domingo, 25 de julio de 2010

"In crescendo" : día 1

La idea que Luis y yo teníamos en mente era la de ir a "riscar", por si sacábamos algún reo, pero cuando llegamos al río ya había amanecido.
Una vez a pie de río, preparamos todos los bártulos y comenzamos a pescar cerca de donde habíamos dejado el coche, pero poco después nos fuimos hasta la parte baja del río, para comenzar la jornada en busca de las truchas o de algún reo despistado.
El río presentaba unas condiciones de agua aceptables y podíamos vadear el cauce del río en casi toda su extensión.
Comenzamos a mirar actividad en superficie, por parte de truchas y bogas, pero las primeras eran el objetivo de nuestros artificiales.
La primera trucha que salió era de escaso porte, pero tratándose de truchas autóctonas, estamos hablando de ejemplares 100% luchadores; esto es de agradecer con los equipos ligeros que llevábamos.Poco antes de divisar el puente, una gran trucha se liberó de mi anzuelo. Quizás fue porque donde me picó no me la esperaba.
El la zona que se ve en la foto no salió ninguna pintona, a pesar de que el lugar es excepcional.Cuando estábamos bajo el puente recordamos la primera jornada, en la que Luis había contemplado a un magnífico reo.
Lanzamos con la esperanza de que algún otro hubiese ocupado su lugar, pues la entrada de los reos se hace de forma paulatina.El descenso de las aguas hace que afloren los cantos rodados del fondo, aunque el hecho de que este lugar sea una zona intermareal, permite alcanzar cotas más altas a mújoles y a otros peces.Otra truchita sucumbió a la cucharilla que le fue presentada bajo las ramas de los árboles.
Lo cierto es que el porcentaje de picadas fallidas con las cucharillas de un solo anzuelo, es muy bajo.
Esta concretamente ha sido tuneada por mí, ante la poca oferta que ofrece el mercado.Tomamos un pequeño respiro junto al coche, antes de continuar.
Hace poco que han cortado la maleza que había junto a este puente, permitiendo ahora la contemplación de este bello puente. Ha sido un gran acierto, pues se ha respetado la flora autóctona.Salió otra pequeña trucha en una zona de aguas calmas, mientras mi compañero fue prospectando los recovecos de la orilla opuesta, pero no hubo fortuna.Era el turno de las aguas rápidas; concretamente de una zona que nos gusta mucho.
Sería más adecuado pescar esta zona con mosca, ya que se miraban algunas cebadas, pero hoy tocaba spinning.Bajo la vegetación de este río, se aprecian cientos de alevines de las distintas especies de peces moradores.
Los alevines más abundantes son los de la boga junto con los de las truchas y justo bajo ellos, infinidad de insectos que se afanan en completar sus ciclos vitales.Otra actuación acertada desde mi punto de vista, es el de la recuperación de los márgenes erosionados. Este año el Tea ha bajado con gran cantidad de agua y los troncos que se ha llevado por delante, han provocado el deterioro de algunas zonas de la ribera.
El estaquillado con especies como el sauce y la recuperación de abedules y alisos, pronto darán sus frutos.El cangrejo de río todavía resiste a su desaparición, hurgando entre los detritos y sedimentos del fondo. Un morador que debemos salvaguardar de la extinción, para que las generaciones venideras puedan disfrutar de su observación.Salió otra truchilla en el tramo final de nuestro recorrido y a Luis se le aceleró el pulso cuando un pez plateado siguió con curiosidad su señuelo, pero al comprobar que se trataba de un mújol, se desvaneció la ilusión de sacar algún reo.De regreso al coche observamos como un grupo de operarios, recuperaba uno de los meandros del río, en el que el agua había horadado una gran porción de tierra.
Menos mal que a veces se ve que la administración hace algo por recuperar los entornos fluviales, ya que la mayoría de las veces sólo hace acarrear problemas de diversa índole.

(Próximamente la segunda parte)

martes, 13 de julio de 2010

Pescando entre la niebla

Cuando iba conduciendo por la autopista, me encontré con una espesa niebla que dificultaba la conducción. Esto ocurría en una zona de bastante altitud, pero lo que no me imaginaba es que a nivel del mar, la niebla también estaba presente de manera notable.
A pesar de esto y de que el mar estaba bastante pasado, mi hermano y yo nos preparamos para dar unos lances por la zona.La zona estaba plagada de pescadores, tanto de rockfishing como spinners de mar. Aún así buscamos zonas en las que lanzar nuestros señuelos y poco después de que mi hermano capturase una lubineta, yo saqué este abadejo.Caminando a lo largo de las rocas, encontramos otro lugar desde el que poder pescar y mi hermano capturó una hermosa aguja.
Otra pieza para el agua y a seguir buscando lugares donde poder ofrecer nuestros señuelos.Hoy estábamos un poco más inquietos por la bravura del mar, por lo que descartábamos las zonas potencialmente peligrosas. Aunque en esta costa no hay zona que no lo sea.La niebla comenzó a cubrir las zonas por las que andábamos. Esto permitía que la luz no llegase con tanta intensidad al agua, pero dificultaba por momentos la visibilidad de las zonas en las que pescábamos.Con el sol desplegando todo su fulgor creía que la niebla se disiparía, pero esta debía ser bastante testaruda porque no se doblegó ante el astro rey y permaneció inamovible como las rocas sobre las que nos encontrábamos.En una zona somera tuve una picada de un pez que no llegué a divisar en la distancia. Insistí en los alrededores pero no obtuve respuesta alguna.
Mientras cambiaba de zona, encontré un chivo de los que hace mi amigo Jose. Lo sabía por algunas características únicas que presentaba.Utilizando un popper mi hermano engañó a una lubina.
La zona estaba colonizada por las laminarias. Estas algas comienzan a ser un problema, pues la manera en la que se aferran al soporte rocoso hace que se pierdan algunos señuelos, ya que es muy difícil que se desprendan de su emplazamiento.Mi hermano observó como un hombre y una mujer sacaban un pulpo entre las rocas. Nunca me he detenido a mirar cómo se saca a uno de estos cefalópodos, pero seguro que algún día lo haré, pues es un animal que despierta mi interés por la gran capacidad que tiene para camuflarse y acechar a sus presas o la magnífica defensa que puede desplegar ante un depredador.
En esta zona de cantos rodados, mi hermano avistó a un visón que portaba un pez en su boca. No pude distinguir si se trataba de un visón americano o uno europeo a pesar de que pasó cerca de mí.En una pequeña poza pude observar a un par de peces que nadaban frenéticamente. En un principio pensé que se trataba de alevines de caballa, pero con ayuda de mi hermano capturamos uno para su identificación. Se trataba de una "xoubiña" (sardinilla). Estas son unas de las responsable de que las lubinas frecuenten ahora mismo nuestras costas, pues la reina de la espuma persigue a este pez con gran ahínco.En una ensenada en la que queríamos finalizar la jornada, nos encontramos con gran cantidad de algas flotando en el agua, por lo que decidimos no probar suerte.
La mañana no había proporcionado muchas capturas, pero nos dejó volver como habíamos llegado y eso es algo de agradecer.

lunes, 12 de julio de 2010

"Redondeando" las capturas

Después de una jornada matinal tras las lubinas, tenía ganas de pescar algún bass, pues los tenía algo abandonados. Así que por la tarde me dispuse a pasar unas horas en busca de estos centrárquidos.
Sabía que los grandes ya habían buscado profundidades mayores, pero podía haber algún despistado por las orillas, por lo que monté el equipo y comencé a pescar.Comencé pescando con peces artificiales, y los resultados fueron unos basses de poco porte.
Miré como un pescador sacaba un bass juvenil y a continuación lo ensartaba en una rama por las agallas para llevárselo. (supongo que para su consumo).Hay zonas en las que la maleza se ha adueñado de las orillas. Desde estas zonas más inaccesibles comencé a observar peces de mayor tamaño y más luchadores que sus hermanos pequeños.Todavía se pueden observar a grupos de alevines pululando entre la vegetación sumergida.
Son momentos críticos pues son vulnerables ante los depredadores y su curiosidad hace que salgan de sus escondites.En esta zona probé con un popper y después con un pequeño paseante que desencadenó un brutal pero fallido ataque. Insistí nuevamente, pero el bass no volvió a aparecer para tomar el señuelo.Cambié nuevamente de señuelo y coloqué un pez artificial hundido, pues miré algún ejemplar de tamaño interesante, al que podría engañar.
Mientras cobraba una pieza, otros individuos se acercaron para seguirlo. Desconozco este comportamiento, pero si se tratase de un pequeño ejemplar, quizás sería atacado sin piedad, como ocurrirá dentro de un mes aproximadamente.Tuve que dejar una amplia zona sin pescar, debido a la gran cantidad de maleza y al nivel de las aguas, pero ahora tocaba probar suerte en una zona de aguas someras.En vista de que las ranas croaban y saltaban en una zona de vegetación semisumergida, aproveché para estrenar unas ranas de vinilo que había comprado días atrás.
A pesar de sus convincente movimiento, no hubo respuesta alguna por parte de los basses.Gracias al cobijo que me proporcionaban los árboles, pude sacar varios peces desde una misma posición, si bien no clavé ninguno de buen tamaño.
Debía probar suerte bajo las ramas de alisos y sauces, pues anteriormente había escuchado como los basses se alimentaban en esas zonas.Y efectivamente salió uno en dicha zona. No muy grande pero muy peleón pues había muy poca agua y el bass debía notar que estaba en serios apuros.
Por suerte para él, practico el "captura y suelta" para que algún día me proporcionen mayores satisfacciones.En las zonas de sombra fueron saliendo ejemplares algo mayores que en el inicio de la jornada, pero los grandes de verdad todavía no se divisaban y como el tiempo iba en mi contra, me limité a pescar únicamente en las orillas.Este "basilio" apareció como un rayo para tomar el vinilo sin contemplaciones. No sé si fue por su voracidad o por su oportunismo, pero la picada fue espectacular.Ya llevaba un buen número de piezas sacadas, pero quería sacar alguno de los grandes. Sin fortuna lo intenté en una zona que suele proporcionar buenas capturas, pero por lo visto no era el momento ni el día.Quise redondear hasta las 35 capturas y finalmente lo conseguí. Ahora ya me podía marchar tranquilo y lanzar exclusivamente en las zonas más apropiadas.En una zona profunda estuve a punto de capturar un buen ejemplar, pero este se movía con lentitud y no parecía tener ganas de degustar mi engaño.
Clavé un par de ellos en la parte final del recorrido por lo que ahora quise redondear hasta los 40 peces.
Cuando lo conseguí, aún me quedaban un par de zonas en las que intentarlo.
Cuando me dije: - "Este es el último lance", me picó un bonito bass que logró soltarse del anzuelo. Le siguieron dos lances más (estos sí eran los últimos jejeje) y ahí finalizó la jornada.

sábado, 10 de julio de 2010

Con las olas en los talones

La noche anterior había quedado con mi hermano para llevar a cabo una jornada de pesca matinal por la costa sur gallega.
Mientras nos cambiábamos, apareció Julio (que ya estaba pescando en una zona más al norte).
Cuando ya estábamos preparados, bajamos hasta las rocas y comenzamos a pescar.El mar estaba bastante movido, por lo que había que andarse con cuidado. Los primeros lances no obtuvieron respuesta así que comenzamos a movernos por la costa en dirección sur.El sol estaba a punto de aparecer tras las montañas y la marea pronto comenzaría a subir.
Mi hermano probaba suerte con un minnow y Julio hacía lo mismo.No estaba el mar para paseantes ni señuelos ligeros, sino para chivos o cucharas ondulantes.
Pero los minnows que últimamente nos están dando tantas alegrías requieren de menor esfuerzo a la hora de ser lanzados.
Julio sacó la primera pieza de la jornada. Una lubina que sucumbió ante el pez artificial, movido en una zona más calmada.Poco después mi hermano cobraba una aguja, que últimamente están presentes en nuestras salidas de pesca marinas.
Son peces tremendamente luchadores y en especial si tienen un tamaño considerable.
A continuación yo perdí una aguja, por un problema con la linea trenzada.Después de la "presión" a la que me vi sometido tras ambas capturas y la pérdida de la aguja, yo respondí con una bonita lubina.
A pesar de pasar holgadamente la medida, la liberé para intentar sacar una mayor.Con la marea comenzando a subir, el mar se puso más bravo. Ahora había que andar con mucho ojo, pues las olas barrían las rocas a las que pretendíamos acceder.
En una de las recuperaciones, observé como dos enormes olas se formaban. Apuré la recogida y me preparé para recibir la primera, de frente. Con el señuelo a salvo, la segunda me golpearía con violencia, así que en tres saltos me puse a salvo sobre una roca más alta.
La ola se deshizo y nos sobrepasó sin consecuencias para nosotros.Después Julio tuvo que apresurarse ante la repentina llegada de otras dos olas de buenas dimensiones.
Esperamos un rato a que se calmase el mar y proseguimos prospectando el lugar.A continuación saqué esta otra lubina, que a pesar de ser de menor talla que la anterior, me dio más guerra.
Sólo con la ayuda de Julio pude ponerla en seco, pues la linea había quedado prendida entre una piña de percebes.Con el mar casi impracticable, comenzamos la retirada.
Mi hermano y Julio se pusieron a charlar, por lo que decidí insistir en una zona que podía dar alguna pieza más.
En un momento miré como una lubina seguía mi señuelo, pero sin atacarlo.Después de un buen rato lanzando, miré como una lubineta seguía mi señuelo, el cual llevaba enganchado un trozo de un alga.
Rápidamente se lo saqué y lancé donde había perdido de vista al pez.
Dos vueltas de manivela y el pez picó al señuelo.
Como el calor comenzaba a intensificarse, decidimos dar por concluida la jornada.