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miércoles, 30 de diciembre de 2009

Truchas, reos y becadas

Esta es la cara que se le quedó a Dana, después de la jornada de caza junto a su hija Meiga. Ambas son unas apasionadas de la casa de la becada. Sólo hay que ver el vídeo.
El río que discurre al lado del escenario escogido, alberga grandes truchas y reos, que suben desde otros cauces para frezar y perpetuar la especie.
El nivel de agua era óptimo, después de las lluvias otoñales.Años atrás se divisaban truchas de varios kilos en las zonas de grava, a la espera de las condiciones ideales para la preparación del lecho.
Hoy en día esto es más raro, pero aún se pueden avistar buenos ejemplares de estas y de sus parientes migradores, los reos.Me ha llamado la atención que a estas alturas aparezcan algunas cicutas en el lecho del río. Normalmente, estas desaparecen con las riadas, pero se ve que este año han sido insuficientes.Esta es una de las huellas inequívocas de la presencia de la becada. En esta jornada se levantaron cuatro arceas, pero la maleza y la astucia de estas hicieron imposible cobrar alguna pieza.En las zonas más paradas pudimos ver a algunos reos en pareja. Algunos de estos ejemplares han recorrido decenas de kilómetros antes de llegar hasta aquí.
Sin duda, es otra de las muestras de la grandeza de estos esquivos salmónidos, que un día decidieron aventurarse en el mar.El entorno del río es el deseable en la mayoria de los ríos. Abedules, robles, alisos y sáuces son su principales moradores, junto con saúcos, helechos, hiedras y zarzas.
Mientras el ser humano se mantenga al margen de estos lugares, se mantendrán conservados por mucho tiempo.Aunque en esta ocasión mi hermano no abatió ninguna becada, aquí ha sacado alguno de estos tesoros, culinariamente hablando.
Y es que la becada, arcea, sorda, chocha perdíz o dama del bosque, como se la denomina en distintos lugares, es una auténtica delicatessen.A esto le llamo yo "meter la pata". El agua reinaba en la mayoría de la extensión del lugar, debido a las lluvias, las riadas y la falta de drenaje.
Aún así no me libré de mojarme los pies, ya que en una de las ocasiones en las que tuve que cruzar el río, el agua se introdujo gustosa en el interior de la bota.

Un caso curioso:
El día de Navidad, mi hermano llegó a casa con tres becadas y un ejemplar de reo.Este ejemplar de reo de 750 gramos y 44 cm, lo encontró recién muerto mi hermano en un pequeño arroyo que vierte sus aguas a un río de mayor entidad.
Lo curioso es que el reo fue abatido por una garza real.El agujero de entrada en el lomo ...... y el de salida, próximo a la aleta pectoral derecha, que también fue perforada por la violencia del ataque.
Me parece increíble que una garza se atreva a dar caza a peces de esta envergadura.
Quizás lo viera más propio de un cormorán, pero no de la plomiza dama del río.
video
Vídeo resumen
Os deseo a todos los lectores de este blog, que tengais un buen año 2010.
Disfrutad del nuevo año con salud y optimismo.

jueves, 24 de diciembre de 2009

Últimos fichajes

Ahora que es tiempo de dedicarle tiempo a la reina de nuestras costas, hay que hacer algunos fichajes, para reforzar al equipo titular de estos momentos.
A los Feed Shallow, Z-Claw, Megabass Vision, Duel Aile Magnet, etc hay que sumarles ahora a otros compañeros llegados principalmente del país del sol naciente.Los Daiwa son unos de los que acapararán más minutos de pesca, ya que su buena reputación invita a darles la posibilidad de poder conseguir alguna lubina.
Destacar los Shoreline por encima de los demás, ya que parecen ser muy apetecidos por la reina de la rompiente.En segundo lugar tenemos a los artificiales Ima, que destacan por la poca profundidad a la que trabajan. Komomo, Komomo II, Komomo Slim, Gene, Ko, Keep, Sasuke y Nabarone son los que he visto más aptos para las zonas que suelo frecuentar.
Sin duda también tendrán sus momentos para salir al terreno de juego.Los Tide Minnow Slim de Duo, quizás sean los que más se acercan a la línea de los Shore Line. Al Slim Flyer también le avala una buena reputación.
Flash minnow, Gunfish, Terrif y K-Ten, completan a este otro grupo de artificiales, que habrá que probar en estas fechas, si bien el Gunfish estará en el banquillo hasta más adelante.
El último grupo es una especie de cajón de sastre, en el que hay artificiales de Shimano, Rapala, Heddon, Jackson y Maria-Yamashita.
El Hirame, el Amnis y La Segunda son los que mejores sensaciones me transmiten, junto con el Super Spook.

A todos estos se les sumarán otros más en breve y así quedará conformada la plantilla para el nuevo año.
El tiempo me irá mostrando cuales serán los más adecuados para una situación u otra. Y a partir de ahí, la experiencia dirá qué artificial utilizar en cada una de las situaciones que se presenten.

Desde este espacio quiero desearos unas felices fiestas, un próspero año nuevo y que el 2010 venga cargado de grandes momentos.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Frio y lubinas

Ahora que la lluvia ha cesado, el tiempo nos ha obsequiado con unos días muy fríos.
A pesar de ello, mi hermano y yo nos dirigimos a la costa para pasar una jornada en busca de las lubinas.Nada más llegar, nos equipamos con ropa de abrigo y nos dirigimos hacia la zona elegida. El viento del norte era muy fuerte y nos iba a hacer la jornada cuesta arriba. En la primera puesta en la que me coloqué, apenas podía aguantarme en pie. Una ola que casi me derriba, me invitó a que abandonara el lugar.Me dirigí hacia el sur y rebasé a mi hermano. La situación era similar a la anterior, pero tenía la ventaja de que las olas rompían con fuerza contra unas rocas que había delante.
Los lances no eran muy largos a causa del fuerte viento, pero fui escrutando las posibles zonas en las que una lubina podía aparecer.Mi hermano seguía en su atalaya, peinando las zonas someras, los canales y pozos. El viento arreciaba por momentos y la pesca se llegaba a convertir en una odisea.
Eolo no daba tregua y Poseidón no nos mostraba a ninguno de sus preciados tesoros, pero a lo lejos mi hermano ya cantaba victoria ...... y una pequeña lubina emergía entre la espuma. El minnow recuperado entre la espuma resultó muy tentador para el objetivo de nuestra jornada.
Y tal como se vino, se fue. Estos ejemplares deben ser indultados ya que la talla mínima legal es de 36 cm.La pétrea estampa del monte sobre el que se asienta el faro de cabo Silleiro, se podía divisar con suma nitidez desde nuestra posición. Un monte que año tras año es testigo mudo de la captura de grandes robalos. Y es que esta costa los da, tanto al pescador constante que acude al mar en su busca, como al que le dedica unas horas de vez en cuando.Con el salitre que la brisa depositaba sobre el rostro, fui buscando nuevas zonas, pero el mar se mostraba cada vez más violento. No estaba por arriesgar lo más mínimo, así que lo prudente sería cambiar de lugar.Las olas penetraban entre las rocas y la espuma dominaba toda la superficie del escenario de pesca. El azote del viento se hacia ya insoportable y habiendo alternativas, era mejor cambiar de zona.Una instantánea de las olas rompiendo contra las rocas y directos al coche.
(Esta me vale como fondo de escritorio del PC)Con el sol poniéndose en el horizonte, las gaviotas se iban desplazando hacia las zonas en las que suelen pernoctar. El cambio de luces se estaba produciendo en un buen momento y lo íbamos a comprobar en seguida.Mi hermano me mostró algo que solo había visto en otra ocasión. Las lubinas, en pleno frenesí alimenticio, estaban surcando las crestas de las olas. Cuatro, seis, tres, una, ... Las lubinas se podían apreciar en medio de la cortina de agua formada por la ola antes de romper.
Un espectáculo digno de ser visto en directo, pues la emoción de ver a los peces delante de uno, cambian radicalmente el ánimo del pescador.Las picadas comenzaron a sucederse. Mi hermano logró sacar a otra pequeña lubina que volvió al agua inmediatamente.
Las algas echaban por tierra algunos lances, pero las lubinas seguían allí. Las podíamos ver, ... casi tocar.Otra lubina más, fue víctima de un pequeño pez artificial. De vuelta a su medio y a seguir lanzando.
Tuve alguna picada más pero no se materializó.
Después mi hermano perdió a otra pequeña lubina, cuando ya casi estaba al alcance de la mano.
Entrada la noche tuvimos que abandonar el lugar, puesto que no llevábamos ninguna linterna encima y un traspiés se puede traducir en una grave caída.
La jornada había sido lo suficientemente entretenida como para querer volver en breve.
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