martes, 24 de febrero de 2026

Exposición de gran nivel

 A inicios de este año acudí a una exposición de Andrés Touceda, conocido montador de moscas realistas. De antemano sabía que el enfoque estaba en otro tipo de obras, así me fui al lugar de la exposición para deleitarme con su obra (ENLACE).


Las obras que representan escenas cotidianas de la pesca, quizás fueron de las más vistosas.
 



Las obras relacionadas con montajes tales como moscas de salmón o moscas realistas, mostraban gran detalle.
 






En otro grupo estaban algunas criaturas de las que te puedes encontrar en una jornada de pesca.
 


Y por otro lado había unas imágenes que no sabría donde englobar.


Este lo pondría en el grupo de "caricaturas" o de creaciones más simples, en cuanto a elaboración.



Desde la planta superior se apreciaba algo más de color y algunas de las obras que le han brindado su fama como montador. Por desgracia, el día que escogí para la visita, esta parte estaba cerrada  al público. A pesar de ello, tenía que verlo más de cerca.








Aquí un ejemplar de una revista de pesca en la que le dedicaron un artículo y que fue a través del que conocí las creaciones de este montador. En su día también hubo un artículo en el periódico Faro de Vigo (ENLACE).

A pesar de no poder ver los montajes más cerca, la experiencia fue muy grata. Espero que se repita en el futuro, para que pueda llegar a un mayor número de público.

miércoles, 28 de enero de 2026

¡¡Con el frío también se puede!!

 El año se despidió con mucho frío, de manera que aventurarse a pescar podía volverse una temeridad. En una ocasión con Dani y otras con Jose, hicimos gala de la insensatez, para lidiar con el frío. Fueron jornadas con viento del norte y sensación térmica atípica para nuestra latitud.

Los chocos dieron la cara en todas las ocasiones. En algunos casos madrugando por depender de la marea. El sol no acertaba a asomar en el horizonte y tuvimos momentos de hipotermia en las manos. Los dedos no obedecen a las órdenes del cerebro. Es una situación cómica e incómoda a la vez.

En una de estas jornadas, pude capturar a una intrépida sepia que no se mostró indiferente ante una presa de su tamaño. Y a esto hubo que sumar que no soltaba la jibionera a la primera jejeje.

Siempre agradezco admirar las tareas de los marineros en las bateas o con las artes de pesca. Es un trabajo duro donde no se regala nada. Unas veces el mar se desprende de sus tesoros, pero otras veces no es agradecido con el que no ha nacido en su seno.

La imponente vista del puente de Rande, que permite la comunicación entre las dos mayores ciudades de la provincia, suele ser una de mis recompensas en estas salidas de pesca. Siempre admiro las estructuras y construcciones que el ser humano ha hecho para facilitar la vida de los habitantes del planeta.

Una captura extraña que no tenía en mi haber, aunque no se trata de un pez o cefalópodo. Un nudibranquio de buen tamaño que frecuenta los territorios de caza de los chocos.

Aun con el sol luciendo en lo alto del cielo, el frío nos doblegaba cuando tocaba cambiar de zona. Unas veces eran desplazamientos cortos y otras un poco más largos. Ahí es donde se pasaba mucho peor.

Por fortuna para nosotros, en todas las ocasiones pudimos llevar algunos frutos del mar en forma de calamares y sepias. Luego tocaría prepararlos de las formas más variadas: empanada, encebollados, con arroz, etc.

El día que fui con Dani me traje este bello atardecer, digno de una postal. Para el individuo de a pie, esta es una vista que no siempre se puede contemplar y por eso la uso para despedir esta crónica.