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viernes, 29 de septiembre de 2023

Armándose para el Surfcasting

 Esta semana coincidí con un colega pescador que me dio una buena noticia, la cual me transportó rápidamente a la época en la que el surfcasting era una modalidad en mi agenda. Y fruto de este encuentro, me apetece retomar esa modalidad que tan buenas jornadas me había brindado en el pasado.

Y para retomarlo seriamente, tocaba buscar una pareja para el Ultegra 14000. Algo actual,, con buenas prestaciones y precio contenido. Le eché el ojo al Symbios 10000, que además está algo rebajado y con bobinas de repuesto a un precio competitivo.

El carrete de grafito, cuenta con 6+1 rodamientos, un ratio de 4:3 que proporcionan 95 cm por vuelta de manivela. Freno de 8 kilos y con un  peso total de 667 gramos. La bobina que trae tiene una capacidad de 350 metros del 0.35 mm. Por ello me compré una de perfil más bajo, por si quiero probar con un trenzado fino o un hilo de poco diámetro, de buena calidad.

Ahora toca ver alguna caña larga. No soy de telescópicas, sin embargo reconozco que para algunas pescas, hay que utilizarlas si o si. Tengo en mente la Duraflot Tuta Arena 635, aunque el portacarretes no me gusta nada la verdad. Tocará buscar alguna alternativa y luego poner en la balanza los pros y contras. 

Un saludo y buena pesca a todos.

domingo, 12 de enero de 2014

Comenzamos a surfcasting

Lo cierto es que ya tenía ganas de retomar el surfcasting, pues se trata de la modalidad con la que me inicié en el mar. 
Hoy no se daban las mejores condiciones, pero las ganas pudieron más, así que me levanté y puse rumbo a la playa. 
Cuando me disponía a pasar bajo un viaducto de la AP-9, la Guardia Civil me indica que me detenga a un lado. Se trataba de un control de alcoholemia. Sigo las indicaciones del agente, colocando la boquilla, soplando y retirándola al finalizar. Resultado: 0,0.
Tras mostrarle el permiso de conducción, el agente me pregunta: -¿Va usted a pescar? ...
Ahí comenzó una charla de más de media hora, hablando de surfcasting, doradas, lubinas, zonas de pesca, etc. Creo que nunca me he alegrado tanto de que me parasen, pues la charla fue muy amena.
El agente me mostró las fotografías de unas doradas capturadas por su amigo Julio, que me pusieron los dientes muy largos.
La llamada de Miguel, el cual me estaba esperando, puso punto y final a la conversación, sino creo que se extendería bastante más jejeje.
Pasé por casa de Miguel para recogerlo y de ahí partimos hacia la playa, en la que nos esperaban Juan y Marcos.
 Con todo montado, Juan se acercó con algo que las olas habían arrastrado hasta la arena. Se trataba de unas criaturas desprovistas de concha y con aspecto de ser válidos para pescar, por lo que probé suerte.
Conversando con otro pescador, supe que le llaman "caralletes", aunque sigo sin saber de qué especie de animal se trata.
 Mientras aguardábamos la primera picada, me fijé que entre las algas había algunos huevos de raya o tiburón. Al apretar uno de estos, me di cuenta de que había algo dentro.
Abrí el huevo y comprobé que tenía una pequeña raya.
 Estaba perfectamente formada, aunque le quedaba parte del saco vitelino por absorber. La deposité en el agua, por si esta se podía valer por sí sola y el agua se la llevó.
 La tónica general de la mañana fue un viento con rachas fuertes y mucha lluvia.
La navajas que utilizamos de cebo, fueron atacadas por la morralla, pues en ocasiones los anzuelos llegaban limpios.
Un pescador encontró una arola en la orilla y me la entregó para que probase fortuna con ella, pues se trata de un cebo muy efectivo.
Tras la recogida, el anzuelo llegó limpio, por lo que deduje que la morralla seguía por la zona.
Estuvimos varias horas sin sentir picada alguna. Cuando ya tenía las manos entumecidas, decidí terminar la jornada. Miguel hizo lo mismo, pero Juan y Marcos permanecerían un poco más.
Nos fuimos a un restaurante que hay junto a la playa. En la puerta de este colgaba un cartelito: Hay chocolate con churros.
Creo que gracias a esto pude entrar en calor rápidamente. Miguel y yo estuvimos charlando un rato, hasta que decidimos ir a ver dónde estaban nuestros compañeros.
Estos ya se encontraban recogiendo los equipos, y dado que ya era algo tarde, optamos por marcharnos para casa.
La jornada me valió para estrenar este 2014, si bien los temporales han alterado bastante los fondos.

Aquí os dejo un vídeo de lo que hizo el último temporal que azotó nuestras costas. Atentos al final, pues comprobaréis que a veces no hace falta la caña para hacerse con un pez ...


lunes, 21 de noviembre de 2011

Elecciones

Ayer fue día de elecciones, así que Diego, Marcos y yo elegimos ir a pescar al mar, concretamente con la modalidad de surfcasting.La jornada nos recibió con unas tímidas gotas que se dejaban caer desde las nubes, sin embargo se intuía que la lluvia cesaría en breve.
Con las cañas montadas, nos dirigimos hacia la arena, con un futuro incierto por delante, pues el mar tenía buena pinta, pero esto no es suficiente ahora mismo.
Cuando la luz iba ganando intensidad, Juan se acercó hasta nuestra posición. Él había optado por la pesca a spinning con vinilo, pero el resultado había sido el mismo que el nuestro hasta ese momento.Habíamos tenido alguna que otra picada de peces pequeños, pero ninguno había podido engullir el cebo con el gran anzuelo que lo acompañaba.
Percibo una picada en mi caña y me apresuro a tomarla en la mano ... con ella en la mano siento que algo viene al otro lado de la línea, aunque es una sensación extraña. Cuando el bajo se aventura entre las olas, me doy cuenta de que he perdido la pieza, pero se intuye algo de bello colorido junto al anzuelo.
?????????
!!!Una jibionera¡¡¡
Lo único que se me ocurre en ese momento es que un buen cefalópodo, con la jibionera enganchada había tomado el cebo y en la lucha, este se soltó, dejándome como único trofeo el señuelo de plástico.
!!Insólito¡¡Las algas comenzaron a llegar a nuestra posición y la pesca se tornó molesta.
Alguna que otra picada con nulos resultados, hicieron que se echara de menos una caja de gusanos marinos, con la que tentar a esas especies.La mañana seguía con la misma tónica: picadas de peces pequeños que no quedaban prendidos.
Optamos por aguantar un poco más en el lugar y si todo seguía igual, probaríamos en otra zona. En uno de los lances, Diego reparó en que existía alguna anomalía en la línea, a su paso por la tercera anilla.
Cuando descubrí de qué se trataba, le cayó una pequeña burla sin maldad por nuestra parte. A causa de la falta de luz o del madrugón, Diego no había acertado a pasar la línea por la anilla, sino por el bastidor de esta.Las algas y el mar que perdía intensidad, propiciaron nuestra salida del arenal, en busca de un nuevo emplazamiento. Probaríamos suerte en una zona más limpia y bastante alejada del lugar inicial.
De camino, sugerí hacer una parada en un bar, para tomar algo.
En esto tuvimos mucha suerte, pues había una terraza montada junto a un parque infantil, por lo que la arena que llevábamos encima no se notaría entre la que ya había por el suelo.Con las fuerzas renovadas, emprendimos la marcha hacia la nueva ubicación.
De camino hicimos un alto para observar una obra de arte única. Se trataba de un castillo de arena de lo más fantástico, con un par de fuentes de agua y pequeños detalles de bella factura.
Su creador nos mostró una fotografía con otro que había hecho anteriormente, de proporciones mucho mayores.

En la nueva zona de pesca, el guión fue el mismo que en la primera, por lo que no tardamos en dar por concluida la jornada.
Nos lamentamos de no haber capturado alguna pieza, pero la pesca selectiva es lo que tiene.

La jornada según Marcos.

La jornada según Diego.

jueves, 20 de octubre de 2011

Inicio con la mosca en el mar

El domingo Diego y yo nos acercamos hasta la costa para intentar capturar alguna lubina con la técnica del surfcasting.
La bajada hasta el pesquero es un tanto mala, pero la subida es lo que realmente preocupa al pescador, ya que una pescata en un lugar así, puede ser un suplicio a la hora de ascender.Una vez abajo, comprobamos que el mar estaba bastante pasado. Aún así decidimos probar suerte, pues a eso habíamos ido.
A lo lejos observamos tremendas olas rompiendo contra la costa granítica, pero en nuestra posición las olas eran algo menores.

¡¡¡Manda cojones!!!
Tras unas cuantas horas intentándolo, tuve un par de picadas, si bien ninguna quedó prendida. En ese momento observamos a tres surfistas bajando por las rocas. Comenzaron a hacer sus preparativos a escasos metros de nuestra posición. Diego y yo intuímos que tendrían la desfachatez de ponerse a surfear delante nuestra.
¡¡¡ Bingo !!!

Los tres individuos tomaron posiciones frente a nosotros y comenzaron a divertirse.
Y nosotros, ni cortos ni perezosos, seguimos pescando.
Si se enganchaban en alguno de nuestros anzuelos o se golpeaban contra el monofilamento de generoso diámetro, pues ... ¿qué se le iba a hacer?
Sólo tuvimos algo de precaución en los lances, pues un plomazo en la cabeza podía mardarlos directamente al reino de Morfeo o peor aún, al tanatorio.
Luego llegaron otros dos y se sumaron a la fiesta.

Lo que más me molestó de esta gente es que habiendo llegado antes, actuaron como si nosotros no estuviéramos. !!!Y eso que nosotros pagamos una licencia¡¡¡
Aunque los surfistas se habían ido, decidimos cambiar de zona, en vista de que la marea ya dejaba pescar desde la arena.
Durante un buen rato lo intentamos, pero aquí no hubo respuesta alguna.Con la marea bajando, las olas aumentaron de intensidad.
Neptuno nos estaba mandando una indirecta y tras aguantar un poco más en el lugar, decidimos marcharnos a otro sitio.Después de un ascenso de los que ponen a prueba la condición física del pescador, llegamos arriba. Una vez allí, nos acercamos a un bar para tomar algo, antes de partir a un nuevo pesquero.
Pedimos un par de cervezas y el camarero se fue a la cocina.
¿Y qué trajo?
Ni cacahuetes, ni patatillas, ni aceitunas rellenas de anchoa, ...
!!! Nos puso un par de nécoras por cabeza ¡¡¡

Tras "encargarnos" de tan suculentos crustáceos, pusimos rumbo a una nueva playa.
Unos minutos en el coche y llegamos al lugar. Resulta que con el buen tiempo que reinaba, la playa tenía bastantes bañistas.
Por desgracia, el mar aquí era escaso, así que volvimos a los coches.

Coincidencia
Diego y yo estábamos sentados en unas barandillas de madera, junto a los coches, cuando sendas parejas se encaminaban hacia la playa. Uno de los hombres se dirigió hacia nosotros.
Yo pensé: -
Un guiri que quiere saber algo.
Entonces nos preguntó si éramos pescadores, a lo que respondimos afirmativamente.
Tras un intercambio de palabras, él hombre me dijo: -Yo soy Julio.
Inmediatamente le comenté algunos datos, referentes a los comentarios en este y en otros blogs. A partir de ahí surgió una conversación sobre pesca y sobre lo magnífico del entorno en el que nos encontrábamos. Unos minutos muy amenos sin duda, que finalizaron cuando Julio recordó que había tres personas aguardando por él.
- Encantado de haberte conocido Julio -

Por la tarde me fui al aeropuerto a despedirme de Walter, que se marchaba de vacaciones y a continuación me fui hasta un bar en el que Antonio y Ángel (dos pescadores) me esperaban. Horas y horas de charla sobre pesca, para olvidar el incidente de la mañana.

Al día siguiente ...El lunes también nos acercamos a la playa a por las lubinas. En esta ocasión fuimos Diego, Rubén y yo.
Si en el interior el tiempo era estupendo, en la costa había una espesa niebla que invitaba a quedarse en casa.La niebla fue en aumento mientras efectuábamos los primeros lances.
La visibilidad era bastante escasa, pero la suficiente para estar pendientes de las evoluciones de los compañeros y de las cañas.El mar se había venido a menos, pero había que aprovechar el cebo que llevábamos.
Con un poco de suerte podríamos poner en seco alguna lubina.Las cañas aguardaban pacientes a que algún pez diese la señal inequívoca de una picada.
Algunas veces los cebos venían comidos en parte, cosa que se la atribuía a pequeños peces.Tras varias horas aguardando por la picada, el sol quería disipar la niebla.
La temperatura se volvía más agradable y la luminosidad iba en aumento, alejándose el día de las condiciones iniciales.Observé algunos agujeros en la arena, que presumiblemente serían obra de algún anélido.
Cerca de nuestra posición, otro pescador lo intentaba con distintos gusanos marinos.En vista de que las picadas no llegaban, decidí coger el equipo de mosca que Manuel me había dejado días atrás.
Sería todo un reto, pero intentarlo ya merecía la pena.
Me fui hacia un lateral de la playa y busqué una zona cómoda en la que lanzar con ciertas garantías.Al principio me costó bastante, pero luego ya cogí la forma que me proporcionó lances más largos.
Cualquiera que me mirase, quedaría embelasado por la plasticidad de esta disciplina, pero sacar una lubina ya era otro cantar.
Lo intenté en las zonas en las que las buscaría a spinning y lo cierto es que el lugar era muy apto, salvo por pequeños restos de algas en el agua.A la vuelta me encontré con que Diego había capturado una lubina.
Su paciencia le proporcionó la ansiada captura y por lo menos miramos de qué color eran jejeje.
Poco antes de terminar la jornada, Marcos nos hizo una breve visita. Intercambiamos impresiones sobre la jornada y con todo decidido, nos fuimos para casa.

martes, 11 de octubre de 2011

Récord de dorada

Hace unos días Marcos y yo nos desplazamos hasta una playa para intentar capturar alguna dorada, pues el tiempo está prolongando su estancia por nuestras costas.Llegamos bastante temprano, pues si el tiempo acompañaba, la gente iría haciendo acto de presencia, y por consiguiente, forzaría nuestra salida del arenal.Uno de los laterales de la playa presentaba una gran concentración de algas, por lo que habría que darles esquinazo de alguna manera.
La solución fue mover los equipos a una distancia prudencial, y una vez hecho esto, comenzar a pescar.Al principio tuvimos algunas picadas muy nerviosas, presumiblemente de peces pequeños.
Estuvimos un buen rato sin volver a sentir actividad alguna. Tan solo mirábamos algunos mújoles rondando la orilla.El día parcialmente nublado nos permitió continuar con la jornada y entonces la caña de Marcos comenzó a dar síntomas de actividad.
En la recogida, mi compañero anunció que no traía nada, pero cuando la gameta estaba a escasos metros de la arena, un pez comenzó a sacudirse repetidas veces.
Se trataba de una dorada.
!!Su primera dorada¡¡ Y por lo tanto, su récord personal.Si la camiseta de mi compañero ya resultaba muy simpática, la instantánea de Marcos posando con su "trofeo", lo era todavía más jejeje.
Después de devolver el ejemplar a su medio, bromeamos un rato sobre esta dorada de "récord".
Estoy seguro que a poco que se esfuerce, batirá su propia marca, repetidas veces.
Más tarde Marcos consiguió unos cangrejos in situ, así que hice el montaje pertinente y probamos suerte con ellos.
En el primer lance, el cangrejo batió la plusmarca mundial de salto de altura, pues con la potencia del lance, este salió disparado hasta la estratosfera. Fue tal la altura alcanzada, que los de la estación espacial internacional nos dieron un toque de atención por arrojar objetos al espacio jejeje.
La jornada concluyó sin más actividad por parte de los peces, pero si hay opción a repetir en breve, aún se intentará una vez más.Y este fin de semana la jornada comenzó observando a las Dracónidas.
La cámara no pudo captar ninguna, pero fueron varias las que observamos sobre nuestras cabezas, ya que en el lugar escogido para la jornada, la contaminación lumínica era casi nula.En esta ocasión fuimos Marcos, Rubén y yo, los que intentamos sacar alguna lubina en un mar bastante aceptable.
A medida que la luz iba ganando intensidad, me di cuenta de que las malditas laminarias siguen estando presentes. No es que condicionaran mucho la pesca, pero limitan los lugares en los que presentar los artificiales.Durante toda la mañana, sólo tuve una picada y esta no se materializó en captura.
Alargando un poco la jornada, nos desplazamos hacia otro lugar y entonces observamos que delante nuestra había varias boyas, que indicaban la presencia de algún arte de pesca.
Supusimos que se trataría de un trasmallo y esto ya va siendo una constante en las últimas salidas.
En fin, que nos marchamos un poco cabizbajos por el panorama que nos encontramos, pero a buen seguro que lo intentaremos nuevamente en otros escenarios.

domingo, 11 de septiembre de 2011

El "robalaje"

En una fecha tan señalada como la de hoy, en la que se cumplían 10 años de los atentados del 11 S, Diego, Marcos y yo nos acercamos hasta la playa para pasar una jornada de surfcasting.
A las 6:00 am me encontré con Diego que ya estaba en el lugar escogido. Marcos tardó un poco más, y una vez con todo dispuesto, pusimos rumbo a la arena.
Tocaba lidiar con un mar bastante desapacible, por lo que dispusimos las cañas a una cierta distancia de la rompiente.
En los primeros lances nos encontramos con las molestas algas, pero desplazándonos un poco, conseguimos librarlas.
El día se iniciaba con un manto plomizo y con poco viento, cosa que nos agradaba a todos.Diego fue el primero en recibir el bautismo de pesca, consiguiendo sacar una bonita lubina.
Poco después Marcos y yo tuvimos sendas picadas, pero los peces no lograron hacerse con el cebo.
La cosa pintaba bien, por lo que la espera se hacía muy grata, ya que en cualquier momento podía salir otra pieza.Durante la espera, comenzamos a ver un buen número de mújoles en el rebalaje de las olas.
Quizás este fuera un buen motivo para que algún robalo merodease por el lugar, por lo que había que estar atentos.Poco después la puntera de la caña de Diego se arqueaba, delatando la presencia de una nueva captura al otro lado de la línea.
Mientras la marea seguía bajando, fueron apareciendo otros pescadores por las inmediaciones. Unos lo intentaban con el spinning y otros probaban con la técnica del surfcasting.Nuevamente Diego fue el afortunado y clavó otra lubina, que no tardó en poner en seco.
Marcos y yo ya empezábamos a barajar distintas hipótesis sobre la buena suerte de nuestro compañero, ya que nuestras cañas permanecían largo tiempo sin sentir pez alguno.Y no tardó Diego en hacerse con una nueva pieza, que volvió por donde vino, dado que su tamaño no era salientable.
Estaba en racha y eso nos alegraba, porque a veces la fortuna de un compañero, es la alegría de los demás.Al cabo de un rato, una violenta sacudida dejó la caña temblando, Diego comenzó la lucha con lo que se intuía que sería una buena pieza.
Con la ayuda de Marcos, la captura llegó a buen puerto y nuestro amigo ya podía posar junto a su merecido trofeo.
Las picadas estaban teniendo lugar a pocos metros de la orilla y allí concentramos todos nuestros lances.Y fue así como Marcos sacó esta bonita lubina. Una pieza más que hacía las delicias de algunos viandantes que paseaban a nuestras espaldas.
Ya sólo quedaba yo por capturar una pieza, aunque ya nos quedaba poco cebo.
Tras una larga espera, la caña de Marcos anunciaba la picada de un buen pez ... presumiblemente un robalo, pero este no comió bien y logró dejarnos con la miel en los labios.
Y al cabo de un rato, fui yo el que recibió la visita de otro gran pez, pues mi caña se curvó con violencia. Acudí raudo para iniciar la batalla, pero tras tantear la caña, me di cuenta de que tampoco había tomado el engaño con autoridad.Con el cebo terminado, dimos por concluida la jornada. Una jornada que trajo consigo buenas anécdotas y algunos peces que alegraron la velada.
Después de cambiarnos, nos fuimos a tomar algo, mientras intercambiábamos las distintas impresiones de la jornada. Y como la cosa se había dado bien, planeamos repetir en breve.


-- ACLARACIÓN IMPORTANTE --

El comentario anónimo
"Vaya el trio calavera ultradefensores del captura y suelta con una percha de lubina, encima de mentirosos desagradecidos... a ver si haceis las delicias de más de uno y la próxima vez os dais con el plomo en la cabeza y así sabeis lo que significa la palabra traición, infámia, ingratitud,, sólo os salva que no fué con nocturnidad y alevosia, un saludo matanchines." no ha sido escrito por Juan C. Rodríguez (Jalaico).

domingo, 27 de febrero de 2011

¡¡¡Oh my God!!!


Literalmente sería: ¡¡¡Oh, Dios mío!!! y en chiquitistán:¿Comooooooor?jejeje
Y es que la jornada de ayer fue un poco extraña, para variar.
Me reuní con Walter (al que algunos ya conocéis por su blog) y Pablo en el lugar acordado y nos dirigimos hacia la zona de pesca.
Nada más bajar del coche, Walter me obsequió con un regalo y después procedió a las presentaciones, pues a Pablo no lo conocía.
Estuvimos un rato analizando las condiciones del lugar y optamos por cambiar de lugar, pues el viento no sería un aliado en este caso.
De camino a la playa observamos alguna gente pescando desde la carretera con los chalecos reflectantes. Las cañas metidas en los postes de los guardarraíles, aguardaban la picada de alguna dorada, pues esta zona es frecuentada por este espárido.
Una pesca un tanto peligrosa teniendo en cuenta el volumen de tráfico y la velocidad a la que se mueven los vehículos por la calzada.Ya en la nueva ubicación, montamos los equipos para iniciar la jornada.
A continuación comenzó la espera y para acompañar el momento, nada mejor que una cervecita.La marea llevaba poco tiempo subiendo y aprovechamos para probar una caña que Pablo había traído. Se trataba de la Shimano Super Aero Technium. Sin duda las sensaciones fueron formidables pues los lances por encima de los 140 metros se hacían con relativa facilidad.Walter fue el primero en recoger y al otro lado de la línea traía algo. De entre la espuma emergió una figura rechoncha que no podía atribuir a ningún pez.
¡¡¡Era un buey de mar!!!
Las caras de sorpresa y las risas no tardaron en hacer acto de presencia.Nuestro compañero lo examinó un momento, para posteriormente proceder a su liberación.
Si llega a la fase adulta, se convertirá en uno de los muchos manjares que esta costa alberga.Yo fui el siguiente en recuperar el aparejo y ... ¡¡¡Otro buey!!!
¡¡¡Sorprendente!!!Pablo recogió para ver el estado del cebo y ... ¿Otro buey?
¡¡¡Siiii!!!
En lugar de venir a pescar, parecía que estábamos a mariscar con caña.A partir de media marea, el mar comenzó a moverse más. Las expectativas eran mayores, si bien creía que con un poco más de agua, podíamos tener más suerte.Las cañas ya estaban nuevamente preparadas para la espera ... ... y estábamos a la expectativa de capturar algún pez, para estrenar la cuenta. Pero las punteras tan solo acompañaban el vaivén de las olas.Los últimos rayos de sol anunciaban la proximidad de la noche, por lo que había que preparar las luces químicas y las linternas.Con la tranquilidad de la noche el mar comenzó a trabajar con más ahínco y nuevamente, un decápodo venía comiendo el cebo.
Supongo que la zona en la que estábamos pescando estaría colonizada por estos crustáceos pues ...... otra vez recuperé el aparejo con un buey de mar sujeto a la gameta.El rocío que la noche depositaba sobre nosotros, junto con la falta de actividad por parte de los peces, nos hizo desistir de seguir pescando. El resultado casi estaba cantado.
Al final capturamos seis bueyes de mar; cosa algo atípica en cuanto a una jornada de surfcasting se refiere.Abandonamos la playa y pusimos rumbo a los coches. A mis compañeros todavía les quedaba un largo trecho por recorrer y antes de su partida, deseamos que la próxima jornada no fuera ni parecida a esta. Aunque si capturásemos unos buenos centollos ...
En fin, que por lo menos tocamos caparazón.

La jornada según Walter



NOTICIA


Hace poco, de la mano de Andrés Orts, ha nacido Fishbook.es. Se trata de una red social para pescadores de agua salada. En los pocos días de vida que tiene, la criatura ha comenzado a andar y con nuestra colaboración pronto crecerá y veremos su evolución.
Espero que sea un referente en el mundo de la pesca y le deseo una larga y próspera vida.
Desde aquí le doy mis felicitaciones al padre de la criatura.