viernes, 2 de abril de 2010

Jueves Santo

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Tocaba penitencia a pie del mar, así que madrugué para preparar todo. A las 8:30 am ya estaba con Juan y Marcos.
De camino hacia un lugar en el que comenzar, divisamos a un buen número de pescadores ocupando distintas zonas.
Ya en Oia miramos que las condiciones no eran favorables, así que teníamos que trasladarnos a otro lugar. Yo propuse una zona pequeña pero resguardada y para allí nos fuimos.La zona no presentaba las mejores condiciones, pero nos dejaría pescar, ya que en otros lugares el mar golpeaba con fuerza.
Juan se fue hacia la izquierda mientras Marcos y yo nos decantábamos por la parte sur.La lluvia hizo acto de presencia, para aumentar algo más la dificultad. La aparición del arcoiris fue el preludio de una captura bajo el tapiz plomizo en que se había tornado el cielo.Una peleona lubina que sucumbió al minnow de movimiento sinuoso entre la espuma. En un principio pensé que se trataba de un robalo porque la caña de Marcos se doblaba con violencia.
Foto de la pieza y de vuelta a su medio.Llegamos a esta zona en la una densa costra de mejillones y percebes apenas dejaba intuir que debajo había roca. Desplazarse por aquí se tornaba algo más complicado, ya que muchos de los mejillones cedían bajo la presión de nuestros pies y se desprendían.Al fondo se aprecia el Talaso Atlántico Hotel Spa, erigido al pie del océano y que cuenta con unas magníficas instalaciones para estas fechas.
!!Y nosotros de pesca bajo la lluvia¡¡Las pozas aquí están plagadas de erizos de mar. Con razón habíamos pasado una carpa en la que se celebraba una fiesta de degustación de este equinodermo.
Juan me comentó las excelencias del erizo de mar como cebo para la pesca. Sin duda habrá que probarlo.A media mañana el mar había cambiado a peor y el blanco era el color predominante. Ante este panorama tocaba buscar un lugar más abrigado.De nuevo en acción en busca de alguno de los moradores del mar.
Aquí observé por primera vez a las orejas de mar en su hábitat natural. Juan me comentó que son muy apreciadas culinariamente y buscando en la red he descubierto que se trata del marisco más caro del mundo.Saltando entre las rocas encontré una zona con erizos de buen tamaño.
Con sumo cuidado logré sacar este para fotografiarlo y acto seguido, devolverlo a su medio.Por la tarde me acerqué hasta el embalse de Eiras. El nivel de las aguas era el máximo por lo que barajé la posibilidad de dar media vuelta.
Pero ya que estaba allí, era una pena que no lo intentara.Fui lanzando en los pocos lugares en los que era posible evitar la vegetación de la orilla. Anteriormente se solía pescar unos metros por debajo de los árboles de las orillas y ahora lo estaba haciendo desde más atrás de estos.
Últimamente es frecuente comenzar la temporada con el embalse al máximo de su capacidad. Desconozco la razón, pero no me parece lógica pues los pescadores no pagarán por un coto en el que difícilmente se puede pescar.En la parte libre del embalse, intenté alcanzar la desembocadura del río Barragán. La orilla izquierda estaba invadida por grandes retamas y la derecha por el temido tojo.
En mi empeño por llegar al lugar deseado, opté por caminar hacia el bosque.En las zonas en las que predomina el roble, la caminata es un paseo pero al llegar a la cima de la montaña, el tojo levanta una barrera inexpugnable, que no puedo evitar.
Sin duda tiene que existir un camino a través del bosque, ya que pude divisar a tres pescadores en la zona a la que pretendía llegar.
Tras un buen rato en busca de la senda, opté por marcharme.Antes de marcharme a casa, me acerqué hasta el muro de la presa a contemplar la caída del agua.
El aporte de agua es muy grande, ya que la presa soltaba agua por su parte baja y por los aliviaderos.Esta instantánea la tuve que tomar desde dentro del coche, ya que el agua pulverizada llegaba hasta mi posición y me tapaba el objetivo.

domingo, 28 de marzo de 2010

Y salió el robalo


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En esta ocasión habíamos quedado para ir de pesca, cuatro de los integrantes del foro solospinning.
Al poco de reunirme con Juan y Marcos, llegó Luis. El mar estaba un poco calmo así que buscamos un lugar con algo más de mar y entonces comenzó la jornada.
En las pozas que la marea había dejado al descubierto, había una amalgama de vida espectacular. Erizos de mar, pulpos, nécoras, estrellas de mar, mejillones, anémonas y varios tipos de algas verdes, pardas y rojas compartían espacio en perfecto equilibrio.Yo, como siempre, buscando el camino más corto entre rocas.
La pesca a spinning por el pedrero es una pesca dinámica que nos permite cubrir grandes áreas en busca de las admiradas lubinas.
Y sin duda es un buen ejercicio para mantenerse en forma. Eso si, con cuidado de no tener un traspiés.Cuando Marcos y yo admirábamos el camuflaje de un pulpo que se encontraba en una grieta, Juan emergió entre las rocas portando un bello ejemplar de robalo.
Se trataba de una hembra ovada, por lo que Jaun procedió a liberarla inmediatamente a su medio.
Como he comentado en otra ocasión, Juan se "impone" una veda que va desde principios de enero hasta finales de marzo, que es cuando suelen estar ovadas las hembras de estos serránidos. Aunque esto no es una ciencia exacta.Contentos por la captura, seguimos pescando en dirección sur.
Los paseantes dejaron paso a los minnows para tentar a la reina de la espuma.
Los mejillones que tapizan las rocas con caprichosas formas, comenzarán a sufrir el golpeo de las olas, pues la marea ya se estaba acercando a nivel máximo previsto.
Continuamos rastreando pasillos y ensenadas. En una de estas últimas perdí un señuelo, pero al cambiar por un paseante tuve dos picadas fallidas.Las olas creaban efímeras cortinas de espuma salitrosa, que invitaban a ser inmortalizadas.
El mar estaba algo más bravo a medida que nos dirigíamos al sur y a causa de esto tuvimos algún que otro susto.
En una pequeña grieta observamos a otro camaleónico octópodo, que en este caso se encontraba escoltado por mejillones, erizos y estrellas de mar.
Quisimos ver su verdadera envergadura, pero en vista que se encontraba incómodo con nuestra presencia, decidimos proseguir con la jornada.Parecía que la zona en la que nos encontrábamos no había indicios de actividad.
Pero todo lo contrario. En una pequeña ensenada miramos unos cuanto mújoles que habían quedado atrapados en las pozas que se forman con la bajamar.
Pero entre las olas, advertimos como unas cuantas lubinas estaban de caza. Cuando las olas se disponían a romper, se observaban a las lubinas navegando por las crestas, llegando a saltar fuera del agua.
Estuvimos intentándolo pero no hubo respuesta por parte de los peces.Decidimos cambiar de lugar, así que salimos a la carretera, ya que nos sería más cómodo para llegar hasta los coches.
De camino, nos encontramos con esta autocaravana que tenía el capó con la imagen de las islas Cíes ...... y a esta vaca con su retoño, cuya expresión facial parecía la de alguien malhumorado.Llegamos a la nueva ubicación y puesto que el mar presentaba unas buenas condiciones, no dudamos en montar nuestros equipos y bajar.
Al llegar abajo nos desdoblamos. Juan y Marcos lo intentarían junto al camping mientras Luis y yo probábamos suerte hacia el lado opuesto.Como ya no quedaba mucho tiempo hasta la hora de comer, nos limitamos a pescar en las mejores zonas, haciendo caso omiso de otras en las que no había esperanzas de tocar escama.En algunas de estas rocas aún quedan vestigios de alguna de las catástrofes acontecidas años atrás. La más famosa es la del Prestige, pero hubo otras antes.
Rememorar esos acontecimientos, hace que pensemos que puede quedar menos para otro episodio fatídico, pero quiero creer que hoy en día se hace más por controlar al tráfico marítimo potencialmente peligroso.
Aguantamos algunos minutos más antes de comer, pero no hubo suerte. Con la alegría de la excelente pieza capturada por nuestro compañero, nos marchamos a comer.
Luis y yo teníamos pensado pasar la tarde tras los basses, ya que el primer día de pesca, el lugar estaba masificado.
Después de comer, nos desplazamos con los coches hasta un monte cercano. Las vistas desde las pistas forestales eran magníficas, pero no teníamos tiempo para ascender hasta la cumbre principal, así que nos limitamos a recorrer las caminos.
Finalmente Luis tuvo que ausentarse, pero yo no pescaría sólo, ya que observé los coches de varios compañeros del foro vigospinning.
El lugar seguía masificado por los pescadores de fondo.
Nuestras opciones eran las de pescar en las zonas en las que no había pescadores, y estas eran escasas.
Por la mañana no habían sacado ningún bass, por lo que no me hice muchas ilusiones.
Solamente Diego logró clavar un ejemplar que se quedó enganchado en una rama y cuya captura resultó ser una odisea.
Diego tuvo que cruzar a la otra orilla, Juan le lanzó la caña al otro lado, ya que la zona no era vadeable, la caña se cayó al agua, Juan se la recuperó, yo le desenganché el hilo de una rama y finalmente Diego fue pasando la caña bajo los árboles, para recuperar el pez.
Un trabajo en equipo que llegó a buen puerto.



Gracias a todos los compañeros por esta jornada.

domingo, 21 de marzo de 2010

3,2,1 .... Comenzamos

5:00 am. El despertador indica que hay que levantarse para ir de pesca. Apenas cuatro horas de sueño interrumpido por los nervios de la apertura de la temporada.
A las 6:00 am ya estoy en casa de Luis. Desayunamos en el bar y dentro de dos horas ya estaremos pescando.
Una vez en el lugar, coincidimos en que hay muy poca gente: Mala señal.
La vegetación de las orillas ha sido sustituida por especies autóctonas, pero en lugar de plantar paulatinamente las distintas especies, han optado por talar toda planta alóctona.
Comenzamos a pescar con pez artificial para más tarde dar paso a las cucharillas.
No se ven señales de actividad en superficie y lo primero que se me pasa por la cabeza es que ya han estado pescando durante la época de veda. Luis coincide conmigo.
Aún así decidimos probar hacia la cola del embalse para después emprender el rumbo a otro embalse en el que nos esperan otros compañeros.
Poco después preguntarle a Luís si nos marchábamos ya, me picó esta bonita trucha.
En el primer salto pensé que la perdía, así que aflojé la tensión del freno para cansarla sin que pudiera romper la línea de 0.16 mm.
Y al final logramos meterla en la sacadera. Las fotos de rigor y al agua.
La condenada había enderezado uno de los arponcillos del anzuelo triple.
Después de las fotos, Luis me dijo que le había pisado la caña cuando la estábamos desanzuelando y por consiguiente se había roto uno de los tramos.
Le dejé otra caña a Luis para continuar, pero al rato emprendimos el viaje a nuestro siguiente destino.
Al llegar al otro embalse quedamos boquiabiertos con la "peregrinación" de pescadores que pululaban por las orillas. Casi no había un lugar donde aparcar pero cuando lo conseguimos, miramos una serie de "chiringuitos" montados a pie de embalse.
Es algo cada vez más frecuente y suele derivar en la proliferación de puntos de basura por las orillas. Una auténtica vergüenza.Cuando me reuní con algunos compañeros del foro Vigospinning, me comentaron que habían capturado unas cuantas truchas y algún bass.
Opté por intentar sacar el primer bass de la temporada y no tardé en hacerlo. En poco tiempo ya había liberado diez de estos centrárquidos.
En la parte final del embalse me encontré con Juan y Marcos que hacían el recorrido a la inversa.
El lugar estaba plagado de buenos ejemplares de black bass y había que intentar sacar alguno.
Logré clavar un bass de mayor porte que los anteriores y mis compañeros hicieron lo propio.
En la orilla de enfrente Marcos sacó uno majete ...
... y Juan concatenó varias piezas de buen porte.El otro Juan también se hacía con una bella captura en donde otros lo habían intentado antes, lo que demuestra su buen hacer con los señuelos.
Al volver de la comida, repartí algunas pegatinas entre los que las habían reservado. Miguel fue el primero en estrenarlas, pegando una en su coche.Con las fuerzas renovadas y después de ganar un carrete en el sorteo de los asistentes, emprendimos la jornada de la tarde.
En esta ocasión había menos pescadores que en la jornada matinal. Tuvimos que aprovechar las zonas que no estaban ocupadas por otros pescadores, lo que implicaba tener que pescar muy cerca unos de otros.Llegamos a una récula que en los meses de calor suele dar buenos ejemplares. La lombriz de vinilo dio paso al pez artificial, después de advertir que los peces no hacían mucho caso de esta.
Después de una breve batalla, conseguí agarrar a este bonito bass que sucumbió al engaño movido con lentitud.
Por la tarde miré como algunos pescadores sacaban alguna trucha, pero aún así seguí a por los "bocazas".Cuando llegamos a la orilla opuesta llegó Víctor, que venía de vuelta de Ourense.
Nos comentó que la jornada no fue gran cosa. Yo esperaré hasta la semana para visitar el río.
En vista de que la jornada tocaba a su fin, Luis y yo decidimos acercarnos a otro embalse.
Más que nada para observar el nivel de las aguas y si hubiera posibilidad de pescar, pues hacer unos lances.El embalse estaba en su cota máxima así que optamos por concluir la jornada, no sin antes visitar los ríos que vierten sus aguas al embalse. Tanto el río Oitavén como el Parada, bajaban espléndidos.
En la playa fluvial del Oitavén han hecho unas reformas que facilitarán la subida de los peces desde el embalse.Sobre el río Parada han construido esta pasarela que facilita el paso a la orilla opuesta. Del antiguo capturadero ya no queda ni rastro por suerte.
En cuanto se reduzca el caudal de ambos, habrá que hacerles una visita.


Agradezco a Alberto el que me haya enviado las gorras desde el otro lado del charco, para poderlas estrenar en el inicio de la temporada.
A los colegas de pesca un 10 por el compañerismo y el buen ambiente.
Sólo lamento no haberme encontrado al abuelo de Diego y Fer, que ha venido desde Argentina a pasar unos días, pero que no se preocupe que aún queda tiempo.
Gracias a todos.

viernes, 19 de marzo de 2010

Locos de atar

Esta mañana me levanté a las 6:00 am, el sonido de la lluvia indicaba que estaba cayendo una buena, pero lo que me preocupaba era que la predicción meteorológica indicaba que el viento soplaría con fuerza del sur.
Ya en la autopista, la conducción se tornaba incómoda debido a las fuertes rachas de viento.
Me reuní con Marcos y Juan para después ir al lugar escogido. Una vez junto al mar, pensé que estábamos como cabras. El viento nos doblegaba por momentos, mientras montábamos los equipos.La intensa lluvia acompañada del incesante viento no me dejaba tomar instantáneas con comodidad.
A pesar de todo estábamos decididos a pasar la mañana en el pedrero. Eso sí, extremando las precauciones.No tardamos en abandonar el lugar, después de observar como el viento dominaba a su antojo el vuelo de nuestros señuelos.
¿Destino? Una zona más resguardada del viento.Al poco rato de comenzar, Marcos optó por un paseante. Primer lance y primera picada. Una aguja atacó sin vacilaciones el señuelo y tras una bonita lucha fue devuelta al agua.
Yo también cambié el señuelo después de tan contundente ataque.
Y me funcionó pues tuve dos ataques de sendas agujas, pero ambas lograron soltarse con sus sacudidas.
La cosa pintaba bien en cuanto a los peces y fuimos prospectando posturas más lejanas.El viento cambió de dirección y empezó a soplar del oeste. La marea ya estaba muy abajo .... tocaba retirada para tomar un café.
Una vez allí acordamos de subir a mirar el nivel de un embalse cercano.Después de un breve desplazamiento, llegamos al embalse que estaba a rebosar. Puesto que Marcos llevaba unos vinilos en el maletero, se decidió a intentar sacar su primer bass, puesto que este año lo hemos animado a practicar esta entretenida modalidad.
Después de un rato intentándolo, salió su primer bass. No muy grande pero de bella librea.
Estoy seguro que a partir de ahora será otro forofo de esta especie.

La mañana no dio para más en el día del padre y San José (esto va para los que no me han felicitado), así que nos marchamos para casa, no sin antes quedar para este domingo en el que comienza la temporada de pesca en agua dulce.