miércoles, 20 de julio de 2011

Peskacor en Galicia: 1

El pasado fin de semana, dos de los integrantes del grupo Peskacor, se desplazaron hasta tierras gallegas para intentar pescar al más abundante de nuestros salmónidos.
Juan Alfonso y Miguel tenían ganas de tentar a las truchas gallegas, y para eso nos fuimos hasta la provincia de Lugo.
El viernes por la mañana, Miguel y Juan Alfonso se acercaron hasta Rábade para pescar el tramo libre sin muerte del río Miño. En sus aguas quedaron impresionados por el buen porte de algunas truchas, aunque estas no son fáciles de engañar.
Yo llegué por la tarde y entonces quedamos con Pablo, para pescar en un coto sin muerte.Juan Alfonso se quedó en una tabla, mientras que Miguel y yo nos fuimos río arriba.
Pablo nos acompañó en calidad de observador, cosa que aproveché para tratar diversos temas.
En los primeros compases de la jornada tuve la picada de una buena pintona, pero en anzuelo simple sin arponcillo, no logró retenerla el tiempo suficiente.Pero pronto me libré del bolo con esta truchita de bella estampa. Esperaba poder capturar alguna de las grandes truchas que pueblan estas aguas, si bien el tiempo no estaba de nuestra parte.Se me hacía raro ver a Miguel con el equipo de spinning, pero lo cierto es que pronto fue recordando su uso. Al principio bromeaba por sus repetidos enganches con las ramas y de sus dotes para la jardinería, pero luego me fue sorprendiendo gratamente con algunos lances de mucho nivel. Supongo que unos sencillos consejos le ayudaron un poco.Y así consiguió sacar esta trucha de espectacular librea. Miguel la admiró con detenimiento y luego procedió a liberarla con mimo.
Ahora ya sólo nos quedaba dar con alguna de las grandes, pero nos tuvimos que conformar con algunas más discretas.Al salir del río, nos fuimos a cenar y nada mejor para ir empezando, que unos pimientos de Padrón, que como mis compañeros ya sabían "Uns pican, e outros non".
Raxo y pulpo á feira completaron una cena, que no debía ser muy opulenta, pues al día siguiente había que madrugar.Después de una charla amena, la camarera accedió a tomar esta instantánea para el recuerdo.
A continuación nos fuimos a dormir, ya que mis compañeros aún acusaban el viaje que habían hecho desde Córdoba.Al día siguiente, Juan Alfonso y yo presentábamos claros síntomas de haber dormido poco, pues en un bar cercano al hostal en el que estábamos hospedados, un tipo estuvo cantanto y tocando la guitarra desde las 11:00 pm hasta las 3:00 am. Nuestras habitaciones estaban a escasos metros, mientras que la orientación de la de Miguel, le evitó la serenata.
Desayunamos en Lourenzá, famosa por su "Festa da Faba" y luego nos marchamos para el río Masma.Aquí Miguel parece mostrar a su compañero, el tamaño de la trucha más pequeña que tenía pensado capturar jejeje.
Nooooo ... estaba preparando el bajo de línea.
Una vez a pie de río, tocó buscar una entrada a este. Fuimos caminando un buen trecho entre el maíz y Juan Alfonso desaparecía por momentos, aunque la caña avanzando entre las hojas, era signo inequívoco de que seguía allí jejeje.
Ellos pescaron juntos a mosca, mientras yo lo intentaba con la cucharilla.
Al poco tiempo de comenzar, tuve una picada y poco después otra. Ambas lograron soltarse, pero esto no había hecho más que comenzar.
El caudal del río me obligaba a entrar y salir del río cada poco, pues algunos pozos eran bastante profundos.Sin embargo también había raseras en las que el agua no llegaba ni al tobillo.
Cerca de unos troncos parcialmente hundidos, pude observar como un reo de buen porte se descolgaba corriente abajo. Este hecho me animó, pues existía la posibilidad de capturar alguno de estos salmónidos.Hoy Miguel también ejerció de jardinero, pues estos ríos distan un poco de los que está acostumbrado a pescar. Pero se lo tomó con buen humor y así fuimos avanzando por el cauce.El viento del norte no auguraba una buena jornada, pero no cedíamos en nuestro empeño de estrenarnos en este magnífico río.
En las zonas más abiertas, se disfrutaba mucho más observando las evoluciones de mis compañeros.Después de varias truchas y reos avistados, localizamos también algunos mújoles que se movían por estas aguas. La proximidad con el mar les hace aventurarse en el territorio de las aguas dulces, pues aquí la oferta de comida es muy variada.Como la cosa no se dio nada bien, no quise que se fueran del río de con la moral baja, por lo que les sugerí caminar a lo largo de la orilla para contemplar truchas, reos e incluso algún salmón.En esta tabla pudimos contemplar algunos reos de buen tamaño, aunque ellos lo tuvieron más fácil que yo con sus gafas polarizadas.
La quietud de las aguas delataría la posición de cualquier criatura que osase romper la película superficial del espejo fluido, flanqueado por un bosque de ribera con alisos y fresnos.Percibí un fuerte hedor y logré localizar su origen. Se trataba del cadáver de un corzo que estaba parcialmente sumergido en el agua. La parte que no estaba en contacto con el agua, había sido colonizada por una cantidad ingente de gusanos, y estos se encargarían de dar buena cuenta del mamífero, pues en la naturaleza no se desperdicia nada.

A continuación nos marchamos a comer y cuando ya estábamos listos para afrontar la segunda parte del día, allá nos fuimos.Esta vez cambiamos de río nuevamente y así llegamos al coto sin muerte del Ouro.
En esta ocasión yo portaba mi caña de mosca y junto con Juan Alfonso, nos disponíamos a romper la mala racha de la mañana.
Las condiciones eran bastante malas, pero teníamos que intentarlo. Yo comencé bastante torpe, pero tras unos minutos de calentamiento, le tomé el pulso a la caña.El Ouro es un río mágico y esta foto ilustra fielmente mis palabras.
En esta tierra de trasnos y meigas, el verde es el color por excelencia y como este es sinónimo de esperanza, nosotros no desistiríamos de hacernos con algunas capturas.La diosa Fortuna quiso que yo estrenase el marcador, y es que en el juego de la pesca, los locales suelen tener ventaja.
Nuevamente me maravillé con la librea de esta trucha, cada una única e irrepetible como un copo de nieve.Con Juan Alfonso en acción, me permití hacer algún experimento fotográfico, como esta instantánea cenital de su persona, ejecutando el lance en busca de una pintona.
* He escrito cenital en negrita, por si alguno lee "genital" jejejeje.El límite del coto ya estaba cerca y las pintonas nos lo habían puesto muy difícil.
En esta tabla dejé que fuera mi compañero el que intentase sacar alguna y así ver sus evoluciones.Vadeando lento e intentando hacer el menor ruido posible, Juan Alfonso iba poniendo la mosca en los lugares más prometedores.
Por momentos el viento nos recordaba que no estaba de nuestra parte, pero aún así aprovecharíamos nuestras oportunidades hasta el último momento.Le comenté a mi compañero que podríamos probar suerte en el inicio del coto, pues todavía quedaba algún tiempo para el sereno.
De camino hicimos algunas paradas, para tomar alguna instantánea en la "Finca Galea", ya que esta linda con el río.
Aquí vemos a Juan Alfonso subido a un batán, cuyo funcionamiento y finalidad le expliqué gustoso.Los grandes troncos y tocones que adornan la finca, son extraordinariamente grandes y transmiten la sensación de estar en un bosque antiquísimo.
Ya Miguel los había admirado el día anterior."A cova das necesidades" es un baño que queda en un extremo de la finca y que llama la atención por su composición a base de grandes piedras.
Ahora nuestra "necesidad" era la de llegar pronto abajo para hacer unos últimos lances.Una vez reunidos con Miguel, este nos comentó su particular jornada.
Tanto él como Juan Alfonso decidieron marcharse, pues el cansancio acumulado era más que suficiente.
Yo preferí quedarme, en vista de que la lluvia amenazaba con hacer acto de presencia, y sabedor de que este motivo podía desencadenar las picadas.
Comencé a pescar en una tabla de la parte baja del coto y las cebadas eran continuas.
Comenzó a llover tímidamente y la luz comenzaba a ser escasa. Justo cuando pasaba por debajo del puente, unas palomas salieron de entre las vigas de este, propinándome un tremendo susto.
Recuperado el ritmo cardíaco, afronté los últimos lances y cuando la mosca derivaba junto a unos grandes helechos ... !!!ZAS¡¡¡
Una trucha de mayor porte que las anteriores había tomado el engaño y no estaba por ponérmelo fácil, pero tras unas cuantas volteretas, reuní la templanza suficiente para agarrarla sin hacer uso de la sacadera.
Después de admirarla la devolví al agua, agradeciéndole la lucha ofrecida, y entonces opté por volver al hostal para reunirme con mis compañeros, pues este había sido un buen broche para cerrar la jornada.

jueves, 14 de julio de 2011

Por tierras de una gran fiesta

Hace unos días nos acercamos a pescar un río de los más emblemáticos de la provincia de Pontevedra. Se trata del río Lérez, que desemboca en la capital de la provincia, si bien Antonio y yo nos desplazamos hasta las inmediaciones de su nacimiento.
El río aquí bajaba con muy poca agua, pero como era la primera vez que pescaba en este río, la jornada nos serviría para conocer un poco el tramo alto del Lérez.
Por el contrario, la parte baja la he visitado en varias ocasiones y desde luego no tiene nada que ver.Si algo me llamó la atención de este tramo, es la buena conservación de su entorno. La vida bulle a cada paso en forma de anfibios, aves e insectos.
De camino al río nos encontramos con un par de zonas recién quemadas por sendos incendios, sin embargo, en el lugar en el que nos encontrábamos, es imposible que ocurra algo así, pues el suelo está tapizado de una exuberante vegetación siempre verde, gracias a la humedad permanente que le proporciona el bosque de ribera y el río.En cuanto tocamos el agua, pude contemplar el vistoso vuelo de una efémera dánica. Si no me equivoco se trata de un subimago de esta especie y ante este panorama, decidí hacer una comprobación.
Busqué una zona de arena fina, hundí mis dedos y extraje un puñado de material. Al ser lavado con suavidad en el agua, la arena se iba hacia el fondo, mientras comenzaban a aparecer las grandes ninfas del insecto antes mencionado.
Y es que en un rápido examen de las rocas del río, contemplé gusarapas, varias especies de bétidos, canutillos de distintos tipos de tricópteros, etc.Los plecópteros también abundan, pues encontré bastantes exuvias de pérlidos, si bien en muchos ríos, estas son sustituídas por los odonatos.
Puede que esta en concreto, sea de una perla máxima, pero no lo sé a ciencia cierta.
Para saber más sobre este apasionante mundo, nada mejor que hacerse con el que para muchos es la Biblia de esta disciplina: "Moscas para la pesca" de Rafael del Pozo.Le comenté a mi compañero que este tramo debe ser ideal para pescar a principios de temporada, pues el río discurrirá con un caudal más que aceptable.
Ahora tocaba pescar en esas condiciones y las truchas se hicieron esperar.Tratamos de recorrer un tramo bastante largo, para tener una idea de la configuración del cauce.
Predominaban las zonas de aguas lentas, alternando con algunos rápidos y fue en uno de estos lugares en el que capturé otra bella pintona, que no quiso posar para la foto.Después de muchos años acudiendo a los mismos escenarios, estoy recuperando la vieja costumbre de conocer ríos nuevos en los que pescar en próximas jornadas.
Y es que si de algo podemos presumir en Galicia, es de tener gran cantidad de cursos fluviales y arroyos.!!!! TAXI ¡¡¡¡
Si ampliáis la fotografía descubriréis que hay dos animales. Uno es la rana ... ¿Y el otro?
El otro era un sinvergüenza que tuvo que apearse, pues no tenía forma de pagarle al ágil anuro, salvo que terminase en el estómago de este.Proseguimos caminando río arriba, pero no aparecían pozas de cierta entidad en las que avistar peces de mayor tamaño.
La mejor opción ahora, sería ir buscando alguna zona por la que salir al camino principal, pues ya estábamos bastante lejos del coche.Finalmente apareció un pozo largo y profundo en el que Antonio probó suerte. En esta ocasión le fue esquiva, pero por lo menos tenemos otro río más en nuestra agenda, para la próxima temporada.
De vuelta seguimos la senda marcada por una de las múltiples rutas de pequeño recorrido (PR) que hay en la comunidad, y que resultó ser el P.R.G.100 Sendero Natural Aciveiro-Candán.

Tanto en la ida como en la vuelta, habíamos pasado cerca de la parroquia de Sabucedo en la que días después acudí a la internacionalmente conocida "Rapa das Bestas".

Esta fiesta, con más de 400 años de antigüedad, es de las más ancestrales de nuestra comunidad. En el año 1567, la peste asoló la parroquia de Sabucedo, y dos hermanas ofrecieron al patrón (San Lourenzo) sendas bestas, para que las librase de ese mal que los estaba azotando.

En el año 2007, la Unesco declaró esta fiesta, de interés turístico internacional.

Para instruirme en todo lo relacionado con esta fiesta, conté con la inestimable colaboración de mi buen amigo Luis. Él conoce a varios "aloitadores" y ya lleva muchos años acudiendo a esta cita.
*Aloitador: Cada una de las personas que sujeta al caballo para proceder al corte de las crines y cola.En la primera jornada, y después de un buen churrasco a la sombra de los robles, Luis me mostraría los lugares en los que los caballos (bestas), pasan el año. Cuando llega el día de bajarlos hasta las inmediaciones del pueblo, muchos colaboradores suben en coche, en caballo o a pie hasta el monte y ayudan a juntar a los animales, para que vayan descendiendo hasta un gran recinto.Ahora en el monte, ya sólo quedaban las vacas y algún que otro esquivo caballo.
Juntar todos los caballos de estas montañas es una tarea (a mi juicio) imposible, pues estamos en el municipio más extenso de Galicia.Luis nos llevó a un lugar emblemático dentro de estos montes. Para acceder a él, tendríamos que subir por un cortafuegos con bastante pendiente, pero el todoterreno fue capaz de subir sin problema.Desde aquí arriba se divisaba una pequeña porción de los dominios de los caballos. Buscar a los équidos en tanta superficie es un trabajo arduo, por lo que la colaboración de la gente es muy necesaria.Me quedé sorprendido de la capacidad que tiene el Land Rover para moverse por el monte, y lo cierto es que en ningún momento se quejó. Está hecho a conciencia y Luis me mostró el porqué de su fiabilidad.Al día siguiente, nos levantamos para acudir al curro, donde podría contemplar el alma de estos festejos.
Una vez con los caballos en el recinto, los niños (futuros "aloitadores") retiran a los potros para desparasitarlos y marcarlos.
La tarea puede ser peligrosa en medio del tumulto, pero los adultos ayudan a los más jóvenes, apartando a los caballos.Con los potros fuera del escenario, los "aloitadores" se preparan para comenzar el acto.
Los caballos se muestran bastante tranquilos, pero por poco tiempo, pues uno a uno serán reducidos para proceder a la rapa.Los medios de comunicación llegados de muchos lugares, se preparan para la grabación en vídeo y la toma de instantáneas.
Ya queda muy poco y entonces ...!!! Comienza el espectáculo ¡¡¡
Un "aloitador" saltará sobre el lomo del caballo elegido, cabalgará un breve instante (si es capaz) para luego ser ayudado por otra persona, a frenar al équido. Al mismo tiempo, el tercer "aloitador" sujetará a la "besta" por la cola.
Una vez que el animal está inmovilizado, se procede al corte de las crines y el pelo de la cola.
Mientras tanto, otros "aloitadores" cuidan de que los demás caballos no se sitúen cerca de los que han inmovilizado al primero. Una coz puede ser fatal a corta distancia.Los "aloitadores" han de tratar por todos los medios, que el caballo no se acerque al muro, pues se vela por que el animal no sufra traumatismo alguno.
La multitud allí congregada aplaude con entusiasmo cada una de las maniobras que se van sucediendo.Los "aloitadores" van rotando y cada uno va tomando protagonismo, frente a las cámaras de los fotógrafos que portan su acreditación para poder estar en la arena.
Estos profesionales buscan la instantánea imposible o el momento justo de una acción concreta.
Si observar desde las gradas resulta fascinante, moverse entre los caballos debe de ser una experiencia única e inolvidable.Pero como ya he mecionado, una coz puede ser fatal. Y a veces ocurre que alguna persona sale malparada. Los aplausos de los compañeros pueden ayudar a mitigar el dolor, pero el mal ya está hecho.Alguno de los machos que se mueve entre la muchedumbre, suele morder a otros caballos y en esta foto se puede apreciar el rostro de un ejemplar con una expresión casi demoníaca.La organización es esencial en esta operación. Se elige el caballo, se despeja el camino hacia su posición y entonces el "aloitador" salta para agarrarse a las crines del objetivo.Pude observar algunas "bestas" que mostraban una fuerza sobrenatural, pues entre los tres "aloitadores" no conseguían reducirlas en un corto período de tiempo.Y esta quizá sea una de las imágenes más vistosas de este evento. Dos caballos que se sostienen sobre las patas traseras, sobresaliendo por encima de los demás y propinándose mordiscos.
Son acciones muy esporádicas, pero a la vez muy vistosas.Uno a uno, los caballos van pasando por su peculiar sesión de peluquería, pero son tantos los que alberga el recinto, que parece una tarea interminable.Los caballos muestran los rostros del miedo a lo desconocido, mientras que los "aloitadores" procuran frenar las embestidas de los animales.
La operación de rapado no se prolonga demasiado, dado que las tijeras se mueven a buen ritmo, en manos de los que tienen experiencia en dicha tarea.
Con el suelo sembrado por el pelo de las colas y las crines, ya casi se da por concluído el espectáculo.
Antiguamente se aprovechaban para diversos usos, pero hoy en día la gente las recoge como recuerdo del paso por esta singular celebración.


martes, 5 de julio de 2011

117 truchas en 15 minutos

A pocas horas para la noche de San Juan, llegué a casa del trabajo y cuando entro por la puerta, mi familia me informa de la aparición de algunas truchas en un río próximo. Algo en mi cabeza me hizo reaccionar instantáneamente y a la vez que me daba cuenta del origen del problema, me vestía el vadeador y las botas. Llamé al Seprona antes de ir al río, pero me dijeron que en ese momento les era imposible enviar una patrulla.El río estaba muy bajo de caudal a causa de la presente sequía, y con esta situación, es fácil que un vertido provoque una gran mortandad. La noche se aproximaba, pero actué con celeridad y coherencia. Primero traté de localizar el punto más bajo en el que había truchas muertas y ciertamente lo hice a la primera, pues justo donde entré, miré como unas pintonas huían a sus escondites; y 5 metros más arriba contemplé los primeros cadáveres. Estaban en un pequeño pozo donde cae el agua y esta se oxigena bien. Aquí recogí tres truchas y una a la que le eché la mano, aún daba síntomas de vida. Salve el obstáculo que genera el salto de agua y entonces me quedé petrificado. En una tabla de unos 20 metros, con una profundidad media de unos 25-30 cm, contemplé gran cantidad de siluetas inertes. Cada vez que metía la mano, sacaba una trucha muerta. El agua estaba fría, como los cuerpos de los salmónidos. Debía apresurarme, pues la noche se me echaba encima. La rabia que recorría mi cuerpo me daba la velocidad y la precisión, para seguir sacando cuerpos sin vida. Suena mi teléfono. Es Antonio que me llamar para ir a pescar al día siguiente. Mientras le informo de lo sucedido, sigo metiendo truchas en el capazo. Al remover el fondo, pude comprobar que se quedaban atrás 5 pequeñas truchas. No había tiempo para dejar que el agua se aclarase. Continué río arriba y escudriñé cada corriente y remanso y así llegué al lugar por el que el vertido había alcanzado el río. Desde este punto, veo otra vez como algunas truchas escapaban río arriba.He recorrido un tramo de unos 100 metros y he recogido un buen número de truchas de tamaño pequeño principalmente.Pero son demasiadas. 4 ó 5 generaciones que han perecido a causa de la omnipresente mano del hombre. Llamo nuevamente al Seprona y me dicen que hoy les será imposible acudir al lugar, pero que guarde las truchas para su posterior recogida. Ya de noche salgo del río y compruebo el lugar por el que había bajado el vertido y afortunadamente todavía quedan restos, ya que la cuneta es de hormigón. Me apresuro para llegar a casa, lavo un bote de vidrio y vuelvo para tomar una muestra. Elevo el bote sin tapa hacia mi nariz y compruebo un fuerte olor a detergente. Entonces pienso: -Pero ... esto no me vale. He de traer un recipiente adecuado para esta tarea.
Llego a casa y me quito las botas y el vadeador. Luego busco en internet la farmacia de guardia más próxima y arranco el coche.
Aunque debo actuar con rapidez, conduzco de la manera que debo hacerlo.
Aparco donde no tenga problemas con la grúa y me voy corriendo para la farmacia.
Compro 4 botes para muestras y una jeringa de gran tamaño.
Otra vez para el coche y después para casa.
Me bajo del coche y me voy corriendo para el lugar.
El agua contaminada todavía sigue allí.
Con sumo cuidado voy llenando la jeringa con el mortal líquido y lo introduzco en cada uno de los botes.
Una vez hecho esto, tomo unas instantáneas del lugar de los hechos.
Ahora ya estoy más tranquilo, pues ya tenía todo lo necesario para que el Seprona, investigase el incidente.Al llegar a casa, decido tomar una fotos de las truchas recogidas.
Voy colocado meticulosamente las truchas más grandes, para después poner las pequeñas en los espacios vacíos.
La rabia aumenta a medida que voy contando en voz alta, pues todavía quedan muchas en el fondo del capazo.
!!! 117 ¡¡¡
Estimo que se pudieron quedar atrás entre 5 y 10 truchas. No más, pues fui muy concienzudo en ese aspecto.La expresión facial de todas las truchas muestran la crudeza de una muerte lenta y agónica.
Los cuerpos recios de las truchas presentaban una macabra estampa al yacer todas juntas sobre la toalla.Las más grandes bien podrían haber procreado próximamente, aunque ahora no me cabe la menor duda de que no será posible.
Y pienso que incluso alguna de estas truchas más grandes, ha sido liberada por mí o algún compañero de pesca, en alguna ocasión.Los ojos sin brillo y los cuerpos decolorados, eran muestras inequívocas de que la muerte les había sorprendido algunas horas antes.En esos momentos me venían a la mente todas las normas que debemos respetar los pescadores, si no queremos ser sancionados con severidad. Sin embargo, son muchos los casos como este, que ocurren a lo largo y ancho de nuestra geografía.
Pero a los pescadores se nos trata a veces como a delicuentes, mientras empresarios y trabajadores de grandes empresas, hacen lo que quieren con total impunidad, si bien los trabajadores sólo se limitan a cumplir órdenes, en la mayoría de los casos.Y digo esto porque este suceso ya sé a qué ha sido debido. La causa de la mortandad ha venido provocada por la limpieza de una acera, pues yo he sido testigo de esto que os comento.
Un operario de una empresa de jardinería o limpieza, estaba trabajando con una hidrolimpiadora, por la mañana.
Para esto se sirvió de la máquina y de algún agente químico, encargado de facilitar la tarea.
Como el trabajo no fue posible terminarlo durante la mañana, por la tarde continuó con la tarea (a escasos metros del río). El agua y el agente químico, bajaron por la cuneta de hormigón (que está destinada a las aguas pluviales) y terminaron en el cauce del río.Lo demás es visible en cualquiera de las fotos de estas truchas.
Las agallas no disponen del rojo intenso que muestra el pez en vida, sus cuerpos no presentan la bella librea que poseen y sus bocas parecen pedir clemencia ante lo inevitable.Espero que los cuerpos de las truchas, junto con las fotos y las muestras de agua contaminada, permitan que los culpables de este hecho, paguen como se merecen.
Estoy francamente cansado de que estos hechos ocurran tan a menudo y desde este espacio animo a que todo el mundo ponga en conocimiento de las autoridades, hechos de esta índole.
Sin nuestra colaboración, a veces es muy difícil que los culpables paguen por sus actos.

Para finalizar quiero usar una frase que leí una vez en alguna página web, y que decía algo así:

"La muerte de un pez pasa desapercibida, porque muere en silencio"

Y yo digo: Siempre que podamos, debemos poner nuestra voz por ellos.