domingo, 27 de abril de 2014

Técnica y destreza

Digamos que hay modalidades de pesca en las que la técnica y la destreza son necesarias en grandes dosis.
En Galicia según tengo entendido, nació la modalidad de pesca a la ballesta, ya que había necesidad de colocar señuelos donde otras modalidades no lo permitían.

Ayer, José Antonio y yo nos fuimos hasta las proximidades de una sierra, para intentar engañar algunas truchas.
El valle nos recibió con las mejores galas. Azules y blancos en el cielo, verdes variados en sauces, abedules y alisos. Las flores del tojo aportando oro a las laderas del valle.
Sin embargo nuestros ojos se posaban sobre el cauce en sí. Y este se presentaba alto, por lo que descartamos llevar a cabo la jornada allí.
Por suerte para nosotros, estamos en la Galicia de los mil y un ríos. Un breve viaje en coche nos proporciona un amplio abanico de posibilidades, a pesar de que aún quedan ríos aguardando la desveda del reo y el salmón.
Optamos por pescar en un pequeño arroyo que no conocíamos. Sabíamos que este había sido azotado por un buen número de pescadores de los de antaño, o sea, de los que prefieren llevarse las truchas para su degustación, ya sean de la talla legal o no.
Por lo encantador del lugar y de que no disponíamos de mucho tiempo para buscar, nos arriesgamos con este pequeño cauce.
Además son de los que a mí me gustan. Arroyos en los que la destreza y la técnica pueden darte resultados. Si careces de estas cualidades, las opciones se verán seriamente mermadas.
La mayor parte del trayecto nos dedicamos a ver pequeñas truchitas colocadas en los lugares donde las buscarías habitualmente. Tan sólo un par de picadas era el balance hasta el momento.
En una tabla prometedora intuí una silueta que podía ser de una pintona, sin embargo, en el lance apareció esta otra, la cual me sorprendió gratamente. No solo por la lucha desatada, sino porque surgió del fondo de forma rauda y violenta.
El arroyo aquí discurría un poco más despejado, facilitando un poco más el lance.
Aún así, había muchos obstáculos que evitar si no queríamos desaprovechar las pocas opciones de presentación que teníamos.
Alguna más fue apareciendo, a medida que ascendíamos.
Lograr una captura en un reducido espacio, después de que el señuelo haya caído con precisión, es lo que perseguimos en estos escenarios.
Pero podemos aumentar la dificultad si nos adentramos en un afluente del arroyo. Son excelentes opciones que se suelen dejar atrás por lo complicado de moverse por sus orillas o por el propio cauce.
Las zarzas y la vegetación exhuberante pueden hacer desistir a muchos, pero nosotros nos fijamos si hay pequeñas pozas en las que una pintona pueda estar al acecho.
Y efectivamente, teníamos razón. Las picadas aquí eran más frecuentes, puesto que los peces estaban muy tranquilos con sus quehaceres. Estando donde estaban, no esperarían que algún pescador osara pasar entre tantas zarzas por hacer unos lances.
Durante el trayecto, pudimos ver gran cantidad de anuros. Supongo que todos los que pudimos ver, eran ejemplares de rana bermeja.
Volvimos al cauce principal para seguir prospectando cada rincón.
En una cuarta de agua, puede haber una trucha esperando cualquier "alimento" que caiga de los árboles.
Y eso es lo que debió pensar esta pequeña pintona.
El calor de los últimos días había acelerado la aparición de las cicutas.
Sin embargo se puede sacar oro de los estrechos pasillos que quedan entre estas plantas.
Los helechos de distintas especies, también pueden complicar mucho la tarea de efectuar los lances en las zonas más prometedoras.
Pero el pescador siempre ha de echar mano de los recursos que hay disponibles. A veces, un lance que a priori puede ser imposible, se torna cómodo si nos ayudamos de alguno de los árboles de la ribera.
Eso sí, no forzar demasiado la postura, porque podéis terminar de mala manera jejeje.
Otras veces hay que efectuar los lances desde zonas altas, ya que la configuración de las orillas no permite aventurarnos hasta el cauce.
Pero disponiendo de unos centímetros en los que poder mover nuestro engaño, ya hay opciones de captura.
Cerca de la zona en la que abandonamos el arroyo, me encontré con este roble, cuyo contorno parecía el de una persona intentando beber del río. He superpuesto una línea amarilla, paralela al contorno del árbol, para que se aprecie mejor la silueta.
Como si de un espíritu del bosque se tratara.

Al final de la jornada, ya sólo nos quedaba ir a tomar algo, para reponer las fuerzas.

sábado, 19 de abril de 2014

7 años de blog y gran noticia


No voy a decir aquello de que parece que fue ayer, pues han sido muchas las experiencias vividas y los colegas de pesca con los que he compartido salidas. Lo que sí diré es que he sido afortunado por todos los pescadores que he conocido y de los que he aprendido algo. Por todas las anécdotas que he podido vivir en primera persona o como espectador, que han sido muchas. Por todos esos peces que me han hecho disfrutar en mi tierra y fuera de ella. Por toda esa gente que aún no teniendo afición por la pesca, sabe llevar mi pasión. Por todas esas personas (blogueros pescadores) a los que he podido conocer durante estos años, entablando una conversación más cálida que a través de la red.

Sólo pido tener salud para seguir con este proyecto que tanto me ilusionó desde el inicio y que como bien dijo un buen amigo, me lo tomé muy en serio.



Muchas gracias a todos.


Y por otro lado, coincidencias de la vida, pues resulta que hoy se inaugura una tienda de pesca en Turquía. Pero no es una tienda cualquiera, sino que se trata de la tienda de El Tanero Fishing.
Si me hago eco de esta noticia es porque me siento orgulloso del logro de mi amigo Walter y un poquito también por ver los logotipos que en su día hice para él (http://dorada-tanero.blogspot.com.es/2011/03/logazo.html). Y es que la imagen de "El Tanero" (http://dorada-tanero.blogspot.com.es/2012/11/valorarlo-logo.html) está por toda la tienda, lo cual me llena de satisfacción jejeje.
Por ahora sólo os adelanto esta foto de la entrada de la tienda, cuyo rótulo también fue diseñado por el menda jejeje. Espero que os guste, si bien al que tiene que convencer es a los dueños del local.

A su vuelta, Walter nos pondrá al corriente de todo lo referente a esta noticia.

lunes, 14 de abril de 2014

Un poco de todo

Estos días he salido poco de pesca, pues no he tenido mucho tiempo. Unas horas tras los basses y otras detrás de las lubinas.
 En la jornada de agua dulce me di cuenta de que los basses no están muy activos, pues las aguas permanecen bastante frías aún. El calor de estos días no ha sido suficiente para activarlos.
Divisé un par de ejemplares rondando las orillas, mientras otros pescadores se dedicaban a intentar sacar alguna pintona.
 Cerca del cauce del río que alimenta el embalse, capturé este pequeño ánade real. Tras la foto lo dejé a su aire, pues seguramente estaría buscando a su madre. Fue una buena "captura" en un día de total inactividad.
 Este sábado tocó limpieza del coto junto al río Verdugo. 
No fuimos muchos los asistentes, pero nos organizamos bien para llevar mejor las tareas.
 Por la parte que me tocaba, diría que el trabajo de mi grupo fue excelente, pues eliminamos bastantes ejemplares de Acacia dealbata (especie invasora) y acondicionamos el paso para pescadores y demás visitantes del río.
 Las intensas lluvias del invierno depositaron algunos troncos que hubo que retirar, siguiendo siempre las indicaciones de la Xunta de Galicia.
 El río presentaba un aspecto excelente, aunque habrá que comprobar el estado de su población piscícola cuando se abra la veda del reo.
Una cucharilla del número dos fue el trofeo que me llevé por mi labor jejeje.
La madrugada del sábado para el domingo tocaba pesca marina. Rubén y yo nos fuimos con Manel y su hijo Anxo, a intentar sacar alguna lubina.
Al poco rato de comenzar, Anxo capturó una pequeña lubina y al tiempo que Rubén engañaba a una boga.
Con el avance de la noche, el viento del norte se hacía difícil de soportar.
Yo me encontraba con los pies mojados, pues había llevado el traje de neopreno en lugar de vadeador, lo cual fue un error. Aunque mis compañeros también estaban recibiendo una buena ración de frío.
Buscamos un abrigo tras unas rocas, y esperamos a que la marea fuera la propicia. Tras varias carreras para entrar en calor, opté por hacer una hoguera. Cuando esta ya proporcionaba un agradable calor, todos se arrimaron a ella. Hubo que tragar algo de humo por momentos, pero fue la salvación para poder llevar mejor esas horas de espera. Alguno incluso fue capaz de dormir. 
Al retomar la pesca no hubo suerte, por lo que tuvimos que darnos por vencidos.
Mientras nos retirábamos, otros pescadores conocidos de nuestros anfitriones iban hacia el mismo lugar a intentarlo. Al mediodía pudimos saber que habían capturado sendos robalos, por lo que Dios no siempre ayuda al que más madruga jejeje.

domingo, 30 de marzo de 2014

Contra viento y marea

Hoy era uno de esos días en los que el sentido común te dice que te quedes en casa. ¿Sentido común? Ah, sí. El menos común de los sentidos jejeje.
A las 6:00 am ya estábamos en el punto de encuentro Marcos, Rubén y Yo. Esteban no tardó en llegar.
Lo primero que hicimos fue buscar un bar abierto, para poder tomar algo, ya que la jornada iba a ser dura.
Tras el segundo desayuno ... rumbo a las piedras.
 Un viento fuerte del sur, junto a las bajas temperaturas nos recibían a pie de agua. El mar, muy desapacible, nos enviaba series de olas traicioneras que buscaban cualquier descuido por nuestra parte.
 Hubo que buscar resguardo junto a una ensenada, ya que el mar nos seguía mostrando un rostro amenazador. Más valía echar mano de la precaución, que pecar de imprudentes.
 El fuerte viento, que despeinaba las crestas de las olas, nos echaba una mano a la hora de lanzar nuestros señuelos. Pero había ocasiones en las que frenaba inevitablemente la salida del trenzado, acortando los lances de manera notable.
 Con un poco de suerte, quizás podríamos engañar algún abadejo en este punto. Es por ello que estuvimos un buen rato insistiendo, si bien los resultados no fueron los esperados.
 La olas ganaban intensidad a cada minuto que pasaba. Era el momento de cambiar de lugar. Una caminata nos llevaría a un emplazamiento que desde la distancia parecía muy prometedor.
Tras un rato lanzando nuestros señuelos, Marcos sintió la picada de un pez. Pensamos que se trataría de alguna lubina, pero por desgracia no pudimos mirarle las escamas.
La lluvia hizo acto de presencia y comenzó a descargar con fuerza. Unos nubarrones muy negros nos hicieron presagiar la llegada de una tormenta, así que bajo el intenso aguacero, nos pusimos en marcha.
Una pequeña parada para ver si escampaba, pero hubo que reanudar la marcha al comprobar que las nubes no tenían prisa por dejar de descargar el agua que habían recogido en medio del océano.
Fue un balance pobre para el sacrificio que hubo que hacer, pero la pesca es así.
La próxima vez quizás haya más suerte.

jueves, 20 de marzo de 2014

Triunfo contra todo pronóstico

Seguimos haciendo rodaje a las piernas para ir preparándonos para lo más fuerte de la temporada. En este caso fue José Antonio el que me acompañó hasta un tramo de montaña en el que las truchas y las condiciones nos lo pondrían difícil.
 De camino al río, una mujer nos advirtió de que perderíamos el tiempo si pretendíamos pescar algo en aquellas aguas. Sabía que hasta cierto punto eso era cierto, pues hay gran cantidad de tramos de ríos que son esquilmados durante todo el año, aprovechandose de cualquier suceso que haga que los peces entren en actividad.
Pero también sabía que no ha nacido aquel que sea capaz de pescar todos los peces que habitan en un tramo de río, por lo que si alguno quedaba, cabría la posibilidad de capturarlo.
 Las aguas se presentaban muy claras, al igual que el día. Si a esto sumamos que aquí las truchas son extremadamente asustadizas, ya teníamos todas las papeletas para comernos un bolo monumental.
Pero la seguridad con la que aquella mujer vaticinaba el fracaso, se mostró como un reto personal.
Y no hizo falta demasiado tiempo para que aquella premonición se fuera al traste.
Una pequeña y bonita trucha picó a la cucharilla que había elegido para comenzar la jornada.
 Seguí apostando por un modelo un poco más pesado que el que utilizaba mi compañero, pues la corriente del río era bastante fuerte.Y así salió la segunda trucha. Un pez que si diera con sus escamas en la mano de otro pescador, quizás no tuviera tanta suerte, ya que en Galicia todavía queda mucho camino para ir concienciando a la gente de la necesidad de liberar algunos peces de talla legal.
 La orilla que habíamos elegido para ir caminando, era la más cómoda para lanzar, pero la menos indicada para pescar, ya que el sol proyectaba nuestras sombras sobre el río, lo que nos obligaba a pescar bastante largo.
 Se produjeron algunas persecuciones por parte de algunas pintonas, pero estas parecían mostrarse más precavidas que al inicio de la tarde.
Tuvimos que pasar bajo un puente con cierta dificultad, pues no estábamos por la labor de dar un buen rodeo.
 Proseguimos ascendiendo, sin tener fortuna en las mejores pozas que se nos iban presentando río arriba.
Por ello, opté por probar algún otro modelo de cucharilla.
 Los efectos de las riadas invernales eran sobrecogedores. Algunos árboles lucían cierta simetría entre ramas y raíces, pues estas últimas se mostraban al descubierto en grandes extensiones, dejando a sus dueños a merced de otros elementos.
 José Antonio pudo hacerse con un par de truchas cuando el sol comenzó a desaparecer tras las montañas.
Era un justo premio a la insistencia que mostró durante la jornada y a los precisos lances que iba efectuando en cada una de las tablas y pozos que nos íbamos encontrando.
Llegamos a una bifurcación del río y cada uno tomó un rumbo distinto.
 Caminando bajo las ramas de robles centenarios, llegué al puente en el que finalizaríamos la jornada.
Allí estuve un rato esperando por mi compañero, sin embargo opté por ir hacia el coche, por si José Antonio ya se encontraba allí, puesto que aquí la cobertura del móvil es nula por momentos.
De camino a casa comentamos que este tramo de río lo descartaremos por el momento, pues hay opciones mucho mejores, aunque más lejanas.
  

domingo, 16 de marzo de 2014

Jornada variada

Hoy comenzaba una nueva temporada, en la que a priori se intuía una afluencia masiva a los embalses, ya que los ríos todavía discurren un poco altos de caudal.
A pesar del presagio de la masificación, quedé con mi amigo Luis y con Marcos, para pasar la mañana en busca de alguna pintona.
El procedimiento es el mismo que el de otros años: Madrugón para ir cogiendo sitio.
En cuanto los tres estábamos preparados, caminamos un rato hasta llegar al borde del agua.
 Efectúo el primer lance y a los pocos segundos ya clavo mi primera pieza. Demasiado bueno para ser cierto, si bien el descanso de la veda suele provocar que los peces sean menos recelosos a la hora de tomar el engaño. En este caso, una Mepps Vibrax Original del número 5, color cobre.
 El siguiente en tocar escama fue Marcos con una bella trucha común. Se trataba de la primera trucha de su vida, así que había que inmortalizar el momento. Ya me hubiera gustado estrenarme yo con una pieza de este porte jejeje.
 Tras manipularla con cuidado y liberarla del anzuelo, mi compañero la devolvió a su medio.
 Poco después tuvimos varios ataques a nuestros señuelos, pero las truchas habían empezado a picar con desconfianza. No sabría decir si a causa del aumento de luz o porque simplemente quisieron fastidiarnos la jornada. El caso es que estas saltaban fuera del agua para intentar librarse del anzuelo, tal y como harían sus hermanos los reos.
 A media mañana la cantidad de pescadores era colosal y ya no había muchos lugares en los que poder lanzar sin molestar a otros pescadores.
Optamos por detenernos en una zona solitaria, con la esperanza de clavar alguna pieza más, ya fuera trucha o black bass.
Pero la actividad había cesado por completo. Algunos pescadores intentaban engañar alguna pintona pescando con flotador, mientras que otros optaban por hacerlo con la lombriz, a fondo.
 Visto el panorama, nos fuimos al bar a reponer fuerzas. En ese momento tocó echar mano de anécdotas pasadas, relacionadas con la pesca y otros temas. Una de ellas provocó enormes carcajadas a nuestro amigo Marcos, hasta el punto de llorar de risa jejeje.
 Tras la comida, Luis y yo nos despedimos de nuestro compañero y fuimos a visitar un par de pequeños cauces fluviales en los que mi compañero sacó sendas truchas. Yo ya no lo intenté, pues el sueño acumulado era mucho. Hubo opciones de capturar algunas más, pero optamos dejarlo para otro día en los que el cansancio acumulado no sea tanto.