miércoles, 9 de marzo de 2011

Atención Bloggeros pescadores del norte


Próximamente se celebrará un encuentro de gente que comparte afición por la pesca y que muestra dicha afición a los internautas a través de sus blogs.

En principio la idea pasa por que asistan bloggeros de la zona geográfica norte de nuestro país, pero las puertas están abiertas a todo el que quiera sumarse, sea de donde sea.

A su vez, habrá gente que sea seguidora o que comente habitualmente en algún blog de pesca. Esta puede ser la oportunidad de conocer a la gente que está detrás de esas vivencias de pesca.

Se trata de juntar en un mismo lugar a gente con la misma afición e inquietudes y cuantos más seamos, mejor.

Podéis encontrar toda la información en http://fishbook.es/.

Hay un grupo diseñado específicamente para este encuentro.
http://fishbook.es/group/blogerosdelnorte

Aquí estamos aportando ideas para que dicho encuentro sea memorable y barajando fechas para que pueda asistir el mayor número de personas.

¡¡¡Animaros!!!

*Cuando sea definitivo el lugar y el día se difundirá por los diversos blogs participantes.

martes, 8 de marzo de 2011

Sargos de porte

En la anterior entrada os había dicho que el sábado por la tarde no pude acompañar a mi hermano, por culpa del dolor de espalda. Pues bien ... cuando mi hermano llegó a casa le pregunté por la jornada. Me dijo que había capturado algún sargo y poco después me apareció con un buen ejemplar en las manos.1.330 gramos de sargo, que me hiceron maldecir mi situación. Algo más de 700 gramos el segundo en porte, seguido de uno de poco más de 500. Y para finalizar, otro de 300 gramos.
Se le había escapado uno muy gordo con todo el aparejo, por lo que me hice a la idea de recuperarme lo antes posible.
Después de una mañana tras las lubinas y con la espalda algo mejor, me fui a comer y a continuación, mi hermano y yo partimos rumbo al pedrero.Las condiciones del mar eran similares a las del día anterior. El gran azul nos dejaría morar durante unas horas en una parcela de su basto imperio.
Preparamos todo y buscamos un lugar por el que poder descender el acantilado.Durante la bajada nos topamos con lo que parecían las plumas de una paloma torcaz. Seguramente fue abatida por un halcón peregrino . Poco hay que hacer ante el animal más veloz del planeta y menos en este entorno desprovisto de árboles.Ya podía sentir la brisa yodada que me animaba antes de comenzar la jornada. El hecho de encontrarme en el acantilado, con un día espléndido y la posibilidad de capturar un buen sargo, hacían que me olvidase de mi dolor muscular.
Proseguimos bajando con cautela, por las zonas más accesibles, para finalmente llegar a la puesta elegida.El mar se movía lo justo para poder pescar, así que desplegamos nuestras cañas hacia el cielo, para adoptar la forma de lanceros contemporáneos y comenzar la batalla con las criaturas que bajo el agua nos aguardaban.Una de estas criaturas, suele ser la omnipresente boga de mar. Esta oportunista del océano no duda en deleitarse con los cebos blandos que se utilizan para la pesca del sargo, por lo que su captura suele ser casi matemática en este escenario.
En los primeros minutos sacamos varias bogas y algunas tenían un tamaño considerable.Interrumpiendo la captura de las bogas, surgió este mújol o lisa de casi kilo y medio, que batalló hasta la extenuación y cuyo cuerpo, mi Arcadia no tuvo reparos en elevar hasta mi posición.
Estoy muy contento con estas cañas, pues creo que su límite de elevación está condicionado por el diámetro de la línea empleada, en cuanto a la pesca del sargo se refiere.
Hay ocasiones en las que un robalo puede sucumbir al engaño y en estos casos, evidentemente, hay que hacer uso del sentido común y no forzar la vara.A continuación el carrete de mi hermano, comenzó a soltar hilo. Un bello sargo se encontraba al otro lado de la línea. La Protako Annesa, parece bastante más endeble que la Veret, por lo que mi hermano no tentó a la diosa Fortuna.
Pacientemente lo fue acercando a las rocas donde yo aguardaba. Una ola lo depositó a mi alcance y luego, sujetando el bajo de fluorocarbono, lo levanté en peso.
La línea del 0.23 se cortó con los dientes del sargo y este se cayó en una pequeña poza. Antes de que llegara la ola que le devolviese la libertad, lo sujete con la mano y subí por las piedras con celeridad.
El sargo de poco más de un kilo, cuya dentadura había puesto en entredicho la resistencia del fluorocarbono, posaba ahora en manos de su captor.El sol se acercaba pausadamente al mar y en ese momento clavé un sargo.
Se mostró luchador en todo momento, pero no alcanzaba el medio kilo de peso. Sin embargo, al izarlo hacia nuestra posición, este cortó el hilo y su cuerpo se precipitó hacia el agua.
Me quedó pena de que se fuera con el anzuelo clavado, pero supongo que estas situaciones también son frecuentes en esta modalidad de pesca.
La esfera incandescente ya acariciaba la superficie líquida y esta comenzó a apagar su resplandor. Ese momento marcó el final de la jornada, pues no habíamos llevado linterna y el ascenso era mejor hacerlo con tiempo, por si algún imprevisto surgiera en dicha travesía.
La jornada no fue todo lo buena que esperaba, pero el mar nos recompensó por haber hecho el esfuerzo de bajar y hacerle compañía por unas horas.
El balance de diecisiete bogas (que amenizaron la jornada), un buen mújol y un sargo espléndido, no fue malo del todo, en vista de que no se pudo repetir la tarde anterior.
Por suerte volveré por el pedrero a tentar a los cebreados espáridos.

lunes, 7 de marzo de 2011

Con mucho esfuerzo

El sábado por la tarde había planeado ir de pesca con mi hermano en busca de sargos, pero por la mañana hice un esfuerzo desmedido que me costó un serio dolor de espalda, lo que provocó la imposibilidad de acompañarlo. Ya os contaré cómo le fue.
Por la noche casi no pude dormir y el dolor apenas se había disipado, pero quise asistir con Marcos y Diego a una jornada de spinning a pie del mar.

Una anécdota para comenzar la mañana.
Llegué al peaje de la autopista y como no venía nadie detrás de mí, pues me permití buscar en la cartera el dinero del importe, con más calma. Pulsé el botón del elevalunas para bajar la ventanilla y noté que algo fallaba. Por norma general aún no se ha bajado la ventanilla y ya me están atendiendo. Giro la cabeza y observo como el trabajador (con evidentes signos de sueño) está sentado en su silla, con los ojos cerrados, la televisión encendida y cuya cabeza bajaba y subía instintivamente. Unos segundos después me decidí por golpear el cristal de la ventana con los nudillos. El hombre sobresaltado me atendió con normalidad y pulsó el botón para elevar la barrera. Es curioso que en un segundo se me ocurrió que podía abrir la ventana y pulsar el botón para subir la barrera o darle un susto de muerte, pero no opté por ninguna de las dos opciones. Me alejé esbozando una sonrisa seguida de unas carcajadas y ahí se quedó la cosa.Llegamos aún de noche al lugar elegido y me enfundé el vadeador con algunos problemas. El dolor de la espalda aparecía principalmente al respirar hondo.
Comenzamos en una zona de canales entre rocas tapizadas de abundante mejillón. Marcos tuvo problemas técnicos y acudí para ayudarle a solventarlos. A continuación ya lanzábamos nuestros artificiales en busca de la primera lubina de la mañana.En nuestro deambular por las rocas, advertí que había más estrellas de mar de lo normal o que por lo menos estaban más a la vista de lo normal.
Diego tuvo una persecución por parte de dos agujas, pero ninguna llegó a prenderse del anzuelo.El sol comenzaba a dar síntomas de querer inaugurar el nuevo día y como escuderas envió a unas algodonosas nubes.
Las aguas no estaban tomadas, por lo que me preocupaba el aumento de la luminosidad. Si bien, en esto de la pesca no hay nada matemático.Marcos me advirtió que Diego había capturado una lubina, pero la distancia era mucha y no estaba yo para muchas carreras en esta ocasión, por lo que no acudí a filmar la suelta.
Por fin había salido la primera del día y aún quedaba mucho tiempo por delante.La previsión del mar era de bastante calma, pero a media mañana comenzó a mostrar una actividad más intensa.
Probamos fortuna en los canales que había entre las rocas, pero en esta ocasión no fueron fructíferos.Para los amantes de la buena mesa, estaríamos cometiendo un sacrilegio, cuando a menudo pescamos sobre rocas tapizadas de colonias de percebes.
Pero claro, nosotros buscamos a la reina de esta costa, que no es otra que la lubina.
Y desde una gran roca Marcos capturó la segunda lubina de la jornada. La operación de desanzuelado no era nada fácil, pues había que estar con un ojo puesto en el mar, ya que si una ola nos alcanzaba allí, las consecuencias podían ser fatales.
Una vez liberada proseguimos con la pesca.El mar ya se había desbocado por momentos y teníamos que extremar las precauciones. La mañana había discurrido sin incidentes y queríamos que continuase así.
La zona en la que nos encontrábamos era profunda y aquí pudimos utilizar unos jigs, montados con sus respectivos vinilos.Opté por probar con un pequeño grub, pues los peces de roca suelen atacarlos y podía sonar la flauta. En una de las recuperaciones noté algo de peso, pero sin movimiento alguno. Era algo raro, era ... ¡¡¡Una estrella de mar!!! ¡¡¡Comiendo un mejillón!!!
La pesca no deja de sorprenderme y después de liberarla, no tenía claro cómo se le llamaría a esta acción, porque escamas no tiene. ¿¿¿¿Tocar equinodermo???? Tal vez.Volvimos sobre nuestros pasos y observamos a un pescasub. Anteriormente habíamos visto a otro en la distancia, pero ahora no era plan de ponerse a pescar donde él lo estaba haciendo, por lo que decidimos cambiar de escenario.
Hicimos una breve parada para tomar un café y a continuación proseguir con la pesca.Nos fuimos a las proximidades de una antigua cetárea. Las aguas estancadas de su interior son ideales para comprobar la natación de nuestros señuelos. Por sus muros accedimos hasta la costa para afrontar el tramo final de la jornada.Me volví a encontrar con estas extrañas formaciones de arena a modo de tubo y que presumiblemente estarán habitadas por algún tipo de invertebrado.
Tras unos minutos en la zona, Diego y Marcos concluyeron su jornada. Yo lo intentaría un poco más en varios puntos, pero no tuve fortuna.
La espalda me había permitido acompañar a mis compañeros y en vista de ello, por la tarde me iría con mi hermano en busca de algún sargo.
Pero esto os lo contaré próximamente.



martes, 1 de marzo de 2011

Volvemos al buen camino

Este domingo tocó madrugar para ir de pesca al mar. Cuando llegué al punto de encuentro, Diego ya estaba esperando y poco después aparecieron Marcos y Rubén.
Un cafecito y rumbo a la costa.
El mar estaba tirando a fuerte, pero hoy no nos íbamos a marchar sin probar fortuna. Nos fuimos repartiendo por las rocas y buscando zonas más o menos seguras.
Después de un insistiendo con los minnows, Marcos tuvo un ataque a su paseante.
Yo también puse un paseante y poco después obtuve una picada, pero la lubina no aferró bien el señuelo. Las lubinas parecían estar activas en superficie así que insistimos.
Rubén se mantenía en su atalaya probando suerte con un pez artificial.
El mar nos enviaba olas de buen porte que hacía que saliésemos de la zona de peligro constantemente.Una nueva picada me sorprendió desprevenido a escasos metros, por lo que la lubina no tuvo respuesta por mi parte al no clavar instantáneamente.
Me lamenté de este error, pues la mañana no mostraba muchas posibilidades.Rubén me advirtió de que Diego había clavado un buen ejemplar. Nos separaban unos 70 metros, pero menudo soy yo corriendo por las rocas, pues llegué a su lado en un suspiro.
Pude inmortalizar el momento en el que el afortunado pescador iba a proceder a la liberación del pez y a continuación grabé en vídeo dicho momento.La marea seguía subiendo y llegaron momentos de grandes olas. Extremamos las precauciones, pues la mañana transcurría sin sobresaltos y queríamos que siguiese así.
Rubén tuvo una picada pero tampoco se materializó en una captura.
La luz aumentaba de intensidad con la salida del sol.Todavía quedaba mucho tiempo para intentar engañar alguna lubina.
Aprovechamos unos momentos de calma para reubicarnos por las rocas.Divisamos un barco a lo lejos, desde cuya cubierta manaban sendos chorros de agua. Yo bromeaba si se trataría de una competición entre marineros, para ver quien orinaba más lejos jejeje.Cambiamos totalmente de zona y probamos suerte en una zona de rocas altas. Mientras Marcos lo intentaba con vinilo, Diego y yo probábamos suerte con unos bucktail jigs de Jurela´s Jigs, que un compañero del foro Solospinning fabrica.No cesó nuestro empeño de sacar alguna pieza con el sol en lo alto, pues en la pesca siempre hay lugar para las sorpresas.
El mar estaba en su apogeo ahora y tocaba buscar zonas seguras.Desde la seguridad de nuestras posiciones contemplábamos el choque de las olas, seguido de un gran estruendo. Espectáculo fabuloso donde los haya y además gratuito.Poco después decidimos dar por concluida la jornada, pues ya hacía tiempo que dejáramos de sentir la presencia de nuestras queridas lubinas.
Hoy al menos se dejaron sentir y después de tanto temporal es una buena señal.

"Atentos al final del vídeo. El que corre como el demonio soy yo jejeje"


domingo, 27 de febrero de 2011

¡¡¡Oh my God!!!


Literalmente sería: ¡¡¡Oh, Dios mío!!! y en chiquitistán:¿Comooooooor?jejeje
Y es que la jornada de ayer fue un poco extraña, para variar.
Me reuní con Walter (al que algunos ya conocéis por su blog) y Pablo en el lugar acordado y nos dirigimos hacia la zona de pesca.
Nada más bajar del coche, Walter me obsequió con un regalo y después procedió a las presentaciones, pues a Pablo no lo conocía.
Estuvimos un rato analizando las condiciones del lugar y optamos por cambiar de lugar, pues el viento no sería un aliado en este caso.
De camino a la playa observamos alguna gente pescando desde la carretera con los chalecos reflectantes. Las cañas metidas en los postes de los guardarraíles, aguardaban la picada de alguna dorada, pues esta zona es frecuentada por este espárido.
Una pesca un tanto peligrosa teniendo en cuenta el volumen de tráfico y la velocidad a la que se mueven los vehículos por la calzada.Ya en la nueva ubicación, montamos los equipos para iniciar la jornada.
A continuación comenzó la espera y para acompañar el momento, nada mejor que una cervecita.La marea llevaba poco tiempo subiendo y aprovechamos para probar una caña que Pablo había traído. Se trataba de la Shimano Super Aero Technium. Sin duda las sensaciones fueron formidables pues los lances por encima de los 140 metros se hacían con relativa facilidad.Walter fue el primero en recoger y al otro lado de la línea traía algo. De entre la espuma emergió una figura rechoncha que no podía atribuir a ningún pez.
¡¡¡Era un buey de mar!!!
Las caras de sorpresa y las risas no tardaron en hacer acto de presencia.Nuestro compañero lo examinó un momento, para posteriormente proceder a su liberación.
Si llega a la fase adulta, se convertirá en uno de los muchos manjares que esta costa alberga.Yo fui el siguiente en recuperar el aparejo y ... ¡¡¡Otro buey!!!
¡¡¡Sorprendente!!!Pablo recogió para ver el estado del cebo y ... ¿Otro buey?
¡¡¡Siiii!!!
En lugar de venir a pescar, parecía que estábamos a mariscar con caña.A partir de media marea, el mar comenzó a moverse más. Las expectativas eran mayores, si bien creía que con un poco más de agua, podíamos tener más suerte.Las cañas ya estaban nuevamente preparadas para la espera ... ... y estábamos a la expectativa de capturar algún pez, para estrenar la cuenta. Pero las punteras tan solo acompañaban el vaivén de las olas.Los últimos rayos de sol anunciaban la proximidad de la noche, por lo que había que preparar las luces químicas y las linternas.Con la tranquilidad de la noche el mar comenzó a trabajar con más ahínco y nuevamente, un decápodo venía comiendo el cebo.
Supongo que la zona en la que estábamos pescando estaría colonizada por estos crustáceos pues ...... otra vez recuperé el aparejo con un buey de mar sujeto a la gameta.El rocío que la noche depositaba sobre nosotros, junto con la falta de actividad por parte de los peces, nos hizo desistir de seguir pescando. El resultado casi estaba cantado.
Al final capturamos seis bueyes de mar; cosa algo atípica en cuanto a una jornada de surfcasting se refiere.Abandonamos la playa y pusimos rumbo a los coches. A mis compañeros todavía les quedaba un largo trecho por recorrer y antes de su partida, deseamos que la próxima jornada no fuera ni parecida a esta. Aunque si capturásemos unos buenos centollos ...
En fin, que por lo menos tocamos caparazón.

La jornada según Walter



NOTICIA


Hace poco, de la mano de Andrés Orts, ha nacido Fishbook.es. Se trata de una red social para pescadores de agua salada. En los pocos días de vida que tiene, la criatura ha comenzado a andar y con nuestra colaboración pronto crecerá y veremos su evolución.
Espero que sea un referente en el mundo de la pesca y le deseo una larga y próspera vida.
Desde aquí le doy mis felicitaciones al padre de la criatura.