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jueves, 23 de agosto de 2018

SEABASS & BASS

Pues días atrás me fui con mi amigo Jose a por lubinas y congrios.
En primer lugar había que tantear a los anguiliformes, así que preparamos todo y nos colocamos en la zona elegida. No tardé mucho en clavar uno, pero el contendiente seguramente, era de dos cifras. Tras mucho tirar, me quedé con la miel en los labios y fastidiado de que el animal se llevase el aparejo.
TDespués de muchos minutos buscando la picada, cambiamos de zona. En esta ocasión con menos fortuna aún. Esto precipitó que recogiera el equipo y montase la caña de spinning, para probar suerte con las lubinas.
Había bastante actividad en superficie, por lo que hubo opción de clavar una primera lubina, con el Xörus Patchinko.
Hubo más ataques en superficie, aunque no logré clavar nada más.
Por ello cambié de paseante, optando por un señuelo Caperlan al que le he colocado unos anzuelos simples. No tardó en picar otra lubina de escaso porte, que volvió al agua como la anterior.
No pudimos alargar mucho más la jornada, ya que la bajamar nos impediría llegar al amarre.

Unos días antes volví a dedicarle una jornada a los basses.
La tarde me recibió con un bonito ejemplar, que me brindó una gran pelea. Saltos y carreras, que me alegraron mucho el comienzo de la salida.
He de decir que la librea de estos peces me gusta muchísimo, al igual que su silueta, tan similar a la de su prima de agua salada.
El nivel del agua está descendiendo cada día, por lo que nos podemos encontrar con jornadas muy dispares, a pesar de no distanciarse mucho en el tiempo. Debido en parte, a que las orillas van dejando al aire, mucha vegetación.
El vinilo en estos casos, me ayuda mucho, ya que puedo prospectar cualquier lugar que se me antoje.
De esta manera fui sacando algunos peces más, aunque no dieron la cara los de talla más interesante.
Con el sol descendiendo en el horizonte, me despedí del lugar, deseando volver en breve, ya que los black bass, son muy adictivos jejeje.

jueves, 16 de agosto de 2018

La pesca: el mejor deporte del mundo

En esta entrada, la número 500, quería hacer una reflexión:

Para una persona que trabaja en una tienda de deportes, puede llegar un día en el que se pregunte ... ¿Cuál es el mejor deporte?
Sin duda los hay muy variados, colectivos o individuales, al aire libre o bajo techo, con mucho material o con casi nada, para cualquier edad o para alguna más concreta, etc.
El caso es que si analizamos estas combinaciones, podemos ir definiendo que los hay mejores o peores, relativamente.
Sin embargo, quizás haya dos que a menudo no se tienen muy en cuenta, a la hora de hablar de deportes: La caza y la pesca.
El caso que me ocupa hoy es hablar de la pesca, por supuesto.

Siguiendo un orden aleatorio, diría que la pesca puede ser de los deportes que se pueden practicar a más temprana edad. He visto vídeos con niños de no más de 4 años, pescando.
Y también a la más tardía, pues recuerdo un pescador de 98 ó 99 años, que apareció en un programa de Jara y Sedal, hace años. Desde luego no hay muchos deportes practicados por centenarios, porque lógicamente, primero hay que cumplirlos.


Después está "el rival". Si pescamos en compañía, los rivales pueden ser los compañeros, ya sea en competición o no. Sin embargo, estimo que a quién en realidad te enfrentas, es al pez ... ya sea sólo o acompañado. Es decir ... tu rival, no es de tu misma especie (sólo la caza comparte esta premisa). Y además siempre juega en casa, por lo cual, tiene mucho a su favor. Conoce el medio, y en la naturaleza, "el público" está de parte del pez. Te enfrentarás a rocas, acantilados, algas, olas, maleza, corrientes, árboles, cascadas, etc.
Quizás esto es algo que hace tan especial a la pesca.


Si hablamos de la naturaleza, estamos mencionando el lugar. Es decir, que practicamos deporte al aire libre, pudiendo disfrutar de los escenarios más variopintos. Un fiordo, una ría, un acantilado, un río, un lago, un ibón, sobre el hielo, etc. Estos lugares ya pueden ser mágicos de por sí, ya sea porque son paraísos para la pesca o paraísos en sí mismos. Sin embargo, primero tenemos que llegar a esos lugares. El desplazamiento hasta el lugar, ya puede ser todo un premio para los sentidos. A veces conoceremos parajes que no están en las guías de turismo, nos cruzaremos con animales que otros sólo conocen por fotografías o vídeos, etc.
También hay que decir que esto a veces se convierte en una excelente excusa para hacer turismo por el lugar, lo cual nos enriquece aún más.


Si analizamos el aspecto físico, tenemos modalidades de pesca en las que se queman muchas calorías, ya que hay que caminar mucho, vadear, subir rocas, a veces algo de escalada, etc.
Si se trata de una jornada de varias horas de duración, sin duda habremos quemado un buen número de calorías. Tantas, como en muchos otros deportes.
De hecho he realizado jornadas maratonianas, en las que terminé exhausto de verdad.



Otra aspecto que quisiera tratar, es que uno puede ir a pescar sin más, o puede entrenar. El entrenamiento en el caso de la pesca, suele estar encaminado a la competición, si bien eso también lo puede interpretar cada uno a su manera.

También podemos hablar del aspecto gastronómico. Una captura puede ser todo un premio para el paladar y además, distar mucho de lo que los mercados nos ofrecen. Poco tendrá que ver una lubina pescada a spinning, con una de piscifactoría u otra capturada con red. Un salmón criado en cautividad, es muy distinto a unos salvaje, por supuesto, etc.


Comentaré también el caso de la adrenalina que se libera cuando capturamos un pez. Es algo que a los pescadores nos gusta y nos mantiene en tensión. A veces estamos nerviosos, incluso días antes, como ocurre con el inicio de la apertura de los ríos. Algunos no podemos ni dormir jejeje.
En el momento de la captura, el corazón se acelera, nos preguntamos si estará bien clavado, si la línea resistirá, etc. Todo en unos segundos. Y a veces hay que reaccionar en milésimas de segundo.
Con la picada, se liberan sustancias que seguro que no aparecen con otros deportes, si bien no voy a ahondar en ello.
Si se habla de adrenalina, endorfinas, etc ... la pesca aporta de todas ellas.


No me puedo olvidar de la peligrosidad. Está claro que hay deportes en los que existe la posibilidad de morir. La pesca está entre esos deportes y por desgracia, todos los años solemos tener noticias de alguna tragedia. Supongo que uno no es consciente a veces, de que corre riesgos cuando va a pescar.
El mar suele ser el causante del mayor número de defunciones, pero hay que tener en cuenta que una caída en las rocas, una subida repentina del caudal de un río, una tormenta, etc. son factores que pueden llevar a un desenlace fatal, pues ya se han dado estos casos.


Podría tratar una buena cantidad de aspectos más, sin embargo, finalizaré, hablando de una de las características que hacen único a este deporte. Es un acto de nobleza y no es otro que el concederle la libertad al pez, para que retome su vida. Esto proporciona la posibilidad de que en otra ocasión, el pez se pueda medir con un nuevo contendiente, proporcionando las mismas sensaciones o mayores, si cabe. Quizás sea un gesto cada vez más necesario, pues la pesca no atraviesa por el mejor de sus momentos, si bien todos sabemos que el problema tiene otros orígenes.

Por esto que os he comentado y otras razones, estimo que la pesca, es el mejor deporte del mundo.
¿Estáis de acuerdo?

domingo, 12 de agosto de 2018

Rompiendo mi récord

Esta era una tarde como cualquier otra. Después de la siesta, no me apetecía salir de casa, sin embargo, mi novia me animó a ir de pesca.
Y así lo hice. Primero visité un par de lugares, para hacer algo de tiempo y cuando el sol ya había bajado lo suficiente, me fui hacia el lugar elegido.
Comencé con un paseante, sin suerte de cara a las capturas. Por ello opté por poner un popper.
La elección fue la correcta, ya que en pocos lances, vi como un bass rompía la superficie del agua para abocar el señuelo. !!El ataque fue brutal¡¡
Entonces pensé en un señuelo que me había quedado en casa, ya que para días así suele ir genial.
Camino unos cuantos metros y hago otro lance. Voy animando el popper y de repente, este es engullido por otro black bass. El pez comienza a sacar línea del carrete a toda velocidad.
!!Este es grande¡¡
En el momento que lo veo saltar fuera del agua, me puse más nervioso aún.
!!Otra arrancadaaaaaaaa¡¡ La caña doblaba a tope, resistiendo en todo momento.
Voy recuperando algo de línea y más arrancadas. Fue un tira y afloja contínuo, a favor del pez.
Finalmente puedo ver al pez rindiéndose ... por el momento.
Un salto más al lado de la orilla y ya puedo sujetarlo.
!!El perímetro es brutal¡¡ !!Y vaya cabeza¡¡
Este es uno de esos días en los que uno quisiera llevar una báscula y la cámara de vídeo jejeje.
El otro día hablaba con un pescador de lo que puede engañar una foto, si no conoces al pescador. Y es que yo no soy precisamente pequeño jejeje.
De hecho tuve que poner el pez hacia atrás, para poder salir los dos juntos jejeje.
El caso es que tengo fotos con buenos basses, pero puedo asegurar que este en mi récord, tanto por tamaño, como por el tiempo que eché para sacarlo.
!!La adrenalina recorría mi cuerpo de arriba abajo¡¡
Una captura que me ilusionó muchísimo.
!!!!Te la dedico, cariño¡¡¡¡
Proseguí con la pesca y las picadas volvieron. Los ataques en superficie, tienen un encanto especial, sin duda.
La talla media de las capturas, estaba muy bien, lo cual me alegraba también.

En otro de los lances, vuelvo a clavar otro pez ... !!Línea fuera¡¡ !!Era otro bicho¡¡
Cuando salta fuera del agua, me percato de que se trata de otro ejemplar magnífico. Está clavado por el anzuelo trasero. En el segundo salto se suelta y ... !!Vaya¡¡ !!Mala suerte¡¡
Lo cierto es que me lo tomé muy bien, porque ya tenía la captura del día en mi cámara de fotos, jejeje.
Con el sol muy bajo en el horizonte, la actividad casi había cesado.
Por ello, opté por utilizar un vinilo. La elección fue la acertada, ya que en sendos lances saqué dos peces majetes, con unas libreas muy bellas.
Fue una tarde con un desenlace estupendo. Sin duda, nunca sabemos dónde nos espera una gran captura.

martes, 31 de julio de 2018

Monstruos de río

Hoy no os vengo a hablar del famoso programa de televisión, si no de una jornada de pesca por el río Sil y alrededores.
 Una vez llego a la orilla del río, comienzo a tantear la zona. Justo en este momento, observo la cebada de una trucha enorme en la orilla opuesta. En ese preciso instante, pensé en los "monstruos" que aquí habitan, pues sé a ciencia cierta que es así.
Poco después se produce otra cebada en la misma orilla. Se trataba de otro gran ejemplar.
El caso es que mis lances se quedaban cortos, en esta zona, ya que la anchura del río es considerable.
 Proseguí caminando y pescando, aunque sin tener resultados satisfactorios. Ahora se divisaba una orilla más practicable, lo cual me hizo pensar en coger el coche y acercarme hasta allí.
Preferí continuar, para no tener que quitar las botas y el vadeador.
 Desde que empecé la jornada, percibí el sonido de una motosierra. Caminando, llegué hasta un lugar desde el que pude ver a un operario, terminando de talar un árbol. Cuando apagó la máquina, un chopo se precipitó hacia el suelo, cayendo su punta en el agua. El estruendo me sobrecogió.
 Me acerqué hasta ellos, para adelantarme y poder seguir pescando con tranquilidad.
Le pregunté por la tala al operario que manejaba el tractor y este me dijo que iban a cortar todos los árboles marcados.
 No me eché las manos a la cabeza, pero pensé en que el 99,98% de los árboles que había visto desde que bajé al río, estaban marcados con pintura.
Me vino a la cabeza que los que autorizan una actuación así, son unos verdaderos "monstruos". Desde luego, poca vegetación de ribera va a quedar en el lugar.
Además me comentó que iban a cortar en ambos lados del río. Entiendo que talar especies foráneas es una cosa, sin embargo se estaban llevando casi la totalidad de los árboles, por delante.
 Me marché del lugar, pensando en acercarme a un embalse cercano. El sol ya iba calentando y quizás tuviera opción con los basses.
De camino pasé por Montefurado (Monte agujereado). Una verdadera "monstruosidad" que los romanos hicieron siglos atrás. 
Se limitaron a perforar la montaña, para desviar el cauce del río Sil. De esa manera, accederían con facilidad a sendos meandros, en los que supongo que extrajeron mucho oro.
Hace unos años, una crecida del río, hizo que parte del túnel se desplomase, sin embargo, todavía se puede comprobar que con el ingenio de entonces, se podía hacer obras un tanto impensables.
 Este es el aspecto que luce hoy en día, uno de los meandros que quedaron apartados del río.
El agua de lluvia y algún aporte de agua dulce, son lo único que hace que esta zona siga con aspecto de zona fluvial.
 En el pueblo de Montefurado, todavía se aprecian los restos de una explotación aurífera, como la de Las Médulas, aunque a menor escala.
 Cuando llegué al embalse, los puestos de pesca ya estaban ocupados por los pescadores de ciprínidos. Por ello decidí dar una vuelta por el entorno. En la cola de las aguas embalsadas, hay una central eléctrica. Aquí se turbina el agua del río Bibei, que tras estancarse en este embalse, se vuelve a turbinar una vez más.
Lo cierto es que en Galicia somos "especialistas" en convertir ríos en una sucesión de embalses.
Otra "monstruosidad" de otros tiempos, que espero que algún día se termine, con la expansión de energías como la fotovoltaica, la eólica o la undimotriz.

viernes, 27 de julio de 2018

Un poco de creatividad

La idea surgió hace algún tiempo, cuando vi lo que mi amigo Aitor había hecho.
Se trataba de un cuadro muy original, que había creado con algunas monedas, para adornar su rincón de pesca. Dichas monedas portaban las figuras de peces en alguna de sus caras, lo cual tiene su lógica, ya que si no, el motivo de un cuadro numismático, no tendría mucha razón de ser.
El caso es que tras algún tiempo, me hice con unas cuantas monedas y así, llegó el día de hacer mi propio cuadro.
La disposición que busqué, fue la de ordenar las monedas según el tamaño y la tonalidad, de manera que fuera más vistoso.

Las monedas son de Islandia, Sierra Leona, Emiratos Árabes Unidos, Filipinas, Chipre, Santa Helena-Ascensión, Seychelles, Singapur, Bután, Irlanda, Eslovenia y EEUU.
Los peces que en ellas aparecen, son muy variados: bacalao, trucha, raya, atún, salmón, etc.

De fondo iba a utilizar una imagen de agua, si bien al final opté por poner una lubina, ya que es un pez muy representativo en Galicia.
Ahora trataré de buscar algún proyecto similar, para hacer en un futuro.

sábado, 30 de junio de 2018

Capturando recuerdos

La tarde se presentaba con amenaza de tormenta, sin embargo los rayos no hacían acto de presencia. Por ello me decidí a efectuar una salida fugaz en un pequeño arroyo, que últimamente suelo visitar una vez en el año.
El equipo ultraligero era la opción adecuada, en vista de que el caudal ya era escaso.
 Al llegar junto al río, salté el muro que me separaba del agua y mojé mis botas. En ese momento sentí como el rumor del agua me envolvía. Sin duda quedaban atrás otros pensamientos, para centrarme única y exclusivamente en la pesca.
En un par de lances con mi cucharilla, pude hacerme con la primera pintona, que no quiso posar para la foto. Se ve que me cogió desprevenido.
Poco después llegó la segunda truchita, de bello colorido, la cual hizo toda clase de cabriolas, antes de llegar a mi mano.
 Pude divisar algunas truchas pequeñas en una tabla de poca corriente, sin embargo aquí no tuve fortuna. Fui ascendiendo por el río, recordando temporadas pasadas, en las que este río me proveía de grandes alegrías.
 Se ve que las truchas estaban activas, porque atacaban mi señuelo con voracidad. 
En este momento de su juventud, lucen libreas muy bonitas, que las hacen únicas.
 No faltó a su cita un perro que suele ladrar a todo aquel que ose adentrarse en sus dominios. Proseguí sin hacerle caso, para ver si se calmaba, aunque no hubo suerte. Este me acompañó en tono amenazante, aunque salvando las distancias.
 En un pequeño remanso, advertí la silueta de un ave, flotando sobre el agua. Cuando me acerqué, me quedé sorprendido, pues se trataba del cadáver de un martín pescador (Alcedo atthis). Desconozco el motivo de su muerte, pero me apenó mucho, pues no es un ave muy abundante en este río.
 Seguí avanzando y clavando pequeñas truchas, que me hacía contemplarlas como cuando era niño.
Los recuerdos de mis comienzos son muy distantes, aunque agradables. Y la evolución como pescador, me ha llevado a disfrutar más aún de su pesca.
 En el trayecto por este pequeño cauce, llegué hasta una cascada, que ahora se ha convertido en un atractivo turístico. En otros tiempos sólo algunos ribereños y los pescadores, disfrutábamos de esta visión. Sin embargo, una senda junto al río, ha facilitado que ahora sea posible su visita, por cualquiera que lo desee.
 Avanzando por el pequeño río, observé a un mirlo acuático (Cinclus cinclus), que salía de una pequeña repisa que había en la parte inferior de un viejo puente de piedra. En sus oquedades, han criado durante años, estas pequeñas aves y también otras como la lavandera cascadeña (Motacilla cinerea), que pude observar poco después, tras percibir su melodía en la distancia.
 Los lances precisos me iban premiando con algunas truchitas, y digo algunas, porque otras se liberaban con facilidad, tras efectuar potentes saltos, fuera del agua.
 En esta tabla solía detenerme en mis inicios como pescador, pues a veces daba buenos ejemplares.
Mi amigo Luis y yo nos turnábamos en los lances, de manera que ambos pudiésemos hacernos con el ansiado trofeo.
 Al llegar a este molino restaurado, que ahora es una vivienda, me doy cuenta de que la jornada ya está tocando a su fin.
Voy prospectando con mis lances cada piedra y cada raíz, tratando de dar con aquellas pintonas más resabiadas.
En una gran poza saco tres truchas más. Aunque la zona está casi colmatada por cantos rodados y arena, todavía quedan pasillos entre la vegetación, que dan cobijo a estos salmónidos.
Un recorrido de 1 kilómetro, que me trajo gratos recuerdos.
!!Volveré para recordar¡¡

martes, 26 de junio de 2018

Explorando y descubriendo

Llevamos unos días de calor sofocante, que nos invita a evitar las horas centrales del día, para practicar nuestra afición favorita.
A pesar de todo, este año me propuse conocer nuevos escenarios, en los que buscar distintas especies.
 En este primer emplazamiento, traté de buscar nuevos destinos para la pesca del black bass. Por ello me dispuse a reconocer distintas zonas de un mismo embalse.
Cuando no se encuentra a un ribereño, la tarea puede resultar difícil, sin embargo, no hay que dejar que esto nos eche para atrás.
 A veces nos topamos con otros elementos, que hacen que el viaje haya merecido la pena. Es el caso de este nido con 3 pollos de cigüeña, que he visto crecer a los largo de diferentes semanas.
 El embalse presentaba un nivel óptimo de agua, sin embargo, esto no permitía divisar las estructuras que hacen que resulte más fácil la localización de los peces.
 Los ánades encuentran aquí un lugar magnífico para obtener alimento y cobijo para la nidificación.
Pude ver muchos a lo largo de mi paseo con la caña.
 También me topé con este conglomerado de roca (pudinga), que había junto a la orilla, el cual me daba una idea sobre el origen geológico del lugar.
 Más pollos de cigüeña, casi a punto para abandonar el nido.
En este caso, sobre una torre eléctrica abandonada.
 En la desembocadura de un arroyo, divisé muchas colmillejas. Es un pez poco frecuente, que sólo había visto en el Miño.
En este otro embalse, sé que hay carpas, sin embargo no iba preparado para tentarlas, así que quedará para una próxima incursión por esta zona.
Espero que en la próxima ya pueda tocar escama.