lunes, 17 de mayo de 2010

Sargos en el pedrero

Al día siguiente de mi viaje al río Ouro, había quedado con Anxo y con Luis para ir en busca del sargo.
Mi entusiasmo era mayor si cabe, ya que quería estrenar mi Veret Arcadia y ponerla a prueba, aunque la reputación de esta caña está más que comprobada.El punto de encuentro era un bar junto al "Cruceiro de Hío".
Este crucero es sin duda alguna una obra maestra de la cantería gallega. Aunque su autoría se le atribuye a dos canteros diferentes, no cabe duda que el que lo hizo ha demostrado una destreza sin parangón con las herramientas de la época, pues el crucero está hecho en un sólo bloque de granito, salvo alguna figura.En todo el crucero se pueden apreciar distintas escenas de pasajes de la biblia, pero sin duda lo más extraordinario, es la representación de Cristo siendo desclavado de la cruz. Si se amplía la fotografía, se observa la gran cantidad de detalles que presenta.
A todo aquel que pase cerca de aquí, le recomiendo que lo visite, pues es digno de admiración.
Más fotos de esta maravilla.Gracias a los todoterreno, nos ahorramos una buena caminata.
Anxo comentó que las condiciones para la pesca del sargo en esta zona no eran nada buenas, pero yo le dije que uno va de pesca cuando puede, no cuando quiere.Desde arriba estudiamos la zona en la que pescaríamos, pues la bajada que nos esperaba era de órdago.
Una vez elegida la puesta, tocaba bajar con mucha precaución, pues un traspiés aquí puede acarrearte una caída de varias decenas de metros.
Nos repartimos los bártulos entre Anxo, Luis, Paz y yo para hacer el descenso lo más cómodo posible.Picándome un poco con el tojo, pude bajar en poco tiempo y así contemplar la bajada de mis compañeros.
Ciertamente es una dura prueba para los cuádriceps, pero el día anterior había hecho bastante ejercicio en el río Ouro.Desde arriba habíamos divisado una lancha fondeada, y abajo pudimos ver que un buzo estaba de pesca y que había capturado bastantes peces.
Otro contratiempo que había que sumar a la claridad de las aguas, el viento del norte y las pocas zonas donde calar nuestros aparejos.
Aún así, nos dispusimos a pescar y no tardó mucho en picar el primer pez, que resultó ser un sarguete.
La ilusión de sacar el primer sargo de la temporada y de estrenar la caña con este pez, se tradujo en una explosión de júbilo.
Lo desanzuelé con cuidado y al agua de nuevo.Al poco rato Luis tenía otro pez al otro lado de la línea. Se trataba de una chopa, que también se fue por donde vino.
Contra todo pronóstico, la tarde comenzaba bien.
Luis echó un poco de macizo en la puesta para mantener los peces, pero después nos daríamos cuenta del error.Anxo, probaba suerte en una puesta un tanto alejada, pero cada poco observábamos sus evoluciones, ya que él es buen conocedor de esta costa y gran pescador de mar.
Con la subida de la marea, el mar comenzaba a coger color, pero entonces hicieron acto de presencia las bogas, seguramente atraídas por el macizo.
El caso es que comenzaron a picar. Muchas nos dejaban los anzuelos limpios y otras las sacábamos, pero lo peor es cuando te sierran literalmente la línea.Me acerqué hasta el lugar donde Anxo se encontraba. Ya había perdido cuatro buenos sargos. El último de ellos delante de mí.
Al recuperar la línea, me fijé que el bajo estaba desgastado y Anxo me comentó que al pescar fino, si las bogas te pican y mordisquean trozos de cebo que suben por la línea, van deteriorando el hilo y cuando enganchas un buen sargo, este se pierde porque el hilo se rompe.Luis parece que acertó en la puesta y ya había capturado dos sargos más. De alguna manera, las bogas no le molestaban demasiado.Insistí en el mismo lugar pero la respuesta por parte de las bogas era constante ...... sin embargo, hubo un momento en el que una aguja se anticipó a estas. Me quedé alucinado con la potencia de este estilizado pez, si bien esta era una aguja de buen tamaño.Anxo seguía con la boya arrimada a la piedra, pero el ansiado trofeo no aparecía ...... y Luis seguía en su puesta sacando algún sargo más.Las gaviotas comenzaron a sobrevolar nuestra posición, quizás anunciando que el ocaso estaba próximo, así que decidimos dar por concluida la jornada.
La subida la efectuamos por una ruta que a priori nos pareció más fácil que la anterior. En verdad lo fue aunque Luis tuvo un percance con una caída.Ya junto a los coches, el astro rey se despedía de nosotros. Habíamos obrado correctamente, ya que ascender de noche por lugares así, no es nada recomendable.
Después nos fuimos a tomar algo, para recuperarnos del esfuerzo y charlar un poco sobre la jornada de pesca.

Agradecer a Anxo, Luis y Paz su compañía. La jornada no nos deparó ningún "perrón", pero la pesca es así.

El río del oro

Este fin de semana me iba a dar una buena paliza en coche para pescar un río que nunca había pescado, pero que conocía bastante por la web y el blog de Pablo, que es con quien compartiría la jornada de pesca.Una vez hechas las presentaciones nos dirigimos hacia el río. Cuando nos estábamos cambiando me reencontré con un viejo amigo, que venía a la búsqueda de una zona donde poder pescar a mosca.
Nosotros íbamos a pescar en uno de los lotes y aunque el río iba un poco alto, había que intentarlo.Pablo me comentaba que era un poco pronto para encontrarnos con los reos, pues suele ser algo más tardío en ese aspecto.
La mañana comenzó sin actividad por parte de los peces. Pablo con pez artificial y yo con cucharilla, íbamos prospectando cada zona donde pudiéramos obtener una picada.
A Pablo se le quedó prendido el señuelo en una raíz, y como no nos hacía ninguna gracia que se quedara allí, dedicamos unos minutos a liberarlo de su prisión.
En vista de que en esta parte no observamos actividad, decidimos irnos a comer para por la tarde ir al coto sin muerte.Durante la comida hablamos de las truchas arcoiris que habitan en las aguas del Ouro, de la gestión que se está haciendo en el río, etc.
Después de comer aprovechamos para acercarnos hasta la fortaleza de Pardo de Cela.Desde este punto se divisa el extenso valle bordeado por majestuosas montañas. Ya de pesca en el coto sin muerte, asistimos a los primeros indicios de actividad. Y poco después engañé a la primera pintona.
Espectacular en cuanto a sus matices cromáticos y bravura. En esta tabla no salió ninguna pero Pablo me comentó que tiene sacado buenos ejemplares.Me aventuré por una corriente bastante fuerte y lancé bajo unas ramas. Otra bella pintona, esta ya de más porte, comenzó a saltar corriente abajo, pero la sacadera impidió que llegara a soltarse.Con enorme precisión, depositábamos las cucharillas en las zonas en las que podían salir las truchas. Mi compañero utilizaba el lance de ballesta mientras que yo lo hacía de péndulo o lateral.
Tuvimos alguna picada, pero el anzuelo simple y sin muerte permite algo más de ventaja a las pintonas.A cada paso por el coto, me maravillaba más este río. Las orillas bien cuidadas, los fondos de piedras pequeñas, bueno de andar y con unas truchas muy bravas.En una zona de las de libro, le dije a Pablo que lanzara él y allí sacó una pintona que saltaba nerviosamente sobre el agua. Otra vez, la sacadera resultó imprescindible.Proseguimos lanzando y en una zona amplia de aguas rápidas, clavé esta trucha que venía prendida escasamente, sin embargo, no se soltó.
Mi compañero coincidía conmigo en la importancia de la correcta regulación del freno del carrete.Parecía que los peces estaban más activos y las picadas eran más numerosas ahora, sin embargo no todas se traducían en captura.
Esta la saqué pescando aguas abajo, cosa que suelo hacer cuando una trucha ceba detrás de mí.Con el sol comenzando a bajar, el río cobraba un aspecto más mágico aún. En este punto afrontamos una zona de aguas más paradas que en algunos puntos no se podían vadear.El final del coto estaba cerca y junto a este se encuentra un lugar con mucho encanto. Se trata de la Finca Galea, en la que estaba teniendo lugar un banquete (supusimos que de una boda). Un lugar dedicado al turismo rural y otras actividades relacionadas.
Lo cierto es que desde el río me di cuenta de que se trataba de un lugar muy singular.
Más fotos de estas instalaciones.Ya nos quedaban pocos lances y muchas zonas buenas donde presentar nuestros engaños. Mi compañero lanzaba hacia la orilla derecha y yo hacía lo propio con la orilla opuesta ...... en la que engañé a la que sería la última trucha de la jornada.De camino hacia los coches, fuimos bordeando la finca Galea en la que tomé varias instantáneas.
Artilugios movidos por el agua ...... estanques ...... enormes raíces y tocones de árbol, adornan la finca.La finca cuenta con un bonito estanque con gran abundancia de vegetación.Otra vista del mismo.
Incluso cuenta con este baño exterior, que encaja perfectamente con el entorno de la finca.

Con el punto y final de la jornada sólo quedaba despedirme de mi anfitrión.

Agradezco a Pablo la atención recibida y el haber compartido conmigo esta jornada de pesca, que seguro que será la primera de otras muchas.
Sólo me queda animarlo a que él venga de pesca por la zona de las rías bajas.

Este es el resumen de la jornada según Pablo.

martes, 4 de mayo de 2010

A vueltas con las truchas

En vista de que el 1 de mayo no salió ningún reo, era el momento de tentar a la reina de nuestros cauces.
El día 2 me dirigí a un río que había soportado una gran presión pesquera el día anterior por parte de los "pescadores legalistas" o "cesteros" como he comenzado a oír en diversos lugares.
La única ventaja que yo tenía en esta ocasión, es que lo conozco de arriba abajo, cada piedra en la que escudriñar, y cada pozo en el que ofrecer de la mejor manera posible, un bocado apetecible para la pintona.
Comencé en el tramo intermareal con mi caña shimano beastmaster de 1.50m, carrete shimano stradic 2500 y una cucharilla Edu del número 1.
La diversión estaba garantizada si las picadas acompañaban.Tras sacar unas truchas y mirando que el caudal invitaba a poner un señuelo más pesado, opté por poner una cucharilla panther martin.
El cambió fue acertado porque el señuelo se movía bien y atraía a los peces. Algunas truchas saltaban de lo lindo intentando liberarse del anzuelo.Gracias a la transparencia de las aguas podía contemplar la persecución y el ataque fulminante de las truchas. Es una sensación que me encanta, pues eres testigo de lo capacitadas que están las pintonas para acechar al engaño que se les presenta.Algunas venían enganchadas por los tres anzuelos. Por suerte tengo muy buena mano para liberar los peces, ya que el río me ha enseñado una buena forma de hacerlo, sin necesidad de utilizar un alicates en la mayoría de los casos.Debido a las lluvias y al calor de los últimos días, la vegetación de las orillas era bastante espesa, aunque no lo suficiente para complicar demasiado los lances.
Cuando llegué a este punto, el sol comenzaba a asomar. Era el momento de darle vuelta al reloj. Es una costumbre que he adquirido con lo años, puesto que con la luz del sol, este proyecta brillos que suelen ser perjudiciales a la hora de afrontar una jornada tras estos astutos peces.
En este pozo mi hermano y yo hemos sacado buenos reos y truchas, ya que es un obstáculo infranqueable hasta para un fornido viajero como es el reo.
En esta ocasión, otros pescadores han dado buena cuenta de sus moradores, puesto que no tuve ninguna picada.En una tabla pude observar, casi a ras de agua, como esta trucha atacaba al artificial y luego presentaba una desmesurada reacción para sus dimensiones.
El hecho de que todavía podamos disfrutar de truchas salvajes es todo un privilegio.El bello digital o dedalera ya ha desplegado sus purpúreas campanillas, para ser polinizada por los insectos más diversos. Sin embargo es una belleza peligrosa ya que contiene una poderosa toxina.El abanico de libreas que podemos encontrar en un pequeño cauce gallego es de lo más variopinto. Desde el plateado más brillante, pasando por dorados y ocres, hasta el negro más oscuro.
Esta es otra de las singularidades de esta especie y que invita a inmortalizar a todos y cada uno de los ejemplares capturados, si bien es necesario anteponer la vida del pez a nuestro afán por obtener fotografías de estos.Lo mejor de la jornada sin duda son las capturas múltiples en un mismo lugar, aunque esto cada vez es más escaso, debido a la enorme presión de pesca de principios de temporada.Hasta el momento sólo una trucha había sido capaz de liberarse del anzuelo por lo que estas comían bastante confiadas.
Decidí proseguir algún tiempo más, pues aún quedaban sitios presumiblemente buenos.Las intensas lluvias del otoño han provocado que algunas zonas se hayan colmatado de cantos rodados y arena, acortando mucho la amplitud de la lámina de agua.
Son zonas que antaño se limpiaban, pero que poco a poco se van dejando en manos de la capacidad modeladora del agua.Con poco más de un kilómetro recorrido, había capturado 20 pintonas. Me dí por satisfecho y volví caminando por la orilla del río, agradecido de poder abstraerme por unas horas en un entorno tranquilo y sosegado, en el que solamente sus moradores pueden regozijarse a diario.