miércoles, 28 de enero de 2026

¡¡Con el frío también se puede!!

 El año se despidió con mucho frío, de manera que aventurarse a pescar podía volverse una temeridad. En una ocasión con Dani y otras con Jose, hicimos gala de la insensatez, para lidiar con el frío. Fueron jornadas con viento del norte y sensación térmica atípica para nuestra latitud.

Los chocos dieron la cara en todas las ocasiones. En algunos casos madrugando por depender de la marea. El sol no acertaba a asomar en el horizonte y tuvimos momentos de hipotermia en las manos. Los dedos no obedecen a las órdenes del cerebro. Es una situación cómica e incómoda a la vez.

En una de estas jornadas, pude capturar a una intrépida sepia que no se mostró indiferente ante una presa de su tamaño. Y a esto hubo que sumar que no soltaba la jibionera a la primera jejeje.

Siempre agradezco admirar las tareas de los marineros en las bateas o con las artes de pesca. Es un trabajo duro donde no se regala nada. Unas veces el mar se desprende de sus tesoros, pero otras veces no es agradecido con el que no ha nacido en su seno.

La imponente vista del puente de Rande, que permite la comunicación entre las dos mayores ciudades de la provincia, suele ser una de mis recompensas en estas salidas de pesca. Siempre admiro las estructuras y construcciones que el ser humano ha hecho para facilitar la vida de los habitantes del planeta.

Una captura extraña que no tenía en mi haber, aunque no se trata de un pez o cefalópodo. Un nudibranquio de buen tamaño que frecuenta los territorios de caza de los chocos.

Aun con el sol luciendo en lo alto del cielo, el frío nos doblegaba cuando tocaba cambiar de zona. Unas veces eran desplazamientos cortos y otras un poco más largos. Ahí es donde se pasaba mucho peor.

Por fortuna para nosotros, en todas las ocasiones pudimos llevar algunos frutos del mar en forma de calamares y sepias. Luego tocaría prepararlos de las formas más variadas: empanada, encebollados, con arroz, etc.

El día que fui con Dani me traje este bello atardecer, digno de una postal. Para el individuo de a pie, esta es una vista que no siempre se puede contemplar y por eso la uso para despedir esta crónica.