sábado, 7 de septiembre de 2019

Comenzando con un "tarugo"

Cuando uno se va de pesca, a veces no se imagina que los astros se han alineado para comenzar con buen pie. Esto es lo que pasó en una jornada que llevé a cabo hace tiempo, donde fuimos a pescar César y yo, en compañía de Nico.
Montamos los equipos, nos fuimos al borde del agua, donde lanzamos nuestros señuelos ... y de repente ...
 !!!ZAS¡¡¡
Un bass de buen porte que comienza a sacar línea del carrete y que dobla la caña con gran violencia.
El pez realiza algunos saltos y me doy cuenta de que se trata de un buen ejemplar.
Poco a poco lo voy acercando y Nico ya se dispone para recibirlo, ladrando con la excitación del momento. 
Finalmente le echo la mano y respiro tranquilo. Fue una de esas peleas épicas que con un equipo muy ligero, se disfruta muchísimo.
 El viento comenzaba a rizar el agua lo cual me hacía pensar en cambiar de señuelo, si bien al final preferí aguantar, aunque solo saqué algunos ejemplares jóvenes.
 César hacía lo propio, bajo la atenta mirada de Nico. Ciertamente es un privilegio tener una mascota que vaya contigo a pescar, ya que en momentos de poca actividad, te puedes divertir mucho.
 Y digo esto, porque en un momento en el que Nico se puso muy activo, jugamos con él un rato.
Bastaba coger una rama seca y lanzarla a distancia. Él acudía rápidamente a buscarla y luego ya hacía lo que le venía en gana jejeje.
 La proliferación de los cangrejos, hace que nos topemos con sus guaridas a cada paso. Alguno asomaba por la entrada y se escondía ante nuestra presencia.
Estos son uno de los motivos de que el bass crezca con relativa facilidad.
 En otra zona más profunda, acertamos a sacar algunos peces más, aunque de poca talla. Quizás pescándolos desde un pato, podríamos llegar a los más interesantes.
A media tarde llegó Manuel, para traernos algo de beber, lo cual agradecimos, ya que el calor apretaba por veces.
Luego nos acompañó, mientras charlábamos de distintos temas.
 A última hora, César sacó un bonito ejemplar, que también le brindó una buena pelea, ya que trataba de resguardarse entre la vegetación, en todo momento.
Al final posó para la foto jejeje.
Y aquí la instantánea para el recuerdo, donde Nico no estaba muy cómodo, pues no le gusta separarse del suelo jejeje.

miércoles, 4 de septiembre de 2019

Vuelta al salitre

Hoy tocaba quedar con varios compañeros de afición, para pescar en aguas de Portugal.
César se había encargado de organizar esta salida, pues ya lleva mucho tiempo acudiendo a pescar al país luso.
 A las 4:30 am me levanté para desayunar y poner rumbo al punto de encuentro. A las 5:30 am ya estábamos en camino y tras una hora de coche, ya llegábamos al destino.
 A continuación, una hora de travesía, para llegar al punto de pesca. El viaje se hizo muy ameno, ya que pudimos intercambiar experiencias de otras jornadas, al igual de escuchar sugerencias a la hora de pescar.
 La jornada empezó bien, sacando variedad de peces, aunque no eran todavía los que más deseábamos. Jureles, fanecas, un rubio, cabrachos, ... y este pez tres colas.
 Pasaba el tiempo y otros peces empezaban a dar la cara. Chopas, pageles, besugos, dentones, ... estos últimos eran los más valorados.
 Fueron unas 12 horas de pesca, a unos 100 metros de profundidad. Salvo Paco y yo, que pescamos con carrete manual, los demás lo hicieron con carrete eléctrico. La verdad es que no me arrepentí, ya que los peces se disfrutaban más y se perdían menos, durante la subida.
Yo me hice con un número interesante de piezas, con las que disfruté mucho.
 César perdió algunos peces buenos, aunque él y Óscar capturaron un variado de peces de más valor culinario . En esta ocasión, no dieron la cara los abadejos y los grandes dentones, pero ya habrá opción de hacer otra salida.
De vuelta comentamos cómo había discurrido la jornada y todos íbamos contentos. Fue una experiencia muy agradable, con grandes pescadores, muchas risas y buena comida, para amenizar la jornada.
Y el patrón de 10, siempre ayudando en lo que necesitábamos.
Espero repetir pronto, para poner en práctica otros consejos y a ver si hay algo más de suerte con los grandes jejeje.
!!Muchas gracias compañeros¡¡

jueves, 29 de agosto de 2019

Jornada agridulce

Tenía la tarde libre y Luis también (cosa difícil), así que quedamos para ir a pescar con un invitado muy especial.
El caso es que la cosa se truncó por un tema de salud, así que me tocaba afrontar la jornada en soledad. No me hice a la idea fácilmente, ya que llevaba mucho tiempo aguardando por esta jornada, pero la pesca me haría pensar en otras cosas, así que la inicié en cuanto tuve el equipo preparado.
 El día prometía, así que tocaba caminar y tantear cada rincón.
Me gusta pescar los basses a pez visto, porque a veces se pone el corazón a 1000 jejeje.
Cuando localicé el primero de porte interesante, le ofrecí mi señuelo y no tardó picar.
Unos saltos acompañados de unas carreras y ya lo tenía en la mano.
 En poco tiempo divisé un grupo de tres, del que este fue el más receptivo.
Es increíble como buscaba refugio entre las hierbas del fondo. Por suerte el bajo del 0,23 mm, aguantó bien.
 En pocos minutos ya había otro cerca, aunque a este me costó engañarlo. Cuando no quieren el señuelo a la primera, empiezo a probar otras alternativas. Lo malo es que a veces, entre nudo y nudo, ya van poniendo agua de por medio jejeje. Al final se vino a posar para la foto.
 Estaba en racha y me lamenté de que estuviera pescando solo, aunque espero que en breve se produzca "el día de pesca perfecto".
Este otro también picó, tras insistir un poco.
 Pude divisar a dos buenos ejemplares que se movían muy cerca. En cuanto clavé a este primero, lo apuré hacia un lado, para que el otro no se molestase demasiado, pero al final lo perdí de vista. Entonces me concentré en este, hasta que llegó a la orilla.
El más grande de la jornada, llegó justo al final. Una gozada para la KaliKunnan Hicari y el Revros tamaño 1000.
Los saltos fueron de vértigo y las carreras aún más. !!Un disfrute mayúsculo¡¡

Ahora aguardo impaciente a repetir la jornada en buena compañía.

miércoles, 21 de agosto de 2019

Próximamente desde Ourense ...

En esta ocasión Dani y yo nos fuimos de pesca, tras el "oro" que se dejaron los romanos.
Unos paisajes de ensueño en un entorno paradisíaco, que poco a poco voy conociendo mejor.
Los peces no lo pondrán fácil, pero a veces la pesca es así jejeje.

  
EDP Valdeorraspromo from YAGO MAZOY on Vimeo.
Costó mucho moverse por estos lugares, pero mereció la pena el esfuerzo que hicimos.
La historia del escenario, es digna de mención, ya que a lo largo de los siglos, las actividades humanas han cambiado el paisaje actual.
!!Espero que os guste¡¡

sábado, 20 de julio de 2019

Próximamente desde Zamora ...

Pues ya está cerquita otro estreno más. En este caso, desde tierras zamoranas. Allí me fui hasta el embalse de Ricobayo, en compañía de Adrián Hidalgo.
Se trata de un reportaje muy especial porque pude deleitarme con los bellos paisajes castellanos y a la vez, pude pescar mis primeras luciopercas.
Conté con la inestimable ayuda de mi anfitrión, para que todo saliera a pedir de boca. Y lo cierto es que ya tengo ganas de repetir con esta especie.
Aquí os dejo un adelanto. !! Espero que os guste ¡¡
EDP ricobayopromo from YAGO MAZOY on Vimeo.

sábado, 22 de junio de 2019

"Sigue buscando"

Me viene aquella frase de los "rasca y gana" y de algún tipo de colección, cuando no tenías la suerte de tu cara y te ponía aquello de "Sigue Buscando".
Pues eso es lo que tendré que seguir haciendo para llegar a sacar un salmón en el río Lérez.
 Este año se presentaba como un año malo, aunque lo cierto es que siendo esto cierto, se capturó el salmón más grande del río, hasta la fecha.
 A mí me tocó pescar varios días después y por lo que hablé con algún ribereño, sólo habían localizado 3 salmones, en la zona donde suelen capturarse.
Así que pertrechado con el equipo correspondiente, fui tanteando las zonas más prometedoras.
 Este año, no localicé reos de gran tamaño, que a veces aparecen por estas aguas y que siempre puede ser un buen premio de consolación.
 Cerca del mediodía, en un pequeño hueco donde el viento no rizaba la superficie del agua, localicé al rey del río. Iba ascendiendo con tranquilidad, a varios metros de mi posición.
No hubo fortuna de cara a engañarlo, aunque todavía quedaba mucho tiempo por delante.
 Me fui hasta la pista que hay cerca del río, para hacer otra pasada. En esta ocasión me encontré con uno de los guardas, con el que estuve hablando un rato. Después llegó otro pescador que se unió a la conversación y que, tras algunos minutos, decidió marcharse para casa, en vista de que las previsiones eran malas.
 Tras despedirme del guarda, proseguí con la actividad.
Es una disciplina dura, la pesca del salmón, ya que a veces la incertidumbre se apodera de uno.
Cuando se localiza un salmón parado, todo cambia, ya que con el cebo, siempre puede haber una oportunidad.
La "captura" que me llevé fue la de un bello martín pescador, que cada poco se iba al nido a llevar pececillos que capturaba en el río.
Fue imposible obtener una instantánea buena, pero ya habrá más oportunidades ... igual que con el salmón.

jueves, 23 de mayo de 2019

Escapada a lo desconocido

Hace unos días hice una escapada fugaz con Juan, aprovechando que él estaba de vacaciones por la zona.
El hecho de desconocer por completo el escenario, hizo que nos demorásemos un poco, así que tocó montar el equipo con rapidez, para echarse a caminar.
Llegamos hasta un punto en el que la orilla estaba casi impracticable, por lo que comenzamos en una tabla bastante grande.
Vimos algo de actividad, si bien las truchas hacían caso omiso de las cucharillas.
Llegamos a un punto en el que había una corriente interesante, por lo que no podía pasar sin probar.
Desde una distancia prudencial hice un primer lance. El segundo lo hice por el otro lado de la corriente y fue allí donde sentí una parada en seco.
Luego la trucha se descolgó y comenzó a revolverse. En ningún momento perdí la tensión del hilo, ya que los anzuelos sin muerte, a veces te la juegan jejeje.
Tras una breve pero intensa lucha, coloqué a la pintona a tiro de sacadera, así que ... !!Para dentro¡¡
Una foto para inmortalizar esta bella trucha, y al agua de nuevo.
Mi compañero estaba supercontento por la captura, así que nos animamos mucho de cara a los siguientes lances.
Avanzar por las orillas era toda una odisea, e introducirse en el río lo era más, ya que el caudal era abundante.
Como pudimos fuimos saliendo adelante, para pescar donde el río nos dejaba.
Saqué esta otra en una rasera donde el río era muy ancho. No brindó la lucha de la anterior, pero me gustó mucho su librea.
Me llamó mucho la atención la cantidad de chopos caídos que nos encontramos. Supongo que es una combinación de falta de agarre y fuerza de las crecidas.
Además tocó sortear muchos, caminando sobre ellos, lo cual a veces era toda una aventura jejeje.
En una curva del río, Juan me dijo que una trucha perseguía su señuelo, pero que no lo atacaba.
Le propuse que esperase un momento y que cambiase el tamaño de la cucharilla.
Fue hacerlo y en el siguiente lance ... !!Zas¡¡ Trucha para la sacadera.
Tras desanzuelarla, la devolvió al río y proseguimos con la pesca.
Conforme se acercaba el mediodía, no tuvimos más signos de actividad. Y por otro lado, el avance ya era casi imposible. Por ello dimos por concluida la jornada.
El paseo mereció la pena, ya que fuimos haciendo una recopilación de toda la jornada, mientras nos deleitábamos con la fauna del lugar.
Ya en el punto de partida, nos despedimos, con ganas de repetir pronto en estas aguas.

martes, 30 de abril de 2019

Nuevos estrenos en Abril y Mayo

Pues ya toca empezar a ver la nueva hornada de documentales.
Como siempre, espero que sean de vuestro agrado.
Ahora sólo queda pensar en los nuevos retos, que irán llegando a lo largo del año.
 El primero en estrenarse este 2019, es el que se llevó a cabo en Ponferrada. Una jornada de pesca en compañía de Óscar, por tierras leonesas, tras sus bellas truchas.
Y en mayo ... Jigging cerquita de casa.
En compañía de mi amigo Juan, saldríamos de Vigo, en dirección a varios puntos de la costa. El resultado lo podréis ver muy pronto.
Aquí están los próximos pases.
Como he dicho antes ... espero que os gusten. Ah, y se aceptan críticas jejeje.

miércoles, 24 de abril de 2019

Buscando oro

En esta ocasión me fui con Dani a la búsqueda de un oro que los romanos se dejaron atrás cuando se marcharon de estas tierras. Hace siglos, el imperio fue extrayendo este preciado metal del valle del río Sil. Seguro que por aquel entonces sólo se preocupaban de sacar la mayor cantidad del dorado material, dejando tranquilos a otros tesoros.
 Comenzamos la jornada en una zona de fácil acceso, donde sólo había que preocuparse de no resbalar, ya que el agua y las rocas, se encargan de pulir las orillas, convirtiéndose estas en un peligro.
En los primeros lances de la jornada, clavé una trucha que no tardó en liberarse del anzuelo, tras revolverse en la superficie del agua.
Esto me animó mucho, aunque Dani me comentó que no suele tener jornadas de muchas capturas en cantidad, pero sí en calidad.
 El sol iba ganando altura en el horizonte, calentando nuestros cuerpos, un poco tocados por el frío matinal.
Buscábamos las truchas en las zonas más prometedoras, de manera que no quedasen muchos puntos por inspeccionar.
 Caminando un buen trecho, llegamos a Montefurado, un lugar donde los romanos desviaron el cauce del río Sil, para dedicarse a la extracción de oro. 
Mediante la técnica de ruina montium, consiguieron un túnel de varias decenas de metros, dejando en seco un meandro del río Sil, en el que presumiblemente se depositaba mucho oro.
Hace algunos años, a causa de una gran crecida, parte del túnel se derrumbó.
La visita al lugar es muy recomendable, ya que en el pueblo del mismo nombre, hay unas pequeñas médulas que quedaron, después de la estancia romana.
 Acercándome al túnel creía haber encontrado oro, aunque al mirarlo de cerca, me parecieron cristales de pirita jejeje.
Proseguimos con la búsqueda del oro, en forma de pintonas, ya que teníamos mucho río por delante.
 Dani capturaba esta bonita trucha a media mañana, lo cual me alegraba mucho. Después de la foto se fue de vuelta al agua.
Tenía una librea muy particular, y a mediodía pudimos comprobar que esta trucha ya la había capturado Dani el año pasado.
Llegaba la hora de comer, así que nos fuimos a reponer fuerzas con una buena tapa de pulpo y unos callos.
 Ya por la tarde nos acercamos a otra zona de grandes corrientes donde la pesca se tornaba un tanto incómoda.
A los pocos minutos mi señuelo se paró en seco y una enorme cola golpeó la superficie del agua. Era un truchón de los que hacen temblar las piernas y que por desgracia se liberó en los primeros segundos. Dani se lamentaba más que yo mismo, aunque con el paso del tiempo, yo también me lamenté pues a buen seguro hubiera sido mi récord de trucha.
 Cambiamos una vez más, tocando una zona más calmada del río. Se percibía algo de actividad, aunque no sería fácil engañar a alguna pintona.
Dani tuvo alguna persecución, pero se quedaron en eso.
Ya no quedaba mucho para marcharse, así que aprovechamos los últimos lances, por una zona no apta para alérgicos.
El suelo parecía estar nevado, pero se trataba de los restos de la floración de los chopos de la orilla.
La jornada finalizó en una zona muy prometedora, en la que insistimos bastante, aunque sin resultado.
Volvimos al punto de partida para tomar una cerveza y repasar la jornada, donde ya quedamos para repetir muy pronto, ya que hay mucho oro que tocar.