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viernes, 25 de agosto de 2017

Unidos por una pasión

En esta última salida de pesca nos juntamos varios compañeros del Decathlon de Vigo.
Jose y yo quedamos con Alex y Dani en torno a las 8:00 am y más tarde se sumaría Pablo.
Por ello, mi tocayo y yo madrugamos, pues teníamos que realizar una larga travesía desde la ensenada de San Simón hasta la Isla de Toralla.
 Tras ir a buscar a Dani y Álex, comenzamos con la pesca. La mañana no prometía demasiado y efectivamente no observamos mucha actividad hasta que fuimos a recoger a Pablo.
El primero es inaugurar la jornada fue Jose con una lubina que sucumbió al vinilo montado bajo las plumas.
A partir de ahí, comenzó la actividad y todos fuimos tocando escama.
Las cabras con sus bellos colores y los jureles con sus peleas, fueron las capturas más abundantes.
También salió algún verdel que animaba a seguir intentándolo con las plumas.
Las islas Cíes eran testigos de nuestra jornada.
Una salida entre compañeros, con una misma pasión: la pesca.
   Cuando la actividad disminuyó, llevamos a Álex, Dani y Pablo hasta un puerto cercano, para luego despedirnos de ellos.
Fue una jornada con muchas risas y con muy buen ambiente.
Quedaba mucho tiempo por delante para seguir probando fortuna, así que mi tocayo y yo proseguimos con la pesca. 
Junto a la isla de Toralla podía picar alguna lubina, así que pusimos los paseantes en acción.
La falta de respuesta por parte de los peces, provocó nuestra marcha, acercándonos a la ciudad de Vigo. Aquí los peces tampoco colaboraban, lo cual nos hizo pensar en aprovechar el final de la marea en un lugar más conocido.
Pusimos rumbo a la ensenada de San Simón. De camino, pasaríamos por el estrecho de Rande, donde tuvo lugar la batalla del mismo nombre, que os comenté en la entrada anterior.
Aquí lucharon los españoles y franceses, contra los británicos y holandeses.
Siglos después, se obtuvieron los restos de algunos de los galeones que aquí se hundieron.
El puente de Rande está hoy en día en un proceso de ampliación. Unas obras colosales para dotarlo de carriles a ambos lados del tablero inicial.
Continuando un poco con la historia, esta zona fue muy importante en la época de la Segunda Guerra Mundial, ya que desde aquí se cargaba mineral de hierro para la Alemania nazi (ENLACE).
Este otro cargadero es posterior y también se utilizó para la carga del metal antes mencionado.
Prosiguiendo con la pesca, volvimos a poner en funcionamiento los paseantes. De esta manera puse en seco a esta lubina, que luego volvió al agua.
También Jose sacó otra lubina, que por lo que se podía apreciar en su opérculo, ya había salido airosa de otra batalla. Esta también volvió al agua para seguir creciendo.
Apuramos los últimos lances en los que alguna gaviota juvenil se interesó por nuestros artificiales.
Con esta última anécdota, pusimos punto y final a la jornada.

lunes, 28 de noviembre de 2011

A boya con norte

A pesar de que este domingo había viento del norte, tenía ganas de ir tras los sargos, así que mi hermano y yo nos fuimos a ver si sacábamos alguno de estos espáridos.
Una vez en el lugar elegido, observamos que el mar era un poco escaso y que las aguas estaban totalmente transparentes. Si a esto unimos el cielo claro que presentaba la tarde, ya teníamos todos los ingredientes para sumar un bolo.
Sin embargo, la pesca no es algo que se rija por normas matemáticas, así que tocaba armar los aparejos para comenzar a pescar.
A pie del agua, pude comprobar que sigue habiendo "pescadores" que se "olvidan" de dejar la zona de pesca, tal y como se la encontraron al llegar.
Lo que me fastidia de estas situaciones es que luego la gente cree que todos somos así, y claro está que esto no es cierto.Tras unos minutos intentando dar con los sargos, mi hermano estrenó su cuenta con una boga.
Estas son tan abundantes en esta costa, que no tardó en hacerse con la segunda de la jornada.
Poco después, yo también iniciaba mi particular cuenta con otra boga.En vista que los sargos no aparecían en la puesta inicial, fuimos tocando otras zonas próximas, en busca de los esquivos sargos.
El mar comenzó a poner distintas caras. Unas de calma casi total y otras muy violentas.Las bogas fueron adueñándose de las zonas escogidas, así que probamos suerte un poco más, antes de cambiar de lugar.
Nos costaba creer que en esta zona no apareciese algún sargo, pero debíamos responder ante los resultados negativos que llevábamos hasta el momento.En el nuevo lugar, la misma suerte que en el anterior: más bogas.
Después de un rato desanzuelando ejemplares de buen porte, mi hermano sacó sendos mújoles de bella librea.
Poco tienen que ver estos ejemplares con sus primos de los puertos, ya que estos últimos no gozan de buena reputación entre los pescadores de caña.Probando con un cebo distinto, logré engañar a un verdel que se lució en la pelea, para luego arrancar de las aguas a otro mújol.
Por lo menos nos habíamos librado de las molestas bogas ... de momento.En la última salida de pesca con boya, me había fijado que muchas bogas tenían un parásito en su garganta.
Y en este caso, también me percaté de este hecho al desanzuelarlas.
Lo increíble es que dicho parásito ocupa casi la totalidad del esófago, dificultando la alimentación del pez.
Las patas de dicho parásito, tienen forma de gancho, por lo que a la boga le resultará imposible deshacerse de tan desagradable inquilino.A media tarde, las olas comenzaron a perder intensidad, por lo que desaparecían las clásicas zonas de aguas glaucas en las que buscar a los sargos.
Pero las picadas no cesaban y las punteras de las cañas seguían marcando la actividad de las bogas.Mi hermano ya había plegado la caña, pero yo aún quise apurar el poco cebo que nos quedaba.
Los sargos no habían hecho acto de presencia, pero la jornada fue entretenida de todas formas.
Esperemos que la próxima vez tengamos a la meteorología de nuestra parte.

sábado, 12 de noviembre de 2011

11:11:11 11.11.11


Ayer, día 11 del 11 del 2011, me desperté con ganas de ir hasta la costa a por algún sargo.
El caso es que el día se inició con un color plomizo y agua en abundancia; de esos días que uno piensa: - Hoy hace un día estupendo para dormir.
El caso es que postpuse la salida de pesca matinal y opté por acercarme por la noche, al salir del trabajo.
Una vez finalizada la jornada laboral, a eso de las 10:15 pm, emprendí rumbo al pedrero.
Llamé a mi amigo Luis y se dio la casualidad que estaba muy cerca de donde me encontraba.
Quedamos para tomar algo y después me iría de pesca.
Casualmente, mientras hablábamos, llegaban las 11:11:11 pm. Al igual que por la mañana, ya que también había estado con él a las 11:11:11 am.
Después de despedirnos, puse rumbo hasta un puerto cercano, para ver el estado del mar y mi sorpresa fue que no se movía nada.
Por ello llamé a Marcos (Pesca Atope) y quedamos para intentarlo esta mañana.Llegamos al lugar escogido en torno a las 8:30 am, pero el panorama era imposible. Un mar con un oleaje excesivo, que no dejaría pescar con comodidad.
Inspeccionamos el lugar y observamos como algún valiente lo intentaba, pero nosotros no íbamos a pecar de imprudentes.
Buscaríamos un lugar más resguardado, en el que poder pescar con algo más de tranquilidad.Finalmente llegamos a una zona de roca de cierta pendiente en la que miramos un mar bastante aceptable, aunque un poco pasado.
Había que empezar ya, así que montamos todo y comenzamos a pescar.
Las olas nos fueron quitando las ganas de aguantar en el lugar, así que nos movimos hasta un nuevo emplazamiento.Puesto que no llevábamos macizo, opté por machacar algunos mejillones y echarlos al agua.
Poco después de hacer esto, siento la primera picada ... !!Una boga¡¡
La jornada ponía rumbo al fracaso, pues estas no suelen viajar solas en su periplo costero.Y después de que mi compañero sacase otra yo encadené varias capturas seguidas.
Ya no había mucha opción de cambiar de lugar, por lo que aguardamos los acontecimientos que nos depararía la jornada.También aquí el mar comenzó a ganar en intensidad, por lo que había que mantener un ojo en la boya y otro en el mar.
A pesar de que a veces las olas rompían con fuerza, la boya se mantenía bastante bien en el agua.
Nueva picada de mi compañero y ... !!la silueta inconfundible de un espárido¡¡
Un sarguito que volvía a dar un soplo de esperanzas a la jornada, pues había posibilidades de que otros pasaran por el lugar.
Después de desanzuelarlo con cuidado, lo devolví al agua, en una zona un poco alejada.Con la mañana bastante avanzada, tuve una picada brutal, que me dejó sin cebo. Volví a encarnar y lancé al mismo punto. Unos segundos después ... el mismo proceder.
???????
Pensé en un astuto sargo anciano, de esos a los que la edad les ha proporcionado una desconfianza sin igual.
Lanzo nuevamente al mismo lugar y la boya se hunde a gran velocidad ... clavo con firmeza y noto algo al otro lado de la línea ... y no es una boga.
Cuando lo elevo hacia mi posición, no acierto a precisar de qué pez se trata, pero cuando lo deposito sobre la roca, me doy cuenta de que se trata de un verdel o estornino.
Los colores con los que este pez está decorado son ciertamente bellos y lo contemplé con detenimiento, pues era el primer ejemplar que capturaba.
Después de liberarlo del anzuelo, lo devolví al mar para que continuase con sus quehaceres diarios.Con el cebo casi terminado, me lamento de no habernos topado con los sargos adultos.
Mientras repongo el cebo, la puntera de la caña de Marcos da signos inequívocos de que algo de mayor porte ha picado.
Se trata de un sargo que ha tomado prestada la bravura del mar, para iniciar una batalla sin igual en esta escarpada costa. La caña resiste los envites constantes y se encuentra preparada para la maniobra de izado.
Al final el sargo se da por vencido y llega a manos de su captor. Este ha sido el justo trofeo a la insistencia y a permanecer en el lugar sin darnos por vencidos.Aún tuve tiempo de sacar la enésima boga, antes de iniciar la salida del pedrero.
Sin duda estas han sido las protagonistas de la jornada, pues sacamos un gran número.
Sin embargo no tardaré mucho en volver a por los sargos, pues las lubinas se están mostrando muy esquivas a estas alturas del año.

En recuerdo de Berto.

Mientras escribía esta entrada me he enterado que el hermano de un buen amigo, ha fallecido en un accidente de coche.
30 años de juventud que se despiden de nosotros.
Descansa en paz Berto.