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domingo, 30 de junio de 2013

Abre la boca ...

Ahora que el verano ha llegado y el calor llega a ser sofocante, hay que ocupar el tiempo en otras tareas relacionadas con nuestra afición. En este caso procedí a realizar una mejora de un grip que tenía medio olvidado, dado que días atrás había encontrado este vídeo en Youtube. (https://www.youtube.com/watch?v=GUo4SACeezc)
                         
 
 La mejora consiste en sustituir el tubo de acero "inoxidable", por uno de PVC.
La dos grandes ventajas son el menor peso del conjunto y la desaparición del molesto óxido.
 En la foto se aprecia algo de óxido en el tubo metálico, si bien he de decir que tenía mucho más, pero fue eliminado para trabajar más cómodo con él, a la hora de hacer las mediciones necesarias.
 Con la ayuda de distintas herramientas y menos de 2 euros de inversión, la mejora ha sido posible.
Sólo hay que tener un poco de paciencia, para llevar a cabo esta labor.
El ensamblado final también nos permite subsanar algún posible error.
 Dispongo de otros grips y el problema es el mismo. Los destinados al medio marino terminan por perder la flamante estampa de cuando fueron adquiridos. Apuntaré que no me he preocupado demasiado de mantenerlo en óptimas condiciones, ya que de esta manera se puede constrastar la relación calidad-precio.
 Los destinados al agua dulce no suelen tener problemas, ya que no se trata de un medio tan agresivo con los materiales.
Los compuestos plásticos o los de excelente calidad (muy caros), son los únicos que nos pueden garantizar una mayor longevidad, sin tener que atender tanto a su conservación y mantenimiento.
En el futuro, quizás me plantee hacer un grip completo, ya que como podéis ver en el vídeo, no es excesivamente difícil.

domingo, 23 de junio de 2013

Calidad en los señuelos

Hace algún tiempo había adquirido los anzuelos triples Daiichi D97BC, junto a otros compañeros de pesca, y hoy por fin me decidí hacer uso de ellos. En parte porque tenía unos cuantos señuelos que necesitaban un cambio urgente.
 La gran mayoría de los anzuelos triples de señuelos destinados a la pesca en el mar, adolecen de una relativa facilidad para oxidarse. Quizás un esmerado cuidado puedan prolongar la vida de estos, pero a día de hoy considero que es más sensato cambiarlos por unos que dispongan de una resistencia mayor a este problema.
Los Daiichi D97BC entran en la lista de los anzuelos que mantienen bastante a raya al óxido, pero además cuentan con una resistencia 4X, sin aumentar demasiado la sección, por lo que no son pesados.
Quizás sean estas prestaciones las que hayan hecho que cada día más pescadores opten por hacerse con ellos.
 
 Conozco a gente que los ha probado y están más que satisfechos con su comportamiento.
Yo he comprado triples de los números 2,4 y 6, ya que son los que montan la mayoría de los señuelos destinados a la lubina.
 Los Payo traen de fábrica unos anzuelos que dejan mucho que desear, aún siendo nuevos. El óxido acaba con ellos rápidamente.
 El acabado Permasteel de algunos triples, hacen que estos duren algo más, pero el deterioro de ese baño hace que el óxido también acabe por aparecer.
 Los que se venden como inoxidables, acaban por oxidarse, ya que el medio marino es demasiado cruel con la mayoría de los metales.
 Incluso los caros Duo Tide Minnow, son equipados con anzuelos que terminan por oxidarse, por el mero hecho de ir en una caja de señuelos en la que haya presencia de agua salada.
 Este es el puñado de anzuelos que cambié. La mayor parte de la superficie está invadida de óxido.
También he tenido que cambiar alguna anilla, si bien estas suelen ser más resistentes al salitre.
 De arriba abajo: Señuelos con triples del número 6, del número 4 y del 2.
Y este es el aspecto que presentan ahora.
Ya sólo queda hacerlos titulares en futuras jornadas de pesca, pues ya están listos para zambullirse en el mar.

viernes, 14 de junio de 2013

Jornada de CRACKS

Esta semana teníamos que ir de pesca a un lugar un tanto apartado.
Tras tomar un camino equivocado y después de una parada para una cervecita, llegamos al lugar escogido.
 El río discurría con muy poco caudal, por lo que las truchas nos localizarían fácilmente. Tendríamos que pescar largo y con cautela, pues las truchas aquí no tienen contacto alguno con el ser humano.
 Para esta jornada, utilizamos sendos carretes Crack Contact 400. Este carrete tiene unas prestaciones muy particulares, que hacen que sea una pieza muy codiciada.
De hecho hay que invertir bastante tiempo para localizarlos en algunas subastas o anuncios, y por norma general serán adquiridos a precios que rondan los 100 euros.
 Buena prueba de ello es que mientras escribía esta entrada, había una subasta de uno de estos carretes. Y por tratarse de un carrete nuevo, superó los 200 euros.
 Lo cierto es que utilizar estas autenticas joyas de museo, es una delicia, pues son muchas sus virtudes y espero hablaros de ellas en algún momento.

A pesar del escaso caudal, no tardamos en tener las primeras picadas, pero por tener que pescar con un solo anzuelo y sin muerte en nuestros señuelos, las truchas no quedaban enganchadas con facilidad.
 Pero finalmente salió la primera trucha del día. Evidentemente no esperábamos encontrarnos grandes peces. Habíamos ido allí a batirnos con truchas 100% salvajes, desconfiadas y luchadoras a pesar de su porte.
Los equipos de lance ultraligero permiten disfrutar igualmente.
 Las orillas del río son una bendición para la vista. Bosque autóctono hasta donde alcanza la vista, con distintos tonos de verde por todas partes.
 La pureza de sus aguas es extraordinaria, por lo que bulle de vida en cada piedra o raíz. Si recogemos un poco de arena fina del lecho y la vamos moviendo bajo el agua, vemos aparecer a las singulares ninfas de las efémeras dánicas.
 Después de que varias truchas se escaparan de mi señuelo, al fin pude tocar escama. Quizás la contemplación de la librea de la trucha, junto con su inteligencia, sea lo que haga que siempre tenga tiempo para decicarle unas jornadas durante la temporada.
 Proseguimos río arriba por una zona que ya conocíamos. Aquí nos fuimos encontrando algunas tablas que podrían albergar un mayor número de pintonas.
 La tarde discurría con más truchas que llegaban hasta nuestras manos, y tras una breve contemplación, recuperaban su libertad.
Sin embargo son muchas las que se quedaban por el camino, ya que debíamos pescar largo.
 Cuando terminamos la jornada, decidimos dar un paseo por la orilla del río, para así poder explorar un poco más este tramo.
Nos encontramos con zonas de corrientes y algunas tablas en las que se veían cebadas.
Y con este último paseo pusimos punto y final a la jornada.

domingo, 9 de junio de 2013

Lubinas en superficie

Ayer sábado la previsión era la de un mar muy calmo, así que había que echar mano de otros señuelos.
Madrugué bastante y con las primeras luces ya estaba preparando todo junto al mar.
 La marea estaba descendiendo, así que habían quedado al descubierto muchas ensenadas. Me fui hacia un puntal de roca y allí hice mi primer lance. El segundo lo dirigí hacia el lado opuesto.
Cambié el señuelo por un Drivin´Wire de la casa Whiplash Factory, pues su color me parecía más apto para ese momento y quería algo más de peso.
Efectúo un nuevo lance y comienza la recogida. A unos 10 metros de mi posición el señuelo se para en seco y acto seguido continúa su avance. Me quedo perfectamente con el lugar del ataque y hago un nuevo lance un poco pasado.
Apenas hago los primeros movimientos de la caña cuando la lubina ataca de nuevo el señuelo.
Sorprendentemente, hace un salto fuera del agua, mientras la acerco. Al más puro estilo de un black bass.
Sujeto la línea por el bajo y la echo a tierra o más bien a la roca jejeje.
Quiero pensar que se trataba de la misma lubina pues en varias ocasiones me ha ocurrido de ver a una lubina persiguiendo un señuelo sin llegar a picar y al siguiente (lanzando en las proximidades de donde la había perdido de vista) tener un ataque por parte del mismo pez.
 Fui desplazándome hacia lugares donde el mar se movía algo más. Aquí probé vinilos y otros paseantes. Y fue uno de estos últimos el que me proporcionó una nueva picada que no se materializó en captura.
En la distancia pude advertir un cardumen de pequeños peces, los cuales saltaban cuando mis señuelos caían en las cercanías de su posición.
Aún tuve oportunidad de dar unos cuantos lances más de camino al coche. Lo cierto es que no estuve mucho tiempo pescando, quizás porque había ido sólo.
Aproveché un poco más probando suerte en una zona de bajos, sin resultado, así que puse punto y final a esta jornada.

domingo, 2 de junio de 2013

Jornada fugaz

Esta mañana tocó madrugar para estar en el pedrero al amanecer. No lo llevo nada bien, pero hay que hacer algún sacrificio si se quiere obtener resultados.
 Con las primeras luces del día, pude ver que algunos habían madrugado más que yo, sin embargo, aún quedaba alguna zona buena sin ocupar. Eso sí, habría que echar mano del ingenio para llegar a dicho punto.
Pero el que ya ha hecho más veces el camino, tiene ventaja y así me planté en un lugar privilegiado.
Bastaron un par de lances para hacerme con esta lubina que se fue por donde vino.
Sin embargo, el mar decidió castigar mi atrevimiento y no pude aguantar mucho más sin sentirme intranquilo, así que salí en cuanto pude de aquel lugar.
 Observé una pequeña ensenada con el mar más calmo. Era el momento de usar un paseante.
Tuve varios ataques, pero los peces no abocaban bien el engaño. A pesar de la distancia, creo que se trataba de alguna aguja que en estos momentos abundan por la zona.
 Fui probando vinilos, minnows y paseantes, y sólo estos últimos tenían algún efecto positivo, aunque sin llegar a enganchar.
 Las aguas claras hicieron que me plantease seguir, aunque decidí continuar algún tiempo más, para aprovechar el viaje, sin embargo no hubo respuesta por parte de los peces.
De vuelta al coche observé una pequeña charca con numerosos alevines de mújol, los cuales podrían ser un bocado excelente para las lubinas. Por suerte para ellos, estas parecían estar ausentes.