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miércoles, 22 de julio de 2015

Annus horribilis

Salvando las jornadas de pesca en Madagascar, podría decir que este ha sido un año atípico de pesca para mí. Por una parte no he tenido suerte a la hora de afrontar algunas jornadas de pesca y por otra se han dado situaciones que me han dejado un poco apartado del mundo de la pesca. Una de las razones que me está quitando bastante tiempo, la conoceréis si Dios quiere, este año.
Pero bueno, todavía ha transcurrido poco más de medio año y queda el resto para reponerse.
 Por un lado me quedé con las ganas de sacar algún sargo de los gordos, cosa que sí hizo mi hermano en varias ocasiones, poniéndome los dientes bien largos.
Aunque cuando este pueda visionar todo lo que saqué en Madagascar, esto va a quedarse en una anécdota jejeje.
 Con el salmón me coincidió fatal. Un día después de mi accidente, tenía coto en el Lérez. Fui como buenamente pude y con ayuda de mi amigo Luis, aún tuve la oportunidad echar unas varadas, con opción de clavar algún salmón, aunque al final no se dio el caso.
 Pocos días después repetía coto, pero a pesar de la mejoría, desistí de acudir a mi cita con el rey del río.
Las condiciones hacían muy difícil su captura, aunque nunca se puede dar nada por seguro.
 Y con las pintonas me ha pasado un poco lo mismo. Compañeros de pesca con problemas de salud, citas ineludibles, etc.
Atrás quedan esas jornadas de día sí y día también, que algún día os contaré.
Espero poder dedicarle más tiempo en agosto y septiembre, cuando haya adelantado algunas tareas pendientes. Y espero poder decir que el año va mejor que cuando comenzó, ya que lo importante no es como uno empieza, si no como acaba ... y yo espero acabar muy bien.

domingo, 12 de julio de 2015

Vuelta a la carga

He estado desconectado del blog todos estos días, pues he sufrido un accidente un tanto aparatoso, el cual me ha tenido en el dique seco hasta ahora, ya que me ha limitado en cuanto a la movilidad. Y es que una caída desde 4 metros, de espaldas, atravesando un tejado ... pues no le va bien al cuerpo.
Por suerte se quedó en un corte profundo, algunos pequeños, magulladuras, contusiones y un fuerte dolor en la espalda, que me ha limitado a la hora de conducir.

Pero bueno, eso es agua pasada y hoy me he ido con Pablo a la búsqueda de alguna lubina.
 La idea era probar suerte con los paseantes, sin embargo, la previsión no fue acertada y tuvimos que echar mano de los minnows y vinilos. 
El viento también resultaba molesto, por lo que no nos quedamos mucho tiempo en la zona.
 Fuimos buscando algo de abrigo, pero el mar también hacía de las suyas. Al no estar yo al 100%, preferimos cambiar de escenario.
 De camino al coche nos percatamos de la abundancia de laminarias en la franja más cercana a la costa.
 Nos fuimos hasta el interior de la ría, donde sí se podía pescar con más comodidad.
Sin embargo nuestros señuelos no fueron lo suficientemente efectivos, como para engañar a pez alguno y nos obligó a desistir tras un buen rato intentándolo.
De camino al coche observé unas pequeñas jaulas de plástico, que contenían pequeños mejillones, y que seguramente serán parte de algún experimento.

El caso es que ya vuelvo a estar en la brecha, así que espero ponerme al día con todo lo que me he perdido.