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lunes, 16 de mayo de 2011

Barbos Extremeños 2: El poder del barbo gitano

Después de una noche en la que el descanso fue casi nulo, nos levantamos para desayunar.
A Pablo hubo que despertarlo, pues no asomaba la cabeza por la tienda, a pesar de ser el primero en acostarse.
Una vez con todo recogido, llegaron los compañeros y procedimos a la foto oficial.
De izquierda a derecha: Álvaro Black, Juan Alfonso, Kikefly, Álvaro Satubetis, Don Pepe Romera, Don José Antonio (Barbux), Álvaro, Pablo, un servidor y Miguel.
Era el momento de iniciar la jornada de pesca.Me desplacé con José Antonio, Pepe y Kike hasta el río en el que transcurriría la acción de pesca y fue con este último con el que compartiría el tramo de río.
Mi compañero me ofreció un par de moscas que a él le dan buen resultado y con unas indicaciones de cómo íbamos a proceder, comenzamos a hacer volar nuestras líneas en el aire.En esta parte del río no se veía gran afluencia de peces, pero sospechaba que a medida que avanzásemos, nos encontraríamos con una densidad mayor.Las gentes de estas tierras derrochan alegría y Kike no iba a ser menos. ¡¡Cómo disfrutaba el condenado!! Y con esta emoción tan positiva flotando en la atmósfera, no tardé en contagiarme.
Comenzamos a sacar barbos de buen porte y uno de estos no dudó en perseguir la mosca corriente abajo. ¡¡Que maravilla!!.Nos repartíamos el río de manera instintiva, como si lleváramos toda la vida pescando juntos.
El cauce también lo permitía, por lo que avanzábamos atendiendo a las evoluciones del compañero.En una tabla de grandes proporciones, perdí un pez de buen porte. Este, en su infinita tozudez, buscó refugio a muchos metros bajo unas adelfas. Llegué al lugar en el que que se había refugiado y todavía se mantenía cautivo. Finalmente, pude comprobar como ejecutó un ejercicio de escapismo entre la maraña de ramas, para que mi rostro mostrase incredulidad absoluta.
¡¡Qué listos son!!
Pero me repuse de la pérdida al concatenar varios barbos seguidos.Ahora nos encontrábamos en un lugar con una buena densidad de gitanos (barbos). Sólo había que tener la precaución de ir engañando a los más cercanos, aunque las carreras de algunos alertaban a los demás.Este ejemplar me llamó poderosamente la atención, pues su aleta caudal estaba parcialmente comida y presentaba unas heridas en uno de sus costados.
Desconozco el origen de dichas anomalías, pero aún así el pez gozaba de buena salud.Más barbos fueron engañados y cada uno buscaba su estrategia para ganar la libertad. Al acercarlos a la mano, estos emprendían una rápida huida y a veces había que armarse de paciencia para llevar a cabo la captura.Kike fue prospectando las zonas de sombra y en una de ellas capturó este bello ejemplar.
Allí estaba yo, de pie, metido en el agua, contemplando la perfección en forma de pez. Siglos y siglos de evolución han hecho falta para gestar a esta auténtica máquina de pelear y encima, con una belleza única en su clase. Una amalgama de gratas sensaciones me embelesaba ante tan magnífico ser.
Kike lo liberó y entonces nos dispusimos a afrontar el trecho final de esta jornada matinal. Llegamos a un lugar en el que los grupos de barbos eran muy numerosos. Había que actuar con cautela, para poder engañar a los más grandes.
La mosca seca seguía dando sus frutos y particularmente la mía, estaba casi destrozada.Mi momento:
Kike me advierte de la presencia de unos buenos ejemplares. Los diviso en la distancia. Contengo la respiración para ejecutar el lance. Es la hora de la verdad. La mosca se posa en las inmediaciones de su situación. El pez se desplaza hacia la mosca y la toma.
¡¡¡Dios mío!!! ¡¡¡Qué potencia!!! El animal comienza a nadar río arriba con una velocidad demoníaca. Veo como la línea sale del carrete y la salida del backing es inminente. Me pregunto: ¿Aguantará el anzuelo? Meto el carrete en el agua para refrigerarlo y el agua sale despedida por el giro incontrolado de la bobina. No han pasado ni dos segundos y el brazo pide una tregua. El animal parece oírme e invierte el sentido de la marcha. Cobro línea tan rápido como puedo y el pez se mete bajo la vegetación de la orilla. Consigo sacarlo del lugar y ahora busca refugio en unas rocas que afloran en la lámina de agua. El sentido de la vista y el tacto se agudizan y el corazón todavía sigue bombeando a toda máquina. Necesito unos agónicos segundos para acercar el barbo hasta mi mano, pero todavía dispone de reservas de fuerza. Finalmente, tras varios minutos de carreras, logro hacerme con el pez.¡¡¡Al fin!!! El ser que me ha llevado al borde del colapso, yace ahora en mi mano. Parece haber sido diseñado por el más meticuloso de los orfebres. Su cuerpo de oro bruñido compite en fulgor con el astro rey que observa mudo sobre nuestras cabezas y ahora envidia al ser que porto en mi mano. La brisa del mediodía propaga la noticia de mi hazaña a todos los seres próximos. El merecido indulto le llega y cuando el pez vuelve a sentir la caricia de las aguas, respira aliviado y se aleja con agradecimiento. El sentimiento es recíproco, pues me ha brindado una lucha memorable. Gracias, gracias de verdad.Otro ejemplar de buen porte, se mueve cercano a la orilla.
Con el mismo procedimiento logro clavarlo y al igual que el anterior, presenta una batalla descomunal.
Alcanzo el éxtasis total en este entorno de desproporcionada belleza y pienso: -El viaje ha valido la pena.Proseguimos con la jornada y se produce otro doblete. Ya veo barbos gitanos por todos lados. Padezco alucinaciones a causa de esta droga tan sana.
En ese momento José Antonio llama a Kike para recogernos en un punto. Kike me pasa el teléfono para que yo hable con José Antonio y sólo acierto a decir: -Te paso con Kike.
Cada vez que suelto un barbo gitano, no tardo un minuto en capturar otro.
¡¡¡Es el momento de mayor actividad!!!
En un frenesí imparable, los barbos van llegando a mi mano.
¡¡No quiero despertar de este sueño!!Son innumerables los barbos que van pasando por mi mano, como si de un concurso de belleza se tratase.
Sublime jornada en la que Kike y yo apuramos los últimos lances.Llegamos ahora a un lugar que mi compañero bautiza como "La Patagonia". Los barbos de buen tamaño se reparten el cauce, pero las aguas discurren más rápidas que en zonas anteriores.
Mi compañero captura un buen ejemplar que recupera su libertad tras observarlo efímeramente.
Llega el momento de abandonar el río y a pesar de haber dormido tres horas, no quiero marcharme de allí. Kike va ascendiendo por un talud y llama a José Antonio.
Mi ética personal me da un toque de atención, por lo que me dispongo a caminar por la campiña hasta el punto de encuentro.
Perdices y conejos se presentan a cada paso y tras unos minutos de marcha, al fin vislumbramos el coche de José Antonio tras un olivo.Mientras nos cambiamos de ropa, Kike y yo vamos relatando a Pepe y José Antonio nuestra particular jornada de pesca.
Una vez con el resto de la expedición, disponemos todo para la comida.
A todos se nos había dado bien la jornada matinal, por lo que las caras de satisfacción estaban justificadas.
Lo único que empañó un poco el banquete, fue el comportamiento de otros "pescadores" que había en la zona y que sería más propio de otros tiempos. Uno lanzó un par de basses a una mujer para asustarla, otro eternizaba la suelta de una bass, para finalmente ponerle el pie encima y otros hacían que las carpas capturadas agonizasen bajo el sol del mediodía. Una lástima.

Por la tarde visitamos un río muy bueno, pero este bajaba algo tomado. Ante la imposibilidad de poder pescar, pasamos la tarde hablando de pesca hasta que llegó la hora de cenar.
Después nos fuimos a dormir, pues todavía quedaba una jornada más por delante.

Continuará ...

16 comentarios:

  1. Que bien lo pasasteis joiosss!!!!.
    La verdad es que no puede estar mejor relatado, deseando la proxima entrega.

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  2. De nuevo, lo bordas. Has transmitido a la perfección las sensaciones que se perciben con un buen barbo prendido de un anzuelo del doce. Además, no te has dejado atrás nada, no te faltó detalle....bueno, sí: lo acontecido esa noche, jejeje...Hisotorias para los nietos

    Un abrazo!

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  3. Quizá uno de los peces que más me gusta pescar. Si una carpa es como un tractor los barbos son Ferraris pero con un depósito de gasolina muy grande.
    Enhorabuena por esas jornadas de naturaleza y pesca.

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  4. Bueno,bueno... veo que el Sur os ha dejado buen recuerdo.
    Me alegro, ahora a mantener el respeto por ellos.
    UN SALUDO.

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  5. Muchas gracias Rubén. La tercera parte tiene su encanto y pronto lo verás.
    Saludos

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  6. Si esto de la costura se me da muy bien jejeje
    Lo de la noche son historias para no dormir.
    Un saludo

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  7. Ferraris de F1 PezRosa. Anda que no me han dado guerra los gitanos estos.
    Saludos

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  8. Pedro, creo que es muy difícil mantener más respeto que el que esta gente le tiene a estos peces. Sólo manteniéndolos en el tiempo, las generaciones veniders podrán saber lo que es un barbo gitano.
    Saludos

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  9. Veo que has disfrutado de lo lindo eh! Me alegro que tantos km de viaje tengan su recompensa. No se que especie te faltara por pescar....siluro tal vez?? no tardaras mucho, jeje
    Bonitos relatos preciosos peces.
    Saludos Jose!!

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  10. Dame tiempo Pablo. Le tengo ganas al Siluro y el salvelino. Y en el mar a la anjova y palomentón. Sólo el tiempo dirá si le dedico alguna salida.
    Saludos Pablo.

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  11. Nuevamente otra gran entrada muy bien narrada para que tus lectores se puedan hacer una idea de lo que se disfruta teniendo al otro lado de la linea un barbo gitano.
    Saludos

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  12. Como me alegro de que te lo hayas pasado en grande y que esos gitanos tengan un admirador más. La entrada de las mejores que te has currado, enhorabuena, un saludo.

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  13. Vaya semanita que te pasaste, solo falto la tana, enhorabuena por esas vacaciones que te estas pegando.
    Un abrazo txoco.

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  14. Parece que pagou a pena meterse esa kilometrada eh? Así da gusto!
    Noraboa polas capturas, cantidade, calidade e en boa compaña, non se pode pedir máis...

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  15. Dejo esto un poco abandonado y me ausento un fin de semana por motivos de laborales y de feria jeje, y me encuentro con dos entradas y un continuara....
    Se ve que no pierdes el tiempo y que te has pegado unos kilometros que han merecido bien la pena.
    Enhorabuena por las capturas, las sueltas y por los relatos ilustrados que nos ofreces para que podamos vivir tus momentos insitu, lo dicho enhorabuena.

    Saludos Fito

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  16. Se nota en tu forma de contarlo lo mucho que has disfrutado de la jornada..
    Desaprensivos hay en todas partes,es triste,muy triste que demos ese final a quien nos ha hecho disfrutar tanto..
    S2

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