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lunes, 13 de septiembre de 2010

Belesar mágico

Este sábado, un pequeño grupo de amigos nos fuimos a pescar basses al embalse de Belesar, si bien estas aguas son más conocidas por las enormes truchas que albergan sus aguas.
Aquí ya han salido truchas de más de 10 kilos de peso.El canto de las perdices daba el pistoletazo de salida.
La jornada comenzó en una zona de afiladas rocas en las que Alejandro suele pescar a menudo.
Una de estas rocas me produjo un buen corte en la pierna, pero por suerte la cosa no era de gravedad.
Con cuidado nos situamos a pie del agua y comenzamos a pescar.Crankbaits, vinilos, paseantes y otros señuelos comenzaron a trabajar en estas aguas. Había que dar con el engaño adecuado, pues la vez anterior en la que había pescado aquí, las capturas no fueron abundantes ni de mucho porte. Alejandro tiene sacado buenas piezas en este lugar por lo que la ilusión era máxima.Después de que Juan estrenase la jornada, Diego hizo lo propio.
Las terrazas de pizarras en las que un día hubo largos cordones de vid, nos servían ahora como atalayas de pesca.
Y desde una roca alta, Alejandro consiguió izar a este bass. Fue muy cómico observar como nuestro compañero elevaba con esfuerzo a este centrárquido.
Poco después saqué mi primer bass y ya todos nos habíamos estrenado.Marcos y Rocío se fueron quedando en la zona del inicio, mientras el resto de la expedición continuamos hacia el norte.
Las riberas de este embalse están plagadas de cangrejos. Se divisan en el agua vivos y en forma de caparazones y excrementos sembrando las rocas.
Poco antes Alejandro me mostró a un visón que andaba por las inmediaciones, pero las garzas y los zorros también son dados al consumo de estos invertebrados de agua dulce.Las lombrices de vinilo comienzan a dar sus frutos en una zona expuesta a los rayos de sol matinales, si bien las aguas estaban templadas.
Aquí las orillas tienen una pendiente considerable y debemos extremar las precauciones para no sufrir ningún percance.De vez en cuando teníamos algunas picadas fallidas, pero una vez clavamos algún bass, estos se defendían de manera endemoniada. Buscaban con rapidez las estructuras sumergidas de troncos o rocas, por lo que a veces había que apresurarse en el cobro de la pieza.Hasta el momento, este bass se llevaba la medalla de oro en cuanto a la defensa mostrada y como los anteriores, rápidamente volvió a su hogar.
El tamaño medio de las capturas no era del todo malo, pero la ilusión de sacar uno de los grandes nos rondaba la cabeza.Diego se permitió una genialidad al capturar este bass, mientras se encontraba sentado. Ya llevábamos un buen rato caminando y aquí la orografía pone a prueba la condición física del pescador.Alcanzamos entonces una zona de belleza espectacular en la que se unen los troncos sin vida de viejos castaños y un bosque frondoso plagado de infinidad de animales.
Delante de nosotros teníamos los cuerpos de decenas de castaños centenarios que permanecen ocultos y en silencio bajo las aguas, la mayor parte del año.
Ahora aprovechan para exhibir sus caprichosas formas y sus resquebrajadas entrañas, despertando así de su letargo subacuático.Estos troncos sin duda aportan un aire de misteriosa belleza, que bien pudieran haber salido de la cabeza de Salvador Dalí.
No hay palabras que describan con precisión este lugar, pues el entono que nos rodeaba en ese momento era de absoluto silencio y solamente se rompía de vez en cuando con el graznido de alguna corneja o el canto de las perdices.Una vez que Juan y Alejandro nos alcanzaron, encaramos el tramo final antes de que nos tuviéramos que ir a reponer fuerzas.
Aquí comenzamos a divisar algunos pequeños basses que se mantenían en las inmediaciones de los troncos y rocas sumergidas.Con el sol iluminando todo el valle, pudimos admirar las nuevas plantaciones de vid y justo debajo las que un día se quedaron inmersas en la quietud de las aguas del río Miño.
Lo más singular de este lugar es que en la vendimia (que pronto comenzará), el medio de transporte más usado es la embarcación. Las cajas de uvas recién recolectadas, se llevan por la pendiente hacia el agua y se cargan en lanchas. Luego se depositan en un embarcadero para finalmente llevarlas a la bodega.La zona en la que nos encontrábamos ahora, alternaba muros sumergidos y troncos.
Juan sacó un bass muy peleón utilizando un vinilo montado con un pequeño plomo justo en una de estas estructuras.Al pasar junto a una gran roca, presencié una pelea entre dos cangrejos. Desconocía el origen de la disputa, pero cuando me acerqué para tomar una instantánea, ambos se separaron y se quedaron inmóviles.
El hecho de que estos crustáceos no tengan párpados, hacen que esta imagen se muestre cómica, pues parece que se le hubiera quedado cara de susto a ambos contendientes.Esta fue la ensenada en la que hicimos nuestros últimos lances antes de partir para comer.
Se observaban cebadas en superficie, pero por la distancia no pude llegar a saber si se trataban de truchas o basses.En la salida de un arroyo había un nutrido grupo de basses juveniles y tanto Diego como yo, logramos engañar a unos cuantos.
Mientras Juan y Alejandro nos alcanzaban, pasamos un entretenido momento, pues los ataques eran fulminantes, aunque no todos se tradujeron en captura.En el primer metro de agua embalsada que había a continuación del arroyo, había un grupo de decenas de cangrejos que se agolpaban para ascender por el agua que discurría bien oxigenada.
Las huellas en el barro fresco, las heces de zorros y visones, junto a los caparazones vacíos, indican que tanto los mamíferos como las aves, tienen aquí un buen lugar donde darse un festín.El nivel del embalse había descendido hace poco tiempo, pues aún había mucha humedad en la zona próxima al agua y no habían comenzado a brotar las semillas que el agua va depositando en su descenso.Un último vistazo antes de emprender la marcha y acto seguido comenzamos a ascender por la ladera que nos llevaría hasta una pista forestal.
La subida se hizo larga, pues los rayos del sol caían en picado sobre nosotros cual látigos, provocando un calor muy molesto.La frondosidad del bosque autóctono de castaños, robles, abedules, sauces, etc tan diferente al que estamos acostumbrados a mirar en el día a día, es un regalo para nuestros ojos.
Pronto el suelo se llenará de los frutos otoñales de los que harán acopio los moradores del lugar.
Los cruces de pistas forestales y el desconocimiento del lugar, hicieron que nos equivocásemos en el regreso hacia los coches.
Sin embargo, la visión del valle desde la parte alta con los viñedos a nuestros pies fue una bella estampa que quedó impresa en nuestras sorprendidas retinas.El fruto de un trabajo que dura todo un año, estaba ahora frente a nosotros.
Estas bastas extensiones de cultivo de vid, en un sustrato tan especial, dan como resultado unos vinos de gran reputación entre los entendidos en la materia.Antes de ir a comer, hicimos un alto para observar la presa de Belesar. La visión desde el muro es sobrecogedora, pues la altura es considerable y el cañón en el que está está enclavada la presa, tiene una pendiente muy grande.Después de una reposada comida y una charla muy amena, decidimos pescar un rato.
Nuevamente nos dirigimos hacia el agua y comenzamos a pescar una pequeña ensenada.
El viento soplaba con fuerza y el agua estaba algo turbia.
Las capturas se sucedieron a unos dos metros de distancia. Sorprendentemente los basses estaban muy arrimados y todos pudimos clavar alguno.
Entraron tanto a vinilos como a señuelos duros. Mientras tomaba una fotografía y con la caña sujeta entre las rodillas, clavé un pequeño bass, lo que desencadenó algunas carcajadas.Con una jornada a cuestas que dio para mucho, nos despedimos de nuestro anfitrión Alejandro y emprendimos el viaje de vuelta a casa.

11 comentarios:

  1. tiene una pinta cojonuda el embalse para los blakis, al final salieron y se dejaron ver algunos y seguro que os lo pasasteis genial de eso no cabe la menor duda, saludos Jose.

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  2. Bufff esos tronquitos sumergidos de los castaños me han encantado, espero poder pescarlos alguna vez jeje.

    La pendiente hace dificil el paso pero con semejantes vistas casi que da igual jeje, el agua se ve de buena calidad, lastima que no saliera el big bass que a todos nos gustaria pero de que os lo pasasteis bien no cabe duda.

    Un saludo!

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  3. Jose,que quieres que te diga,muy buena la entrada, por no decir muy muy muy buena, fue un placer pescar nuevamente con todos ustedes, un saludo ....

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  4. El embalse tiene una buena población de basses, sólo que los gordos no hicieron acto de presencia, Javi.
    Alvaro, con el embalse lleno, esos troncos se plagan de buenos pepinos, pero entonces sólo la pesca desde embarcación se hace cómoda. Si Dios quiere, el año que viene lo intento.
    Diego, como siempre la compañía ha sido la mejor, pero acuérdate que hay que tener cuidado con las avispas jejeje
    Saludos

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  5. Jose, yo no te voy hablar de señuelos, vinilos, técnicas de pesca, etc., porque mejor que ustedes, quien sino?.
    Pero si te puedo decir que las fotos lo dicen todo, la imagen de Diego sentado, con ese Bass en la mano, es mortal jaja.
    Menos mal que el cangrejo estaba agarrado de un vinilo y no en el dedo de algunos de ustedes jaja.
    Las imágenes de esos árboles son muy pero muy hermosas.
    Los felicito por las capturas, veo que pasaron un día espectacular con gente maravillosa.
    Te mando un beso muy grande, desde Buenos Aires.
    P/d Con tu permiso me “robe” algunas fotos jaja.
    Fer..

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  6. Ese embalse está que se sale..!! Además, eso de pescar con la incertidumbre o la posibilidad de coger un truchón tiene su extra de aliciente. El entorno es precioso!!
    Por cierto Jose, viendo la gran cantidad de cangrejos, supongo que probaríais con algunos vinilos de este tipo, no? A lo mejor están tan hartos de comerlos que ya ni se fijan ,jajaja

    Saludos

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  7. jose, que gran entrada... me encanta la pelea de cangrejos... espero que el corte no sea nada.

    Mi hermano vivo cerquita de Belesar, en Monforte. Tengo pasado por allí, pero nunca parado a pescar... igual en el futuro..

    Un saludo compañeiro!

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  8. Fer, tu hermano acabará por pescar desde la cama jejeje y yo no le meteré más el dedo entre las pinzas a los cangrejos ... o igual si.
    Miguel, qería haber puesto la foto de una trucha de 12 kilos que se pescó hace unos años.
    Los congrejos no los probamos, porque los deben tener aburridos.
    Alex, si algún día vuelves por tu tierra, espero quedar para pescar, ya sea aquí o en otro lugar.
    Saludos a todos.

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  9. Hno. de los anzuelos, Jose:
    Son lugares con vistas muy lindas.
    Se nota que cargaron sus espíritu con mucha felicidad, y eso está bueno.
    Diego, ..., para cuando uno está algo cansado de las piernas, pescar sentado es una linda variante, ja, ja, ja.
    ¡Felicitaciones al grupo!.
    Un abrazo y,...
    Un afectuoso sapukay.-

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  10. Embalse misterioso y mágico....pero peñetero,el recuerdo que me queda despues de un dia pescando en un embalse con esas pedientes es un dolor de espalda tremendo,además casi siempre parece que la zona más prometedora y la que sabes que hay "algo" es aquella en la que no puedes ni pasar.

    Un saludo.

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  11. Leo, embalses, lagos y rios bellos, ya son una recompensa, pero se acostumbra uno a tocar algunos peces, para maravillarse de sus libreas. Lo de pescar desde una piedra lo dejaré para cuando sea mayor jejeje.
    Eduardo, supongo que mi juventud me libra de padecer por ahora esos dolores, pero a veces me llevo un dolor en el alma, por no haber pescado en un lugar concreto, que como tú bien dices, en ocasiones, no hay forma de pasar para realizar unos lances.
    Un saludo.

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