él no tuvo fortuna, quizás por el señuelo.
Jose aún tuvo opción de engañar otra pequeña trucha, antes de finalizar la jornada.
A pesar de que fue una salida exprés, esta me sirvió para ir cogiendo fondo para lo que viene más adelante.

viernes, 10 de marzo de 2017

Final de jornada de lujo

Ayer quedé con Luis, Antonio y Adolfo para acompañarlos en una jornada de pesca tras los sargos.
Para evitar el madrugón, dormí en casa de Luis.
 A las 4:30 am ya estábamos en pie, y Bulma no iba a ser menos. Sin embargo, en esta ocasión, la inseparable compañera de Luis no nos acompañaría, pues la zona en la que pescarían mis compañeros es bastante peligrosa.
 Poco más de dos horas en la carretera, para llegar al destino.
Mientras se aguardaba el momento propicio de la marea, los pescadores fueron montando los equipos. Había que disponer todo para moverse sólo lo imprescindible.
Desde las alturas divisaba a mis compañeros. 
El mar tenía muy buen color y las olas dejaban pescar en la zona elegida.
Sólo faltaba que los sargos apareciesen.
 A pesar de que la previsión meteorológica anunciaba temperaturas cálidas para el mes en que nos encontramos, la mañana se había despertado fresca y con algo de niebla en puntos concretos.
Desde este emplazamiento, el islote de A Marola se me asemejaba a una enorme tortuga, desplazándose por el mar.
 Mientras Luis, Antonio y Adolfo, proseguían con la pesca, me dediqué a tomar unas cuantas instantáneas del entorno.
Las gaviotas se mostraban muy atentas a nuestros movimientos, ya que por veces nos acercábamos a sus zonas de descanso.
 Durante la jornada me llamó la atención este transatlántico que salía del puerto de A Coruña, pues pocas horas antes lo había visto llegar.
 Al igual que Antonio y Adolfo, Luis fue probando en distintas zonas de la costa, para localizar a los esquivos sargos.
Aquí el mar también presentaba un buen aspecto, sin embargo los espáridos no daban la cara.
En esta zona de la costa pude visitar varias furnas. Estos agujeros creados por la acción del mar son espectaculares. Especialmente cuando el agua sale pulverizada hacia arriba, después de que el mar se adentre por la parte inferior.
 En la distancia, el faro en funcionamento más antiguo del mundo, patrimonio de la humanidad: La Torre de Hércules.

Finalmente, mis compañeros dieron por concluida esta jornada, en la que los peces no habían hecho acto de presencia. Los otros pescadores que allí se encontraban, habían corrido la misma suerte.
Fue el momento perfecto para ir a comer y pasear un poco por la ciudad, ya que Luis había quedado con alguna gente.
Contacté con Walter, para comentarle que me encontraba en A Coruña, con tan buena suerte que estaba con David y otro amigo pescador, en La Cervecería de la Estrella Galicia.
Así que allí nos reunimos todos para finalizar una jornada de pesca, de la mejor manera posible ... charlando de pesca jejeje.
Tras despedirnos de nuestros amigos, nos aguardaban dos horas de conducción hasta casa de Luis. Y una hora más de coche para mí, para llegar al hogar.
1:30 am. !!Por fin en casa¡¡ Tocaba irse a dormir y descansar.