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domingo, 30 de marzo de 2014

Contra viento y marea

Hoy era uno de esos días en los que el sentido común te dice que te quedes en casa. ¿Sentido común? Ah, sí. El menos común de los sentidos jejeje.
A las 6:00 am ya estábamos en el punto de encuentro Marcos, Rubén y Yo. Esteban no tardó en llegar.
Lo primero que hicimos fue buscar un bar abierto, para poder tomar algo, ya que la jornada iba a ser dura.
Tras el segundo desayuno ... rumbo a las piedras.
 Un viento fuerte del sur, junto a las bajas temperaturas nos recibían a pie de agua. El mar, muy desapacible, nos enviaba series de olas traicioneras que buscaban cualquier descuido por nuestra parte.
 Hubo que buscar resguardo junto a una ensenada, ya que el mar nos seguía mostrando un rostro amenazador. Más valía echar mano de la precaución, que pecar de imprudentes.
 El fuerte viento, que despeinaba las crestas de las olas, nos echaba una mano a la hora de lanzar nuestros señuelos. Pero había ocasiones en las que frenaba inevitablemente la salida del trenzado, acortando los lances de manera notable.
 Con un poco de suerte, quizás podríamos engañar algún abadejo en este punto. Es por ello que estuvimos un buen rato insistiendo, si bien los resultados no fueron los esperados.
 La olas ganaban intensidad a cada minuto que pasaba. Era el momento de cambiar de lugar. Una caminata nos llevaría a un emplazamiento que desde la distancia parecía muy prometedor.
Tras un rato lanzando nuestros señuelos, Marcos sintió la picada de un pez. Pensamos que se trataría de alguna lubina, pero por desgracia no pudimos mirarle las escamas.
La lluvia hizo acto de presencia y comenzó a descargar con fuerza. Unos nubarrones muy negros nos hicieron presagiar la llegada de una tormenta, así que bajo el intenso aguacero, nos pusimos en marcha.
Una pequeña parada para ver si escampaba, pero hubo que reanudar la marcha al comprobar que las nubes no tenían prisa por dejar de descargar el agua que habían recogido en medio del océano.
Fue un balance pobre para el sacrificio que hubo que hacer, pero la pesca es así.
La próxima vez quizás haya más suerte.

jueves, 20 de marzo de 2014

Triunfo contra todo pronóstico

Seguimos haciendo rodaje a las piernas para ir preparándonos para lo más fuerte de la temporada. En este caso fue José Antonio el que me acompañó hasta un tramo de montaña en el que las truchas y las condiciones nos lo pondrían difícil.
 De camino al río, una mujer nos advirtió de que perderíamos el tiempo si pretendíamos pescar algo en aquellas aguas. Sabía que hasta cierto punto eso era cierto, pues hay gran cantidad de tramos de ríos que son esquilmados durante todo el año, aprovechandose de cualquier suceso que haga que los peces entren en actividad.
Pero también sabía que no ha nacido aquel que sea capaz de pescar todos los peces que habitan en un tramo de río, por lo que si alguno quedaba, cabría la posibilidad de capturarlo.
 Las aguas se presentaban muy claras, al igual que el día. Si a esto sumamos que aquí las truchas son extremadamente asustadizas, ya teníamos todas las papeletas para comernos un bolo monumental.
Pero la seguridad con la que aquella mujer vaticinaba el fracaso, se mostró como un reto personal.
Y no hizo falta demasiado tiempo para que aquella premonición se fuera al traste.
Una pequeña y bonita trucha picó a la cucharilla que había elegido para comenzar la jornada.
 Seguí apostando por un modelo un poco más pesado que el que utilizaba mi compañero, pues la corriente del río era bastante fuerte.Y así salió la segunda trucha. Un pez que si diera con sus escamas en la mano de otro pescador, quizás no tuviera tanta suerte, ya que en Galicia todavía queda mucho camino para ir concienciando a la gente de la necesidad de liberar algunos peces de talla legal.
 La orilla que habíamos elegido para ir caminando, era la más cómoda para lanzar, pero la menos indicada para pescar, ya que el sol proyectaba nuestras sombras sobre el río, lo que nos obligaba a pescar bastante largo.
 Se produjeron algunas persecuciones por parte de algunas pintonas, pero estas parecían mostrarse más precavidas que al inicio de la tarde.
Tuvimos que pasar bajo un puente con cierta dificultad, pues no estábamos por la labor de dar un buen rodeo.
 Proseguimos ascendiendo, sin tener fortuna en las mejores pozas que se nos iban presentando río arriba.
Por ello, opté por probar algún otro modelo de cucharilla.
 Los efectos de las riadas invernales eran sobrecogedores. Algunos árboles lucían cierta simetría entre ramas y raíces, pues estas últimas se mostraban al descubierto en grandes extensiones, dejando a sus dueños a merced de otros elementos.
 José Antonio pudo hacerse con un par de truchas cuando el sol comenzó a desaparecer tras las montañas.
Era un justo premio a la insistencia que mostró durante la jornada y a los precisos lances que iba efectuando en cada una de las tablas y pozos que nos íbamos encontrando.
Llegamos a una bifurcación del río y cada uno tomó un rumbo distinto.
 Caminando bajo las ramas de robles centenarios, llegué al puente en el que finalizaríamos la jornada.
Allí estuve un rato esperando por mi compañero, sin embargo opté por ir hacia el coche, por si José Antonio ya se encontraba allí, puesto que aquí la cobertura del móvil es nula por momentos.
De camino a casa comentamos que este tramo de río lo descartaremos por el momento, pues hay opciones mucho mejores, aunque más lejanas.
  

domingo, 16 de marzo de 2014

Jornada variada

Hoy comenzaba una nueva temporada, en la que a priori se intuía una afluencia masiva a los embalses, ya que los ríos todavía discurren un poco altos de caudal.
A pesar del presagio de la masificación, quedé con mi amigo Luis y con Marcos, para pasar la mañana en busca de alguna pintona.
El procedimiento es el mismo que el de otros años: Madrugón para ir cogiendo sitio.
En cuanto los tres estábamos preparados, caminamos un rato hasta llegar al borde del agua.
 Efectúo el primer lance y a los pocos segundos ya clavo mi primera pieza. Demasiado bueno para ser cierto, si bien el descanso de la veda suele provocar que los peces sean menos recelosos a la hora de tomar el engaño. En este caso, una Mepps Vibrax Original del número 5, color cobre.
 El siguiente en tocar escama fue Marcos con una bella trucha común. Se trataba de la primera trucha de su vida, así que había que inmortalizar el momento. Ya me hubiera gustado estrenarme yo con una pieza de este porte jejeje.
 Tras manipularla con cuidado y liberarla del anzuelo, mi compañero la devolvió a su medio.
 Poco después tuvimos varios ataques a nuestros señuelos, pero las truchas habían empezado a picar con desconfianza. No sabría decir si a causa del aumento de luz o porque simplemente quisieron fastidiarnos la jornada. El caso es que estas saltaban fuera del agua para intentar librarse del anzuelo, tal y como harían sus hermanos los reos.
 A media mañana la cantidad de pescadores era colosal y ya no había muchos lugares en los que poder lanzar sin molestar a otros pescadores.
Optamos por detenernos en una zona solitaria, con la esperanza de clavar alguna pieza más, ya fuera trucha o black bass.
Pero la actividad había cesado por completo. Algunos pescadores intentaban engañar alguna pintona pescando con flotador, mientras que otros optaban por hacerlo con la lombriz, a fondo.
 Visto el panorama, nos fuimos al bar a reponer fuerzas. En ese momento tocó echar mano de anécdotas pasadas, relacionadas con la pesca y otros temas. Una de ellas provocó enormes carcajadas a nuestro amigo Marcos, hasta el punto de llorar de risa jejeje.
 Tras la comida, Luis y yo nos despedimos de nuestro compañero y fuimos a visitar un par de pequeños cauces fluviales en los que mi compañero sacó sendas truchas. Yo ya no lo intenté, pues el sueño acumulado era mucho. Hubo opciones de capturar algunas más, pero optamos dejarlo para otro día en los que el cansancio acumulado no sea tanto.

 

martes, 11 de marzo de 2014

Nueva hornada

El pasado domingo finalizaba el segundo curso de iniciación a la pesca con mosca que la Sociedad de pesca Soutomaior organizaba para este año.
El número de alumnos no fue tan elevado como en el primer curso, por lo que pudimos ver con mayor claridad la evolución de los alumnos.
Por motivos varios, esta ocasión no pude contribuir tanto como el pasado año, pero por suerte tengo  unos compañeros que hicieron posible que el proyecto llegara a buen puerto.
Las primeras clases tuvieron que ser impartidas en el pabellón del  ayuntamiento de Vilaboa, a causa de las lluvias reinantes en el primer fin de semana de marzo.
 Este fin de semana, sin embargo, contamos con buen tiempo y pudimos terminar las clases en los lugares habituales. En el refugio de pescadores de Soutomaior, llevamos a cabo la última clase de montaje.
 Paco se dedicó a montar alguna mosca de salmón, para luego sortear entre los alumnos.
Por supuesto, en el curso de iniciación no se pedía a nadie que montara una de estas preciosidades.
 Escarabajos, tricópteros, emergentes y otras imitaciones, fueron tomando forma en los tornos de cada uno de los alumnos.
 A mitad de la jornada tocaba cambio de grupos. Los que estaban con las clases de lance, vendrían al refugio y viceversa.
 Al igual que el año pasado, la Xunta de Galicia nos concedió un permiso para poder efectuar las clases de lanzado en el agua. Se trataba de poner en práctica todo lo aprendido en las clases anteriores.
También hubo tiempo de mostrar los nudos más utilizados en esta modalidad.
 Y con las clases terminadas, ya sólo quedaba hacer el sorteo de premios que los patrocinadores habían aportado. Una caña, un carrete, caja de moscas, cortahilos, chalecos, hilos, moscas, etc.
 Todos fueron agraciados con algún obsequio. Un detalle que recibieron con alegría.
Desde aquí dar las gracias a la Xunta de Galicia, a los ayuntamientos de Soutomaior y Vilaboa, al Restaurante Isape y a las tiendas Solomosca, Armería Nova y Capitán Nemo.

miércoles, 5 de marzo de 2014

1º Encuentro Spinning Luarca

El fin de semana pasado fue de esos fines de semana ajetreados al límite.
El sábado por la mañana se iniciaba el segundo curso de iniciación a la pesca con mosca.
Tras las clases de lance y montaje y casi sin tiempo para comer, me dirigí a casa de Rubén.
Después de todos los preparativos, tocaba recoger a Jorge y poner rumbo a Luarca.
Tras unas horas de viaje, llegamos a nuestro destino: Apartamentos Jesús. Aquí pasaríamos la noche un buen número de pescadores gallegos, pues les recomendé este lugar, después del excelente trato recibido en la III Quedada de Spinningalicia.
Después de descargar el coche, nos fuimos hasta el Restaurante Casa Amparo, donde nos esperaban los compañeros. Allí nos recibieron Manel, Darío, Nacho y Ele. Junto a ellos ya estaban Mikel y Casti.
Más tarde llegaron los compañeros de Santiago (Sergio, Aníbal, Jesús, Juan y Javier).
Tuvimos una amena charla de pesca con pique incluido de chistes entre Ele y un servidor, que sólo fue interrumpida para cenar.
 Algunos de los asistentes, antes de las cervezas jejeje.
 Allí pudimos charlar un rato con el protagonista de esta foto. Un afortunado pescador, pues no todos los días se puede conseguir una percha de estas.
Junto al monitor en el que nos mostraron esta foto, había una nota que hacía alusión a un vídeo de Youtube grabado en ese mismo establecimiento.
Un vídeo muy curioso sin duda alguna.
Al día siguiente tocaba madrugar y partir hacia la zona de pesca. Allí nos esperaban algunos de los compañeros del día anterior, junto a Cabo.
Se preparó todo el material y a continuación fuimos descendiendo hasta la playa.
Una vez allí, nos fuimos desperdigando a lo largo de la costa.
El agua estaba un poco sucia, pero eso no quería decir que no hubiera alguna lubina esperando a que los señuelos comenzasen a surcar las aguas.
Darío se subió a una gran roca, desde la que se podían efectuar unos lances cómodos.
Cabo se quedó un poco más atrás, sobre otra gran roca de las muchas que salpicaban este tramo de costa.
La orografía del lugar era bastante incómoda, pero "el que algo quiere, algo le cuesta".
Hasta el lugar llegó Emilio, que patrocinaba este evento, pues es el dueño de la tienda de pesca Los Pedrones. Estuve un buen rato charlando con él de las condiciones del día, del evento y otros temas, mientras los jueces le ponían al tanto de las capturas de la jornada.
Luego se fueron uniendo a la charla otros pescadores que venían de vuelta.
A media mañana recibí la llamada de Rubén, así que me fui hasta donde se encontraba. Al llegar, Jorge le acompañaba y ambos me comentaron que Ele había tenido un percance con uno de los anzuelos de su pez artificial, y que por dicho motivo, tuvo que ir a urgencias.
Ascendimos hasta los coches para poner rumbo al lugar de la comida. Antes tendríamos que hacer una parada en los apartamentos y esta se prolongó más de lo que esperábamos, pues Jesús y su mujer son unas personas con las que da gusto hablar.
Una vez llegamos al Restaurante Jardines del Marisol, me encontré a Guiller y a su amigo Lucas, con los que tomé una cerveza mientras se preparaba la demostración sobre la creación y clonación de vinilos, a cargo de Mikel y Jorge.
La gente mostró mucho interés, pues fueron muchos los que tomaban instantáneas o grababan vídeos de todo lo que allí sucedía.
Una vez se puso punto y final al taller, los asistentes fuimos cogiendo sitio en el comedor.
El éxito del evento se respiraba en la mesa, pues fueron más de 80 pescadores, los que allí nos dimos cita.
Ahora ya sólo quedaba dar buena cuenta de las fabes con almejas, churrasco con criollos, choscos y la tarta de queso. Un menú que a mí me encantó, especialmente el postre. Y tanto fue así, que me "ventilé" parte de la tarta de queso de Jesús, empleando la técnica del despiste, ya que este se encontraba sacando fotos del evento jejeje.
Y para finalizar el encuentro, pues nada mejor que una entrega de premios a lo grande.
Los organizadores fueron tomando posiciones, mientras Ele ejercía de orador, pues el anzuelo le había enganchado un dedo, no la lengua jejeje.
La entrega de premios se alargó mucho, pues hubo premios para todos los asistentes.
A mí me tocó un señuelo Mákina, al igual que a mi amigo Rubén.
Jorge tuvo algo más de suerte y fue agraciado con una caña de sargo.
Y cuando se terminó con la entrega de premios, ya sólo quedaba levantarse para ir despidiéndose de los compañeros.
A la salida, me encontré con Jose (Ñanpi), del blog A Pie de Costa, al que había reconocido a mi llegada, pero del que no recordaba su nombre. Pude intercambiar unas palabras con él antes de partir. Un placer Jose.
Aunque nos quedaba un largo viaje de regreso, queríamos despedirnos de cada uno de los compañeros con los que tan buena relación tenemos.
Y con todo listo, pues para casa.

Agradecer a todos los organizadores el haber celebrado este evento, pues considero que ha sido excelente en cuanto a compañerismo y buen ambiente, junto con una comida exquisita y unos premios fenomenales. Sólo habría que poner la pega de las capturas, que no acompañaron como todos quisieran, pero es lo que tiene la pesca.

La jornada según Cabo:
http://pescaastur.blogspot.com.es/2014/03/1-encuentro-spinning-luarca-02-marzo-14.html