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sábado, 23 de junio de 2007

A la espera del reo

El año pasado tuve unas jornadas de pesca muy gratas en la provincia de A Coruña, a la que me desplazaba para tentar a los reos.
Fue en el río Eume donde me llevé el único "bolo" de la temporada pasada, por falta de tiempo. Y es que conducir 250 kilómetros y ponerse a pescar, no es moco de pavo.
Aquí os dejo unas fotos de tan fantástico lugar, pues el coto discurre por el parque natural "Fragas do Eume".Presa de Figueiras.Reo del Eume.

Pozo de Gosende.Cerca del monasterio de Caaveiro.

domingo, 10 de junio de 2007

Rios de "Tinta"

Esta noche tocó ir a por los que tienen los "pies en la cabeza". Los cefalópodos, y concretamente tras las sepias o chocos, como se conocen más por aquí. Las condiciones no eran muy favorables, pero la insistencia dió sus frutos.Mientras yo montaba el aparejo, mi amigo Luis, que se ha hecho todo un maestro en la pesca de este camaleónico animal, ya había sacado dos.Después de dos clavadas fallidas, al fin conseguí izar un ejemplar.El único incoveniente de la pesca de la sepia es mantener la alerta ante sus "chorretones", pues parece que estuviesen compinchados con los fabricantes de detergentes, ya que las manchas de tinta no salen ni con oxígeno activo.
Finalmente sacamos algunos ejemplares más, para completar la velada nocturna.
En jornadas anteriores Luis hizo pescatas memorables. Espero repetir pronto.

lunes, 4 de junio de 2007

Menudo susto

En la jornada de ayer, decidí hacer una salida para pescar y tomar unas fotos para el blog. Entre trucha y trucha hacía un alto para inmortalizar algunas curiosidades. El que fuera vadeando un río muy cerrado provocó que un par de mirlos y más tarde una lavandera cascadeña casi acabaran estampádose contra mi chaleco, al estar yo en su camino habitual río abajo.
Cuando llegué a un pozo sobre el que se mecían unas hiedras que alcanzaban el agua y en el que observé que había un nido de chochín (Troglodytes troglodytes), pensé en sacar una foto, pues supuse que el nido estaba vacío, pero cuando estaba enfocando sentía un aleteo frenético que se detuvo en el interior de mi chaleco, que en esta ocasión estaba abierto. Como un rayo, el pájaro salió del chaleco y empredió el vuelo a un árbol cercano. Comprobé que tenía huevos y proseguí.
Menudo susto.
Moraleja: Si un ave está incubando, ni te acerques ni le toques los huevos.