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martes, 19 de mayo de 2015

Vuelta a Madagascar ... !! A pescar ¡¡

Algunos me preguntasteis por el viaje que en enero hice con Walter y Hür a Madagascar.
Os comenté que por cuestiones climatológicas no pudimos pescar, sin embargo, pudimos disfrutar ...
 ... de su fauna.
Pude maravillarme con gran cantidad de criaturas, bastante diferentes a las que estoy acostumbrado a ver en mi entorno.
 ... de su flora.
La amplitud de especies botánicas es tremenda y con gran cantidad de combinaciones cromáticas.
 ... de su artesanía.
Hay verdaderos artistas en fabricar los más variados objetos, con aquello que tienen disponible en su entorno.
 ... de sus gentes.
Pudimos comprobar que la amabilidad de la gente es una característica extendida por todos los lugares que hemos visitado.
 ... de su oferta turística.
 En vista de que no pudimos pescar, empleamos el tiempo en otras cosas. Entre ellas, disfrutar del alojamiento.
 ... por supuesto de su gastronomía, jejeje.
El abanico de manjares es amplio, ya que disponen de buena materia prima.
 ... y de su cerveza.
Allí con un par de "cervecitas", ya puedes ir "templado", jejeje.
Por desgracia, su mar nos negó la oportunidad de pescar. Nos quedamos con las ganas de poder pelear con alguno de los moradores de estos mares.

Pero esta vez, parece que sí habrá opción, así que intentaremos por todos los medios, disfrutar al máximo y exprimir cada segundo en el paraíso.
Este es el lugar: 

               

domingo, 10 de mayo de 2015

Jornada de reflexión

La tarde de hoy se presentaba bastante agradable, así que decidí hacer una salida de pesca.
Inicialmente quería ir a un río lejano, pero al final opté por buscar la comodidad que me brinda el río cercano a casa. Monté mi equipo de spinning ultraligero y comencé a pescar.
 Las últimas lluvias hacían que el caudal se presentara más alto que en otras temporadas, lo cual hacía que las pintonas tuvieran más lugares en los que refugiarse.
 No tardé en hacerme con la primera truchita de la tarde. Muy peleona y de bella librea.
Sin moverme del sitio, pude capturar dos más. Una de ellas, después de ejecutar un lance de libro en un pequeño remanso.
 En el tronco de un aliso pude observar una pieza de madera incrustada. Se trataba de un vestigio de una cabaña que habíamos hecho unos amigos y yo hace muchísimos años. Y es que por alguna razón, cuando uno es pequeño, quiere una cabaña en un árbol jejeje.
 Volviendo a la pesca, fui ejecutando lances en las zonas más prometedoras, hasta que volví a toparme con otra pintona de bellos tonos. La variedad cromática de la trucha puede ser enorme, incluso en un mismo río.
 En algunos puntos del cauce, las cicutas acaparan gran parte del río. Tan sólo me queda probar fortuna en los pasillos que quedan entre las plantas.
Son lances que nos pueden dar gratas sorpresas, cuando las pintonas salen desde debajo de la vegetación.
 Algunas truchas me fueron dando esquinazo con sus repetidos chapoteos, hasta que al fin pude volver a sujetar otra para la foto. Me alegró comprobar que a pesar de la presión de pesca, todavía se puede tocar escama.
-- Vandalismo --
Al llegar a una pequeña presa, me encontré con un par de mesas de madera. Una de ellas metida parcialmente en el agua y otra justo al lado del río. Además, algún "iluminado" había arrancado un roble que habían plantado en una de las orillas.
Las mesas las arrancaron (ya que están ancladas al suelo) de un merendero cercano, quizás para "disfrutar" más de la compañía del río o simplemente por hacer gala de una enorme falta de civismo.
 Finalicé la jornada junto a esta pasarela de losas de piedra. Son muchas las veces en las que me he detenido junto a esta construcción que desafía las riadas y el paso del tiempo, año tras año.
Aprovecho para comentaros algo que me preguntaba hace unos días un lector del blog. Se refiere al uso de un calcetín extra, por encima del que trae el vadeador, cuando este no es de los que traen la bota integrada.
Durante una jornada de pesca en el río o en la playa, son muchas las partículas (arena, piedrecitas) que se van introduciendo dentro de la bota, ya sea por debajo de las polainas o directamente, si el vadeador carece de ellas.
Para prevenir el desgaste prematuro del calcetín del vadeador, siempre uso otro calcetín de neopreno, por encima del anterior. De esta forma, preservamos el original de la erosión generada por las partículas que antes he citado, prolongando mucho más la vida de nuestro vadeador.

miércoles, 6 de mayo de 2015

De vuelta a las corrientes

El 1 de mayo es una fecha significativa para muchos pescadores, no sólo por que se trata de un festivo nacional, si no porque comienza la temporada del reo y el salmón en Galicia. Esta circunstancia hace que se sumen a la lista de posibles destinos, otros que habían permanecido vedados hasta la fecha.

Como viene siendo habitual habitual estos últimos años, Luis fue mi compañero de jornada.
Madrugamos bastante para intentar engañar alguna pintona a primera hora, pero nos quedamos con las ganas, porque parecía que estas se encontraban inactivas.
La lluvia intensa de la noche hacía que las aguas bajaran revueltas, sin embargo, no se cumplía aquello de "A río revuelto, ganancia de pescadores".
Fuimos preguntando a otros pescadores y estos nos decían que no habían tenido picadas, lo cual me desconcertó.
El caso es que tras mucho insistir y caminar, llegamos a una pequeña playa fluvial en la que capturé este reo. Me supo a gloria, porque ya vaticinaba un bolo monumental.
Proseguimos con la pesca sin descanso, cuando la lluvia parecía que comenzaba a remitir.
El aspecto del río era muy alentador, pero obtener alguna pintona ya era otro cantar.
Para colmo, muchas de las estacadas desde las que se "fisgan" las lampreas, estaban todavía sin desmontar, lo cual dificulta mucho la pesca en estos puntos.
Si queréis mirar cómo se utilizan estas construcciones, podéis echar un vistazo al documental que este año emitió el programa Jara y Sedal. http://www.rtve.es/alacarta/videos/jara-y-sedal/jara-sedal-pesca-tradicional-lamprea-galicia/3030343/
A partir del minuto 15:05, se puede visionar el sistema de pesca, si bien recomiendo mirar el documental completo, pues se trata de un reportaje muy interesante sobre un pez único.
Aquí tenéis más información: http://www.miguelpesca.com/la%20lamprea.htm
El balance matinal no fue nada bueno, pues sólo tuvimos conocimiento de otra captura más. Una trucha de unos dos kilos de peso, que se pescó en el curso bajo del río.
Por la tarde, después de una agradable siesta, me fui a un pequeño cauce que conozco muy bien.
Por la mañana, había tenido una gran afluencia de pescadores, sin embargo esto no me desanimaba pues conozco muy bien los entresijos de este río.
Una pareja de ánades reales me dieron la bienvenida sin alterarse demasiado de mi presencia.
Nada más empezar, capturé sendas pintonas sin moverme del sitio.
Sabía que tenía que pescar con detenimiento, pues son muchos los lugares que las truchas tienen para colocarse a lo largo del río.
No eran pintonas muy grandes, si bien el equipo ultraligero me brindaba bonitas peleas.
Algunas también se soltaban por el camino, pero está claro que ellas también tienen que ganar alguna vez jejeje.
La precisión en el lance me proporcionaba efectividad, que en muchos casos se materializaba en una captura.
Al final, logré engañar a 20 truchas en un tramo de un kilómetro, si bien la "captura" de la tarde fue esta instantánea. Es una cascada que me gusta contemplar cuando el río todavía lleva un buen caudal.
No dio para más este primer día de pesca, aunque valió para volver a las corrientes.