Cuando uno pertenece a una sociedad de pesca, hay tareas anuales, para mantener ciertos beneficios, por parte de la administración. Uno de esos trabajos son las limpiezas de los cotos consorciados. Y en este caso, fueron dos limpiezas en los ríos Oitavén y Verdugo, ya que las riadas de este invierno, dejaron las orillas un tanto complicadas para caminar. El deterioro de la senda para los pescadores tenía múltiples impedimentos.
Lo más tedioso es la retirada de algunos troncos y eliminación de especies vegetales invasoras. Es un trabajo duro, porque en muchos casos se trataban de troncos de gran porte.
Lo mejor de estas jornadas, es admirar el resultado final. Una senda más cómoda que permita a la gente más mayor un acceso para poder practicar el deporte de la pesca.
La próxima limpieza será la de residuos sólidos, aunque en el camino de regreso, ya pudimos retirar lo más significativo.








