lunes, 21 de noviembre de 2011

Elecciones

Ayer fue día de elecciones, así que Diego, Marcos y yo elegimos ir a pescar al mar, concretamente con la modalidad de surfcasting.La jornada nos recibió con unas tímidas gotas que se dejaban caer desde las nubes, sin embargo se intuía que la lluvia cesaría en breve.
Con las cañas montadas, nos dirigimos hacia la arena, con un futuro incierto por delante, pues el mar tenía buena pinta, pero esto no es suficiente ahora mismo.
Cuando la luz iba ganando intensidad, Juan se acercó hasta nuestra posición. Él había optado por la pesca a spinning con vinilo, pero el resultado había sido el mismo que el nuestro hasta ese momento.Habíamos tenido alguna que otra picada de peces pequeños, pero ninguno había podido engullir el cebo con el gran anzuelo que lo acompañaba.
Percibo una picada en mi caña y me apresuro a tomarla en la mano ... con ella en la mano siento que algo viene al otro lado de la línea, aunque es una sensación extraña. Cuando el bajo se aventura entre las olas, me doy cuenta de que he perdido la pieza, pero se intuye algo de bello colorido junto al anzuelo.
?????????
!!!Una jibionera¡¡¡
Lo único que se me ocurre en ese momento es que un buen cefalópodo, con la jibionera enganchada había tomado el cebo y en la lucha, este se soltó, dejándome como único trofeo el señuelo de plástico.
!!Insólito¡¡Las algas comenzaron a llegar a nuestra posición y la pesca se tornó molesta.
Alguna que otra picada con nulos resultados, hicieron que se echara de menos una caja de gusanos marinos, con la que tentar a esas especies.La mañana seguía con la misma tónica: picadas de peces pequeños que no quedaban prendidos.
Optamos por aguantar un poco más en el lugar y si todo seguía igual, probaríamos en otra zona. En uno de los lances, Diego reparó en que existía alguna anomalía en la línea, a su paso por la tercera anilla.
Cuando descubrí de qué se trataba, le cayó una pequeña burla sin maldad por nuestra parte. A causa de la falta de luz o del madrugón, Diego no había acertado a pasar la línea por la anilla, sino por el bastidor de esta.Las algas y el mar que perdía intensidad, propiciaron nuestra salida del arenal, en busca de un nuevo emplazamiento. Probaríamos suerte en una zona más limpia y bastante alejada del lugar inicial.
De camino, sugerí hacer una parada en un bar, para tomar algo.
En esto tuvimos mucha suerte, pues había una terraza montada junto a un parque infantil, por lo que la arena que llevábamos encima no se notaría entre la que ya había por el suelo.Con las fuerzas renovadas, emprendimos la marcha hacia la nueva ubicación.
De camino hicimos un alto para observar una obra de arte única. Se trataba de un castillo de arena de lo más fantástico, con un par de fuentes de agua y pequeños detalles de bella factura.
Su creador nos mostró una fotografía con otro que había hecho anteriormente, de proporciones mucho mayores.

En la nueva zona de pesca, el guión fue el mismo que en la primera, por lo que no tardamos en dar por concluida la jornada.
Nos lamentamos de no haber capturado alguna pieza, pero la pesca selectiva es lo que tiene.

La jornada según Marcos.

La jornada según Diego.

martes, 15 de noviembre de 2011

1º Concurso "A ver cantos quedamos a spinning"

Hoy me desplacé junto con Diego y Rubén a la zona de Ribeira-Portosín, para participar en el 1º Concurso "A ver cantos quedamos a spinning".
Después del madrugón a las 4:45 am, me fui hasta el punto de encuentro y de ahí partimos hacia Aguiño. Llegando al lugar, unas luces en el horizonte nos anunciaban una tormenta próxima, si bien sabíamos que el tiempo iba a ser muy desapacible.
Ya en Aguiño, me encontré con Sergio y sus colegas de pesca.
Charlamos un rato mientras no abrían el bar, y en torno a las 7:30 am nos fuimos en busca del merecido café matinal.
Una vez dentro comencé a mirar rostros conocidos; pescadores de otros blogs con los que fui entablando conversación, como si nos conociéramos de toda la vida. El buen ambiente reinante ya auguraba un gran éxito, en cuanto al lado humano del evento se refiere.
Poco antes de partir hacia el pesquero, asistimos a la entrega de dos cucharillas para la lubina, cortesía de "Cucharillas EDU", a quién agradezco este gesto.
En dicho momento aproveché para saludar a Anxo, que fue uno de los encargados de difundir este evento.
A la salida me encontré con Jorge y con Xenxo, y poco después con Miguel.
Intercambiamos unas palabras antes de salir hacia la zona de pesca, y fue con los dos primeros con los que nos marcharíamos mis compañeros y yo, hacia una zona a priori algo resguardada.Llegamos a una zona de playa, con el sonido del mar y los truenos de fondo.
Los rayos estaban próximos, por lo que estuvimos un rato sopesando la posibilidad de retrasar el inicio de la jornada.
Nos tuvimos que cambiar a toda prisa en un lugar reducido, ya que la lluvia iba en aumento.
Cuando la tormenta parecía haberse alejado, comenzamos a efectuar los primeros lances.
El mar mostraba diferentes caras, si bien en los puntales, había atractivas rompientes en las que probar fortuna, así que para allá nos fuimos.Fui probando distintos minnows hasta llegar a una zona con más calado.
Entonces opté por estrenar uno de los señuelos que Cucharillas EDU nos había regalado.
Lo cierto es que sacar una de las cucharillas de la bolsa en la que venían envueltas, ya fue toda una odisea, pues el triple de buena calidad, parecía empeñado en clavarse en todo lo que lo rodeaba.
El primer lance se podría decir que fue la toma de contacto y no fue de mi agrado, pero entonces acorté la linea que colgaba desde la puntera y ejecuté un lance potente.
El señuelo salió disparado hacia el mar, ganando distancia a medida que perdía altura.
En cuanto comencé la recuperación, noté a la perfección el navegar del señuelo y tenía la certeza de que si algo interrumpía la recogida, el cachete por mi parte sería instantáneo.
Podéis ver más sobre este magnífico señuelo en este enlace:
http://solorobalizas.blogspot.com/2011/11/las-mejoras-de-la-cucharilla-edu.html
Pude comprobar de primera mano las mejoras que Eduardo Fontela había efectuado en el señuelo, y lo cierto es que se trata de un señuelo concebido al 100% para el mar.Como había perdido de vista a alguno de mis compañeros y no los divisaba por las inmediaciones, opté por buscar un camino por el que poder volver al punto de partida.
Ascendí por la pendiente con paso apurado hasta llegar a una pista y de ahí caminé hasta la carretera.
Durante el trayecto, el viento aumentaba de intensidad por momentos.Llegué nuevamente a la playa y opté por probar un rato con los vinilos, ya que en este escenario de arena, estos suelen dar buenos resultados.
En vista que el primer lance fue recompesado con una cantidad ingente de algas, me desplacé hacia el centro de la playa, procurando guardar una distancia con los pescadores que ya se encontraban en el lugar.Allí me encontré con Sergio, quién había sacado una lubina con un chivo.
Charlamos un rato sobre el transcurso de la jornada y otros temas relacionados con la pesca.
Después llegó uno de sus compañeros y se unió a la charla de buena gana.
Estuvimos un buen rato conversando, quizás sabedores de que la jornada no daría mucho más de sí.Cuando retomé la pesca, otros pescadores habían llegado al lugar.
Tras unos cuantos lances desde una atalaya más o menos segura, puse rumbo hacia el punto de partida.
De camino pude ver como un pescador trataba de librar su señuelo de unas rocas cercanas. Pude comprobar que se trataba de Rober: reputado pescador con chivo y artesano de este señuelo tan nuestro.
Me dirigí a él comentándole que había hablado con un amigo suyo, con motivo de unos señuelos que él fabrica, pues tenía ganas de comprar algunos.
La charla resultó muy productiva pues me comentó algunas cosas que siempre está bien saber.
Me despedí de él y a continuacion me situé encima de unas rocas.
Volví a probar suerte con un minnow, con la esperanza de que alguna lubina despistaba tomase el engaño.
Tras un buen rato sin noticias de las lobas, puse rumbo hacia el coche y por el camino me encontré con tres pescadores que también conocía por sus respectivos blogs.
Eran Santi Nitas, Vitu y Marcelo.
También estuve un buen rato hablando con ellos, donde contamos innumerables anécdotas de pesca. Pero la que se llevó palma sin duda, fue una sobre reos con Santi como protagonista.Con todo decidido, tocaba irse a la zona de encuentro para el pesaje de las piezas obtenidas y la posterior comida.
Al llegar nos comentaban que Tirso había sacado un robalo impresionante y lo cierto es que cuando lo contemplé, me quedé fascinado por el porte de semejante ejemplar.
!!8,320 kilogramos de robalo, nada más y nada menos¡¡
Sin embargo las capturas habían sido escasas entre los 73 pescadores que participamos en el evento.
Mientras esperábamos para entrar a comer, mantuve una amena charla con compañeros de otros blogs. De esas charlas que te envuelven hasta tal punto que el tiempo parece haberse detenido, y es que había muchas cosas que contar.Una vez en el interior del comedor, comenzamos a degustar el menú preparado para la ocasión.
Aquí también continuaron las charlas, hablando de lubinas, salmones y otros peces.
Una vez terminada la comida, llegó el sorteo de distintos obsequios para los participantes.El evento finalizó con la entrega de premios a los afortunados triunfadores de la jornada.
Decir que la organización se ha portado estupendamente, agradecer a los patrocinadores su aporte al evento y que pronto se pueda repetir la experiencia. Y digo esto porque muchos de los asistentes coincidían en lo grata que fue la velada.

Para saber más sobre este concurso, podéis visitar los siguiente enlaces:

http://santinitas.blogspot.com/
http://maruxiarianxo.blogspot.com/
http://rober956.blogspot.com/
http://entreespumasycantiles.blogspot.com/
http://picanouque.blogspot.com/
http://surfcastingmasters.blogspot.com/
http://tirsospinning.blogspot.com/
http://solorobalizas.blogspot.com/
http://riveirarabalisa.blogspot.com/
http://persiguiendorobalos.blogspot.com/
http://pescarobaliza.blogspot.com/
http://jorgevigospinning.blogspot.com/
http://pasion-pesca.blogspot.com/

sábado, 12 de noviembre de 2011

11:11:11 11.11.11


Ayer, día 11 del 11 del 2011, me desperté con ganas de ir hasta la costa a por algún sargo.
El caso es que el día se inició con un color plomizo y agua en abundancia; de esos días que uno piensa: - Hoy hace un día estupendo para dormir.
El caso es que postpuse la salida de pesca matinal y opté por acercarme por la noche, al salir del trabajo.
Una vez finalizada la jornada laboral, a eso de las 10:15 pm, emprendí rumbo al pedrero.
Llamé a mi amigo Luis y se dio la casualidad que estaba muy cerca de donde me encontraba.
Quedamos para tomar algo y después me iría de pesca.
Casualmente, mientras hablábamos, llegaban las 11:11:11 pm. Al igual que por la mañana, ya que también había estado con él a las 11:11:11 am.
Después de despedirnos, puse rumbo hasta un puerto cercano, para ver el estado del mar y mi sorpresa fue que no se movía nada.
Por ello llamé a Marcos (Pesca Atope) y quedamos para intentarlo esta mañana.Llegamos al lugar escogido en torno a las 8:30 am, pero el panorama era imposible. Un mar con un oleaje excesivo, que no dejaría pescar con comodidad.
Inspeccionamos el lugar y observamos como algún valiente lo intentaba, pero nosotros no íbamos a pecar de imprudentes.
Buscaríamos un lugar más resguardado, en el que poder pescar con algo más de tranquilidad.Finalmente llegamos a una zona de roca de cierta pendiente en la que miramos un mar bastante aceptable, aunque un poco pasado.
Había que empezar ya, así que montamos todo y comenzamos a pescar.
Las olas nos fueron quitando las ganas de aguantar en el lugar, así que nos movimos hasta un nuevo emplazamiento.Puesto que no llevábamos macizo, opté por machacar algunos mejillones y echarlos al agua.
Poco después de hacer esto, siento la primera picada ... !!Una boga¡¡
La jornada ponía rumbo al fracaso, pues estas no suelen viajar solas en su periplo costero.Y después de que mi compañero sacase otra yo encadené varias capturas seguidas.
Ya no había mucha opción de cambiar de lugar, por lo que aguardamos los acontecimientos que nos depararía la jornada.También aquí el mar comenzó a ganar en intensidad, por lo que había que mantener un ojo en la boya y otro en el mar.
A pesar de que a veces las olas rompían con fuerza, la boya se mantenía bastante bien en el agua.
Nueva picada de mi compañero y ... !!la silueta inconfundible de un espárido¡¡
Un sarguito que volvía a dar un soplo de esperanzas a la jornada, pues había posibilidades de que otros pasaran por el lugar.
Después de desanzuelarlo con cuidado, lo devolví al agua, en una zona un poco alejada.Con la mañana bastante avanzada, tuve una picada brutal, que me dejó sin cebo. Volví a encarnar y lancé al mismo punto. Unos segundos después ... el mismo proceder.
???????
Pensé en un astuto sargo anciano, de esos a los que la edad les ha proporcionado una desconfianza sin igual.
Lanzo nuevamente al mismo lugar y la boya se hunde a gran velocidad ... clavo con firmeza y noto algo al otro lado de la línea ... y no es una boga.
Cuando lo elevo hacia mi posición, no acierto a precisar de qué pez se trata, pero cuando lo deposito sobre la roca, me doy cuenta de que se trata de un verdel o estornino.
Los colores con los que este pez está decorado son ciertamente bellos y lo contemplé con detenimiento, pues era el primer ejemplar que capturaba.
Después de liberarlo del anzuelo, lo devolví al mar para que continuase con sus quehaceres diarios.Con el cebo casi terminado, me lamento de no habernos topado con los sargos adultos.
Mientras repongo el cebo, la puntera de la caña de Marcos da signos inequívocos de que algo de mayor porte ha picado.
Se trata de un sargo que ha tomado prestada la bravura del mar, para iniciar una batalla sin igual en esta escarpada costa. La caña resiste los envites constantes y se encuentra preparada para la maniobra de izado.
Al final el sargo se da por vencido y llega a manos de su captor. Este ha sido el justo trofeo a la insistencia y a permanecer en el lugar sin darnos por vencidos.Aún tuve tiempo de sacar la enésima boga, antes de iniciar la salida del pedrero.
Sin duda estas han sido las protagonistas de la jornada, pues sacamos un gran número.
Sin embargo no tardaré mucho en volver a por los sargos, pues las lubinas se están mostrando muy esquivas a estas alturas del año.

En recuerdo de Berto.

Mientras escribía esta entrada me he enterado que el hermano de un buen amigo, ha fallecido en un accidente de coche.
30 años de juventud que se despiden de nosotros.
Descansa en paz Berto.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Arsenal pesado

Antes de nada quisiera darle las gracias a todos los seguidores de este blog, porque ya somos 100.
¡¡¡Gracias!!!


Después de que el temporal comenzase a remitir un poco, tocaba volver al pedrero.
Al llegar al lugar me acordaba del pescador que pocos días antes había fallecido cerca del lugar:
NOTICIA
Y es que los temporales suelen cobrarse alguna que otra víctima, ya sea por imprudencia o por casualidad.
En esta ocasión fuimos Diego, Rubén y yo, los que afrontaríamos la jornada matinal.
En la fotografía se puede observar como la arena expulsada por el oleaje, ha cubierto un buen tramo de la bajada a la playa.
Y como el día también presentaba una condiciones un tanto duras, nos decantamos por usar el señuelo más nuestro: el chivo.El chivo es probablemente el señuelo que ha sacado más robalos en nuestras costas, pues ya se lleva utilizando desde hace mucho tiempo y porque sus características permiten pescar en zonas y condiciones que otros señuelos difícilmente podrían hacerlo.Así que cogimos nuestros equipos para spinning pesado y nos desplazamos hasta la rompiente.
El reino de la espuma se extendía por toda la franja de costa, así que había que extremar las precauciones.Con lances que superaban holgadamente el medio centenar de metros, fuimos barriendo las zonas que a priori podían regalarnos con alguna lubina.
El viento del norte no me agradaba lo más mínimo, pero había que lidiar con lo que había.Con la jornada bastante avanzada, Rubén tuvo una picada que no se materializó.
Poco después gocé de la oportunidad de hacerme con la primera pieza de la jornada, pero la sorpresa y la lentitud de reflejos, dieron al traste con la captura.
Y es que todavía mostraba síntomas de la gripe que había padecido días atrás.Aquí os pongo una pequeña muestra de los señuelos que se utilizan en esta disciplina, si bien los chivos son los que se llevan el protagonismo.
Y aunque no soy muy asiduo de esta modalidad, he de decir que me encantaría sacar alguna pieza con este señuelo, por aquello de que fue gestado en esta tierra.El cuerpo ya comenzaba a mostar los síntomas inequívocos de cansancio. Hacer lances contínuos con señuelos de 100 gramos, es algo que no se puede soportar mucho tiempo, por lo que los descansos periódicos para cambiar de postura, se hacen muy necesarios.Busqué con ahínco la picada que me brindase la oportunidad de hacerme con una lubina, si bien el océano no parecía tener la más mínima intención.
A pesar de la vistosidad de la instantánea, el equipo permite al pescador, hacer los lances desde posiciones más o menos seguras.En otro de los lances, cuando el chivo tocó el agua, pude ver como un pez se sobresaltaba en la cresta de una ola.
Los contínuos lances ya habían hecho mella en nuestros brazos, por lo que no pudimos prolongar mucho más la jornada.
A pesar del cansancio, me fui contento, pues estuve a punto de saborear el éxito con el chivo. Sólo la constancia me proporcionará ese momento ... y espero que este llegue pronto.

Mientras tanto, deleitaros con este vídeo:

sábado, 29 de octubre de 2011

El fin de una sequía

Estos dos últimos meses anduve muy preocupado por la sequía que la comunidad gallega estaba atravesando. Ríos casi secos y embalses que mostraban zonas nunca antes vistas.
Y es que esta sequía ha sido la mayor de los últimos 50 años, por eso yo no recordaba nada parecido.
Por suerte el pasado domingo mientras pescábamos, pudimos contemplar las primeras nubes portadoras de buenas noticias.Como comenté en la anterior entrada, el domingo 16, después de despedirme de Walter, me reuní con Antonio y Ángel. Ambos habían estado en el embalse de As Eiras por la tarde y me habían comentado lo vacío que se encontraba.
Por esta razón me acerqué el día 19 hasta sus orillas, para comprobar de primera mano, las consecuencias de la sequía.
Hace unos años había visto el nivel del embalse un poco más bajo, pero a causa de una maniobra de la administración.
El caso es que el río Oitavén portaba una mísera carga de agua, que a buen seguro no se corresponde con el caudal ecológico. Seguramente será el caudal eco-ilógico, el que en aquel momento discurría por el río.Esos días se estaban llevando a cabo unas obras (supongo que de mejora), aprovechando las circunstancias.
El caso es que el volumen de agua que se iba para el suministro de los núcleos urbanos circundantes, era generoso. Espero que lo utilizaran de manera eficiente, pues el agua es cada vez un bien más preciado.Otro de los ríos que aportan agua al embalse presentaba una estampa desoladora. La orilla resquebrajada por la falta de agua, presentaba una gradación de colores que iba desde la vegetación de ribera hasta el lodo más fresco.
En estos parajes y en los ríos de los alrededores, las garzas y cormoranes han hecho su particular agosto, capturando peces con suma facilidad, pues a estas alturas el agua debería de fluir en abundancia.Pero el domingo 23 de octubre, mientras pescaba con unos compañeros, las nubes cargadas de agua hacían acto de presencia.
La única captura de la jornada fue una lubineta que sacó Rubén, aunque Marcos tuvo algunas picadas.
Cuando la jornada tocaba a su fin, comenzó a llover.
Creo que nunca he deseado con tanto ahínco que llegase la lluvia.Y 5 días de lluvia (dos de ellos muy abundantes) han obrado el milagro.
Las precipitaciones que han causado diversos destrozos y problemas por toda la geografía, han comenzado a acumularse en los embalses de la comunidad.La antigua carretera que permanece aletargada durante periodos de tiempo bastante largos ...... volverá en breve a dormirse bajo las aguas. Y espero que no vuelva a verla durante mucho tiempo, pues será una buena señal.El antiguo molino que antaño sirvió para la molienda del cereal, vio la luz durante varios meses ...... y ahora le tocará hacer una apnea duradera (tal vez de años), hasta que otro verano se quiera alargar más de la cuenta, torciendo la voluntad del devenir climático.Y los troncos que otrora fueron seres vivos que escoltaban a un río generoso en truchas, volverán a sumirse en el olvido, salvo para los que de vez en cuando enganchamos algún señuelo en sus ramas.Pronto el valle recobrará todo su esplendor, justo antes de que se acerque la caída de las hojas, y un nuevo ciclo del agua dé comienzo.
Hasta entonces ... ¡¡Qué llueva!!

jueves, 20 de octubre de 2011

Inicio con la mosca en el mar

El domingo Diego y yo nos acercamos hasta la costa para intentar capturar alguna lubina con la técnica del surfcasting.
La bajada hasta el pesquero es un tanto mala, pero la subida es lo que realmente preocupa al pescador, ya que una pescata en un lugar así, puede ser un suplicio a la hora de ascender.Una vez abajo, comprobamos que el mar estaba bastante pasado. Aún así decidimos probar suerte, pues a eso habíamos ido.
A lo lejos observamos tremendas olas rompiendo contra la costa granítica, pero en nuestra posición las olas eran algo menores.

¡¡¡Manda cojones!!!
Tras unas cuantas horas intentándolo, tuve un par de picadas, si bien ninguna quedó prendida. En ese momento observamos a tres surfistas bajando por las rocas. Comenzaron a hacer sus preparativos a escasos metros de nuestra posición. Diego y yo intuímos que tendrían la desfachatez de ponerse a surfear delante nuestra.
¡¡¡ Bingo !!!

Los tres individuos tomaron posiciones frente a nosotros y comenzaron a divertirse.
Y nosotros, ni cortos ni perezosos, seguimos pescando.
Si se enganchaban en alguno de nuestros anzuelos o se golpeaban contra el monofilamento de generoso diámetro, pues ... ¿qué se le iba a hacer?
Sólo tuvimos algo de precaución en los lances, pues un plomazo en la cabeza podía mardarlos directamente al reino de Morfeo o peor aún, al tanatorio.
Luego llegaron otros dos y se sumaron a la fiesta.

Lo que más me molestó de esta gente es que habiendo llegado antes, actuaron como si nosotros no estuviéramos. !!!Y eso que nosotros pagamos una licencia¡¡¡
Aunque los surfistas se habían ido, decidimos cambiar de zona, en vista de que la marea ya dejaba pescar desde la arena.
Durante un buen rato lo intentamos, pero aquí no hubo respuesta alguna.Con la marea bajando, las olas aumentaron de intensidad.
Neptuno nos estaba mandando una indirecta y tras aguantar un poco más en el lugar, decidimos marcharnos a otro sitio.Después de un ascenso de los que ponen a prueba la condición física del pescador, llegamos arriba. Una vez allí, nos acercamos a un bar para tomar algo, antes de partir a un nuevo pesquero.
Pedimos un par de cervezas y el camarero se fue a la cocina.
¿Y qué trajo?
Ni cacahuetes, ni patatillas, ni aceitunas rellenas de anchoa, ...
!!! Nos puso un par de nécoras por cabeza ¡¡¡

Tras "encargarnos" de tan suculentos crustáceos, pusimos rumbo a una nueva playa.
Unos minutos en el coche y llegamos al lugar. Resulta que con el buen tiempo que reinaba, la playa tenía bastantes bañistas.
Por desgracia, el mar aquí era escaso, así que volvimos a los coches.

Coincidencia
Diego y yo estábamos sentados en unas barandillas de madera, junto a los coches, cuando sendas parejas se encaminaban hacia la playa. Uno de los hombres se dirigió hacia nosotros.
Yo pensé: -
Un guiri que quiere saber algo.
Entonces nos preguntó si éramos pescadores, a lo que respondimos afirmativamente.
Tras un intercambio de palabras, él hombre me dijo: -Yo soy Julio.
Inmediatamente le comenté algunos datos, referentes a los comentarios en este y en otros blogs. A partir de ahí surgió una conversación sobre pesca y sobre lo magnífico del entorno en el que nos encontrábamos. Unos minutos muy amenos sin duda, que finalizaron cuando Julio recordó que había tres personas aguardando por él.
- Encantado de haberte conocido Julio -

Por la tarde me fui al aeropuerto a despedirme de Walter, que se marchaba de vacaciones y a continuación me fui hasta un bar en el que Antonio y Ángel (dos pescadores) me esperaban. Horas y horas de charla sobre pesca, para olvidar el incidente de la mañana.

Al día siguiente ...El lunes también nos acercamos a la playa a por las lubinas. En esta ocasión fuimos Diego, Rubén y yo.
Si en el interior el tiempo era estupendo, en la costa había una espesa niebla que invitaba a quedarse en casa.La niebla fue en aumento mientras efectuábamos los primeros lances.
La visibilidad era bastante escasa, pero la suficiente para estar pendientes de las evoluciones de los compañeros y de las cañas.El mar se había venido a menos, pero había que aprovechar el cebo que llevábamos.
Con un poco de suerte podríamos poner en seco alguna lubina.Las cañas aguardaban pacientes a que algún pez diese la señal inequívoca de una picada.
Algunas veces los cebos venían comidos en parte, cosa que se la atribuía a pequeños peces.Tras varias horas aguardando por la picada, el sol quería disipar la niebla.
La temperatura se volvía más agradable y la luminosidad iba en aumento, alejándose el día de las condiciones iniciales.Observé algunos agujeros en la arena, que presumiblemente serían obra de algún anélido.
Cerca de nuestra posición, otro pescador lo intentaba con distintos gusanos marinos.En vista de que las picadas no llegaban, decidí coger el equipo de mosca que Manuel me había dejado días atrás.
Sería todo un reto, pero intentarlo ya merecía la pena.
Me fui hacia un lateral de la playa y busqué una zona cómoda en la que lanzar con ciertas garantías.Al principio me costó bastante, pero luego ya cogí la forma que me proporcionó lances más largos.
Cualquiera que me mirase, quedaría embelasado por la plasticidad de esta disciplina, pero sacar una lubina ya era otro cantar.
Lo intenté en las zonas en las que las buscaría a spinning y lo cierto es que el lugar era muy apto, salvo por pequeños restos de algas en el agua.A la vuelta me encontré con que Diego había capturado una lubina.
Su paciencia le proporcionó la ansiada captura y por lo menos miramos de qué color eran jejeje.
Poco antes de terminar la jornada, Marcos nos hizo una breve visita. Intercambiamos impresiones sobre la jornada y con todo decidido, nos fuimos para casa.