sábado, 16 de abril de 2011

"Basseando"

Ya era hora de hacerles una visita en serio a nuestros amigos verdosos de grandes bocas.
Llegué con las primeras luces del día y el cielo esbozaba unas tímidas nubes, por lo que intuía un día despejado y con calor.Con estos días claros es más fácil localizar a los basses, aunque muchos estarán en un estrato de agua más profunda.
En esta ocasión llevé una caña de 2.40 m de acción ligera, que aunque no me facilitaría los lances, me daría la seguridad suficiente para sacar peces de cierto porte.Pude comprobar que por las orillas ya había algunos nidos, con los cuales hay que tener la precaución de no pisar si se pretende vadear, pues hay mucho desconocimiento en lo referente a este tema. De ello depende la siguiente generación, por eso debemos prestar atención a la ubicación de dichos nidos.Con el sol brillando en lo alto, salió este bonito ejemplar que me dio bastante guerra antes de posar para la foto.
Los basses están muy fuertes y lo demuestran desplegando toda su bravura.Localicé otro bass de buen tamaño, rondando cerca de unas ramas, así que ejecuté un lance cercano. Tras unos leves movimientos del señuelo, ya pude disfutar con este bass de bella librea.
Un poco más adelante saqué un pequeño ejemplar, al que no había visto, pero que no dudó en atacar el señuelo.Engañar a este ejemplar no fue nada fácil, pues tuve que hacer un despliegue de todo el "armamento" que disponía. Señuelos duros y vinilos, hasta que uno de estos últimos me encumbró en el éxito.
Rápido vistazo y de vuelta para el agua.
La aceleración de estos centrárquidos en la suelta puede ser brutal, pues en ocasiones apenas salen de la mano y generan unos potentes coletazos que los impulsan hacia la seguridad de sus apostaderos.Y este también puso a prueba la paciencia del pescador, pues el agua estaba muy clara en la zona en la que se encontraba.
Pero haciendo gala de la proverbial paciencia, logré engañarlo para acercarlo hasta la mano y poder admirarlo de cerca.Caminando por la senda me encontré con un joven ejemplar, con restos de hojarasca adheridos a sus escamas. Una vez más el ser humano hace gala de la falta de sentido común.
En mi humilde opinión, si uno no quiere llevarse el ejemplar, ni devolverlo al agua, creo que debería optar por evitar la agonía del pez, dándole una muerte rápida y luego volverlo a depositar en el agua en una zona poco visible. Y digo esto porque son muchas las personas que se dedican a hacer senderismo en este lugar y en ese día, unos alumnos de primaria acompañados de algunos profesores, estaban visitando la zona.Y este bass fue la culminación de la jornada. Costó engañarlo, pero el tamaño del señuelo fue el culpable de que la balanza se decantase de mi lado.
La lucha fue épica, pues los saltos fueron constantes hasta que logré acercarlo y las arrancadas hacían sonar el carrete repetidas veces.Aquí posó junto al equipo, antes de ser devuelto a su medio.
Ahora tocaba irse a trabajar, pero no me imaginaba que la siguiente jornada sería mucho mejor.
Pero esto os lo contaré en breve ...

martes, 12 de abril de 2011

Primer robalo de Fran (a spinning)

Quiero aclarar que en esta jornada Fran capturó su primer robalo a spinning, porque lo cierto es que este pescador vigués, ya tiene muchos robalos a sus espaldas. Podéis ver algunas capturas en el blog de su compañero Anxo: El mar de Anxo.

Habíamos quedado a las 7:00 am en Baiona y de allí partimos hacia un lugar que nos dejase pescar, pues el viento del norte soplaba con fuerza por momentos. Después de un buen rato buscando, optamos por una ensenada, en la que el mar y el viento no eran excesivos.En mi primer lance sentí una picada, pero el pez no quedó prendido.
Después de que unas olas nos dejaran bien empapados a ambos, nos desplazamos hacia una zona más abrigada. Y fue aquí donde tuve otra picada. Esta vez Fran se percató de que había sido una aguja, pues esta se alejó dando saltos en el agua.
Y poco después, mi compañero capturaba la que era su primera lubina a spinning. No era algo del otro mundo, pero siempre queda en la retina como algo especial.
En la recuperación de la captura, observé como una lubina de mayor tamaño había seguido a la otra hasta la misma orilla.Y no tardó en salir mi primera pieza. Se trataba de una aguja de buen porte, que no dio fácilmente, sus aletas a torcer jejeje.
Después de la operación de desanzuelado, la liberé para que prosiguiera su periplo por el mar.Insistiendo en otra ensenada, capturé esta lubineta que resultó ser muy revoltosa. Parece que quería quedarse en las rocas, pues la liberé en un pequeño canal, pero no se decidía a salir de el.
Finalmente la ayudé y retomó su rumbo.Después de ver saltar sobre el agua a una pequeña lubina, opté por lanzar en las inmediaciones. Y no tardó en salir otra lubineta, que picó a menos de un metro de la orilla y que me hizo un buen lío entre el bajo y el trenzado. Por suerte para ella, cuando estaba deshaciendo el entuerto, ella ya navegaba de nuevo por el gran azul.Con la marea bajando, nos desplazamos hasta la zona inicial. Ahora ya era factible realizar unos lances con más comodidad y lo cierto es que el lugar prometía.
Mientras yo probaba fortuna en una zona somera, Fran se subió a un promontorio de rocas.Y poco después advertí cómo la caña de mi compañero se curvaba por momentos. Las sacudidas indicaban que no se trataba de un pez de escaso porte, sino todo lo contrario.

Y después de una breve lucha, la balanza se inclinó del lado del pescador.
Uno de los triples del artificial se había doblado, pero aún así venía bien afianzado en el labio del pez.
Felicité a Fran por el magnífico pez que había capturado, pues no las teníamos todas con nosotros, a causa del viento que soplaba del norte. Una vez más la pesca nos demuestra que las previsiones fallan.
Seguro que a mi compañero le quedará un grato recuerdo, como el que me quedó a mí cuando saqué mi primer robalo a spinning.
¡¡Enhorabuena Fran!!Seguimos intentándolo un buen rato, pues el mar presentaba un aspecto muy bueno para dar algún pez más, pero el destino quiso que se quedase ahí la cosa.

Decir que yo le calculé un peso de 2.100 gramos y fue exactamente lo que dio la báscula. Uno que tiene ojo jejeje.

sábado, 9 de abril de 2011

Mejorando con los sargos

Ayer por la tarde, a mi hermano y a mí, nos tocó acercarnos hasta el pedrero. De camino tuvimos un susto de los grandes, cuando en una curva, un coche casi colisiona con nosotros, a causa del exceso de velocidad.Llegamos a la zona que teníamos en mente, pero el mar estaba demasiado movido para nuestro gusto. No merecía la pena bajar, pues desde arriba apreciábamos con claridad como las olas rompían sobre las rocas de la costa.A pesar de esta situación, había varios pescadores en el lugar, pescando a boya. Unos en un saliente ...... y otros en otro. Desde arriba parecían hormigas jejeje.
Y con este panorama, nos fuimos para otro lado.En este otro lugar, el mar se miraba con buen color, pero unos pescasub andaban cerca, lo que provocó que dos pescadores abandonasen el lugar. Yo me puse en un puntal, para que uno de los pescasub me mirase y cuando lo hizo, se retiró cortesmente.
El señor de la foto capturó dos sarguetes mientras yo montaba el equipo, por lo que intuí que habría posibilidades de éxito.Y entonces comenzó la pesca. En los primeros lances, algún pez mordisqueaba mi cebo sin llegar a quedarse prendido, pero su insistencia le valió un paseo por el aire hasta mi mano. Se trataba de un mújol, que pasó a una pequeña charca en la que la marea le proporcionaría la libertad.Y poco después salió el primer sargo de la tarde. Lo tuve que sacar de una zona bastante comprometida, pero finalmente me hice con él.A continuación, mi hermano capturó una boga y entonces, un mal presagio invadió mi cabeza.
Si las bogas hacían acto de presencia, la cosa se pondría mal.
Por ello, decidimos cambiar de lugar y nos acercamos hasta el lugar en el que los pescasub habían estado pescando.Aquí salió en primer lugar una chopa. Es otro espárido que frecuenta nuestras costas, pero sin tanto aprecio como especie deportiva. Mi hermano la liberó y proseguimos con la pesca.A continuación yo capturé un bonito sargo. Parecía que estaban allí, por lo que tratamos de capturar alguno más.
El mar por momentos se tornaba violento, pero estábamos en un lugar elevado y con un poco de suerte, no tendríamos ningún sobresalto.Poco después comenzó un festival de picadas, en las que capturé este mújol que fue izado sin problema. Estos peces suelen ser gregarios, por lo que tuvimos más picadas por su parte.Pero los sargos también aparecían por la zona y algunos también fueron saliendo.
El mar nos mostraba mejor cara y el cielo seguía encapotado.
¡¡Excelente!!De esta zona ya no nos movimos, pues las picadas no cesaban. Era una locura, pero estábamos en el momento preciso y en el lugar exacto.
Solo faltaba la presencia de algún perrón, de esos que ya casi no tienen dientes.En uno de los lances, pude apreciar como un sargo se dirigía hacia la boya y luego, esta se hundía. Clavo y comienza la pelea con otro sargo. Al mismo tiempo, mi hermano estaba luchando con otro, hasta tal punto que casi se nos entrecruzan la líneas.Me giré para tomar una instantánea de cómo evolucionaba el cielo y entonces, mi hermano me dice que me estaban picando. Tenía la caña sujeta con las piernas, pero en un instante ya la tenía en la mano y lista para la batalla con el espárido. Era un buen ejemplar, pero una gran ola hizo que tuviera que forzarlo a salir y finalmente se rompió el bajo de fluorocarbono.Mújoles y alguna boga, volvieron a volar hasta las piedras. Eran peces de porte, pero la Arcadia no se amilana fácilmente.Y nuevamente los sargos se acercaban a la carga.
Con la noche sobre nosotros, colocamos una luz química en la boya y seguimos pescando. Ahora estaba pescando como Anxo me había contado en alguna ocasión.
Las picadas con esta modalidad, son de lo más vistosas, pues la luz química se hunde junto con la boya y un verde fluorescente brillante, comienza a derivar bajo la superficie del agua.Al final fueron estos los que salieron y lo cierto es que nos lo pasamos en grande. Espero que en alguna otra jornada tengamos tanta suerte como en la de ayer, pues cuando están por la labor, uno se va para casa con una sonrisa de oreja a oreja.

martes, 5 de abril de 2011

Ya comienzan los primeros

Esta tarde tocó ir a hacer un reconocimiento a nuestros amigos "los verdes". Las aguas comienzan a calentarse y pronto empezarán a estar activos, por lo que hoy quise comprobar de qué humor estaban.No me apresuré en llegar al lugar, pues la intención era la de escudriñar las orillas, en busca de actividad.
Por desgracia, los amentos de los sauces cubrían la mayor parte de las orillas y estos se pegaban al monofilamento, dificultando los lances sucesivos.
Otros pescadores se quejaban, pero con paciencia fui llevando la situación.Miré un grupo de tres basses pequeños y les ofrecí una lombriz de vinilo. En principio no le hicieron caso, pero poniéndosela algo más alejada, se decidieron a atacar.Dos basses jóvenes se encontraban a la sombra bajo una rama y allí coloqué el engaño. A pesar de su pequeño tamaño, ya se defendían como sólo los centrárquidos saben hacer.
Por ahora no divisé ningún bass grande, pero esto no había hecho más que empezar.En algunas zonas, el viento había depositado una densa alfombra floral, que tuve que librar vadeando. Fue en ese momento cuando divisé algo similar a un periscopio, que emergía en la distancia. Pude comprobar que se trataba de un galápago. No sé de qué especie se trataba, pero tampoco me preocupé de indagar más, pues estaba con el agua al pecho.A cada paso se hacía más difícil buscar un hueco en el que lanzar, por lo que tuve que seguir la senda, en busca de lugares apropiados.
Y así llegué a una récula en la que se encontraba pescando un chaval.Con un certero lance logré poner la lombriz en el lugar preciso en el que clavé otro ejemplar inmaduro. Lo liberé bajo la atenta mirada del chaval, el cual me sometió a un largo interrogatorio sobre el señuelo empleado, la técnica a seguir, etc.
Cerca de donde se encontraba el joven, divisé el primer bass de buen tamaño.Salieron algunos más, pero cortados por el mismo patrón que los anteriores. Pude divisar un par de buenos ejemplares, mientras continuaba por el camino perimetral.
Entonces me encontré al guarda, el cual me hizo una serie de preguntas sobre las capturas. Le mostré las fotos y me comentó que sólo otro pescador había capturado algunos basses. Los demás tuvieron que conformarse con seguir sufriendo la presencia de las flores de los sauces.
Cuando abandoné el lugar, pude comprobar que la superficie del agua lucía limpia en la mayoría de las réculas.
En cuanto los sauces terminen la polinización y las aguas calienten un poco más, será el momento de dedicarle más tiempo al black bass.

domingo, 3 de abril de 2011

Aprovechando el viaje

Ayer me fui hasta la provincia de A Coruña, para visitar a Walter y de paso acercarme hasta la costa y probar suerte con la boya.
Por la mañana fuimos a una tienda de pesca, pues "El Tanero" está ultimando los preparativos de esta nueva temporada de pesca.
Luego nos desplazamos hasta el lugar en el que probaría suerte por la tarde.
Ya había algunos pescadores por la zona, pero no parecía que la fortuna los hubiera obsequiado con capturas.
El mar estaba bastante bueno, aunque un poco pasado para mis planes.Aunque el terreno tan irregular no era nada cómodo, Walter se acercó conmigo hasta la zona de los cantiles. Me comentaba lo mucho que le gustaría intentar sacar algún sargo en esa zona y lo emplacé a que algún día lo intentáramos.Yo bajé por las rocas para divisar el mar por detrás de unas rocas. Desde arriba no podía mirar si rompía con fuerza o si por el contrario, el mar se movía con suavidad.
Con un poco de suerte, podría hacerme con alguna captura si el mar no empeoraba.En el tiempo que estuvimos allí, no miramos sacar pieza alguna, pero eso no me desanimaba. Quizás no fuera el momento propicio.
Llegó el momento de ir a comer, así que nos fuimos para allá.Después de la comida, Walter me dio unas cuantas pegatinas, con uno de los logos que yo le había hecho unos meses antes. Tanto él como Iria, me comentaron la odisea que tuvieron que pasar hasta que por fin tuvieron las pegatinas en sus manos. Por la tarde, al llegar a la zona de pesca, el mar estaba un poco pasado, pero el cielo encapotado sería mi aliado, pues las aguas estaban bastante claras.No llevaba mucho rato pescando, cuando observé como la boya se hundía. !!Algo había picado¡¡.
En cuanto comienzo a forzar al pez a salir a la superficie, me doy cuenta de que se trata de una aguja. Sin problemas la elevo hasta mi posición, la libero del anzuelo y a continuación la devuelvo a su medio.Poco después, tengo una picada aún más violenta. El pez comienza a sacar línea del carrete a la vez que da unas tremendas embestidas. Supongo que se trata de un sargo, sin embargo una silueta alargada que emerge de entre la espuma, me saca del error.
!!Otra aguja¡¡, pero esta de mayor tamaño.
En el primer intento no pude remontarla, así que opté por cansarla un poco más.
Finalmente pude acercarla para a continuación dejarla volver al medio marino.A lo lejos, entre una gradación de colores plomizos, pude intuir una silueta conocida. Era la Torre de Hércules. El faro en funcionamiento, más antiguo del mundo y desde hace un par de años, patrimonio de la Humanidad.Cambié de lugar y me situé en una zona más elevada. Subir un sargo aquí no sería coser y cantar, pero había que intentar sacar alguno.
En todo el tiempo que estuve en la nueva atalaya, no tuve ni una picada, por lo que entendí que allí no había actividad por parte de los peces.Las gaviotas, omnipresentes moradoras de estos cantiles, estaban al acecho. Estas oportunistas aves aprovechan los más mínimos descuidos, para hacerse con algo que llevarse al pico.
Y en su compañía abandoné el lugar, aún de día, pues me quedaba un buen trecho para regresar a casa.

Desde este espacio, agradezco a Walter y a Iria su hospitalidad.