viernes, 20 de marzo de 2009

San José

Con motivo de mi onomástica, ayer me desplacé hasta el embalse de Zamanes para pasar una tarde en un ambiente, a priori muy tranquilo.
Cuando llegué pude comprobar que el festivo fue aprovechado por mucha gente para intentarlo con la pesca de la trucha a fondo. Nada más entrar observé que la gente disponía sus cañas en largos tramos de la orilla, así que tenía que ir avanzando sin apenas poder lanzar.Comencé con un pez artificial, pero decidí poner una lombriz de vinilo junto con un anzuelo circular, que se suele usar para surfcasting.
Con ayuda del vadeador me pude introducir a través de unas matas de espadañas y ubicarme en un lugar desde donde efectuar los lances.En el primer lance saqué este pequeño bass. Lanzando en distintos lugares cerca de las ramas de los árboles, logré capturar dos más de igual tamaño.
Un poco más adelante ante la sorpresa de unos chavales, clavé y liberé dos ejemplares algo mayores. Aunque la zona estaba bastante machacada por las cucharillas de estos, las zonas de difícil acceso para los pescadores noveles estaban sin tocar.Más allá del arroyo, miré a tres chavales que tenían sus cañas a fondo. Estaba lanzando bajo unas ramas cuando una de las cañas se cayó se su soporte (hecho con una horquilla de sáuce) y se quedó flotando en el agua. Llamé por los chavales para que vinieran a recogerla.
El chico que cogió la caña comenzó a llamar por el padre. Le dije que no tuviera prisa por sacarla. La trucha trató de refugiarse en las raices de un aliso de la orilla.
Finalmente, y de una manera poco elegante, el chico sacó la trucha arrastrándola por la hierba.
Este tipo de pesca no suele ser compatible con el "captura y suelta", pero la intención del chaval era la de quedarse con el trofeo.Escudriñando bajo las ramas de los árboles observé una silueta oscura de los que pensé que era un gato. La sorpresa fue mayúscula cuando el animal se despertó por el sonido que emitia la hojarasca seca al quebrase bajo mis pies. Se trataba de un visón. Puesto que el mentón no disponía de pelo blanco, deduje que se trataba de un visón americano.
Me llamó la atención que con el alboroto que montaban los demás pescadores, estuviera tan tranquilo. De hecho se metió en su madriguera y volvió a salir para quedarse a dormitar bajo los últimos rayos de sol de la tarde.Con el sol comenzando su descenso en el horizonte, decidí dar la vuelta y probar por donde había sacado los primeros de la jornada. De camino hasta el lugar, miré como un apresurado pescador perdía una trucha después de que esta le rompiese el sedal por el exceso de tensión.Volví a situarme en el lugar desde donde había clavado el primer bass de la jornada. A mi izquierda un pescador estaba sacando un bass de pequeño tamaño. Una vez desanzuelado se dirigió hasta las ramas de un árbol cercano a su posición. Comprobé que tenía otro pequeño bass ensartado por la agalla. Hizo lo propio con el que había capturado.
Tras un rato observando las cebadas de las truchas, decidí marcharme. El individuo hizo lo mismo. Me llevé una desilusión muy grande al comprobar que ese hombre tenía más basses ensartados en las ramas de otros árboles.
En una horquilla de sáuce fue pasando uno a uno los basses que tenía colgados, hasta un total de 7 u 8.
De vuelta al coche me encontré con un pescador que decía que los "blacks" eran una peste y que había que terminar con ellos. Sin inmutarme le comenté mi opinión al respecto y creo que coincidió conmigo en que las truchas están condenadas a la desaparición en dicho embalse. Lo malo es que con la conducta de la mayoría de los pescadores que había visto, el bass tampoco tiene un futuro muy alentador.
Sólo el tiempo nos lo dirá.

lunes, 16 de marzo de 2009

Inicio de temporada

Había quedado con Luis y Jesús para acercarnos hasta el pequeño embalse pontevedrés de Pontillón de Castro. El hecho que decidiera comenzar la temporada allí es que la mayoría de los ríos de la zona, están vedados hasta que comienze la temporada de reo. Además había posibilidades de efectuar buenas capturas.
A primera hora, Jesús tuvo un ataque de una buena trucha que saltó fuera del agua sin llegar a morder el engaño. Poco después Luis clavó un buen ejemplar que tras una breve lucha consiguió soltarse. Otro pescador que se encontraba cerca consiguió echar a tierra una bonita pintona.Con la luna comenzando su descenso y las primeras luces del alba haciendo acto de presencia, los coches comenzaron a desfilar por el camino que rodea al embalse. La afluencia de pescadores era notable, sin embargo esto no ocurría cuando hace dos años, el embalse era un coto sin muerte.Junto a las boyas que se miran al fondo se observaban saltar a grandes truchas. Estos puntos sólo están al alcance si se dispone de un pato o un kayak.
Como curiosidad, os comento que en estas aguas es donde entrena el medallista olímpico David Cal.
En vista que la cosa se ponía complicada, decidimos irnos hasta el embalse de Zamanes, donde varios compañeros de pesca nos esperaban tentando a los primeros basses de la temporada.
Al llegar al lugar nos sorprendió la cantidad de pescadores que había en el lugar. Las caras de estos últimos eran todo un poema, al contemplar que las piezas capturadas por nosotros, iban de vuelta al agua. Al poco de reunirnos con Diego y Miguel, el primero sacó un pequeño pero combativo bass.
El nivel del agua era más bajo de lo habitual y la ausencia de vegetación acuática me tenía un poco desorientado. Opté por poner una lombriz de vinilo y me dirigí a un lugar donde seguramente sacaría algún bass. Tras dos picadas fallidas, clavé uno de estos centrárquidos. Todavía no había divisado algún ejemplar "kilero", pero estaba seguro de que alguno aparecería.Al mediodía comenzaron a desfilar los "torpedos" sin hacer mucho caso de vinilos y peces artificiales. Las orillas todavía están desnudas y los peces localizan fácilmente a quienes les ofrecen los engaños. Con ayuda de las gafas polarizadas pudimos divisar ejemplares de muy buen porte.En la lejanía pude comprobar como Luis capturaba su primer bass. Luego me comentó lo gratificante que resultó la captura. Un pescador más que queda hechizado por el encanto de este singular pez.
Echando un último vistazo, nos fuimos a comer para después volver al punto de partida y así afrontar el sereno. Eran las últimas oportunidades de sacar una pintona. Por desgracia no se dejaron engañar por nuestros artificiales. La jornada no nos dejó grandes momentos de capturas pero seguro que lo hará en un futuro.

lunes, 2 de marzo de 2009

Fin de semana de lubinas

Este sábado había quedado con Javi, que había llegado de Madrid el día anterior, Juan y su cuñado, para intentar sacar alguna lubina por la costa pontevedresa. Nos reunimos en el lugar de siempre y de allí nos fuimos al pesquero.
El día se presentaba bastante bueno en cuanto a condiciones meteorológicas.Juan comenzó desde unas rocas y los demás nos fuimos repartiendo por las diversas tiradas. Probamos con chivos, cucharas y minnows. Los primeros quizás eran los más recomendables por el mar que había en ese momento.Insistimos lanzando nuestros artificiales entre la espuma, en las sierras y en los canales. El mar por momentos se tornaba muy violento. Había que ser cauto en la elección de las zonas desde las que lanzar.A pesar de que el oleaje era fuerte en la zona en la que nos encontrábamos, seguimos lanzando en los lugares que creíamos oportunos para poder clavar alguna lubina. Optamos por avanzar un poco más a lo largo de la costa, para probar en una zona más acorde con el momento en que se encontraba la marea.Mientras cambiábamos de zona, decidí tomar algunas instantáneas de la fauna invertebrada del lugar. Me sorprendió esta colonia de gusanos marinos que forman una estructura a base de arena, con una dureza extraordinaria. No había visto nunca este tipo de formaciones, por lo que desconozco de qué especie se trata.Los erizos de mar que abundan entre las rocas son un codiciado manjar. Hemos divisado a gran cantidad de recolectores de este equinodermo buscando en las pozas que se forman al bajar la marea. Lo cierto es que mucha gente me dice que están deliciosos, pero no he optado todavía por degustarlos in situ.Y de unos equinodermos a otros. Unas estrellas de mar se aferraban al pétreo fondo, mientras otras con su paciente avance iban en busca de algo que comer. La variedad de colores de estos singulares animales iban desde el blanco hasta el púrpura, pasando por cremas, grises y granates.
Cuando me encontré con Juan y Javi, este último portaba una bonita lubina de poco más de un kilo y medio. El merecido trofeo a una árdua labor de reconocimiento de la costa.
Así concluyó la jornada del sábado.

El domingo, después de que la llamada de Juan me despertara, puse rumbo a Baiona para acompañar a Juan, Javi y Marcos (otro miembro del foro vigospinning) en otra jornada tras la lubina.
Esperaron pacientes a que yo llegara, así que una vez allí, me apresuré a cambiarme para que comenzase el "baile".Javi, ilusionado con la captura del día anterior, afrontaba con optimismo esta nueva aventura. Las condiciones también eran buenas, así que fuimos avanzando por la rocas y lanzando en los lugares propicios para que surgiera algún robalo.Me dirigí a una zona donde el mar rompía un poco más. Un pescador que estaba por allí había lanzado un aparejo entre la olas con una caña, mientras lanzaba con otra algún pez artificial.
Juan nos indicó desde la distancia, que íbamos a cambiar de zona.De camino hacia el coche advertí que esta pequeña playa tenía un tipo de arena muy atípico ...Innumerables fragmentos de vidrio de colores tapizaban la orilla. El incesante movimiento de las olas han provocado un desgaste que hace que los cristales no representen amenaza alguna para nosotros.
En la nueva ubicación logré clavar este bonito ejemplar de lubina (63 cm y 2,750 kg). Un duro e incierto combate se desató hasta que logré llevarla a tierra. Después de agradecer a Juan el haberme despertado unas horas antes, proseguimos lanzando en esa zona. Javi logró clavar otro ejemplar pero en la lucha, logró liberarse.
Tuvimos alguna picada más en esa zona por lo que tratamos de clavar otra pieza.Estuvimos un buen rato por los alrededores, pero la hora de comer ya estaba próxima y optamos por la retirada.
Agradezco a todos los que me acompañaron en ambas salidas, pues sin su compañía, lo aquí relatado sería muy diferente.

martes, 24 de febrero de 2009

Toma de contacto con la carpas

Este domingo había quedado con Javi y Alejandro para intentar sacar alguna carpa, en una pequeña laguna formada en un meandro de un afluente del río Sil.
La falta de previsión me iba a jugar una mala pasada, ya que la falta de boyas adecuadas, plomos y otros accesorios no me permitirían buscar a estos ciprínidos en su ubicación.Nuestro anfitrión Javi, montó sus equipos y probó en dos lugares bien distintos. La gran cantidad de lluvia caída días antes habían provocado la subida del nivel de las aguas, lo que se tradujo en falta de espacio para lanzar.Alejandro aprovechó para probar su recién adquirido carrete de casting, mientras el sol no hacía acto de presencia. La temperatura todavía era baja, por lo que los esfuerzos se concentraban en buscarlas en el fondo.En alguna ocasión se miraba una leve actividad de la boya, pero seguramente se trataba de pequeños ciprínidos que intentaban comerse el apetecible manjar que portaba el anzuelo.
El sol ya había comenzado a calentar las aguas y creíamos que las posibilidades de sacar algún pez aumentarían.Cuando casi habíamos perdido la esperanza, la boya de Javi se hundió y este acudió a clavar el ejemplar. A pesar del tamaño de la captura, he comprobado que la carpa tira de la línea considerablemente. Es un combate que se puede prolongar si se pesca con hilos finos, pues la prisa no es aconsejable en la mayoría de los casos.
Tras su liberación, haríamos una breve visita por los alrededores.El río Lor en su parte final dónde se une al río Sil, es todo un espectáculo pese a encontrarnos en invierno. Aguas turquesas albergan ánades y garzas reales. Por sus orillas los ratoneros comunes planean aprovechando el aire caliente ascendente, mientras los córvidos se dedican a posarse en la ramas de abedules y chopos.El cuerpo de un corzo yacía en el margen de una carretera. Los atropellos de animales salvajes son frecuentes en la Galicia interior. Las grandes masas forestales son seccionadas por carreteras que acaban siendo una trampa para la fauna salvaje, en especial para los mamíferos.Era una cita obligada admirar los imponentes cañones del Sil. Grandes carpas, basses y truchas habitan las aguas del afluente más importante del río Miño. Las vistas desde el catamarán que recorre estas aguas deben ser impresionantes, pero más lo será si se hace desde un kayak.Nos fuimos a comer a las orillas del embalse de Vilasouto donde probamos en equipo de casting de Alejandro.
El bosque autóctono está presente en cada rincón. Grandes castaños y robles rodean a este embalse, que será protagonista en alguna jornada futura. Al menos esa fue una promesa que nos hicimos.

Música : Nightwish - Bless The Child

domingo, 15 de febrero de 2009

San Valentín de spinning

Si este fuera un blog en inglés, el título de esta entrada sería "Bass & Seabass fishing", ya que las lubinas y los basses iban a ser los protagonistas de nuestra búsqueda.
En esta ocasión la jornada contaba con un plus añadido y es que ir en el todoterreno de Juan nos permitía ahorrar el tiempo de las caminatas hasta la zona de pesca. (Por cierto, el todoterreno es un Suzuki, que es el nombre que recibe la lubina en Japón).La jornada arrancó en una de las muchas zonas que la costa gallega tiene para la práctica del spinning marino. En vista de las condiciones que se nos presentaban, Juan no dudó en cambiar de escenario. Así que nos fuimos para el coche.El la baca del coche, mi compañero llevaba montado un invento de gran utilidad. Se trata de una especie de portacañas, pero con la particularidad de que se pueden llevar los equipos montados, al disponer de suficiente distancia entre los portacarretes y el techo del vehículo.
Una gran comodidad, pues si hay que cambiar de lugar, resulta engorroso tener que montar y desmontar los equipos cada vez que se accede a la nueva zona.Comenzamos a pescar en esta nueva ubicación con paseantes, pero un poco más adelante optamos por montar unos minnows. Desde su atalaya, Juan clavó una joven lubina con una particularidad que me quiso mostrar antes de devolverla a su medio.A la lubina le faltaba más de la mitad de un opérculo. Seguramente propiciado por el enganche del anzuelo de un artificial. Esto pudo ocurrir, tanto en el clavado como en la liberación del pez.
Otra más de las muchas anécdotas que se presentan en las salidas de pesca.Cambiamos una última vez de lugar, para intentar sacar alguna lubina más, pero no tardamos en concluir, pues había que hacer unas compras de última hora.
Después nos dirigiríamos a tentar a los basses de un embalse cercano.Llegados al embalse, y puesto que yo no había llevado equipo para el bass, me limité a observar las evoluciones de mi compañero. En el verano, este embalse sufrió una importante sequía, y esta jornada era simplemente para comprobar que todavía quedaban basses en sus aguas. Se observaban a los alevines por las orillas, pero no se miraba a ninguno de porte que fuera susceptible de ser engañado con un vinilo.
Juan los decidió buscar en profundidad emulando a los pescadores de jigging. Y funcionó, ya que capturó tres basses.
Nos agradó comprobar que el embalse aún albergaba basses y que habían ganado algo de peso, ya que meses antes presentaban un cuerpo desproporcionado, debido a la escasez de alimento.

viernes, 6 de febrero de 2009

Artesanía gallega ( El bolo francés o anguila)

Después de mucho tiempo quedando con mi tocayo Jose, por fin me he acercado hasta su taller de señuelos para que me mostrase alguno de los inventos que este artesano ha ideado para la pesca.
A este gran pescador y excelente persona, lo conocí pescando truchas en el embalse de Eiras. Fueron bastantes las jornadas que compartí con él y en algunas de las últimas hablábamos largo y tendido sobre la construcción de señuelos artificiales.
Después de bastante tiempo en el que no supe de él, hace poco que me lo encontré pescando en la costa. Allí quedamos un día para que él me mostrase algunos de sus curiosos y efectivos señuelos.
En este escenario fue pionero introduciendo la pesca con peces artificiales que tan buenos resultados le proporcionó. Por desgracia, hoy en día el embalse no se parece en nada a aquellos tiempos de abundancia de grandes truchas.

Volviendo al día de hoy, me quedé alucinado al mirar la cantidad de artificiales que había creado a lo largo de muchos años. Sin duda Jose es conocido por sus "chivos" y sus "bolos", pero estos últimos han traspasado fronteras tras el rotundo éxito con las especies marinas a las que están destinados.

Una vez se entra en su taller, sorprende la cantidad de fotografías de grandes lubinas que ha capturado hasta estas fechas, pero cuando uno echa un vistazo al entorno, se da cuenta de la dedicación y el empeño que ha puesto en todas y cada una de sus creaciones.
Estas son "rañas" para pescar pulpos. La raña, es un pieza de mármol o plástico duro que tiene dos anzuelos con forma de garfio. Sobre la pieza dura se coloca un cangrejo de goma, rojo o plateado o sí aún queremos darle más realismo lo que se coloca al lado del cangrejo un trozo de cebo real atado con un alambre o goma (el cebo puede ser un trozo de sardina u otro pescado similar).
El "bolo" que originalmente imita a los lanzones (Ammodytes tobianus) es un artificial muy popular entre los pescadores de mar. Hace años se fabricaban en Francia, por lo que aquí era conocido con el nombre de "bolo francés". Hace años que se dejó de fabricar. Tras algún tiempo Jose comenzó a elaborarlos en su taller ya que la demanda es muy grande.
En esta foto se puede apreciar de arriba abajo: un "bolo francés" original, uno copiado por un chico gallego, un bolo serpentiforme de Jose y tres prototipos creados también por este último.
Si se amplía la fotografía, se puede observar la mejora de los ojales en los que va el anzuelo triple. En los dos primeros son de alambre cerrado con unas vueltas en el exterior, mientras que en los de Jose, están cerrados en su interior, de esta manera, las posibilidades de que una buena captura abra el alambre son nulas.
Además el babero es de policarbonato revestido con resina, lo que le da una consistencia casi irrompible.Aquí se pueden apreciar distintas fases de la elaboración del "bolo". Partiendo del alambre de acero inoxidable, la creación del alma de plomo, el cuerpo exterior y el pintado. Para finalizar el artificial, Jose crea el babero que le dará el movimiento característico de natación, que tan bien simula a un pez herido. El "bolo" de abajo ya está jubilado pues el ambiente marino, los golpes contra las piedras y las repetidas capturas van deteriorando el señuelo.En el centro se pueden apreciar los tres colores que comercializa actualmente. Estos a su vez se pueden encontrar en distintos pesos para poderlos utilizar en función del mar y la acción de la caña.
Con respecto a estos señuelos, os contaré una anécdota: Encontrándose Jose pescando en las Islas Canarias, un italiano le quiso comprar a toda costa estos señuelos, después de comprobar la efectividad de los mismos tras sacar varios peces seguidos desde una playa.
El italiano insistió comentándole que en Italia no existían esos artificiales, y Jose no accedió a vendérselos pues eran los únicos que se había llevado en ese viaje.

En los laterales aparecen unos artificiales destinados a la pesca de los túnidos.
Aquí vemos moscas destinadas a la modalidad de cola de rata u otro tipo de aparejos múltiples.
Estos le fueron encargados por pescadores andaluces. La variedad de colores es muy amplia, lo que permite adecuar la coloración a las distintas condiciones de luz o claridad de las aguas.Este señuelo mitad chivo, mitad vinilo es una de sus últimas creaciones. La capacidad de lanzado de este señuelo junto con un sugerente movimiento de cola, lo hace muy propicio para pescar lubinas en condiciones de mar que no son válidas para los peces artificiales.
Además de lo aquí expuesto, cuenta con un surtido de chivos en una gran variedad de acabados.

NOTA:
En vista de que el teléfono de Jose "hierve" durante toda la semana y en ocasiones resulta agobiante, este me ha dicho que si alguien quiere comprar alguno de estos señuelos me mande a mí un e-mail, para que luego yo le traslade el pedido.

domingo, 18 de enero de 2009

Fuerte temporal

Juan y yo habíamos quedado para pescar a las 8:00 am a pesar de que había un fuerte temporal rondando la costa.
Al llegar, Juan me comunicó una mala noticia de un pescador al que el mar lo había arrastrado y que estaba grave. (noticia).
Esta tarde me he enterado de que ha fallecido. Mi más profundo pésame para su familia y allegados.
Volviendo a la jornada, en el horizonte se apreciaban unas olas de unos 4 ó 5 metros que rompían con fuerza. Sin embargo las que nos llegaban a la orilla no alcanzaban los dos metros.Las lluvia nos quitaba el sabor salado del agua que nos salpicaba en alguna ocasión.
El mar imponía con cada minuto que la marea seguía subiendo. En las zonas de arena las olas nos hacían flotar por momentos, ya que se llevaba la arena de debajo de nuestros pies.Nos desplazamos entonces hacia unas rocas, ya que en la playa se nos estaba complicando la pesca. Lo intentamos este saliente durante un rato, para después proseguir hacia el sur, hasta donde el mar nos lo permitiera.La isla de Toralla era testigo mudo, como en otras ocasiones, de como un mar enfurecido puede complicar una jornada de pesca en un lugar "abrigado" del temporal reinante.

Con la pleamar el mar se tornó violento y esto nos hizo reconsiderar la jornada.
Con la pleamar, el atlántico nos mostró su peor cara. Otros pescadores desistieron en sus intentos por obtener la ansiada picada. Nosotros no íbamos a ser imprudentes, así que decidimos volver sobre nuestros pasos, lanzando siempre que el mar nos diese una tregua.Y en uno de estos lances noté un leve toque y clavé con decisión debido a la considerable distancia a la que se hallaba el artificial.
La sorpresa fue mayúscula al acercar el pez y comprobar que era un precioso mújol.
Y digo precioso porque este no es uno de esos mújoles que frecuentan los puertos y que tan mala fama tienen.

La lucha duró un buen rato y nos permitió grabar parte de ella. La potente defensa que mostró el pez en todo momento, le hizo justo merecedor de volver a su hábitat.