lunes, 14 de abril de 2008

"Llegar y besar el santo"

(Fotos ampliables)
Este domingo pasado me fui hasta el río Barragán, que discurre por un bien conservado bosque atlántico, para observar su caudal y de paso tentar a la suerte en este siempre difícil río. De pasada probaría suerte en una de las colas del embalse de Eiras, en el que desemboca dicho río.En la parte final del embalse entraron varias bogas de buen tamaño y alguna trucha persiguió el pez artificial, pero sin intención de atacarlo.
Justo cuando llegué al río, en la primera corriente y al primer lance salió una trucha que me alegró la tarde, pues parecía que estaban por la labor. Mientras la liberaba me di cuenta que el río bajaba algo tomado. Esta es la situación idónea para pescarlo a cebo.
En la siguiente corriente se produjo una fatalidad, pues una gran trucha atacó el artificial. Con gran violencia saltó fuera del agua una, dos, tres veces, y como suele pasar, a la tercera fue la vencida. Me quedé con una rabia tremenda de no poder inmortalizar el magnífico ejemplar, pero con la jornada todavía en su inicio, proseguí pues los peces estaban activos.Y digo estaban, porque algo ocurría poco después que no se movía nada. Escudriñando la orilla , observé unas pisadas frescas en el barro, que me indicaban que alguien iba delante. Esa circunstancia no me desanimó, pues cuanto más arriba fuese, más claras estarían las aguas y mejor podría localizar a las truchas.Mis sospechas se tornaron realidad, cuando localicé un coche junto al único camino que pasa sobre este curso fluvial. Un pescador había dejado el coche en la parte superior, para luego bajar y pescar río arriba, como hace mucha gente por estos lugares. Entonces decidí volver sobre mis pasos.






























Los hongos y los helechos proliferan en el entorno debido a las recientes lluvias en combinación con los días de sol.
(Si ampliáis la foto del helecho, en la parte inferior, se puede apreciar algo que parece ser la puntera de una bota chota del número 46. Ha sido un lapsus)

Finalmente comentar que, de regreso al coche, me encontré unas flores marchitas junto a la orilla del embalse. Poco después me contaron que el primer día de la temporada, un hombre falleció de un ataque al corazón mientras pescaba.
O sea, que no hay que andar jugándose el tipo para que a uno le llegue una desgracia.
Que en paz descanse.

domingo, 13 de abril de 2008

"Un pez no vale una vida"

(MERECE LA PENA LEERLO)
Como la anterior entrada desembocó en una temática un tanto peliaguda, he decidido abordar este tema: los peligros en la pesca.En los ríos y carreteras gallegas hay muchas cruces en recuerdo de las víctimas de accidentes ocurridos en el lugar.
El río, al igual que la carretera, es un elemento cambiante. Una piedra que era firme cuando tú la pisaste, puede ser ahora inestable. Una rama a la que te has agarrado antes, puede ser ahora más frágil. Un río aparentemente vadeable puede ser una trampa por causa de una minicentral.
Los malos momentos son cosas que no se olvidan y a poco esfuerzo mental que haga, me vienen varias situaciones a la mente.El río Mandeo, (Manus dei - Mano de Dios) se tiene cobrado muchas víctimas. Piedras resbaladizas, grandes pozos, fuertes corrientes, minicentrales, etc son cosas que se ven, pero hay otras que no.
Noticia 1 (una tragedia) y noticia 2 (una tragedia mayor)

En el verano del 2007, pescando en el río Masma, un compañero nuestro se enganchó un pié en un lazo para jabalí, con la consecuente caída. Pudo terminar inconsciente con la cabeza en el río o sobre una roca.
En una ocasión pescando en el río Oitavén con mi amigo Luis, nos encontramos un bello río con un entorno hostil.Tremendas alturas con pasos incómodos ...... y zonas en las que el equipo resultaba molesto, pues había que utilizar las dos manos.

He visto a gente que se adentra peligrosamente en un pozo para intentar desenganchar una mosca o un aparejo, recuperar una cucharilla o una rapala. Sin ir más lejos, yo también lo he hecho. Pero la naturaleza nos dotó de inteligencia, y se puede usar una rama para intentar alcanzar esos euros que penden del árbol. En muchos casos lo más inteligente es desistir, pues nos puede salir más caro el infructuoso "rescate" que lo que allí se queda.Y hay muchas otras situaciones que he vivido: Casi me quedo sin aire al tragarme unos mosquitos, por evitar a un ánade hembra con sus pollos, casi me quedo KO comprobando una rama que al final se partió y me golpeó fuertemente la cabeza, casi no saco el pie de entre dos rocas en las que había metido mi pie, perros sin correa, abejas, ...

A un compañero casi le cae encima el cubo de un helicóptero antiincendios mientras pescaba en un embalse, otro se fue río abajo por la fuerza de la corriente con las botas llenas de agua, ...

Seguro que cada uno de vosotros tiene otras muchas historias que contar, pero de todas ellas se extrae un mismo pensamiento:

NO HAY UN PEZ QUE VALGA UNA VIDA


lunes, 7 de abril de 2008

Odisea en el Oitavén

(Fotos ampliables)
El domingo conocí un tramo del río Oitavén que podría calificar de dificultad extrema.
Me desplacé hasta el pueblo de Liñares para pescar en una zona que había conocido de pasada en una ocasión.El pueblo de Liñares es conocido por la bellísima catarata que tiene en su entorno además de la ruta de senderismo PRG-24 que muestra al caminante los encantos de la zona. Ya que estaba allí yo también quise mirar la catarata y allá me fui con el vadeador puesto a caminar un trozo de la senda para poder admirarla. Aunque el calor era insoportable la buena señalización del lugar me decía que el lugar estaba cerca.Aunque aquí se aprecia la catarata, he de decir que todavía tiene unos metros más de caída y además, comentaros que la catarata dispone de una cantidad mínima de agua ya que se ha levantado en la parte superior, un canal de derivación para una de las dos minicentrales que se han construido en el Oitavén. Una vez observado el valle me di cuenta que esa zona no debía estar muy pescada pues la altura entre el camino en el que me encontraba y el río era de más de 100 metros con una pendiente descomunal. Entonces caminé por la senda hacia abajo para localizar un punto de entrada al río. Cuando por fin encontré un pequeño pasillo que debía ser utilizado por zorros o jabalíes comencé el descenso muy cauteloso. Al cabo de un rato me dí cuenta que la maleza era demasiado tupida para seguir avanzando. Entonces di media vuelta y comencé una ascensión no exenta de muchísimas dificultades. El corazón latía con fuerza por el calor y el esfuerzo, las piernas se resentían ante la pendiente y los clavos de las botas no hacían su cometido sobre las capas de helechos secos.Un último vistazo al valle, y volví sobre mis pasos para encontrar un punto en el que poder comenzar a pescar.
Al segundo lance que hice sentí una picada, y tras una breve lucha logré sacar esta pintona de dorada librea. Al siguiente lance no logré clavar un ejemplar algo mayor, pero todavía quedaba mucho río por delante.Las picadas se iban sucediendo, al igual que las tablas y chorreras, las cuales me hacían sacar la cámara a cada rato para inmortalizar esos momentos.En esta tabla y gracias al vadeador, logré recuperar un aparejo de moscas que estaba enredado en la rama de un roble, lo que me indicó que ya habían estado pescando por la zona.Llegado a este punto, al Oitavén se le incorpora el río Xesta (que espero pescar en breve), que es un río que discurre por un gran bosque de robles en el que se organiza la fiesta de los prados, cuyo nombre le viene dado por una capilla situada en ese lugar. A orillas del río Xesta hay otra ruta de senderismo. La PRG 25.
Finalmente me encontré a este pescador de cebo natural delante de mí. Me acerqué para hablar con él y tras una breve charla decidí que fuese el quién continuase río arriba pues yo ya estaba satisfecho.
Cuando estaba cambiándome junto al coche, un anciano me comentó que por debajo de la catarata se aventura algún pescador lugareño y que se sacan ejemplares muy grandes.
Como tengo ganas de aventurarme por esa zona, esperaré a que el caudal baje un poco para intentarlo de nuevo.

sábado, 5 de abril de 2008

Pescando en los dominios del lobo

(Fotos ampliables)
En vista de que el otro día encontré el río Parada un tanto alto, me decidí a pescarlo unos kilómetros más arriba, donde ya no recibe agua de otro afluente, el río de Couñago (como mi apellido). Aunque aquí discurría con algo menos de caudal, todavía era mucha agua la que bajaba, y la fuerza de esta me puso en más de un aprieto.Cuando comencé a pescar el sol de justicia invitaba a mojarse la gorra y a estar metido en el agua la mayor parte del tiempo. Aunque divisé algunos pescadores, no me desanimé y fui peinando tablas y corrientes.
El río Parada es un río en el que hace falta una buena forma física. El lecho y los márgenes son de granito, que ha sido pulimentado por las piedras que bajan con las riadas. No hace falta decir que hay que andar con mucho cuidado pues los márgenes son muy resbaladizos.
Los inmensos pozos junto con las orillas impracticables, hacen obligadas las salidas del río para bordearlo a través del monte, siguiendo las sendas de las vacas y los caballos que pastan por estas sierras.Hay lugares en los que las grandes piedras y las paredes de roca te obligan a caminar a lo "Matrix", pero es aquí donde hay que llegar si queremos tentar a las truchas menos resabiadas.Pero una vez aquí, comenzaron a surgir las truchas de los grandes pozos para tomar el engaño. Y en dos lances certeros salieron sendas truchas. Con una efectividad del 100%, me animé a seguir río arriba.

Cuando llegué a una cascada, tuve que subir por la pared de roca, para acceder a la parte superior. A partir de aquí todo fue un poco más fácil.La espectacularidad de esta zona unida a su tranquilidad hacen de este entorno una zona escogida por los bañistas en los meses de verano.Desde la última captura hasta que la jornada tocó a su fin, fueron muchas las picadas, pero la bravura de las truchas le aseguran el porvenir ya que con sus cabriolas y huidas suelen conseguir la libertad.
Un último vistazo antes de emprender el camino de vuelta que previamente había visto en una vista aérea a través de la página del SIGPAC, cuyo enlace está en el apartado de cartografía.
El título de esta entrada va referida a esta zona, por ser uno de los lugares por los que el lobo campa a sus anchas. Los esqueletos de vacas, caballos y ovejas son parte del paisaje. En invierno, si la comida escasea, este cánido puede visitar pueblos situados mucho más abajo como ocurrió el invierno pasado después de los incendios.

jueves, 3 de abril de 2008

Al segundo intento

Ayer decidí ir por fin en busca de las primeras truchas de la temporada. Sabía que me iba a encontrar con los ríos altos. Elegí la parte libre del río Parada, para tentar a las primeras pintonas.
Tras una difícil bajada hacia el río por fin pude observar que el caudal todavía era alto.La jornada me cogió desprevenido porque al segundo lance clavé la primera de la temporada.
Antes de proseguir por el Parada, probé en esta primera poza del río Ventín, cuya desembocadura en el primero marca el límite superior del coto de Eiras.
Tras la clavada fallida de un gran ejemplar, llegué a una poza donde saqué 4 seguidas.
Esta jornada me sirvió para estrenar este trípode que se agarra a todo, y al mismo tiempo, comprobar que mi móvil saca unas fotos bárbaras. (Ampliad la foto)

sábado, 29 de marzo de 2008

Truchas, reos y salmones

Aquí os dejo un enlace en el que podeis ver las fotos de Nino con truchas, reos y un zancado, que como es lógico, fue devuelto a su entorno.Las fotos están hacia el final.
http://www.hobbypesca.es/foro/viewtopic.php?t=2&start=90

viernes, 21 de marzo de 2008

De vuelta a por el salmón.

A día 21 de marzo de 2008 se han cogido 3 salmones. El campanu en el Narcea y dos en el Eo.
Os contaré pues como han sido estos tres días.
El miércoles salí de casa rumbo a Asturias. Después de 3 horas al volante llegué al bar donde había quedado con Nino. El caso es que entré en el bar para tomar un refresco. Mientras oía la conversación de unos pescadores, estaba pensando cuanto tardaría Nino en llegar. De repente miro el resplandor de un flash, me giro hacia atrás y ....... 8 kilos de salmón a mis espaldas. Rápidamente exclamé: Joder, ¿Y este bicho?
Uno de los pescadores era el afortunado que lo había capturado, por la mañana en Piago mayor. Justo donde pescarían mis amigos el viernes.
El caso es que llegó Nino, de pescar junto a un compañero. Habían sacado buenas truchas y algún reo. Después de enseñarme las fotos de estas capturas y de un salmón zancado (de bajada) que había cogido el segundo día de la apertura, nos fuimos a cenar y para casa.
Al día siguiente yo pescaría en el libre a cebo, mientras Nino lo intentaba a mosca con caña de una mano.Nino optó por una imitación de quisquilla para tentar al salmón.El poco caudal del río permitía vadear el río bastante bien.

El lanzado con moscas tan pesadas hacen mella en el brazo del lanzador, y más si hay viento de cara. El bajo de línea es muy simple y consta de un tramo plomado para ganar profundidad y un terminal del 0.30 ó 0.35 mm.La ventaja de un todoterreno en este tipo de pesca es que puedes bajar con el equipo hasta la misma orilla del río.

Al día siguiente nos encontramos con otro compañero. En este día me dediqué a aprender de la modalidad de pesca del salmón con cucharilla. Era el coto donde un día atrás habían sacado el salmón de los 8 kilos.Si se amplía la foto se puede apreciar a Pelu a cebo tentando el mísmo pozo donde el pescó el salmón de la primera foto. Nino lo intentaba con la cucharilla, pues en Galicia no se ha prohibído esta modalidad.
Al mediodía después de comer, decidí volver al ver que el tiempo empeoraba.

lunes, 17 de marzo de 2008

Salmón en Asturias

El domingo día 16 de marzo arrancó la temporada en Galicia. Mi amigo Luis y yo nos desplazamos hasta Asturias para tentar al rey del río, el cada vez más escaso salmón.
(5:20 am)Una vez revisados los bártulos y con el coche a punto, partimos de Pontevedra rumbo a Montesalgueiro, donde nos encontraríamos con Nino.(8:10 am)Tras unas cuantas horas de trayecto, llegamos al punto de encuentro donde nos reuniríamos con Bernardo y Gonzalo. En este bar donde al mediodía comeríamos, hay una gran cantidad de elementos relacionados con la pesca del salmón. Cucharillas y devones colgados por muchos lugares ...
... fotografías ...... y por supuesto, moscas.
Poco después nos fuimos rumbo al río, para comenzar la pesca. Una vez allí cada uno se fue en busca de un pozo donde echar la lombriz, sola o en tándem, junto con una quisquilla.
En el río nos encontramos con Pelu, que ya llevaba un rato con la caña desplegada en busca del campanu. Tan pronto como llegamos nos percatamos del bajo caudal del río Eo.
Aquí estoy yo en una de las pocas zonas buenas que me encontré para estrenarme en esta modalidad de pesca que a menudo provoca decepciones, pero también alegrías, pues un salmón al otro lado del sedal tiene que ser una gran experiencia, sin embargo si se consigue echar a tierra a este magnífico pez, seguro que se olvida uno de todo lo pasado.
(1:30 pm) Cuando mi amigo Luis y yo nos íbamos para comer, nos enteramos que ya había salido el campanu en el río Narcea. (noticia)
Antes de comer haríamos un alto en el camino para ver los salmones zancados que se agolpaban en el coto de Piago Mayor.Si se amplía la fotografía se pueden apreciar a los salmones que esperaban en la presa a que las lluvias mejoren las condiciones para regresar al mar. El poco caudal del río provocó que los salmones no pudiesen bajar a tiempo, y a su vez que no puedan ir subiendo los que vienen del mar.Durante la comida intercambiamos impresiones sobre la mañana. Todos coincidíamos respecto al bajo caudal del río.
Después de la comida, de la que destaco la fabada, contamos anécdotas y chistes, quizás para animarnos un poco.
Los que pescamos en el coto de La Volta (Luis, Pelu y yo), decidimos no ir por la tarde.Antes de marcharnos decidí mostrarle a mi amigo Luis el pueblo de Taramundi.
Este precioso pueblo asturiano, fronterizo con la provincia de Lugo, es una verdadera joya del turismo. Sus navajas y museos etnográficos son de gran fama. Un lugar que merece la pena visitar.
Algo que sorprendió a Luis fue que aquí tambien se habla el gallego en la vida cotidiana.
En fin un viaje inolvidable.

viernes, 7 de marzo de 2008

Inicio 2008

Ya queda muy poco para que comience la temporada en Galicia.
Esto quiere decir que, si no hay novedades, me encontraré un año más con algunos pescadores de Vigo, con los que he hecho amistad a lo largo de muchos años de pesca en el embalse de Eiras.
Jose es un consumado pescador en la modalidad de lance ligero. Hemos pasado buenas jornadas de pesca en este lugar. El primer recuerdo que tengo de Jose, es una jornada en la que yo llevaba horas pescando sin ningún resultado. Él llegó, montó su equipo, y delante de mí sacó tres truchas en un momento. Desde aquella vez he aprendido mucho de él y espero que siempre pueda aprender algo más.Juan y su compadre Gil, son otros dos veteranos pescadores. Con el primero de ellos es con el que he pasado más horas de pesca en este lugar.
Lo malo de pescar con estos pescadores es que nos ponemos a hablar y hablar de infinidad de temas, y al final tenemos poco tiempo real de pesca.
Lo que más me gusta de este lugar es el entorno. Las fragas dominan las orillas del embalse, las ranas se zambullen a cada paso nuestro y la tranquilidad reina en el valle.
Hasta hace dos años, este era el único embalse de España con truchas y reos de ciclo cerrado exclusivamente.
Ahora han soltado bogas (no sé con qué propósito) que atacan con voracidad los señuelos y que dan al traste con muchas capturas de truchas, pues la relación bogas-truchas, creo que se decanta muy a favor de las primeras a cada año que pasa.
En fin, ya se verá.