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sábado, 28 de junio de 2014

Oro puro

Este año me quedé con las ganas de volver a tierras extremeñas a tentar a los potentes barbos gitanos.
El viaje también sirve para reencontrarse con mis buenos amigos andaluces, disfrutar de su compañía, de su gastronomía, de sus paisajes y sus costumbres.
Puesto que el año pasado me traje muchos minutos de vídeo que grabé durante mi estancia allí, he decidido hacer un vídeo más sobre este interesante pez, con imágenes inéditas.

Se lo dedico a Pepe Romera, José Antonio, Kike, Luis Guerrero, Jorge Moreno y su hijo Carlos, pues fue con ellos con los que estuve en mi última visita.

          

Recomiendo mirarlo en HD

 Y para llevar mejor la espera hasta la próxima, pues me he comprado el libro de Carlos González del Rey, "Barbos en la Pesca con Mosca".
En el también podréis mirar fotografías de alguno de mis anfitriones.

lunes, 16 de junio de 2014

Fin de semana de "Robalizas"

Este fin de semana la protagonista tenía que ser la lubina o robaliza, pues había quedado el sábado con Miguel para pescar y el domingo tendría lugar el II Encuentro Bricoypesca.com.
Viernes por la tarde llegué a casa de Walter, donde pernoctaría hasta el día siguiente.
Jugué con Tana hasta la hora de la cena, en la que miraríamos el partido entre España y Holanda.
El resultado hizo que nos acostáramos un tanto decepcionados, pero entonces ya sólo quedaba pensar en el sábado de pesca.

Al día siguiente llegué a Caión un poco antes de la hora acordada con Miguel, ya que Walter me había sugerido una ruta más rápida. Aproveché para bajar hasta el puerto de la villa marinera y mirar si había alguien pescando. Allí me encontré con dos pescadores. Uno de ellos parecía haber tirado la toalla, pues me daba la sensación de que estaba desganado, mientras que el otro, de edad más avanzada, estaba atento a las evoluciones de la puntera de su caña. Fue con este último con el que comencé a hablar de pesca.
Mientras me ponía al corriente de la situación pesquera del lugar, este nota un leve toque en su cebo y ejecuta el gesto para clavar al pez. En unos segundos comprueba que se trataba de un pinto, que iba a pasar a acompañar a otros que ya tenía en su poder.
Luego me despedí de ambos pescadores para dar una vuelta por el pueblo, mientras no llegaba mi anfitrión.
 A la hora acordada llegó Miguel, y sin tiempo que perder, nos subimos a los coches y pusimos rumbo a la zona de pesca.
Una vez en el lugar, comprobé que el mar estaba precioso para dar alguna "robaliza". Teníamos oleaje y espuma, que siempre da moral a la hora de pescar esta especie.
 Los minows y vinilos fueron prospectando las zonas que a priori parecían más prometedoras.
 Lanzábamos a rocas alejadas, entre los canales que había en las proximidades, etc.
 La mañana transcurría y no se percibía actividad. Quizás no estaban por la zona o no querían nada de lo que les ofrecíamos.
Cambiamos a otros puntos, pero el resultado fue el mismo.
Nos tomamos la situación con filosofía y nos pusimos a charlar de pesca y de otros temas asociados a esta. La mañana fue transcurriendo hasta la hora de salir del pedrero. Después de cambiarnos, subimos a los coches y volvimos al punto de partida.
En un bar cercano repusimos fuerzas mientras proseguíamos la charla.
A media mañana Miguel tenía que acudir a una cita ineludible, así que me despedí de él, agradeciéndole su hospitalidad.

Volví a casa de Walter, donde estuve hasta bien entrada la tarde. De allí puse rumbo a casa, pues al día siguiente tocaba acudir a Aguiño, con motivo del encuentro de pesca que Mikel organizaba.

A las 4:30 am, con muy pocas horas de sueño reparador, tocaba levantarse. Me desplacé hasta el lugar en el que había quedado con Rubén y con todo cargado en el coche, emprendimos el viaje hasta Aguiño.
En el bar de reunión me fui encontrando con buenos colegas de afición: Anxo, David, Edi, Roberto, Iván, Toni, Sergio, Carlos, Lens, Jorge, Gerson, etc. Eché en falta a otros, pero tendrían sus motivos para no acudir.
 Tras el desayuno, cada uno buscó un lugar donde pescar, si bien el viento era excesivamente molesto.
En la zona elegida se encontraban Manel, David, Edi, Cabo y algún pescador más.
Los dos primeros ya habían capturado tres lubinas, así que había que montar los equipos, por si había algún pez más, dispuesto a picar.
Yo me dediqué a "picar" la empanada de zorza y pollo que Manel tenía en el maletero, ya que el desayuno había sido insuficiente para mi complexión.
 Cambiamos de zona, para seguir intentándolo. Las condiciones eran bastante duras, pero se miraban algunas lubinas persiguiendo los señuelos. Sin embargo eran las gaviotas las que mostraban más interés por los paseantes que empleamos en algún momento.
Cuando decidimos salir de la zona de pesca, me fui con Rubén, Mikel y Manel para ayudar con los preparativos del pesaje y la comida.
 Después de recoger la bebida y la comida, Manel y yo nos fuimos a comprar pan, hielo, etc.
Tuvimos tiempo de hacer una "parada técnica" para tomar unas cañas. Con el calor que hacía, la 1906 fresquita nos venía que ni pintada jejeje.
A la hora del pesaje, pude ver otras caras conocidas: Casti, Tirso, ...
Los participantes eran mayoritariamente de Galicia, pero había asturianos e incluso un pescador de Santander.
 Varias lubinas y una aguja, fueron el resultado de una jornada complicada, en cuanto a la climatología.
Los que acertaron con los lugares, fueron los que se llevaron el gato al agua.
 Tras la comida, había que proceder a la entrega de premios. Mikel dedicó unas palabras a todos os asistentes, para luego comenzar con la ceremonia.
 El tercer lugar fue para Tirso.
 El segundo puesto fue para Manel.
 Y este seguidor del Deportivo de la Coruña fue el que se alzó con la victoria.
Tras la entrega de premios, alguna gente se fue ausentando y otros seguimos con las tertulias de pesca.
El cansancio hizo mella en algunos participantes y fueron varios los que aprovecharon para echar una siesta.
Entre charla y charla conocí a Kiko, propietario de la tienda Nordés, el cual me informó de otra quedada que habrá en breve.
En torno a las 9 de la tarde, comenzamos a recoger todos los bártulos y procedimos a llevar la basura a los contenedores. Entonces aún hubo tiempo de ir a un camping cercano, para rematar el día con charla de pesca.
Después ya sólo quedaba volver a casa para cenar y acostarse.

viernes, 13 de junio de 2014

Una para empezar

Ayer el día se presentó muy caluroso. Lo peor es que José Antonio y yo nos iríamos al interior (Orense) a pescar. Pero teníamos especial interés en ir a un tramo libre sin muerte que hay en esta provincia.
Nada más llegar, directos al bar, para tomar una cervecita que nos sentó divinamente.
Con mucha tranquilidad, montamos los equipos, pues nada nos apuraba para comenzar la jornada de pesca.
 El río presentaba un buen aspecto, sin embargo no se miraron cebadas que indicaran que los peces estaban activos. A medida que avanzase la tarde, sabríamos cómo afrontar mejor la jornada.
 Mi compañero se fue río abajo, mientras que yo busqué las primeras corrientes que tenía a tiro.
Tuve un par de picadas, presumiblemente de bogas de río.
Até una Palmer de pequeño tamaño, para vez si despertaba el instinto de las pintonas.
 Sólo miré un par de cebadas hasta el momento, lo cual me preocupaba.
Las aguas estaban demasiado claras y la luz era excesiva, pero en las corrientes suelen picar las truchas sin mucho recelo.
 Y fue en una pequeña corriente donde salió esta bellísima trucha; saltarina como un reo, lo cual me ha pasado en varias ocasiones en este río. Tras una breve contemplación, al agua para seguir pescando.
 Miré que las cicutas de las orillas estaban aplastadas, lo cual me indicaba que el embalse próximo sigue turbinando a estas alturas del año. Esto hace que el comportamiento de los peces sea un tanto imprevisible, sin embargo seguiría intentándolo un poco más.
En esta tabla pude ver como una gran trucha ejecutaba un formidable salto fuera del agua.
Las aguas paradas son el escenario más difícil para la pesca con mosca, pero lo intentaría de todas formas.
Observé buenos ejemplares de fario, pero no hubo opción de engañarlas.
Al final me encontré con José Antonio junto al puente. La decisión era unánime: !!Cervecita¡¡.
Antes de cambiarnos, pudimos ver a un par de ranas en una pequeña charca junto a la carretera, que llamaron nuestra atención.
La hembra de esta pareja de anuros era de buen porte, por lo que tomé esta instantánea.
Luego la cerveza acompañada de una patatas fritas y para casa muy contentos.

jueves, 5 de junio de 2014

Lubinas y robalos al otro lado de la línea

Este fin de semana fui de pesca con Walter y Marcos, aprovechando que pasaría dos días en casa del primero.
Lo primero, una vez llegué a su casa, fue la presentación del miembro más reciente de la familia.
Tana se abalanzó sobre mí una vez se abrió la puerta. Su carácter juguetón enseguida me conquistó, así que tocaba pasarlo bien hasta el momento de la cena.
Las energías de la perrita eran más grandes de lo que me esperaba, por lo que al final tuve que rendirme jejeje.

Al día siguiente, tocaba pesca con Marcos. Un buen madrugón para llegar al puerto y poner rumbo a la zona de pesca.
La técnica elegida para la ocasión fue el light jigging, ya que podríamos prospectar algunas zonas que serían imposibles con minnows.
Las picadas no se hicieron esperar demasiado. Marcos sintió la picada de un buen robalo que se soltó en los primeros instantes. Segundos después Walter clavaba otro ejemplar de buen porte, que optó por iniciar la pelea, poniendo rumbo a la embarcación. Nuestro compañero descuidó un poco la captura, mientras ponía las cámaras a grabar, y ese fue el momento en que el pez se soltó.
No era momento de desanimarse, porque llevábamos poco tiempo pescando, así que había que seguir.
 Tras la pérdida de algún vinilo a causa de los enganches, cambiamos de zona.
En esta ocasión fui yo el agraciado con una picada. Una lubina que fui recuperando poco a poco y que daba algo de esperanzas, ya que el viento nos empezaba a fastidiar un poco los planes.
 Con otro vinilo que a priori no gustaba mucho a mis compañeros, engañé una segunda lubina. La cara de incredulidad de Marcos y Walter, provocaron en mi una sonrisa jejeje.
Estaba claro que tenía la suerte de cara, así que comencé a echarles unos piques sanos y con mucho humor jejeje.
Había mucho tiempo por delante, así que volvimos a cambiar de zona.
Al cabo de un buen rato, Marcos conseguía clavar un pez, que al final resultó ser un jurel.
Echamos bastante tiempo intentando sacar alguna pieza más, pero el esfuerzo no fue recompensado.
Al final, volvimos a puerto contentos por lo que el mar nos había brindado, ya que las condiciones no fueron nada buenas. 
 

Por otro lado, comentar que el próximo día 15 de junio, tendrá lugar el II Encuentro Bricoypesca.
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