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jueves, 9 de mayo de 2013

Barbos gitanos 2: A seca y con ninfa.

Tras unas horas de insuficiente descanso, porque lo que se dice dormir, no dormí (¿Sería el orujo?), me levanté de la cama. El tobillo me dolía bastante y pensé que al entrar en calor se me pasaría, así que volví a meterme en cama. Todavía quedaba una hora para que el despertador diera inicio al comienzo de la jornada.
Sonó el despertador y me vestí. El tobillo seguía doliéndome y estaba seguro que me condicionaría durante el día.
Con cierta dificultad, me dirigí al bar para desayunar con mis compañeros.
Aquí me deleité con un desayuno abundante, el cual me proporcionaría la energía necesaria para acometer la primera parte del día con ciertas garantías.
No nos apresuramos, pues hoy contaríamos con dos pescadores más en el grupo.
Los invitados en cuestión eran Jorge Moreno y su hijo Carlos. Tras las presentaciones y mientras terminábamos de desayunar, Jorge obsequió a José Antonio con unas imitaciones de saltamontes.
Este a su vez, entregó a Carlos un regalo. Sabedor de que Carlos intentaría capturar su primer barbo gitano a mosca, José Antonio le regaló el libro de Carlos del Rey: Barbos en la Pesca a Mosca.
La cara del niño y de su padre reflejaban una sorpresa de esas que te deja boquiabierto y sin nada que decir durante un buen rato. Tan sólo articularon palabras de agradecimiento de la boca de ambos.
Kike echó un vistazo al libro y yo hice lo mismo después. Hojeando la obra, pude ver fotografías de mi amigo Luis Guerrero y del propio José Antonio.
Un libro muy recomendable con el que me espero hacer en breve, ya que dispone de mucha información útil para los que se inician con este pez y unas fotografías de una calidad sobresaliente.
Horas y horas de I+D para la construcción de un manos libres y resulta que José Antonio ya lo había inventado antes jejeje.
De camino a la vecina Extremadura, paramos en una farmacia para comprar algo que me aliviase el dolor del tobillo. Bajé del coche a la "pata coja" y entré en la farmacia. Descendí las escaleras saltando con una pierna, para entrar nuevamente en el coche y proseguir con el viaje.
Hicimos un alto en el camino para sacar la foto de grupo.
Unos minutos más de trayecto nos llevaron hasta el punto de partida. En esta jornada iría acompañado de Kike, mientras que los demás se marcharían hasta otro punto del río.
Antes de enfundarme el vadeador apliqué el antiinflamatorio, pues aún tenía el maldito dolor en el tobillo.
Como pude seguí a Kike entre los árboles de la ribera, para a continuación descender hasta el cauce del río.
Tuve la oportunidad de capturar mi primera carpa a mosca, pero estas tenían otras ocupaciones más importantes que las de prestar atención a mis moscas.
Al divisar los barbos en el agua, me dispuse para efectuar los primeros lances.
Kike me aconsejaba en la táctica a seguir, pues también acumula muchas horas pescando este noble pez.
Innumerables barbos fueron pasando por mis manos y las de mi compañero.
Diversión a raudales que hacía fluir la adrenalina constantemente.
Quizás esto hizo que el dolor del tobillo se disipase, porque al final me di cuenta de que ya no me dolía.
Me acerqué a una tabla de buenas proporciones. Dos pequeños barbos huyeron despaboridos, pues se encontraban muy cerca de la orilla. Inicialmente observé la cabecera del pozo, pero la lógica me dictaba que podía hacer algún lance hacia abajo.
A través de las gafas polarizadas se intuía una silueta en las aguas. Quizás fuera una roca oscura, quizás una rama sumergida, tal vez un barbo.
Los dos primeros lances no tienen recompensa, pero el tercero hace que la silueta emerja ... una boca se abre a través de la superficie y toma la mosca ... !!BARBO¡¡
Se trataba de un buen barbo que comenzó a tirar río arriba, pero por suerte se paró antes de ascender a la siguiente tabla.
No pude ver al ejemplar durante al menos dos minutos ... el brazo me pedía una tregua ... pero sabía que si aguantaba el bajo y el anzuelo, mi brazo también lo haría. Pasaron unos agónicos minutos con el corazón latiendo con fuerza y por fin pude sujetarlo en mi mano, aunque lo cierto es que me costó, dada su envergadura.
Tras las fotos de rigor, lo liberé y me despedí de él. !!Este momento hizo que el viaje valiese aún más la pena¡¡.

 

(Vídeo de la captura)
Recuperado del anterior lance, Kike y yo nos fuimos deleitando con la pelea de estos peces. Carreras alocadas hacia la corriente, con bruscos cambios de dirección, rozando el bajo contra todo aquel obstáculo que les puedan garantizar la libertad.
!!El barbo gitano en estado puro¡¡

La librea de estos peces es formidable. Es tan diferente a la de los peces que estoy acostumbrado a pescar, que me llama poderosamente la atención. Quizás por ello me obsesione un poco por quedarme con una instantánea de su estampa.

Todos y cada uno de los peces que fui sacando, merecerían un relato propio. Hasta los más pequeños desatan una lucha impresionante, si bien a veces se les puede dominar sin demasiadas complicaciones.
Los paisajes que aparecían después de cada tabla, competían en belleza con los anteriores.
El sol en lo alto comenzaba a calentar, aunque la brisa que soplaba intermitentemente era algo más que fresca.
Pude observar en alguna rasera, a varios ejemplares de barbos gitanos. No sé si se paran a descansar o simplemente esperan que les llegue algún bocado. El caso es que ver como estos peces se mantienen casi inmóviles en las corrientes es un espectáculo digno de ver en directo.
Mientras tomaba alguna instantánea, contemplé a mi compañero batiéndose en duelo con otro gitano. Este buscaba la protección de las ovas e hizo que Kike se empleara a fondo para sacarlo de su sitio.
Unos chapoteos y unas carreras antes de que el pescador acercase al barbo a su mano, para contemplarlo y liberarlo en las aguas que le proporcionan cobijo.
Caminando por la orilla, me encontré a este ejemplar de buen tamaño, que se guarecía tras una mata de plantas acuáticas. No mostró mucha preocupación por mi presencia, así que después de fotografiarlo, me alejé con la precaución de no molestarlo.
La mañana discurrió con tantas capturas, que al final tuvimos que emprender el viaje por la orilla, ya que de otro modo no llegaríamos a tiempo para comer.
El fuego ya estaba preparado para recibir la carne. Hubo algún problema con la parrilla, por lo que la receta se alteró un poco, siendo el resultado una Carne "a la ceniza" jejeje.
A pesar de ello, la carne estaba deliciosa, al igual que el pan y todo lo que fue pasando por la mesa.
El momento de relajación fue aprovechado para comentar los lances de la jornada.
Cuando dábamos buena cuenta del postre, ya fuimos planificando la tarde.
Kike se quedó a dormir la siesta, mientras que yo, que estaba eufórico por la mezcla de la jornada matinal y el licor café jejeje, me iría con Pepe.
José Antonio, Jorge y Carlos, se quedarían por las proximidades, para intentar que este último recibiera el "bautismo barberil".
El río se mostraba adornado con todas sus galas. Aguas transparentes, salpicadas de ovas y escoltadas por tamujos y adelfas.
La tarde se presentaba con una temperatura agradable, que invitaba al pescador a tomárselo con calma, y mientras Pepe y yo nos dirigíamos hacia el río, escuché un griterio.
Acudí corriendo por si Carlos había capturado su primer barbo gitano, pero era una falsa alarma. Parece que fue un bordallo el que había tomado la mosca.
Me quedé un rato contemplando a padre e hijo compartiendo un momento tan mágico. Estoy seguro de que Carlos y Jorge tendrán un buen recuerdo de este día. Un día en el que una misma pasión los unió aún más si cabe, estableciendo un vínculo que se reforzará en jornadas venideras.
Como el tobillo ya no me dolía, me apresuré para alcanzar a Pepe, y así poder seguir gozando de su siempre instructiva conversación. Y es que Pepe es un gran conocedor de esta especie, pues ya son muchos años los que lleva lidiando con los sclateri.
Descendimos por una pendiente pronunciada, hasta llegar al río cuyo rumor nos hablaba de épicos combates entre barbos y hombres. Contiendas en las que unas veces salían victoriosos los peces y otras los pescadores.
La brisa que acariciaba las líneas y las moscas en su seno, anunciaba la proximidad de nuevos duelos. ¿El desenlace? ... el tiempo lo diría.
Los peces estaban un tanto recelosos de las imitaciones flotantes. Entonces Pepe, en su infinita sapiencia, me ofrece una ninfa que me presenta como el bálsamo a mi onerosa situación.
 !Eureka¡
La primera deriva de la ninfa y contemplo con asombro como un barbo sucumbe a los encantos hipnóticos de la exquisita imitación. Visualizar el recorrido de un pez a escasos metros, sin que el muestre el mayor recelo, es algo digno de presenciar.
Un fugaz gesto por parte del pez, me indica que clave. La lucha comienza con una explosión en el agua, seguida de una frenética carrera río arriba. La caña se flexiona violentamente mientras el carrete gira a toda velocidad.
Sólo puedo aliarme con el tiempo para poder acercar al malhumorado pez.
Pepe, va detrás de mí, sacando barbos donde yo ya lo he hecho. Es un fuera de serie de la pesca y me da una lección de cómo se debe obrar en el río.
No me extraña nada que sea capaz de engañar peces donde yo había estado minutos antes, y es que quizás él posea un don, que sólo los grandes maestros pueden adquirir, a base de esfuerzo y constancia.
Después de unas cuantas capturas que redondean un día fabuloso, descendemos por la ribera hasta encontrarnos con nuestros compañeros.
Fue entonces cuando nos comunicaron una excelente noticia: Carlos había capturado su primer barbo gitano. Tras recibir nuestras felicitaciones, comentamos lo ocurrido durante la tarde.
Tras una charla muy amena con risas y anécdotas, Jorge y Carlos se despidieron de nosotros.
Poco después, fuimos guardando todo el material, pues todavía teníamos que llegar a casa y cenar.
Pero la noche aún me reservaba una sorpresa más.
Tenía varias llamadas perdidas de Luis, quién se había desplazado desde Sevilla capital, para saludarme.
Toda una sorpresa, pues se trata de una persona a la que le tengo gran aprecio.
Muchos de vosotros habréis visitado su blog: http://comopezenelaguapesca.blogspot.com.es/ y otros conoceréis a Luis por los fantásticos artículos que escribe para la revista FederPesca.
El caso es que tuvimos una charla muy entretenida en compañía de Pepe, José Antonio y Kike, la cual se prolongó bastante. Será que a todos nos gusta hablar y más si es de pesca.
Tras despedirme de Luis, ya sólo me quedaba ir a dormir y desear que la última jornada de pesca, fuera igual de intensa que la que había vivido.

Dar las gracias a Jorge, Carlos y Luis, por haber hecho de esta segunda jornada, una velada inolvidable.

CONTINUARÁ ...

24 comentarios:

  1. Que relato mas bonito, me hace sentir como si hubiera estado allí con vosotros. Eres un buen narrador.

    Felicidades por ese barbaco, eso sienta muy bien!!

    Un saludo!!

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    1. Me alegro de que te guste. Esas jornadas lo merecen.

      Saludos

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  2. Se ve que has disfrutado como un enano, felicidades por esos peces y por tan buena compañía.

    Por cierto,buen regalo lo del libro!!

    Un saludo.

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    1. Como un enano de 1,87 metros, jejeje. Ciertamente es un espectáculo pescar esta especia.
      Coincido en lo del regalo.

      Saludos

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  3. A si da gusto, que bonitas son estas jornadas de pesca y camaraderia y cuantos recuerdos nos dejas, enhorabuena por ello

    Un abrazo

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    1. Además de la pesca en si, me quedo con el buen ambiente reinante en todo momento.

      Saludos

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  4. Espectacular, menuda jornada más entretenida habéis pasado con los barbos. Y con tanta emoción, no le quedó más remedio que curarse el tobillo sobre la marcha jajajaj.

    Un saludo y hasta otra.

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    1. Aunque tuviera un dolor insoportable, buscaría la manera de poder seguir pescando. Es lo que tiene este deporte.

      Saludos

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  5. valla manera de pelear esos barbos,menudas carreras se pegaba a un lado y a otro,como pa pasarlo mal heee....muy bonita la entrada y en buena compañia,un saludo josiño.

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    1. No tiene nada que ver con otros peces a los que estamos acostumbrados.

      Saludos

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    2. Ye me gustaría que cataras por un momento uno como este.https://www.facebook.com/luis.guerrero.10297?ref=tn_tnmn#!/photo.php?fbid=10200930056562332&set=a.10200365862697838.2200273.1493205431&type=1&theater

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    3. Ya estamos presumiendo de captura jajaja.
      No te preocupes, que insistiendo puede llegar dicha captura.

      Saludos

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  6. Fue un placer Jose. Me encontré muy a gusto con vuestra compañía. Agradecerte a ti, a Kike, Pepe y Jose Antonio el estupendo rato que echamos charlando y riendonos. Lástima que Jorge y su hijo ya se hubieran ido. Yo creo que el barbo estaba un poco desconcertado. Escuchó tu acento y pensó que remontando remontando había llegado hasta el Miño.Un abrazo y preciosa entrada.

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    1. Siempre es un placer compartir una charla tan variada con gente tan querida.
      Si la fiebre empeora, buscaré de hacerme una casa por ahí, aunque sea dentro de una encina jejeje.

      Saludos para tí y para Carmen.

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  7. buaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa tremedo el gordo, lumeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee

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    1. Tremendo, tremendo. Y no veas cómo duele el brazo jajaja.
      Fuego es lo que sale del carrete algunas veces.

      Saludos

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  8. Otra buena jornada José, que bien lo pasáis por esos paisajes y en buena compañía, enhorabuena por las capturas.
    Saludos

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    1. Los paisajes son exquisitos y la compañía inmejorable. Con esos dos ingredientes, la receta siempre saldrá bien.

      Saludos

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  9. Si la 1ª entrada estuvo bien, esta se sale. A destacar el video y la narracion.
    Todos estabamos preocupados por el tobillo pero al final las Santas aguas del rio ayudaron a la recuperacion.
    Cuentalo todo, jodio. En la foto del Manos libres no se ve la chincheta que lo sujeta a la oreja jajajaj.

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    1. Muchas gracias Maestro.
      El tobillo no sería problema. Se apunta y a caminarcon el muñon jejeje. Perdona, pero es que la chincheta no la miré al ir partiéndome el culo de risa jejeje.

      Saludos

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  10. Enhorabuena Josiño. Qué envidia sana me das. Eso de bajar al sur a tentar a los barbos gitanos es algo que tengo en mente hace tiempo, a ver cuando puedo hacerlo... Saludos

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    1. A veces es más querer que poder. El gasto no fue para nada elevado y merece la pena al 100%.
      Espero que en breve puedas hacerlo.

      Saludos

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  11. Menos mal que el tobillo dió tregua,por lo que veo te lo pasaste genial disfrutando por tierras extremeñas,enhorabuena.

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    1. El tobillo no sería problema a la hora de pescar. Con ayuda de un palo ya me bastaría jejeje.

      Saludos

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