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lunes, 26 de mayo de 2008

Pescando en el "Infierno"

La zona que íbamos a pescar el compañero Antonio y yo es conocida como "El Infierno" o "La Boca del Infierno". Esta se encuentra en el río Verdugo, en la parte media-baja.
Una vez en el río, nos desplazamos hasta la central del infierno, que es una minicentral que marca el límite superior del coto de Soutomaior. Hasta allí las márgenes estaban bastante limpias pero de allí en adelante el cambio era radical.
El río bajaba algo tomado y las orillas no auguraban una jornada fácil. Para más inri las nubes cargadas de lluvia ya se habían adueñado del cielo.
Al poco tiempo de comenzar la jornada nos encontramos con una bifurcación. Mientras Antonio iba por el lado izquierdo yo me aventuré por el derecho. La dificultad de llegar hasta la otra corriente tuvo su premio.Sendas truchas fueron engañadas en unas pequeñas pozas que se intercalaban con las corrientes.
Antes de encontrarme con mi compañero no acerté a clavar dos truchas, pero la mañana prometía ...Llegados a este punto las orillas ya tenían una estampa muy diferente a la del inicio. Árboles sin vida se agolpaban en las maltratadas orillas. Una zona tenebrosa y escarpada, donde la salida era imposible. La cara menos amable del río hacía acto de presencia en forma de imagen salida de la mente de Goya, en su época oscura, o de alguna película de Tim Burton. Esto si era el infierno.Para olvidar un poco el mal trago del momento, debido a la climatología y a la dificultad del tramo, le dije a Antonio que me sacara una fotografía en esta marmita de gigante de notable profundidad.Tras unas cuantas horas lloviendo, la lluvia cesó y permitió a Antonio despojarse de su sombrero. El río comenzó a bajar más turbio a causa de un pequeño arroyo que aportaba sus lechosas aguas teñidas por la presencia de limo en suspensión. Ya no quedaba otra que emprender la ascensión hasta el conducto que lleva el agua a la central.

Ya que estábamos allí decidimos caminar hasta la presa de Silvoso, que es donde el agua se desvía para las turbinas. Después de un rato caminando por el tubo de hormigón, llegamos a una zona en la que este pasa entre la roca. Nosotros ascendemos entre los grandes bloques de granito y desde aquí divisamos el cauce del río Verdugo en todo su esplendor. La dificultad que entraña bajar hasta allí me da que pensar que tiene que dar cobijo a buenas pintonas, pero eso habrá que verlo en el verano.Finalmente llegamos a la presa de Silvoso, gran obstáculo para el escaso salmón que todavía remonta por este río. La escala creo que tiene un diseño bastante precario, pero tratándose del salmón prefiero equivocarme y que este prosiga su migración, a través de esta construcción.

domingo, 18 de mayo de 2008

Jornada de pesca subacuática

(fotos ampliables)
Hoy me he desplazado al río Verdugo para probar la carcasa subacuática que tenía para mi cámara.
Aunque llevé la caña, el motivo principal era la práctica de este tipo de fotografía.Después de una larga caminata, mi hermano y yo llegamos a orillas del río. Bajaba un poco alto para mi gusto y el día amenazaba con la lluvia, pero nada impediría que tomase las primeras instantáneas.
Después de unas cuantas fotos del fondo, decidí hacer tomar esta instantánea mitad subacuática mitad aérea. Fue difícil enfocar ambos ambientes, pero con paciencia casi todo se logra.Esta zona del Verdugo es conocida como "los pasos". En la primera foto, a la izquierda se ven unas piedras que servían para que la gente cruzase de un lado a otro del río, y bajo el agua se encuentran estas losas para que pasasen los carros tirados por los animales o el ganado.Después de varios intentos fallidos de inmortalizar unas ninfas de odonato, me fui río abajo para pescar un rato (me ha salido un pareado). Cada poco interrumpía la acción de pesca porque las posibilidades que se presentan son infinitas. Fotos del pescador desde la perspectiva del pez, zapateros manteniéndose sobre la superficie del agua, anfibios y la tan deseada captura, son muchas de las cosas que van surgiendo.



Y por fin la protagonista de tantas jornadas de pesca hace su aparición.
Los tonos de la librea se ven de forma muy diferente bajo el agua.

martes, 13 de mayo de 2008

Veni, Vidi,Vici

El domingo hice una visita relámpago al río Tea, concretamente a una zona libre conocida como As Pías. Desconocía por completo la zona, pero esta vez iba con un guía de excepción como es mi hermano Dani. Él ya había pescado muchas veces este tramo con muy buenos resultados.
Como sabíamos que el río bajaría muy alto yo me decanté por utilizar cucharillas y peces artificiales, mientras mi hermano lo intentaría con lombriz.El caso es que cuando llegamos al río él me dijo: -Qué te apuestas a que aquí saco una trucha. Le bastó menos de un minuto para mostrarme la primera trucha de la corta jornada.
Y poco después sacó un cacho.
Tras la demostración del buen hacer con la caña larga, yo me fui río arriba en busca de buenas zonas.Esta fue la primera tabla que prospecté minuciosamente. Los lances cortos daban paso a otros más largos para peinar toda la zona. En uno de estos últimos salió la primera pintona.
En esta breve jornada prescindí del vadeador llevando unas botas de trekking y luego me pesó, pues las mejores tiradas se hacían muy dificultosas.El río discurre oxigenado y majestuoso por este paraje situado más abajo del municipio más pequeño de España (2,4Km2) y referente turístico de Galicia:Mondariz Balneario. A pesar de ser una zona frecuentada por bañistas, el entorno está muy cuidado. Zonas así salpican los ríos gallegos. Una amalgama de flora autóctona, fauna de todas las familias que compensa la dificultad para llegar al lugar.

miércoles, 7 de mayo de 2008

Paraiso de la lamprea (Petromyzon marinus)

(fotos ampliables)
El sábado pasado me fui de pesca al río Tea con Antonio, sevillano de adopción y pontevedrés de nacimiento, y al que conocí a través del blog "nosolomosca". Aunque no lo conocía personalmente, las conversaciones vía e-mail hicieron más fácil el encuentro en el día anterior, en el que habíamos quedado en un pequeño río para echar unos lances.
Pescamos en la parte baja del río, donde el Tea se une al padre de todos los ríos gallegos: El Miño.
Nada más llegar, contemplamos el río desde un puente. Hacia la parte inferior de este se apreciaba una construcción de la que tenía oído hablar, pero nunca había visto en vivo: La estacada.
Desde estas empalizadas de madera provistas de luz, se "fisgan" por la noche con un tridente, las lampreas que van remontando el río. Pero también hay quién saca truchas, reos y salmones.
Para más información: Las "estacadas" del Tea" . En la parte inferior puede verse como utilizan las estacadas en el Tea.El río tenía un caudal bastante fuerte, pero debido a su anchura, había lugares en los que se podía vadear. Después de prospectar esta zona, decidimos bajar unos metros hacia una zona más remansada.
Antonio fue el primero en estrenarse. Se miraban un montón de truchas cebándose en el centro del río. Yo me lamentaba de no llevar un aparejo de moscas, porque la situación era muy propicia. Pero como dijo Terminator: "Volveré"

Esta es la prueba de que en una jornada así uno lamenta mucho no llevar las moscas encima.
No hizo falta ponerle banda sonora, pues el canto de los pájaros es una melodía a la que todavía ningún compositor ha logrado acercarse.Instantánea de otra "estacada". En este caso más tradicional, pues ha sido construida a base de varas de eucalipto y madera.Macro de un insecto que volaba por la orilla del río.(AMPLIAR) Estoy seguro de que si acabase en el cauce del río, alguna pintona se abalanzaría sobre él, pues los insectos terrestres abundan en las orillas del Tea. Saltamontes, orugas, hormigas y escarabajos pululan por los prados y los árboles.

viernes, 2 de mayo de 2008

Jornada inolvidable

(Fotos ampliables)
Hoy 1 de mayo, San José obrero, (va para los que no me han felicitado), ha comenzado la temporada de reo y salmón en Galicia.
El día se presentó con lluvia, algo que no me permitió sacar tantas fotos como hubiese querido.
Comencé a pescar a las 7:30 am con mucha ilusión, en uno de los muchos ríos de pequeña entidad que hay por Galicia. En los primeros lances saqué unas preciosas truchas, que tras una breve contemplación, volvían al elemento a las que le fueron temporalmente arrebatadas.A las 9:30 aproximadamente noté una especie de arritmia en el pecho, comenzó a sonar tenuemente una música (Ostras el móvil en la bolsa estanca). Junto al ensordecedor tumulto del agua hablé con mi amigo Luis, el cual me iría a recoger cuando llegase a la parte alta del río.
Una vez arriba, llamé a mi amigo Luis para que me llevase hasta la parte media del río. Allí se quedó él, mientras yo probaría en la parte baja.A pesar de irme a pescar a una zona por donde habían pasado gran cantidad de pescadores, mi conocimiento del río comenzó a dar sus frutos. Había tiradas en las que salieron hasta tres truchas sin moverme del sitio. Son situaciones atípicas, pero no sabía que vendrían otras mejores.Las truchas de cierto porte lograban llegar a la mano, pero las más pequeñas se iban quedando por el camino mientras se cobraban. Llamé a Luis para que se preparase, pues decidimos subir pescando juntos por el tramo medio.Cuando ya casi llegué al lugar acordado me dí cuenta de que no había tantos pescadores como otros años. Algo que me alegró, pues la mayoría vienen a llenar sus cestas durante los primeros días de la temporada, y he notado que la decisión de poner la medida de la trucha en 17cm está provocando una regresión en la talla media de las capturas. En fin, una de las muchas decisiones que toman los políticos, aconsejados por pseudoentendidos en la materia.Al poco rato de comenzar a pescar Luis y yo juntos, le dije: Luis, debajo de estas hiedras del puente seguro que no lanzó nadie.
Efectivamente. Tres arcos que tiene el puente y tres truchas en sus respectivas posturas.
Con una veintena de truchas liberadas, le explique a mi colega la táctica a seguir.A pesar de no pescar juntos desde hacía mucho tiempo, pronto comenzamos a ir turnándonos caballerosamente las tiradas, para también disfrutar del buen hacer del compañero.
En una tabla, Luis logró clavar 4 truchas seguidas. Insólito para el tamaño de esta. Hicimos un par de dobletes, en zonas en las que uno lanzaba a la derecha y otro a la izquierda.
Con casi cuarenta truchas en mi cuenta del día, me rondó por la cabeza el pensamiento de que en un pequeño curso fluvial, uno se puede encontrar libreas tan dispares como la de un tono claro color arena hasta uno muy oscuro, casi negro.
Llegado a este punto, yo había recorrido casi la totalidad del río: Desde su desembocadura hasta su nacimiento. Fue entonces la hora de hacer un alto en el camino para irnos a comer, pues por la tarde iríamos a otro río diferente.
Después de la comida y tras una breve deliberación, decidimos irnos hasta el río Tea. Un afluente del Miño que cuenta con grandes truchas y grandes cachos (Leuciscus cephalus).
El río bajaba espléndido, pero con un caudal de agua bastante grande.
Tras observar atónitos las grandes truchas que moran en estas aguas, las tentamos infructuosamente, pues el tramo libre en el que estábamos pescando tiene una elevada pendiente en sus márgenes y discurre por una concurrida zona de recreo de Ponteareas.Aquí, junto al límite inferior del coto de Ponteareas, terminamos nuestra jornada, contemplando la gran cantidad de cebadas por parte de las truchas y lamentándonos de no haber preparado algún aparejo de moscas. Los pescadores del puente se divertían de lo lindo, izando grandes cachos (Leuciscus cephalus).
Nos fuimos con la incertidumbre de si el gran pez que emergió en el centro de la corriente en varias ocasiones era una gran trucha de entre 3 y 4 kilos o un salmón que con las últimas lluvias ya había remontado hasta allí, y se estaba "bañando": Término que se emplea cuando un salmón saca intermitentemente la cabeza y el lomo fuera del agua, emulando a los delfines.